Calasanz (Calassanç, en catalán ribagorzano) es una localidad española de la provincia de Huesca, integrante del municipio de Peralta de Calasanz en la comarca de La Litera. Es el núcleo de población más antiguo de La Litera (ya mencionado en un documento visigótico del año 556) y está situado en una colina cortada por la parte Este y Norte, a 736 m. de altitud. El término confina por el Norte con los de Juseu y Aguinaliu, por el Este con Gabasa, por el Sur con el de Peralta de la Sal y por el Oeste con los de Estadilla, Alins y Azanuy, teniendo una extensión aproximada de una hora y media de norte a sur y lo mismo de este a oeste.
Localización Calasanz está situado en la franja oriental de la provincia de Huesca (Aragón), en la zona sur de la sierra de la Carrodilla, en el margen derecho del río Sosa. Esta zona del prepirineo aragonés es frontera entre las comarcas de La Litera (La Llitera), a la cual pertenece, y Ribagorza (Ribagorça).
Lengua Al igual que muchos de los pueblos de la zona, Calasanz tiene un habla local que es similar en algunos aspectos o palabras a otras poblaciones cercanas y propia en otros, perteneciente al dialecto ribagorzano. Es frontera lingüística entre el catalán ribagorzano y aragonés ribagorzano.
Por desgracia es un dialecto (o subdialecto) en peligro de extinción ya que actualmente sólo lo hablan los pocos habitantes de la villa y algunos de sus descendientes (emigrados a otras poblaciones, comunidades autónomas o países). La segunda lengua más utilizada, y a la cual está derivando el habla del pueblo, es el castellano y en tercer lugar se utiliza el catalán ya que muchos de los habitantes emigraron a Cataluña y sus descendientes lo hablan.
Algunas palabras típicas del cañuto son:
Cañuto Castellano Catalán Cocho Perro Gos Mixó Pájaro Ocell Somé Burro Ase Llató Cerdo Porc Rabosa Zorro Guineu Engrineta Golondrina Oreneta Trunfa Patata Patata Llugá Pueblo Poble Pllaza Plaza Plaça Carré Calle Carrer Calleriz Callejón Carreró Fiero Feo Lleig Chico Pequeño Petit Dichós Debajo A sota Ixe / Ixa / Ixo Ese / Esa / Eso Aquell / Aquella / Allò Natros Nosotros Nosaltres Vatros Vosotros Vosaltres Yo sigo Yo soy Jos sóc Qué quiés? ¿Qué quieres? Qué vols? Plloure Llover Ploure Medrá Crecer Crèixer Emporcá Ensuciar Embrutar Nino / a Niño / a Nen / a Chove Joven Jove Moñaco Muñeco Ninot Auto Coche Cotxe … … …
Si quieres leer una serie de dichos de Calasanz extraídos del excelente libro "Calasanz" de Antonio Alós Pascáu clickea este enlace:
Calasanz de Antonio Alós Pascáu
En este mismo libro puedes encontrar otra compilación de palabras típicas del cañuto.
Historia Varios historiadores y estudiosos de la toponimia, como el prestigioso Dr. Corominas, creyeron que el origen de Calasanz estaba en la raíz árabe <cala> (castillo) y la latina <sanctii> (del santo), equivalente a castillo del santo. Menéndez Pidal lo relaciona con Calahorra, Calamocha... El escolapio P. Julio Campos, basándose en la cita documental de Calasanz, en el , opina que el topónimo derivaría del prefijo prerromano o celta <cala> y el latín <sanctus>. El ilustre escolapio cree que la interpretación toponímica correcta sería "el monte del santo". Este santo o titular del poblado o villa no era otro que San Cipriano de Cartago. En efecto, el culto y la dedicación a este santo de santuarios e iglesias en España aparecen extendidos a finales del , pues lo insinúa el poeta Prudencio en uno de sus poemas.
La primera cita documental que encontramos sobre Calasanz es del , concretamente del año 556 en que el obispo de Huesca, Vicente, hace donación de algunas posesiones en Calasanz. En esta época España está ocupada por los visigodos y Calasanz pertenece eclesiásticamente a la diócesis oscense.
A mediados del el conde ribagorzano Bernardo vence a los árabes, hasta Calasanz. Aparece en este siglo en numerosas ocasiones dicha villa como punto de conquista de los condes urgelitanos. Arnau Mir de Tost tomará Calasanz y Gabasa con la ayuda de los condes de Urgel y Barcelona. Armengol IV de Urgel sitiará en el año 1083 Calasanz, mientras entregará a la canónica de Solsona los lugares de Gabasa y Purroy de la Solana. Por fin, en el 1090 caerá Calasanz junto con otros castillos del Norte de La Litera: Rocaforte, Pelegriñón, Camporrells, etc. El día 8 de marzo de este año hace entrega del templo de San Cipriano, que había sido transformado en mezquita por los musulmanes, a la canónica de Solsona. En el año 1092, a la muerte de Armengol IV, el castillo de Calasanz pasará a su hijo Armengol V, aunque en el 1096 se perderá tras una razzia de musulmanes de Lérida. Dos años más tarde, Pedro I, que quería dominar el valle del Cinca, sitia Calasanz, según narra el historiador Zurita. La leyenda dice que en su sitial llevaba siempre la imagen de la Virgen de la Ganza y cuando se conquistó Calasanz, tras un largo asedio, la Virgen ordenó que le construyeran un eremitorio. Esta conquista se produjo el día de San Bartolomé (24 de agosto) del año 1102, según consta en el Fragmentum Historicum.
“Dominus Petrus filius eius tenuit comitatum qui anno incarnatione Domini MCII cepit Calasanz”
El rey mandó construir el eremitorio de San Bartolomé y dio una feria a la localidad. Calasanz pasará pues, a depender territorialmente del reino de Aragón.
En el año 1124, el rey Alfonso I está en la villa, desde donde concede fueros de población a Aínsa. Dos años más tarde, en su castillo se produce la entrevista del rey aragonés con el conde de Barcelona, Ramón Berenguer III, y sus dos hijos, Ramón Berenguer IV y Berenguer Ramón. Tras la derrota sufrida a las puertas de Fraga por Alfonso I Calasanz pasa a la soberanía territorial del Condado de Urgel. Al morir Jaime I, Calasanz pasará al condado ribagorzano hasta finales del . En el año 1332 hay un documento real en el que se alude a la sal de las salinas de Peralta y Calasanz.
En pleno se llevó a cabo la construcción de la actual parroquia de San Cipriano que sustituiría a la primitiva iglesia románica.
Por un real decreto en el año 1708, las salinas de Calasanz, al igual que los otros pueblos-salinares aragoneses, pasarán a la corona y en el año 1736 se prohibirá la producción de sal en ellos.
En el Diccionario Geográfico de Pascual Madoz se dice que Calasanz tiene, hacia el año 1842, 150 casas, una plaza cuadrilonga, una casa abadial de buena construcción con huerto de secano y regadío, otra municipal arruinada y una mala cárcel incómoda e insalubre. Cuenta además con una escuela de primeras letras con 25 discípulos y dotada de 1.234 reales de vellón.
Por la guía de la provincia de Huesca de Don Adrián Hernández y Cerezo podemos saber que en el año 1908 la población contaba con 772 habitantes y estaba en el distrito electoral de Benabarre. Su alcalde era Cándido Panzano, el secretario Jaime Peirón, el juez Enrique Rami, el párroco José Rodrigo y los maestros José Riverola y María Gavín. Existían en ese año en la localidad dos tiendas de comestibles, dos molinos de aceite, dos carpinterías, dos herrerías, dos sastrerías y dos tiendas de tejidos. Los propietarios más importantes eran Ignacio Paúl, Pío Naval y Ramón Sesé.
En el año 1970 se funden los municipios de Cuatrocorz, Gabasa, Peralta y Calasanz con la nueva denominación de Peralta de Calasanz, estando la sede municipal en Peralta de la Sal.
En el año 1981, Antonio Alós Pascau publica el libro Calasanz con el importante mérito de recoger romances y poemas en el dialecto local.
Actualmente, el lugar sigue manteniendo su peculiar belleza y tipismo y el encanto propio de los pueblos medievales con hermosos y bellos parajes como Foncalén (Foncalent) o el Estretet de Sorribas. Demografía
Calasanz alcanzó su máxima población hacia 1857 en que llegó a contar con 1.003 habitantes, pero la población actual de Calasanz ronda las 50 personas (debido a la emigración de los años 50–70), triplicando prácticamente durante la época estival. La persona natural de Calasanz se denomina con el apodo de cañuto o calasancio. Arquitectura
Calasanz es un pueblo que conserva toda la pureza de las antiguas poblaciones de montaña, manteniendo su estructura medieval, con el trazado sinuoso de sus calles adaptadas a la orografía del terreno.
Las fachadas de sus antiguas casonas y casas señoriales de los siglos y reflejan el antiguo esplendor de la villa. Muchas de ellas mantienen las viejas piedras esculpidas con los escudos familiares y los motivos decorativos de las puertas doveladas, o los detalles arquitectónicos más sencillos pero a la vez más integrados en un conjunto urbano rural característico de una población de montaña en la cual la tranquilidad de sus estrechas callejuelas parece haber detenido el paso del tiempo.
Al estar situado el casco urbano sobre una colina, existen bellos rincones donde disfrutar de espléndidas vistas sobre toda la comarca.
Esparcidas por su extenso término, como recuerdo del uso de sus campos como lugares de cultivo (agricultura) y de pasto de abundantes rebaños, todavía se mantienen en pie masos, torres y pletas aunque la mayoría están abandonadas y medio derruidas.
Iglesia parroquial de San Cipriano La iglesia parroquial del está dedicada a San Cipriano. En ella destaca la torre de dos cuerpos y techumbre plana y las ricas yeserías de tradición mudéjar de su interior.
El castillo
Sobre la cima de la colina, donde está situada la villa, se encuentra un complejo arquitectónico conocido como el castillo, fortificación que dominaba la población. Es una construcción islámica que formaba parte de una línea defensiva de la frontera superior de al-Ándalus en el y , junto a otros castillos como los de Barbastro, Monzón, la Mora de Peralta (Castillo de Montmagastre), Estopiñán y Balaguer. En la actualidad únicamente se conservan unos pocos restos: un aljibe de agua pluvial que estaba cubierto, restos de una habitación y una pequeña torre de vigía en la ladera del monte, junto a un lienzo de muralla, aunque estas construcciones bien pudieran pertenecer ya a una reforma de época cristiana.
Historia: Esta fortificación fue conquistada por Armengol IV de Urgel hacia 1084, aunque se volvió a perder y Pedro I de Aragón la reconquistó definitivamente en 1098 tras un largo asedio. En el castillo de Calasanz el rey Alfonso I concedió las cartas de repoblación de Aínsa, Almudévar y Sariñena en 1124. Formaba parte del condado de Ribagorza y fue posesión de Ponce de Cabrera (1236) y de los Moncada hasta el .
Ermita de San Bartolomé
Junto a los restos del Castell existe una ermita románica del . Es un edificio de una sola nave, con dos capillas laterales añadidas en fecha posterior a la de la construcción original, y un ábside semicircular orientado al este. La bóveda es un arco apuntado y el nivel del suelo interior es más bajo que el del exterior, accediéndose por unas amplias escalera en ángulo. La puerta de entrada es en arco de medio punto con arquivoltas muy desgastadas en las que los efectos de la erosión han dado una apariencia muy peculiar. Fue mandada edificar por el rey Don Pedro I de Aragón en el año 1102, después de haber tomado la fortaleza en el día de San Bartolomé (24 de agosto) y fue consagrada el 24 de agosto de 1103 por el obispo Poncio de Roda-Barbastro en la festividad del titular. Fue dada al monasterio benedictino de Santa María de Alaón y fue elevada a la categoría de prioral que mantuvo hasta 1750. La ermita se empezó a restaurar en la segunda mitad de los años ochenta, restauración que se terminó en los primeros años del .
Ermita de La Ganza En la partida de La Ganza existe una ermita bajo la advocación de Nuestra Señora de la Ganza; es de una sola nave y de construcción sencilla, pero toda de piedra de cantería, con una casa contigua, en la que en tiempos vivía el ermitaño.
Usos en la Historia
La Fon (La fuente)