«Bedtime Story» es una canción interpretada por la cantante estadounidense Madonna, incluida en su sexto álbum de estudio, Bedtime Stories (1994). Las compañías Maverick, Sire y Warner Bros. Records la publicaron como el tercer sencillo del disco —tras «Secret» y «Take a Bow»— el 13 de febrero de 1995 en Europa y Australia y el 11 de abril en Estados Unidos. Seis años después, figuró en el grandes éxitos GHV2 (2001). Fue compuesta por Nellee Hooper, Björk y Marius de Vries; Björk no se consideraba admiradora de la cantante, pero aceptó la propuesta de escribirle una canción. Tras entregar a de Vries y Hooper una maqueta titulada en su momento «Let's Get Unconscious», estos dos últimos reescribieron varias partes y, junto con Madonna, se encargaron de la producción, que llevó por título «Bedtime Story».
Es una balada de géneros electrónica y trance con influencias de la música acid y minimal trance, la cual destaca por apartarse del sonido de las otras canciones de Bedtime Stories, que estaban más orientadas al R&B y new jack swing. La letra es un himno a las alegrías de la inconsciencia. En términos generales, obtuvo reseñas positivas de los críticos y periodistas musicales, quienes elogiaron la producción experimental y la consideraron una de las mejores del disco, así como una de las más subestimadas en la carrera de Madonna. Desde el punto de vista comercial, alcanzó el puesto 42 de la lista Billboard Hot 100, por lo que pasó a ser el primer sencillo de su carrera que no logró ingresar a los cuarenta principales en más de diez años, aunque obtuvo una recepción más favorable en Australia, Finlandia, Italia y Reino Unido, donde estuvo entre los diez primeros lugares, y llegó a la primera posición en el conteo estadounidense Dance Club Songs.
Mark Romanek dirigió el videoclip, que en su momento de producción fue el más caro de la historia con un presupuesto de 5 millones USD. Presenta escenas surrealistas y new age influenciadas principalmente por las obras de artistas como Remedios Varo, Frida Kahlo y Leonora Carrington. Recibió elogios de críticos y académicos y se exhibe permanentemente en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Madonna interpretó el sencillo en los premios Brit en febrero de 1995, para lo cual lució un vestido plateado de Versace y una peluca larga rubia; la revista Marie Claire calificó la presentación como uno de los treinta mejores momentos en la historia de la premiación. En 2004, se usó una remezcla como vídeo interludio en la gira Re-Invention World Tour y, casi veinte años después, la artista volvió a interpretarlo en The Celebration Tour (2023-2024), gira con la que conmemoró sus cuarenta años de carrera. «Bedtime Story» ha sido descrita como la canción que introdujo el uso de la música electrónica en los trabajos posteriores de Madonna, especialmente en su séptimo álbum de estudio, Ray of Light (1998).
Antecedentes y grabación thumb|upright|En la imagen, la cantante islandesa Björk, una de las compositoras de «Bedtime Story»
De acuerdo con la biógrafa y autora Lucy O'Brien, Madonna quería «impactar» en la música soul, por lo que decidió trabajar con productores reconocidos del género R&B. No obstante, también quiso incursionar en el mundo de la música británica, cuyos géneros como el club o el dub habían ganado popularidad con artistas como la cantante islandesa Björk y las bandas Massive Attack y Soul II Soul, de manera que colaboró con compositores y productores europeos especializados en la música electrónica, entre ellos Nellee Hooper, a quien escogió por su «sensibilidad europea», y Marius de Vries. Los tres se reunieron en Los Ángeles y las sesiones de grabación tuvieron lugar en los estudios Chappell, en Encino, durante el verano boreal de 1994.
Vries, Hooper y Björk compusieron «Bedtime Story». Madonna se inspiró en el álbum Debut (1993) de esta última, según Mark Pytlik en su libro Björk: Wow and Flutter (2003) y, a través de sus conexiones con Hooper y de Vries, se contactó con ella y le propuso escribir una canción para Bedtime Stories, aunque inicialmente rechazó la oferta porque no le había parecido correcto. Sin embargo, luego se sintió «intrigada» y creyó que era una buena oportunidad para que sus palabras «salieran de los labios de Madonna», por lo que finalmente aceptó, en parte también como un favor hacia Hooper. Admitió que al comienzo creía que era una especie de persona del «hemisferio izquierdo», es decir, muy dirigida por la lógica y un poco calculada. La letra que escribió, titulada en su momento «Let's Get Unconscious», empezaba con los versos Today is the last day that I'm using words, they've gone out, lose their meaning, don't function anymore («Hoy es el último día que voy a usar palabras, se han ido, perdieron su significado, no funcionan más»), una crítica por parte de Björk hacia la estética de la estadounidense. De esta manera, creó la letra a partir de esas frases y con Madonna en mente; en una entrevista, aclaró: «Cuando me ofrecieron escribir[le] una canción, realmente no podía imaginarme haciendo una que se adaptara a ella... Pero pensándolo bien, decidí escribir las cosas que siempre había querido escucharla decir [pero] que nunca dijo». Madonna había mostrado interés por trabajar con Björk, pero ambas nunca llegaron a conocerse personalmente por decisión de esta última, quien prefirió mantener distancia e incluso declinó cantarla a dúo porque habría sido «un error».
Entregó una maqueta a Hooper y de Vries, quienes reorganizaron la composición —por lo que los tres recibieron créditos como autores— y la versión final se llamó «Bedtime Story». La producción quedó a cargo de estos dos últimos junto con Madonna, aunque de Vries no figuró en los créditos del álbum. La masterización tuvo lugar en los estudios Sterling Sound, ubicados en Nueva York, y entre los músicos que participaron se incluyen Colin Wolfe y la rapera Meshell Ndegeocello en bajo, el productor Dallas Austin en batería y teclado, Tommy Martin en guitarra y el compositor Babyface en sintetizadores y programación de batería, bajo la dirección de Susie Katiyama y Jessie Leavey. Este último y Craig Armstrong fueron los responsables del arreglo, mientras que Alvin Speights, Brad Gilderman, Darin Prindle, Mark «Spike» Stent y Michael Fossenberg de la ingeniería. Por último, Speights y Jon Gass realizaron la mezcla. Björk luego confesó que Madonna había cantado mal algunas líneas: la original que decía Learning logic and reason («aprendiendo de la lógica y la razón)», la cantó como Leaving logic and reason («abandonando la lógica y la razón»); no obstante, le pareció un «error interesante». La maqueta original volvió a grabarse bajo el título «Sweet Intuition», que apareció como el lado B del sencillo de Björk «Army of Me», mientras que una remezcla se incluyó en «It's Oh So Quiet».
Composición
«Bedtime Story» es una balada de géneros electrónica y trance que destaca por su sonido alternativo y experimental, diferente a las otras canciones del álbum, cuya producción está más orientada al R&B y al new jack swing. A diferencia del trabajo melódico de la artista, esta es más lenta y «más atmosférica», pero con una estructura rítmica compleja que se respalda a través de loops rítmicos «silenciosos». Al no haber mucha melodía, Madonna canta de manera «apagada». Descrito como un número ambient y dance, tiene un ritmo «vibrante», «profundo y burbujeante» con un arreglo de sintetizador «esquelético», y presenta influencias del minimal trance y la música acid. Según Eduardo Viñuela, editor del libro Bitch She's Madonna: La reina del pop en la cultura contemporánea (2018), es un viaje a la cultura oriental. Los instrumentos sintetizados producen el carácter electrónico de la canción, que constan de cajas de ritmos, palmadas, órganos y cuerdas, así como un coro «homofónico» y voces alteradas digitalmente. Según la partitura publicada en Musicnotes por Alfred Publishing Co., Inc., se establece en un compás de 4/4 con un tempo moderado de 108 pulsaciones por minuto. Está compuesta en la tonalidad de sol menor y toda la primera estrofa sigue una progresión armónica de sol menor9.
«Bedtime Story» está conectada con el final de «Sanctuary» —la anterior del disco— y termina de manera abrupta. Dicho final se mezcla con el sintetizador principal que se mueve en la imagen estéreo, y a lo largo de la canción la voz de la cantante gime y susurra varios ah, mientras en el fondo se percibe apenas un breakbeat para luego reemplazarse por ritmos y samples «ligeros». Según el autor Santiago Fouz-Hernández, en Madonna's Drowned Worlds: New Approaches to Her Cultural Transformations (2004), se escucha una voz «espesa», producto de la manipulación tecnológica, y una música que implica una referencia etérea o incluso «cosmológica» por su estructura desarticulada. Víctor Amaro Vicente, en su libro The Aesthetics of Motion in Musics for the Mevlana Celal Ed-Din Rumi (2007), observó que la melodía se asimila a las estéticas del new age y de la música sufí y tiene más en común con el mantra «Mevleví-Sufi Relaxation», mientras que la estructura rítmica «constante y continua» ha sido comparada con la música utilizada en ceremonias zikr, presente también cuando la cantante repite con su voz alterada digitalmente la sílaba ah de forma intermitente, pero especialmente en la introducción. Este particular estilo ha sido acreditado a Björk; al respecto, De Vries recalcó que «[ella] tiene un enfoque tan particular e idiosincrásico para la construcción de letras y frases [que] Madonna capturó [esa] atmósfera maravillosamente». En un capítulo de Music and Technoculture (2003), escrito por Charity Marsh y Melissa West, se afirma que durante el tema se puede escuchar la «inconfundible» influencia de Björk en la voz de Madonna.
Rikky Rooksby, autor de The Complete Guide to the Music of Madonna (2004), señaló que la letra es un himno a las alegrías de la inconsciencia y un rechazo de las supuestas limitaciones de la razón y el lenguaje, de ahí el «ataque» a las palabras en el verso Words are useless, specially sentences, they don't stand for anything, how could they explain how I feel? («Las palabras son inútiles, especialmente las oraciones, no representan nada, ¿cómo pueden explicar cómo me siento?»). De manera similar, Larry Flick de Billboard aseguró que se trataba de una «conmovedora petición por el escape y el gozo inconsciente», expresada con angustia y determinación, y para el autor Francesco Falconi representaba un viaje «en la estética y en el subconsciente». Sumado a ello, Amaro Vicente observó subtextos dentro de su significado. En este sentido, señaló que la letra abordaba la meditación y la relajación, así como una temática posmodernista y de new age, en relación con la incapacidad para expresar verbalmente y comprender la verdad y el significado. Además, calificó de «cliché» las líneas honey («cariño») y longing and yearning («anhelando y añorando»), y agregó que las connotaciones sexuales sobre estar «húmedo por dentro» no tenían que ver con el amor «secular» sino con poesía sufí. Concluyó que la cantante, «literal, repetida y, quizás, inconscientemente», alude a conceptos de movimiento «centrales» para la filosofía sufí, como «lograr fanaa a través del samá ("perderse" y dejar "la lógica y la razón en los brazos de la inconsciencia")».
Publicación y remezclas