Calle Mayor —en francés, Grand Rue— es una película hispano-francesa en blanco y negro de 1956 dirigida por Juan Antonio Bardem e interpretada en sus principales papeles por Betsy Blair y José Suárez. Está muy libremente inspirada en la obra teatral de Carlos Arniches La señorita de Trevélez, si bien eliminando los elementos cómicos de la misma y potenciando los dramáticos. De esta manera, resulta ser un áspero drama que realiza un duro retrato de la vida en una ciudad provinciana. Obtuvo diversos premios nacionales e internacionales y está generalmente considerada como la mejor película de su director.
Antecedentes
En 1956, Juan Antonio Bardem tenía 34 años. En 1951 había codirigido su primera película —Esa pareja feliz— junto con Luis García Berlanga. Pero fue el estreno de Bienvenido Mr. Marshall (1952), de cuyo guion fue también coautor, el que le dio a conocer. Después realizó Cómicos, Felices Pascuas (1954), y Muerte de un ciclista (1955), que tuvo gran éxito internacional y obtuvo el Premio de la crítica en un Festival de Cannes en el que, además, Bardem formó parte del jurado de la sección oficial. El cineasta era militante del clandestino Partido Comunista de España (PCE), y su ideología política se reflejaba en su cine. Como él mismo dijo más tarde «todo el cine que he hecho como autor o como trabajador de cine ha ido unido de forma solidaria con mi trabajo en el partido y con mi lucha política dentro de él».
En ese momento, Bardem era la máxima figura del cine español, y dentro de él estaba situado en un grupo que se ha denominado «cine de la disidencia», formado por directores con intenciones renovadoras y opuestos a los partidarios de las tradicionales películas históricas con decorados de cartón piedra o musicales con artistas folclóricas. En una entrevista Bardem afirmó que «el deber del cine realista es siempre el de mostrar en un lenguaje de luces, imágenes, sonidos, la auténtica realidad de nuestro mundo, de nuestro ambiente cotidiano, “aquí y ahora”, en el lugar donde vivimos hoy». Y fue en 1955 cuando, a instancias del Partido Comunista, se organizaron en Salamanca unos encuentros sobre cine que son conocidos como las Conversaciones de Salamanca. Su organizador fue el también comunista Ricardo Muñoz Suay, quien consiguió que participasen en el evento sectores católicos y falangistas. Bardem presentó una ponencia titulada «Informe sobre la situación actual de nuestra cinematografía» en la que incluyó una lapidaria sentencia: «El cine español es políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo, industrialmente raquítico». Dicho evento, junto a las lecturas políticas de Muerte de un ciclista que llegaban del extranjero hicieron que las autoridades franquistas se percatasen del mensaje de la película. Como consecuencia, la censura decidió examinar con más atención sus posteriores trabajos.
Algunas historiadoras feministas hablan de un pretendido «cine de mujeres» protagonizado por personajes atractivos para el público femenino. En la época de la dictadura de Franco serían ejemplos películas como El fantasma y Doña Juanita (Rafael Gil, 1944), Nada (Edgar Neville, 1947), Locura de amor (Juan de Orduña, 1948) y Pequeñeces... (Juan de Orduña, 1950). Calle Mayor se puede encuadrar en este grupo de filmes que ya se había estilizado notablemente con Cielo negro (Manuel Mur Oti, 1951). Tanto en la cinta de Mur como en la de Bardem se detecta un interés por realizar «películas de tesis», «cine de autor» conforme a la doctrina planteada por la revista francesa Cahiers du Cinéma y apoyada por los festivales. Lo importante ya no era la factura visual de la película, sino el prestigio del director, artista comprometido estética, moral y, muchas veces, políticamente.
Sinopsis
La película comienza con las imágenes de unos hombres llevando un ataúd hasta una vivienda. Después se oyen los gritos de enfado de don Tomás, quien asegura no estar todavía muerto, sino muy vivo. Más tarde, los autores de la broma ríen en el casino mientras juegan al billar. Un piso más abajo, Federico, amigo de uno de los bromistas llamado Juan, habla con don Tomás intentando convencerle de que escriba en una revista de la capital. El veterano intelectual rechaza la oferta y dice tener todo escrito y preferir vivir en esa pequeña ciudad provinciana.
Juan y Federico pasean y el primero saluda a un grupo de señoras entre las que se encuentra Isabel, mujer de treinta y tantos años considerada ya como solterona. Cuando, al día siguiente, Juan despide a Federico en la estación del ferrocarril, se encuentra de nuevo con Isabel y ambos mantienen una relajada y amable conversación. Al llegar el encuentro a oídos de sus amigos del casino, estos urden una broma consistente en que Juan corteje a Isabel, le declare su amor y le pida en matrimonio para, a continuación, desvelar que todo es una broma. Juan se resiste inicialmente, pero acabará accediendo ante la insistencia de sus amigos.
El plan va teniendo efecto. Una serie de encuentros de Juan con Isabel despertarán el interés de esta, luego la ilusión y, finalmente, el amor. El falso galán se declara durante una procesión y luego la pareja hará planes de boda. Simultáneamente, Juan mantiene encuentros sexuales con Tonia, una prostituta que también está enamorada de él.
thumb|230px|izquierda|Plaza del Mercado de Logroño, uno de los escenarios del filme.
Conforme el plan avanza, Juan se va dando cuenta del daño que la broma va a causar a Isabel y no sabe cómo abandonar el plan sin lastimar a la mujer. Durante una visita al piso en construcción que ella planea comprar para su vida en común, siente la tentación de asesinarla arrojándola por un foso pero, lejos de hacer tal cosa, le salva la vida cuando ella está a punto de caer accidentalmente. Su preocupación le lleva a pedir consejo a su amigo Federico, quien vuelve a visitarle desde la capital. Este le aconseja que cuente la verdad a la engañada Isabel, pero Juan no se atreve. Finalmente, uno de los amigos urde la forma de poner fin al engaño; en el próximo baile social durante el que está previsto anunciar el compromiso, simularán haber descubierto que Juan ya está comprometido. De esta forma él quedará libre. Aunque Juan parece complacido por la solución, Federico se encara con el grupo y les acusa de ser unos canallas.
Finalmente, pocas horas antes de la celebración del baile y tras haber huido Juan, será Federico quien le cuente la verdad a Isabel. Los sueños de la enamorada se hacen añicos y se da cuenta de que, además de la soltería, deberá afrontar el ridículo. Federico le sugiere que viaje con él a la capital y se establezca allí, libre de murmuraciones. Sin embargo, llegado el momento de la partida del tren, Isabel no se atreve a abandonar su mundo y vuelve a casa. Allí contempla la calle bajo la lluvia a través de los cristales de la ventana.
Argumento
El origen teatral
La película está inspirada en la obra teatral de Carlos Arniches La señorita de Trevélez, si bien tiene notables diferencias con ella. Esta cuenta cómo Numeriano Galán, quien presume de conquistador y compite con Pablo Picavea por conseguir los favores de Soledad, criada de los Trevélez, es víctima de una broma. Los miembros del Guasa-Club envían una carta amorosa en su nombre a Flora Trevélez, solterona poco agraciada, quien acepta gustosa las proposiciones. La satisfacción que la noticia causa en el irascible Gonzalo Trevélez, hermano de Flora, intimidará a Numeriano, quien no se atreve a deshacer el engaño por temor a la reacción de aquel. Para deshacer el enredo, Picavea simulará estar despechado y dice a Flora que Numeriano está casado. Sin embargo, Gonzalo reacciona retando a duelo a Picavea, lo que supondría la segura muerte de este. El temor de Numeriano a contraer matrimonio le hará buscar en vano una salida tras otra, hasta llegar a la conclusión de que debe contar la verdad. Los equívocos se suceden hasta el final, provocando la hilaridad del espectador.
thumb|200px|derecha|La señorita de Trevélez es un personaje muy distinto de la Isabel de Calle Mayor
La obra está sustentada en ingeniosos juegos verbales y gestuales que quitan hierro al conflicto mostrado y crean un efecto de acumulación humorística. Solo el espectador comprende la situación en su totalidad, a diferencia de los personajes, que tienen una información parcial. El trasfondo social aparece solo levemente esbozado al final, cuando se censura la bajeza moral provinciana y la burla de las desgracias ajenas. La obra ya fue llevada al cine en 1935 por Edgar Neville, quien se tomó algunas licencias con el consentimiento de Arniches, pero sin alterar su esencia.
Guion
El propio Bardem escribió el primer guion original entre el 29 de julio y el 29 de agosto de 1955 durante sus vacaciones en su casa de Las Navas del Marqués. Se inspiró en la pieza de Arniches y —en cuanto a cierta situación más que respecto a la trama— en Doña Rosita la soltera, de Federico García Lorca, obras que muestran la situación de dependencia de la mujer en la España de la primera mitad del , condenada a casarse o fracasar socialmente y sin posibilidad de realizar una vida propia. Sin embargo, el guionista no estaba interesado por la comicidad de La señorita de Trevélez y se centró en los aspectos trágicos de la obra. Suprimió el personaje de Gonzalo y se centró en el de su hermana Flora, bautizada ahora como Isabel. Por otro lado, el personaje del profesor se desdobló en dos distintos: don Tomás, el veterano intelectual que reside en la ciudad provinciana, y Federico, el amigo de Juan que vive en la capital. En cuanto a los amigos de Juan, mantienen el tono caricaturesco de la obra teatral, pero con mayor complejidad.
Isabel, la protagonista de Calle Mayor, es también una solterona como Flora Trevélez, pero no es presentada de forma ridícula. Muy al contrario, es dignificada por Bardem para realizar en ella un análisis de la mujer de la burguesía provinciana. Juan también es forastero y aparece como falso pretendiente, pero lo hace voluntariamente, presionado por un grupo de amigos bromistas. Tampoco presume de conquistador como Numeriano. Lejos de los graciosos equívocos presentes en la obra de Arniches, la película muestra un engaño cruel y amargo en el que los supuestos amigos de Juan no vacilarán en presionarle para que continúe con la burla.
La película es así un drama muy alejado del sainete en el que se inspira. El relato del engaño sirve para mostrar cómo la costumbre y la tradición se imponen sobre el deseo. Se presenta una sociedad castrante que no deja espacio a la felicidad. Los bromistas también pretenden simular que Juan está casado —como en la obra teatral— pero surge el personaje de Federico, que se opone al engaño. Este encarna una trascendental diferencia con la comedia de Arniches, pues se niega a que Isabel sea tratada como una solterona ridícula. De esta forma, el tono amargo predomina en la historia de Bardem. Además, puesto que el espectador dispone siempre de mayor información que los personajes —especialmente la ingenua protagonista— vive el drama con mayor intensidad.
Bardem era plenamente consciente de que la censura le iba a vigilar más estrechamente que en Muerte de un ciclista, por lo que renunció a realizar otra película estrictamente política y optó por una obra con un contenido más social. El filme muestra cómo la sociedad de una opresiva ciudad provinciana puede llegar a aniquilar a los individuos. No obstante, la cinta también permite una cierta lectura política, ya que el director pretende mostrar esa situación como consecuencia de la dictadura franquista. Esta imposibilidad de plantear un mensaje político más explícito propicia, a juicio de un sector crítico, que los personajes tengan mayor verosimilitud que en la anterior película del director madrileño, ya que sus comportamientos no están tan directamente condicionados por la conclusión preestablecida por el autor.