En mitología y religión, y en particular en la griega, el término ctónico (del griego antiguo χθόνιος, khthónios, ‘perteneciente a la tierra’, ‘de tierra’) —pronunciado como la palabra «tónico»La RAE nos dice que la palabra «ctónico» se pronuncia «tónico». Cf. consulta en X—, designa o hace referencia a los dioses o espíritus subterráneos o del inframundo, por oposición a las deidades celestes. A veces también se los denomina telúricos (del latín tellus).Walter Burkert: Religión Griega: Arcaica y Clásica. Editorial Abada Editores. En la sección V («El culto a los muertos y el culto a los héroes»), Burkert desglosa el uso del epíteto khthónios en las inscripciones de los templos griegos. Explica cómo los rituales ctónicos requerían sacrificar animales de color negro con la cabeza orientada hacia el suelo (enagisma), en contraste directo con los sacrificios olímpicos hacia el cielo (thysia).

La raíz χθών, χθονός, a diferencia de γῆ, gê (tierra cultivable o el planeta visual), khthốn designa el suelo profundo, las entrañas de la tierra. Describe lingüísticamente su doble vertiente: el lugar oscuro donde reposan los muertos (la tumba) y, simultáneamente, el vientre fértil del que emergen los frutos y las riquezas minerales (la abundancia).Pierre Chantraine: Diccionario etimológico de la lengua griega. (Versión y traducción académica en la tradición de estudios clásicos hispánicos). También significa «tierra, suelo, fondo de la tierra», diferenciándolo explícitamente de χώρα (chṓra), «país, región o territorio geopolítico».Pabón S. de Urbina, José M: Diccionario Manual Griego-Español. Editorial Vox

Históricamente, estas deidades pertenecen a un antiguo sustrato mediterráneo y prehelénico, estrechamente vinculado con las culturas agrícolas de Anatolia y el ámbito egeo.Burkert, Religión Griega: Arcaica y Clásica Las preocupaciones centrales que traducen estos mitos giran en torno a la supervivencia del ser humano. Para estas corrientes, la tierra es un organismo vivo donde la muerte es indispensable para el renacimiento; por ello, los cultos mistéricos de raíz ctónica —como los de Eleusis o los órficos— aseguraban a sus iniciados una esperanza de supervivencia bienaventurada tras la muerte, superando el sombrío destino que la religión olímpica oficial deparaba a las almas.Mircea Eliade, Historia de las creencias y de las ideas religiosas

La arqueología revela, especialmente en los lugares de posibles santuarios y en las tumbas de la época neolítica y de la Edad del Bronce, los ídolos calificados actualmente de Grandes Madres o Madres-Tierra, supuestamente relacionados con los cultos a la fecundidad y la fertilidad. La relación de estos objetos con los de otros sitios (notablemente Anatolia) sugiere que esta antigua religión mediterránea asociaba esta diosa con un toro o un cordero, tema que permanecerá largamente en la región.

En Creta, el supuesto culto a esta Gran Diosa se transforma durante el II milenio a. C. a medida que aparecen nuevos actores: diversos animales, plantas, etcétera. Toda una muchedumbre de demonios guía a los dioses, tales como los Curetes o los Dáctilos, que se expanden en esta época y tendrán numerosos descendientes en la mitología griega (quimeras, gorgonas, sirenas, etcétera). La misma Diosa Madre se duplica sin duda como madre e hija, como será más tarde el caso de sus herederas Deméter y Perséfone.

El santuario de los Grandes Dioses de Samotracia albergaba un culto mistérico dedicado a un panteón de divinidades ctónicas, de las que la más importante era la Gran Madre. En Acragas (actual Agrigento) hay un templo dedicado a las divinidades ctónicas.

Ctónicos y olímpicos

Mientras que otros términos como «deidad terrestre» suelen tener implicaciones más dramáticas, los términos khthonie y khthonios tienen un significado más técnico y preciso en griego, refiriéndose ante todo a la forma en que se ofrecían sacrificios al dios en cuestión.

Algunos cultos ctónicos practicaban el sacrificio ritual, que a menudo se realizaba de noche. Cuando el sacrificio era una criatura viva, el animal se ponía en un bothros (βοθρος, ‘pozo’) o megaron (μεγαρον, ‘cámara hundida’). En otros cultos, por el contrario, la víctima era sacrificada sobre un bomos (βομος, ‘altar’) elevado. Las ofrendas solían quemarse íntegramente o eran enterradas en vez de ser cocinadas y repartidas entre los devotos.

No todos los cultos ctónicos eran griegos, ni todos ellos practicaban el sacrificio ritual: algunos hacían sacrificios en efigies o quemaban ofrendas vegetales.

Tipo de culto frente a función

Aunque las deidades ctónicas tenían una relación general con la fertilidad, no tenían un monopolio sobre esta, ni eran los dioses olímpicos totalmente indiferentes a la prosperidad de la tierra. Así, aunque tanto Deméter como Perséfone cuidaban varios aspectos de la fertilidad de la tierra, la primera tenía un culto típicamente olímpico mientras que el de la segunda era ctónico.

Para mayor confusión, Deméter era adorada junto a Perséfone con idénticos ritos, e incluso esta era clasificada ocasionalmente como una olímpica en la poesía y los mitos. Se ha sugerido que la absorción de algunos cultos anteriores en el nuevo panteón, frente a los que se resistían a ser asimilados, hizo que los mitos más recientes parecieran confusos.

Entre ambos

Las categorías olímpica y ctónica no eran, sin embargo, totalmente estrictas. Algunos dioses olímpicos, como Hermes y Zeus, también recibían sacrificios y diezmos en algunos lugares. Los héroes deificados Heracles y Asclepio podían ser adorados como dioses o como héroes ctónicos, dependiendo del sitio y la época de origen del mito.

Más aún, algunas pocas deidades no son fácilmente clasificables bajo estos términos. A Hécate, por ejemplo, era costumbre ofrecerle cachorros en las encrucijadas, lo que con toda seguridad no era un sacrificio olímpico, pero tampoco una ofrenda típica a Perséfone o a los héroes. Debido a sus funciones en el inframundo, Hécate es, sin embargo, clasificada generalmente como ctónica.

Ctonio y Ctonia En la literatura clásica, este carácter ritual quedó fijado mediante el uso del epíteto formal «Ctonio» o «Ctonia» en pasajes clave: +deidadreferenciaZeus CtonioInvocado para propiciar la maduración de las cosechas subterráneasHesíodo, Trabajos y Días, v. 465 o bajo la variante de Zeus Subterráneo para cogobernar el inframundoHomero, Ilíada, IX, v. 457Dioniso CtonioEl orfismo y los cultos mistéricos veneraban su faceta subterránea vinculada con la reencarnación y el inframundo, donde pasaba temporadas junto a PerséfoneHimno órfico 53, 1Hermes CtonioInvocado explícitamente en las tragedias como el dios psicopompo encargado de guiar las almas hacia el descanso del subsueloEsquilo, Las coéforas, v. 1; Sófocles, Ayante, vv. 831-832Gea CtoniaEn la poesía primitiva, la deidad primordial de la Tierra recibe el nombre directo de Ctonia. Esto se hacía para enfatizar su vientre subterráneo y profundo, diferenciándola de la superficie donde crecen las plantasFerécides de Siros. Fragmento 1 (Presocráticos). Traducción en la Biblioteca Clásica Gredos. Eurípides: Hécuba, 70Deméter CtoniaVenerada formalmente bajo este epíteto en festivales veraniegos específicos de la Argólide para asegurar la fertilidad de las raícesPausanias, Descripción de Grecia, II, 35, 4Hécate CtoniaSe invocaba para que asistiera propicia a los sacrificios nocturnosApolonio de Rodas: Argonáuticas, III, 1191Perséfone CtoniaEpíteto para ensalzar a la reina del inframundo y su pertenencia al ámbito subterráneoPíndaro: odas píticas IV, 43

Uso en psicología analítica

En psicología analítica, el término «ctónico» se utiliza a menudo para describir el espíritu de la naturaleza interior, los impulsos terrestres inconscientes del sí-mismo, las profundidades materiales de uno, pero no necesariamente con connotaciones negativas.

Por ejemplo: «La envidia, la codicia, la sensualidad, la mentira y todos los vicios conocidos son el aspecto negativo, "oscuro" del inconsciente, que puede manifestarse de dos modos. En el sentido positivo aparece como un "espíritu de la naturaleza", animando creadoramente al hombre, a las cosas y al mundo. Es el "espíritu tectónico" tantas veces mencionado en este capítulo. En el sentido negativo, el inconsciente (ese mismo espíritu) se manifiesta como espíritu del mal, como un impulso hacia la destrucción».

Véase también Deidad de vida, muerte y resurrección Mitología griega

Referencias

Enlaces externos

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