250px|thumb|Hembra y macho en la espalda. El sapo común o sapo europeo (Bufo bufo) es una especie de anfibio anuro de la familia Bufonidae muy habitual en toda clase de hábitats europeos, sobre todo en aguas estancadas: balsas de riego, albercas, etc. al ser más resistente a las aguas insalubres que otras especies de anfibios durante la fase de renacuajo. Se distribuye por toda Europa salvo Irlanda, Islandia y algunas islas mediterráneas, además de Asia noroccidental y pequeñas partes del noreste africano. Es uno de los anfibios más conocidos, dada su distribución y requerimientos ecológicos laxos.
Es una especie de un grupo de ellas estrechamente relacionadas, que descienden de una línea ancestral común y que forman un complejo de especies. El sapo es un animal poco visible, ya que por lo general se esconde durante el día. Se activa al atardecer y caza de noche los invertebrados de que se alimenta principalmente. Se mueve con un paso lento y torpe o a saltos cortos; tiene la piel de color marrón grisáceo, cubierta de protuberancias parecidas a verrugas.
Aunque los sapos son generalmente animales solitarios, en la época de reproducción un gran número de ellos converge en ciertos estanques de cría, donde los machos compiten por aparearse con las hembras. Los huevos, en forma de cadenas gelatinosas, son depositados en el agua y de ellos eclosionan los renacuajos. Después de varios meses de crecimiento y desarrollo, les brotan los miembros y se metamorfosean a pequeños sapos; estos salen del agua y en adelante serán mucho más terrestres que acuáticos.
El sapo común parece estar en declive en ciertas regiones. Está amenazado por la pérdida de hábitat, sobre todo por el drenaje de sus lugares de reproducción y el tráfico rodado que interfiere en sus migraciones anuales. Tradicionalmente, en la cultura popular y la literatura se ha asociado con, por ejemplo, la brujería o el Demonio y en general, ha estado connotado negativamente.
Taxonomía
El naturalista sueco Carlos Linneo dio por primera vez el nombre de Rana bufo al sapo común en la décima edición del Systema Naturae, en 1758. En este trabajo puso todas las ranas y los sapos en el único género Rana. Más tarde se hizo evidente que este género debía ser subdividido y en 1768 el naturalista austríaco Josefo Nicolaus Laurenti puso el sapo común en el género Bufo, nombrándolo Bufo bufo. Los sapos de este género están incluidos en la familia Bufonidae, los verdaderos sapos.
Varias subespecies de Bufo bufo han sido reconocidas en los últimos años. El sapo de raza caucásica se encuentra en las regiones montañosas del Cáucaso y fue en un tiempo clasificado como Bufo bufo verrucosissima. Tiene un genoma más largo y difiere de Bufo bufo morfológicamente. Ahora se acepta como Bufo verrucosissimus. El sapo espinoso fue clasificado como Bufo bufo spinosus. Se encuentra en la zona del Mediterráneo, crece hasta un tamaño más grande y tiene una piel más espinosa que sus correspondientes más norteños, con los que coexiste en transición. En la actualidad se acepta como Bufo spinosus. El sapo de Gredos, Bufo bufo gredosicola, se limita a la Sierra de Gredos, en el centro de España. Tiene unas glándulas parotoides excepcionalmente grandes y tiende a presentar manchas en la coloración. En la actualidad se considera que es un sinónimo de Bufo spinosus.
Como se menciona más arriba, Bufo bufo es parte de un complejo de especies, un grupo de especies estrechamente relacionadas que no pueden ser claramente demarcadas. Varias especies modernas se cree que forman un antiguo grupo de taxones relacionados que ya existían en tiempos preglaciales. Estos son el sapo espinoso (Bufo spinosus), el sapo europeo (Bufo verrucosissimus) y el sapo común japonés (Bufo japonicus). El sapo común europeo (Bufo bufo) parece haber surgido más recientemente. Se cree que el rango de la forma ancestral se extendía por Asia, pero el aislamiento entre los complejos de especies orientales y occidentales se habría producido como consecuencia del desarrollo de los desiertos de Asia Central durante el Mioceno medio. Las relaciones taxonómicas exactas entre estas especies sigue siendo poco clara. Una investigación serológica en poblaciones de sapo en Turquía emprendida en 2001 examinó las proteínas del suero de la sangre de Bufo bufo spinosus y B. verrucosissimus. Se encontró que las diferencias entre los dos no fueron significativas y que, por tanto, la primera debe sinonimizada con este último.
Un estudio publicado en 2012 examinó las relaciones filogenéticas entre las especies de Eurasia y del norte de África en el grupo Bufo bufo e indicó una larga historia evolutiva del grupo. Hace aproximadamente nueve a trece millones de años, Bufo eichwaldi, una especie recientemente descrita del sur de Azerbaiyán e Irán, se separó del linaje principal. Otras divisiones fueron ocurriendo, con Bufo spinosus escindiéndose hace unos cinco millones de años, mientras los Pirineos se elevaban, un evento que aísla a las poblaciones en la península ibérica de las del resto de Europa. El linaje europeo restante se dividió en Bufo bufo y Bufo verrucosissimus hace menos de tres millones de años durante el Pleistoceno. Muy de vez en cuando el sapo común se hibrida con el sapo corredor (Epidalea calamita) o el sapo verde Europeo (Bufotes viridis).
Descripción
miniaturadeimagen|Vista frontal Los machos rondan los 8cm de longitud y las hembras 13cm, aunque excepcionalmente pueden alcanzar unos 15cm de longitud. Pesan entre 20 y 80 gramos. Las hembras son generalmente más gruesas que los machos y las muestras del sur tienden a ser más grandes que las del norte. La cabeza es ancha, con una boca ancha por debajo del hocico, que tiene dos pequeñas narinas (ventanas nasales) en la parte superior. No hay dientes. Los ojos bulbosos, protuberantes, tienen iris de color amarillo o cobrizo y las pupilas en forma de ranura horizontal. Justo detrás de los ojos hay dos regiones abultadas, las glándulas parotoides, dispuestas de oblicuamente. Contienen una sustancia nociva, la bufotoxina, que se utiliza para disuadir a los posibles depredadores. La cabeza se une al cuerpo sin un cuello visible y no hay saco vocal externo. El cuerpo es ancho, achaparrado y normalmente las patas están flexionadas, manteniéndolo a ras de tierra. Los miembros anteriores son cortos con los dedos de las patas delanteras apuntando hacia el interior. En la época de cría, el macho desarrolla almohadillas nupciales en los tres primeros dedos, que utiliza para aferrarse a la hembra en el apareamiento. Las patas traseras son cortas en relación con las de las ranas y tienen largos dedos sin membrana interdigital. No hay cola. La piel es seca y cubierta de pequeñas protuberancias como verrugas. El color es un tono bastante uniforme de marrón, marrón oliváceo o grisáceo, a veces en parte manchado o con bandas de un tono más oscuro. El sapo común tiende a un cierto dimorfismo sexual, siendo las hembras más marrones y los machos más grises. La parte inferior es de un blanco sucio, moteado con manchas grises y negras.
Otras especies con las que el sapo común podría confundirse incluyen al sapo corredor (Bufo calamita) y al sapo verde europeo (Bufo viridis). El primero suele ser más pequeño y tiene una banda amarilla que recorre la espalda mientras que el segundo tiene un patrón moteado distintivo. Las glándulas paratiroides de ambos son paralelas, no inclinadas como en el sapo común. La rana común (Rana temporaria) también es similar en apariencia pero tiene un hocico menos redondeada, piel suave húmeda y salta habitualmente para desplazarse.
En general, el aspecto de los sapos es más robusto y rechoncho que el de las ranas y al contrario de estas se desplazan marchando o dando saltos más cortos y bajos que aquellas.
Se alimentan de toda clase de animales menores que ellos: insectos, arácnidos, etc.; incluso micromamíferos en los ejemplares mayores.
Los sapos comunes pueden vivir por muchos años y se conocen casos de ejemplares que han sobrevivido durante cincuenta años en cautiverio. En la naturaleza, se cree que los sapos comunes tienden a vivir unos diez a doce años. Su edad puede determinarse contando el número de anillos de crecimiento anual en los huesos de sus falanges.
Distribución y hábitat
Después de la rana común (Pelophylax perezi), la rana comestible (Pelophylax esculentus) y el tritón común (Lissotriton vulgaris), el sapo común es el cuarto de los anfibios más común en Europa. Se encuentra en todo el continente, con excepción de Islandia, las partes frías del norte de Escandinavia, Irlanda y una serie de islas del Mediterráneo. Estos incluyen: Malta, Creta, Córcega, Cerdeña y las Islas Baleares. Su área de distribución se extiende hacia el este hasta Irkutsk en Siberia y su gama meridional incluye partes del noroeste de África en las sierras del norte de Marruecos, Argelia y Túnez. Una variante muy estrechamente emparentada vive en el este de Asia incluyendo Japón. El sapo común se encuentra en altitudes de hasta 2500 metros en la parte sur de su área de distribución. Se encuentra principalmente en zonas boscosas con coníferas, caducifolios y bosques mixtos, especialmente en lugares húmedos. También habita: campo abierto, prados, sotos, cultivos, parques y jardines y a menudo se da en zonas secas bastante alejadas de agua estancada,se le puede encontrar debajo de piedras grandes.
Comportamiento
El sapo común por lo general se mueve caminando lentamente o en saltos cortos esporádicos que implican a las cuatro patas. Se pasa el día escondido en una guarida excavada por él mismo bajo el follaje o bajo una raíz o piedra donde su coloración hace que sea poco visible. Sale al caer el sol y puede viajar una cierta distancia en la oscuridad mientras caza. Es más activo en caso de lluvia. Al amanecer ha vuelto a su base y puede ocupar el mismo lugar durante varios meses. Es voraz y come cochinillas, babosas, escarabajos, orugas, moscas, gusanos e incluso pequeños ratones. Las presas pequeñas, de movimiento rápido, pueden ser capturadas por la lengua protráctil, mientras que las más grandes se atrapan con las mandíbulas. Al no tener dientes, la comida se ingiere a menudo entera, en una serie de tragos. El sapo no reconoce a su presa como tal, sino que trata de consumir cualquier objeto en movimiento, pequeño y oscuro que encuentre por la noche. Esto se dedujo, entre otros, de un estudio de investigación que observó que se abalanzaban sobre un pedazo de papel negro como si fuera una presa, siempre que midiera menos de 1 cm, pero pasaban por alto una pieza en movimiento más grande. Así, los sapos parecen depender fuertemente de ciertos estímulos visuales para la alimentación y pueden ver a sus presas a intensidades muy bajas de luz en que los seres humanos no perciben nada. De forma periódica, el sapo común cambia de piel; esta se va desprendiendo en jirones y se consume a continuación.