Los airenosinos o arenosios fueron un grupo étnico prerromano de la península ibérica, localizados en los Pirineos catalanes. La única mención por la cual se tiene constancia de ellos es de Polibio en sus Historias. Se cree que eran indígenas del Valle de Arán y que hablaban una lengua de tipo euskérico o ibérico, si bien su filiación exacta continúa siendo objeto de debate en la actualidad.

La identificación tradicional con Arán se apoya, entre otros argumentos, en la semejanza entre el etnónimo transmitido por las fuentes clásicas y el nombre del valle, así como en su aparición junto a otros pueblos pirenaicos cuya localización puede reconstruirse con mayor seguridad, como los andosinos, los cerretanos y los bergistanos. A ello se suma la existencia de testimonios onomásticos de época romana vinculados, entre ellos la inscripción de Escuñau, donde aparecen los nombres Ilurberrixo y Anderexo.

Tras la incorporación de los Pirineos centrales al dominio romano, el nombre de los airenosinos desaparece de las fuentes y no vuelve a documentarse como denominación de una comunidad diferenciada. El Valle de Arán quedó integrado en el ámbito de la civitas Convenarum, cuya capital se encontraba en Lugdunum Convenarum, la actual Saint-Bertrand-de-Comminges. Esta vinculación resulta coherente con la propia configuración geográfica del valle, abierto hacia el norte por el curso del río Garona.

Origen del nombre El interés del etnónimo "airenosino", transmitido también como "arenosio", reside sobre todo en su núcleo airen-, cuya semejanza con Arán ha llamado la atención de diversos historiadores. La forma "airenosino" deriva del griego Αἰρηνοσίους (romanizado Airēnosíous), así como "arenosio" del latín Aerenosii. Por ello, se ha propuesto que detrás de estos podría encontrarse un nombre local formado sobre una base semejante al euskera haran, de modo que el etnónimo habría designado originalmente a ‘los del valle’ o ‘los habitantes del valle’, aunque la reconstrucción exacta de la forma indígena permanece abierta.

La comparación adquiere mayor interés por la etimología del propio nombre Arán, el cual se relaciona tradicionalmente con el vasco haran ‘valle’, voz que ha dejado numerosos paralelos en la toponimia pirenaica. La pérdida de la aspiración inicial del aquitano y del euskera arcaico desapareció tanto en la mayoría de los dialectos como al pasar estos nombres a los diferentes romances locales que ya no conservaban ese sonido. Así, Val d’Aran encierra en cierto modo una repetición histórica y permite plantear que aerenosii y haran provengan de una misma base toponímica prerromana relacionada con el concepto de ‘valle’.

Historia La historia documentada de los airenosinos comienza en el año 218 a. C., durante los primeros compases de la segunda guerra púnica. En su marcha hacia Italia, Aníbal atravesó el noreste de la península ibérica con el propósito de asegurar el territorio situado entre el Ebro y los Pirineos antes de franquear la cordillera. Es en el relato de esta campaña donde el historiador griego Polibio introduce la única referencia directa conocida a este pueblo:

Por esta descripción, en la que describe el paso de los ejércitos de Aníbal, se cree que fue realizado siguiendo el río Segre, desde los llanos de Lérida y transcurriendo por las comarcas de Noguera, Alto Urgel, y alcanzando el altiplano de la Cerdaña, donde tomó contacto con esos pueblos prerromanos. Por la derivación etimológica de esos términos se suele suponer que su orden responde a una localización de sur a norte, relacionando a los ilergetes con la tribu situada en buena parte de la plana de Lleida; a los bargusios enmarcados en la zona sur del Alto Urgel y otras áreas al este, tal vez relacionados con el origen etimológico de Berga, a los airenosinos más al norte, en la zona central del Alto Urgel, el Pallars Sobirá y el Valle de Arán. Es probable que el territorio de los airenosinos no se limitara sólo a los valles araneses de hoy en día, sino también por los valles próximos, como los del Pallars y otros valles por donde discurre el río Garona.

Después de la mención de Polibio no vuelven a encontrarse referencias directas a los airenosinos como grupo étnico diferenciado. Sin embargo, la documentación de época romana conserva indicios del sustrato indígena del valle. Destaca especialmente el ara votiva hallada en Escuñau, cuya inscripción contiene los nombres Ilurberrixo y Anderexo, considerados por la investigación moderna pertenecientes a la onomástica aquitana. El primero se interpreta generalmente como el nombre de una divinidad y el segundo como el de una dedicante femenina, ambos inteligibles desde el euskera moderno.miniaturadeimagen|Cançon de Santa Fe, poema medieval en el cual se interpreta una referencia a los «vascones que son de Arán». El nombre del territorio reaparece posteriormente en la documentación medieval bajo la forma Aranno en 972, seguida de Aran en 1017 y 1104. A esta continuidad del topónimo se suma un testimonio particularmente significativo de la Cançon de Santa Fe, compuesta en el , donde se menciona a los «bascon qe son d'Aran». Aunque estos testimonios no permiten establecer una continuidad directa con los airenosinos documentados por Polibio, muestran la persistencia del nombre de Arán y de elementos vinculados al ámbito lingüístico vascónico a lo largo de distintos periodos históricos.

A partir de la Edad Media, la antigua pertenencia étnica deja de ser reconocible en las fuentes, ya que la población comienza a documentarse en relación con el territorio de Arán. En la documentación bajomedieval sus habitantes aparecen ya como araneses y el valle como una comunidad dotada de usos, costumbres, instituciones y representación colectiva propias, consolidándose así una identidad definida fundamentalmente por su pertenencia al valle.

Véase también

Iberos Valle de Arán Pallars Andosinos Cerretanos Jacetanos Vascones Bergistanos Ilergetes

Referencias

Categoría:Íberos Categoría:Cataluña romana y prerromana