Friedrich Wilhelm Christian Carl Ferdinand, barón de Humboldt (Potsdam, 22 de junio de 1767-Tegel, hoy parte de Berlín; 8 de abril de 1835), llamado habitualmente Wilhelm von Humboldt, y, en español, Guillermo de Humboldt, fue un erudito y diplomático prusiano, uno de los fundadores de la Universidad de Berlín (en la actualidad Universidad Humboldt de Berlín).
Humboldt fue uno de los intelectuales prusianos de mayor y más perdurable influencia en la cultura de su país. Si su obra se contempla en relación con la de su hermano, Alexander von Humboldt, será difícil encontrar dos hermanos que hayan enriquecido su época con tal impulso investigador y tanto saber. Wilhelm dedicó sus esfuerzos a las letras, enfocando sus trabajos hacia problemas tales como la educación, la teoría política, el estudio analítico de las lenguas, la literatura y las artes, además de trabajar activamente en la reforma del sistema educativo y en la diplomacia de su nación, Prusia.
El lado oscuro de los hermanos Humboldt consiste en el muy poco honesto aprovechamiento en sus obras de materiales ajenos, en particular españoles e hispánicos.M. Müller, Lectures on the Science of Language, Londres, Longmans, Green and Co., 1861, vol. I, pp. 147-150.S. Navarro Pastor, Aspectos de la recepción de la obra de Juan Andrés en Alemania, I-II, Madrid, Asociación Española de Eslavistas, 1996, I.Ulrike Folie et alii (ed.), W. von Humboldt, Südsee- und Südostasiatische Sprachen. Vorarbeiten zu “Über die Kawi-Sprache auf der Insel Java”, Paderborn, Ferdinand Schöningh, 2017.Sandra Rebock, Humboldt and Jefferson, Chralottesville-Londres, University of Virginia Press, 2014. P. Aullón de Haro, La Escuela Universalista Española del siglo XVIII, Madrid, Sequitur, 2016, pp. 73-74, 175-177.M. R. Martí Marco, "La difícil construcción del manual humboldtiano", en Recensión, 8 / julio 2022 (Disponible en red)P. Aullón de Haro, Idea de la Ilustración: Estudios sobre la Escuela Universalista, Madrid, Verbum, 2022, pp. 74-82.
Vida Origen y juventud Por parte de padre, los hermanos Humboldt provenían de una familia burguesa de Pomerania. Su abuelo había sido oficial del ejército prusiano y había sido elevado a la nobleza por méritos militares y a petición propia en 1738. Su hijo, Alexander Georg, tras retirarse del servicio militar, fue nombrado chambelán de la esposa del heredero de la corona por Federico II de Prusia, hasta el fracaso de ese matrimonio en 1769. Tres años antes, en 1766, Alexander Georg se había casado con la rica viuda de origen hugonote Elisabeth von Holwede (nacida Colomb) y había conseguido el Palacio de Tegel y los terrenos circundantes a través de la esposa. En la educación de sus hijos Wilhelm y Alexander, en verano en Tegel y en invierno en la ciudad de Berlín, no se ahorraron medios. thumb|200px|Memorial a Christian Kunth, educador de los hermanos Humboldt
Los padres contrataron a varias personas de renombre para la educación de sus hijos. Entre ellos Joachim Heinrich Campe y, desde 1777 y durante más de diez años, Gottlieb Johann Christian Kunth, que coordinaba y planificaba la educación, además de supervisar a los diferentes profesores. Como preparación para su formación universitaria, los estudios incluían macroeconomía, estadística, derecho natural y filosofía. Kunth, que también había conseguido una posición de confianza en la administración de las propiedades de los Humboldt, se convirtió, tras la muerte de su patrón, en un consejero imprescindible para la viuda y también en el administrador de los bienes de los hermanos Wilhelm y Alexander. A cambio, Wilhelm impulsó más tarde el ascenso de Kunth a colaborador del Barón de Stein durante la era de las reformas en Prusia y, además, cumplió el deseo de Kunth de ser enterrado en el panteón familiar en Tegel tras su muerte en 1829.
Con trece años, Wilhelm ya hablaba griego, latín y francés con fluidez y conocía a los autores más importantes de las correspondientes literaturas. Su enorme capacidad de estudio preocupó a menudo a las personas cercanas. En el marco de la educación preparada por Kunth, los hermanos visitaron la casa del médico Markus Herz, erudito con intereses diversos que daba clases de filosofía y física. También entraron en contacto con el salón de la esposa de Herz, Henriette Herz, por la que Wilhelm sintió una fugaz pasión. Como miembro del Bund der Freunde (Alianza de Amigos) del matrimonio, uno de los muchos Tugendbund ('alianza' o 'agrupación moral') existentes, a la que pertenecían tanto un reglamento como una revista secreta, Wilhelm entró más tarde en contacto con Caroline von Dacheröden, que pertenecía al Bund como miembro externo y que finalmente se convertiría en su esposa.
El objetivo que la madre pretendía conseguir con esta exigente educación era la cualificación para importantes cargos de gobierno. Estaba previsto que Wilhelm estudiara Derecho y Alexander, Economía. Todavía bajo la tutela de Kunth, los hermanos comenzaron sus estudios en la Universidad de Fráncfort del Oder, que Wilhelm abandonó tras un semestre para matricularse en la primavera de 1788 en Gotinga.
El clasicismo de Weimar Allí se independizó de las directrices que le habían dado y siguió sus propios impulsos e intereses. En sus estudios, en vez de dedicarse al Derecho, profundiza sus conocimientos de Filosofía, Historia y lenguas antiguas, y estudia con grandes maestros como Georg Christoph Lichtenberg y Christian Gottlob Heyne. En 1788 también conoce a su futura esposa, Caroline von Dacheröden. El intercambio de cartas entre los dos convirtió este matrimonio en el ejemplo a seguir en lo que se refiere a cortejo amoroso para la burguesía alemana del e incluso del .
Desde Gotinga, Humboldt realizó un viaje hacia finales de 1788 a la región del Rin y del Meno con el amigo de juventud de Goethe, Friedrich Heinrich Jacobi, en la que conoce al circunnavegador Georg Forster. En verano de 1789 vuelve a partir de viaje con su antiguo maestro Campe hacia el París revolucionario. Además de la Revolución en sí, le interesa el estado de los huérfanos de la ciudad, de la que se informa en el orfanato. Humboldt pasa las navidades de 1789 junto con su prometida en Weimar, donde conoce a Friedrich Schiller y Johann Wolfgang von Goethe.
A comienzos de 1790, tras terminar los cuatro semestres de su carrera, entra a trabajar a servicio del Estado y obtiene un puesto en el Departamento de Justicia, donde se amplía su educación para formar parte de la judicatura, aunque también consigue la calificación necesaria para entrar en el servicio diplomático. Ya en mayo de 1791 busca la licencia dando como excusa razones familiares. Las razones no están claras: puede que la función de juez no fuera satisfactoria para él a largo plazo, que el desarrollo de sus inclinaciones y gustos siguieran otros derroteros o que hubiera aceptado el puesto de juez solamente para lograr la aprobación de su madre y de su futuro suegro, el presidente de la Cámara, Karl Friedrich von Dacheröden. Tras la boda, el 29 de junio de 1791, el matrimonio vivió en la hacienda de Dacheröden en Turingia. Allí ambos se dedicaron a profundizar sus conocimientos en griego antiguo, cultura, arte y filosofía, y mantuvieron un intercambio de cartas intenso con el filólogo de lenguas antiguas de Halle, Friedrich August Wolf. Su preocupación con la Antigüedad clásica le servía para «el conocimiento filosófico absoluto del hombre». El genio griego lo entendía como «ideal de aquello que nosotros mismos quisiéramos ser y conseguir».
thumb|250px|Wilhelm Humboldt (segundo por la izquierda) con Schiller (izquierda), su hermano Alexander (centro) y Goethe (derecha).
Gracias a su aprecio por los filósofos antiguos —característica de la época del neohumanismo— y sus amplios conocimientos sobre el tema, Humboldt se convirtió en «socio menor» del clasicismo alemán (Berglar) cuando se trasladó en 1794 con su familia a Jena, donde estaba trabajando Schiller. El papel que tendrá a partir de ese momento, inicialmente frente a Schiller y más tarde también con Goethe, era el de un análisis agudo, una crítica constructiva y un consejo versado que tuvo gran influencia tanto en las baladas y el Wallenstein, de Schiller, como en el Herrmann und Dorothea, de Goethe.
Sobre el conocimiento idealizado de la Antigua Grecia de Humboldt y su influencia posterior en el sistema educativo alemán, Peter Berglar comenta: «Aunque Humboldt no pueda compararse de lejos en profundidad con Goethe, en dinamismo con Schiller y en creatividad con ambos, quizás haya ejercido mayor influencia que ambos y con seguridad ha ejercido la influencia más duradera sobre el desarrollo alemán». Hasta 1797, Humboldt mantuvo la estrecha relación con Schiller en Jena. La relación fue interrumpida en 1795/96 y terminó con la muerte de Elisabeth von Humboldt, la madre, cuyo capital pasó a manos de los hijos y los hizo independientes. Mientras que Wilhelm se ocupaba del palacio de Tegel, el hermano Alexander empleó el dinero para financiar su viaje científico a América.
Enviado de Prusia en Roma Tras la muerte de la madre no fue posible trasladarse a la hacienda de Tegel, ya que la campaña de Italia de Napoleón convertía el lugar en inseguro. Wilhelm, junto con su familia, se trasladó a París, que todavía vivía tiempos revolucionarios, donde conoció a algunos personajes importantes de la época, como al Abate Sieyès, Madame de Staël y al pintor revolucionario David. Desde París realizó dos largos viajes en 1799 y 1801 al País Vasco, que se mostrarían fructíferos sobre todo en sus estudios lingüísticos del euskera.
En el verano de 1801, Humboldt volvió con su mujer e hijos a Tegel, aunque solo por un año. Ya en la primavera de 1802 se le ofreció la oportunidad de ir a Roma como enviado de Prusia ante la Santa Sede. Sus conocimientos de diplomacia y su título de consejero diplomático habrían demostrado finalmente su utilidad. Se presentó al puesto como hombre de mundo y aristócrata, un puesto que no debía resultar muy atractivo debido a la reducción del tamaño de los Estados Pontificios tras la invasión francesa (sus territorios septentrionales habían sido transferidos a la República Cisalpina —desde 1802 República Italiana—) y a que el papa dependía de Napoleón en ese momento. Humboldt no estaba muy ocupado con su trabajo de representante consular de los ciudadanos prusianos, lo que le daba tiempo y oportunidad para, junto con Caroline, convertir la sede diplomática, que se encontraba cerca de la Plaza de España, en uno de los centros de la sociedad romana. Aquí, además de representantes de la curia romana, fueron huéspedes entre otros Luciano Bonaparte (todavía príncipe), Luis I de Baviera, los escultores Bertel Thorvaldsen y Christian Daniel Rauch, además del joven Karl Friedrich Schinkel, Ludwig Tieck y August Wilhelm Schlegel, junto con Madame de Staël.
La fascinación que Roma provocaba en Humboldt y que justifica su estancia de seis años allí, la resume en su carta a Goethe del 23 de agosto de 1804:
En el verano de 1805, tras su vuelta de la expedición a América, Alexander visita durante tres meses a su hermano y a su cuñada en Roma. Alexander, que ya era celebrado en Alemania como el «segundo Colón», se dirige tras la visita a París para estudiar la enorme cantidad de materiales que se había traído de la expedición. Esto señala de forma clara la intensa comunicación y el vínculo de cariño entre los dos hermanos, a pesar de sus diferentes caracteres. Una imagen que puede aclarar su comportamiento y trabajo complementario es la apelación que recibieron de «dioscuros prusianos».
El reformador de la educación