thumb|Loggia di Psiche, 1518-19, fresco de Rafael. En imagen, sección del techo donde se representa el concilio de los dioses, principalmente los doce olímpicos, recibiendo a Psique. De izq. a dcha. (y solo las figuras de pie): Psique (con la copa de inmortalidad), Mercurio (caduceo), Jano (doble rostro), Vulcano (tenazas), Hércules (clava), Baco (vides), Apolo (lira), Marte (lanza), Venus (desnuda de pechos), Plutón (bidente), Neptuno (tridente), Júpiter (águila), Diana (tiara lunar), Juno (pavo real) y Minerva (caso y lanza). La figura alada, a la derecha de Venus e izquierda de Júpiter, es Cupido.|350x350px Los dioses olímpicos (en griego clásico: Ὀλύμπιοι θεοί;Jenofonte: Anábasis VII 7, 40 en latín: Dii Olympici)Cicerón: De natura deorum II, 56 son las deidades principales del panteón griego que habitaban el monte Olimpo, el más alto de Grecia. Entre ellos se identifican tradicionalmente los ‘doce dioses olímpicos’ (gr. δώδεκα Ὀλύμπιοι θεοί;Tucídides: Historia de las guerras del Peloponeso, VI 54, 6 lat. Duodecim dii Olympici),Nótese que los antiguos romanos usaban formalmente Duodecim dii Consentes («doce dioses Consentes»), como, por ejemplo, Varrón: De re rustica I 1, 4. La gran mayoría de las menciones romanas a los mitos del Olimpo aparecen en la poesía (en hexámetros dactílicos, como la Eneida o Las metamorfosis). La palabra duodecim tiene una estructura métrica difícil de encajar de forma natural en un verso junto al adjetivo Olympici. Por eso, los poetas preferían recursos más elocuentes. Usaban expresiones como superi («los de arriba»), caelites («los celestiales») o simplemente dii («dioses»). Daban por sentado el número o, si querían detallarlo, recurrían a la perífrasis (por ejemplo, enumerándolos uno a uno, como hizo Ennio).Empezó a usarse duodecim dii Olympici en el Renacimiento y el humanismo. Cuando los eruditos europeos redescubrieron los textos griegos y tradujeron masivamente el concepto de los δώδεκα θεοί (dōdeka theoí) al latín académico internacional. que fueron los más venerados y a quienes se consagraron templos, festividades cívicas, manifestaciones artísticas y deportivas, considerándolos los más importantes dentro del amplio conjunto de deidades de la mitología griega (y más tarde la mitología clásica).Smith y Trzaskoma (eds.): The Oxford Handbook of Greek and Roman Mythography (Oxford University Press). Esta obra recoge ensayos que discuten cómo las figuras divinas, incluidos los dioses del monte Olimpo, fueron sistematizadas en la tradición literaria y cultual. Diccionario de Mitología Clásica (Espasa / Es-academic)

Zeus era el rey de los dioses.Ilíada I, 495–496 Los dioses, que poseían icor por su venas,Ilíada V, 339–342 banqueteaban en el Olimpo comiendo ambrosíaOdisea V, 93 y 199; Ilíada XIV, 170 y bebiendo néctarOdisea IX, 359 y amenizaban sus festines al son de las Musas.Teogonía, 1–35; Ilíada, I, 1–8 El concepto de «doce dioses» (Δώδεκα Θεοί) es un término usado más bien de manera religiosa y no mitológica ni poética: no se conoce su origen exacto y a veces no tiene nada que ver con una cantidad exacta.A esto refiere Hermias (sobre el Fedro de Platón, p. 1389) cuando dice que «doce es la suma de todos los dioses del universo». La filosofía neoplatónica interpretaba «doce» como un número simbólico, no real. Para un griego antiguo los dioses olímpicos (‘celestes’) se diferenciaban de los dioses ctónicos (‘subterráneos’) y del culto heroico en cuanto al tipo de rituales.Porfirio: De Antro Nympharum, 6. El filósofo neoplatónico es quien explica formalmente que a los dioses olímpicos se les erigen templos y altares elevados (bōmoi), mientras que para los dioses ctónicos se usan fosos (bóthroi) y para los héroes hogueras a ras de suelo (eschárai).

Como ocurre con otros aspectos y elementos de la mitología, el número e identidad de los dioses que habitaban el monte Olimpo (el llamado «concilio de los dioses», ἀγορὴ θεῶν) es impreciso de acuerdo con la tradición. Su número más comúnmente aceptado es doce:El altar de los Doce Dioses —Zeus, Hera, Poseidón, Deméter, Apolo, Artemisa, Hefesto, Atenea, Ares, Afrodita, Hermes y Hestia— fue erigido en el ágora de Atenas por un nieto de Pisístrato (cf. Tucídides: Historia de la guerra del Peloponeso VI 54, 6) y servía como punto de referencia para establecer las distancias a partir de Atenas (cf. Aristófanes: Las aves 1005). Zeus (cielo), Hera (matrimonio), Poseidón (mar), Deméter (agricultura), Afrodita (amor), Ares (guerra), Atenea (sabiduría), Apolo (músicos), Artemisa (cazadores), Hefesto (herreros), Hermes (heraldos) y además, o bien Hestia (hogar), o bien Dioniso (vino).Por alguna razón hay una alternancia entre Hestia y Dioniso. Esto se evidencia en comparación de listas transmitidas en escolios y autores tardíos, evidencias epigráficas (inscripciones votivas), tradición mitográfica posterior y reconstrucciones moderna (Burkert, Nilsson, Parker). Muchos estudiosos consideran que en Atenas clásica la lista incluía probablemente a Hestia, por su centralidad en el prytaneion y en la vida cívica. Sin embargo, en períodos posteriores, especialmente cuando el culto dionisíaco gana enorme importancia, Dionisio aparece integrado en la docena en algunas tradiciones.Hesíodo describe a los principales dioses olímpicos, hijos de Cronos y Rea. La Teogonía (vv. 453-506) narra las generaciones de dioses; Gea fue madre de Crono y este de los tres Cronidas: (Zeus, Poseidón y Hades) y las tres Cronides (Hera, Deméter y Hestia). Los hijos de Zeus, en orden de nacimiento, son: Atenea (v. 890), Apolo y Artemisa (v. 919) y Ares (v. 922). Afrodita y Hefesto no son hijos de Zeus según Hesíodo. De los hijos de Zeus de ‘menor categoría’ incluye a Hermes, Dioniso y Heracles. Hesíodo no dice explícitamente “doce dioses”, pero de su enumeración se deriva la lista canónica de doce.Homero presenta a los dioses que intervienen en la guerra de Troya; aunque no habla de “doce” formalmente, su panteón activo sirve como modelo. Ilíada (I, 524-528): Zeus convoca a algunos dioses para decidir sobre la guerra. Ilíada (XX, 72-75): Zeus y los demás dioses se reúnen en consejo. Para Homero Atenea nació de la cabeza de Zeus sin madre y Afrodita es hija de Zeus y Dione. Aún así nunca menciona a Hestia ni a Dioniso. En el canto XXI se alinean los dioses en favor de los aqueos y los troyanos: Hefesto (griego) contra Janto (troyano), Atenea (griego) contra Ares (troyano), Poseidón (griego) contra Apolo (troyano), Hera (griego) contra Artemisa (troyano), y Hermes (griego) contra Leto (troyano).Pausanias describe templos y cultos donde se adoraban los “doce dioses” (dōdeka theoi). En Descripción de Grecia (V 14, 4—10) se muestran altares, primero el de Hestia y luego en el de Zeus Olímpico. Después los demás: Artemisa, Atenea, Alfeo, Hefesto, Heracles, Nike, Hera, Apolo, Hermes, Homonoia, la Madre de los dioses, Kairós, Gea, Temis, Dioniso, Cárites, Musas y ninfas.Plutarco menciona la tradición de los doce dioses y sus variantes locales. En el diálogo conocido como Ἐρωτικός (Amatorius), incluido en los Moralia, Plutarco menciona el culto tradicional a los ‘doce dioses’ (Δώδεκα Θεοί) en el contexto de las prácticas religiosas griegas. El pasaje relevante (Moralia 761E–F) alude a la costumbre de jurar o invocar a los Doce como conjunto. Esto confirma que en el – la noción de “los Doce” era una fórmula religiosa reconocida.William F. Hansen: Classical Mythology: A Guide to the Mythical World of the Greeks and Romans, p. 250. Nótese que, en la fuentes que han sido conservadas, la mayoría de ellas incluyen a Hestia entre los doce dioses. Dioniso empieza a aparecer de manera más tardía. Los romanos casi siempre tenían a Vesta como diosa olímpica, no Baco o Liber.Que Hestia cedió su puesto como diosa olímpica a Dioniso es una creencia contemporánea. Este reemplazo aparece, por ejemplo, en Robert Graves: Los mitos griegos, (27, k). Graves da dos fuentes para este relato (Apolodoro: Biblioteca mitológica III 5,3 y Pausanias: Descripción de Grecia II 31, 2) pero en ninguna de ellas se lee el reemplazo de Hestia por Dioniso. De la misma manera Kerényi (The gods of the Greeks, p.92) nos dice que «no hay ninguna historia de que Hestia haya sido jamás removida de su morada fija». Hades (inframundo), a pesar de ser un dios importante en la antigua Grecia, no es un dios olímpico y solo se lo incluye entre los ‘doce dioses’ de manera anecdótica.Hades es nombrado por parte de los ‘doce dioses’ en Platón: Leyes, 828 d; escolio sobre Apolonio de Rodas: Argonáuticas, p. 173. Solo estas dos fuentes lo refieren como parte de «δώδεκα θεοί» (los doce dioses), pero no se refieren en ningún momento al culto conjunto y además separa a dioses olímpicos de dioses ctónicos, incluyendo a Hades entre esos últimos.

Definición de ‘olímpico’ ‘Olímpico’ y ‘dioses olímpicos’ son términos polisémicos en la tradición clásica y en la historiografía moderna, con varios usos relacionados pero no idénticos:Homero y Hesíodo dan el sentido teológico-narrativo; Heródoto, Tucídides y Pausanias nos hablan del grupo de los doce; Livio y Varrón de la sistematización romana; Diodoro Sículo y Píndaro de la dimensión cultual olímpica

En sentido estricto, olímpico designa a los dioses que habitan el monte Olimpo y forman la corte divina bajo la soberanía de Zeus —rey de los dioses—, en oposición a otras generaciones o ámbitos divinos (titanes, dioses primordiales, divinidades ctónicas, dioses del mar, daimones, ninfas y otros seres divinos en medio).Ilíada I, 221–222; IV, 1; VIII, 3–27; Odisea I, 26–79; Teogonía 881–885; Walter Burkert: Greek Religion. Harvard University Press, 1985, pp. 120–125; Robert Parker: On Greek Religion. Cornell University Press, 2011. En sentido canónico, los doce dioses olímpicos constituyen un grupo fijo de doce divinidades principales de la mitología griega, ampliamente reconocido en el arte, el culto y la literatura antigua, aunque con variaciones en la lista concreta según autores y épocas.Heródoto II, 4 y II, 50; Tucídides VI, 54, 6; Pausanias I, 3, 3; Diodoro Sículo V, 72; Livio XXII, 10, 9 (lectisternium de los doce dioses); Varrón, De lingua Latina VII, 45; Agustín de Hipona, De civitate Dei IV, 23; Long, Charlotte R.: The Twelve Gods of Greece and Rome. Brill, 1987; Bremmer, Jan N. Greek Religion. Oxford University Press, 1994. En sentido amplio o laxo, dioses olímpicos se usa como sinónimo de dioses del panteón griego en general, e incluso, por extensión moderna, de los dioses clásicos grecorromanos, sin referencia estricta al Olimpo ni al número doce. Este uso se suele usar para diferenciar otros panteones mitológicos, como los dioses egipcios, celtas, nórdicos, fenicios o babilonios —pueblos y dioses de tierras no griegas ni romanas—.Burkert, Greek Religion, passim.; Graf, Fritz. Greek Mythology: An Introduction. Johns Hopkins University Press, 1993; Dowden, Ken. The Uses of Greek Mythology. Routledge, 1992. En sentido cultual y geográfico, olímpico se refiere a Olimpia y al culto de Zeus Olímpico, especialmente en autores como Diodoro Sículo, así como a las instituciones religiosas asociadas, entre ellas los Juegos Olímpicos.Diodoro Sículo IV, 14; V, 72; Pausanias V, 11–15 (santuario de Zeus en Olimpia); Estrabón VIII, 3, 30; Píndaro, Olímpicas (especialmente Olímpica I)

El monte Olimpo y sus dioses thumb|Árbol genealógico de los dioses olímpicos. En los casos de Afrodita, Ares, Dioniso, Atenea, Hefesto y Urano para este gráfico se ha tomado como modelo la versión de la Teogonía de Hesíodo. En azul, los que siempre se consideran olímpicos, en amarillo los variables, y en negro, los demás dioses. La línea continua indica relación padre-hijo y la discontinua la pareja.|450x450px La imagen clásica de los dioses de la mitología griega procede fundamentalmente de la poesía arcaica de Homero (Ilíada y Odisea) y Hesíodo (Teogonía), transmitida en forma de verso épico (hexámetro dactílico).

El Olimpo homérico