La batalla de las Colinas de Seelow fue la última acción defensiva en el Frente Oriental antes de la Batalla de Berlín entre la Alemania Nazi y la Unión Soviética, que trajo como consecuencia directa la ruptura de la última línea de defensa previa a la ofensiva del Ejército Rojo sobre la capital del Reich.

Trasfondo

Hasta el inicio de 1945 el Frente Oriental se había mantenido relativamente estable desde agosto de 1944 tras las consecuencias de la Operación Bagratión. Rumania y Bulgaria habían sido forzadas a rendirse y declarar la guerra a Alemania, además los alemanes habían perdido Budapest y la mayor parte de Hungría. De esta manera el llano polaco fue abierto al Ejército Rojo.

Los comandantes soviéticos, después de su inacción durante el Alzamiento de Varsovia, avanzaron finalmente sobre la capital polaca en enero de 1945. Durante 3 días, con un amplio frente, cuatro ejércitos soviéticos comenzaron una ofensiva a través del río Narew y desde Varsovia. Después de cuatro días de lucha el Ejército Rojo logró vencer la resistencia alemana y comenzó a moverse hacia el oeste, recorriendo hasta 40 kilómetros por día, tomando los estados bálticos, Dánzig, Prusia Oriental, Poznan, trazando un nuevo frente a solo sesenta kilómetros al este de Berlín, a lo largo del río Óder.

Un contraataque fallido llevado a cabo el 24 de febrero por el recién creado Grupo de Ejércitos Vístula, bajo el mando nominal de Heinrich Himmler, permitió al Ejército Rojo apoderarse de Pomerania y eliminar toda la resistencia en la orilla derecha del Oder. Mientras tanto en el sur, los continuos intentos alemanes de levantar el sitio de Budapest fallaron y finalmente la ciudad cayó ante los soviéticos el 13 de febrero. A pesar de que la derrota era inevitable Hitler seguía ordenando contraataques imposibles, así como la ejecución de tareas irrealizables. A comienzos de 1945, Hitler ordenó una ofensiva en Hungría para recuperar los pozos de petróleo al sur de Budapest, y formar una barrera contra los soviéticos al oeste del Danubio, para proteger a Viena del embate soviético. Conocida como ofensiva del Lago Balatón; cuyo nombre en clave era Unternehmen Frühlingserwachen, en español Operación Despertar de Primavera, fue un desastre desde la planificación. De hecho, Hitler esperaba que la ofensiva alemana avanzara entre 30 y 50 kilómetros hasta el río Danubio, que destruyera al III Frente Ucraniano (tres veces mayor que las fuerzas germanas que lo atacarían, mayormente tropas de las Waffen SS) y que después esas mismas fuerzas hicieran retroceder al II Frente Ucraniano al norte de la capital húngara. El 30 de marzo los soviéticos entraron a Austria y el 13 de abril tomaron Viena.

A pesar de que la producción militar alemana había caído a niveles desesperantes y las reservas de combustible eran más que insuficientes, las tropas alemanas peleaban con mayor fiereza que nunca y por diversas razones. El fanatismo nacionalista y anticomunista, la humillación que suponía una rendición incondicional y los millones de refugiados que iban a ser capturados por los soviéticos eran las principales razones que tenía el soldado alemán para oponer resistencia al Ejército Rojo. De esta manera la ofensiva hacia Berlín resultaba más lenta de lo que a Stalin le gustaba. Además la negativa de Hitler a abandonar la capital del Reich obligaba a los generales alemanes a defenderla a todo costo, ya que habían hecho un juramento de lealtad al Führer, el cual también había ordenado no evacuar la ciudad.

Stalin por su parte, hacía creer al máximo jefe de las tropas del Frente Occidental, el general estadounidense Dwight D. Eisenhower que la ofensiva sobre Berlín era una distracción para una real ofensiva sobre Dresde y que la última guarida de los nazis estaba indudablemente en Baviera cuna del nacionalsocialismo y en el Alpenfestung (fortaleza alpina), en vez de en Berlín. Al mismo tiempo Stalin instaba a los generales Zhúkov y Kónev a tomar la capital del Reich lo más pronto posible para capturar todo lo posible de tecnología nazi de la capital. Durante un tiempo los estadounidenses planearon enviar paracaidistas sobre Berlín para capturar la urbe, pero Eisenhower (y el mando militar de los EE. UU.) no tenía deseos de sufrir bajas para capturar una ciudad que quedaría irremediablemente enclavada en la zona de ocupación soviética según la Conferencia de Yalta. Asimismo, para el gobierno de EE. UU. era mucho más importante en ese momento la Guerra en el Pacífico contra Japón.

Preparación de la ofensiva soviética

El 9 de abril de 1945 la ciudad de Prusia Oriental, Königsberg se rindió al Segundo Frente Bielorruso al mando del General Konstantín Rokossovski. Inmediatamente después Rokosovski y sus tropas avanzaron al frente del Óder. La orden de Stalin a sus generales había sido la de avanzar velozmente por un amplio frente, sin dejar espacios en la orilla derecha del río Rin que los aliados occidentales pudieran ocupar primero. Debido a dicha orden se realizó el despliegue de los frentes de la siguiente manera: el Segundo Frente Bielorruso al mando de Rokosovski avanzó por el norte, cubriendo el territorio desde el mar hasta Seelow, el Primer Frente Bielorruso al mando de Zhúkov avanzó por el área frente a Seelow ya que a él se le había concedido el privilegio de llegar a Berlín primero, por último el Primer Frente Ucraniano de Kónev avanzaba al sur. El ejército polaco aportaba unos 79 000 hombres a los Frentes soviéticos, que sumaban 2,5 millones de hombres en total. La ofensiva también incluía 6.250 tanques, 7500 aviones, 41.600 piezas de artillería y morteros, 3255 lanzacohetes múltiples Katyusha y casi 100 000 vehículos, la mayoría prestados por los Estados Unidos. Sumándose a esto, los soviéticos desplegaron unos 143 reflectores de luz que debían cegar a los defensores, así como iluminar el camino a Berlín.

El 20 de marzo Hitler designó al General Gotthard Heinrici como reemplazo de un inoperante Himmler en el mando del Grupo de Ejército Vístula, Heinrici, que era un hábil estratega, adivinó las intenciones de Zhúkov y logró crear un sistema defensivo excelente, dados sus escasos recursos. La profundidad de estas defensas alcanzaba los 40 km, recurriendo a poblaciones fortificadas, inundaciones y puntos fuertes de apoyo. Se sembraron extensos campos de minas, y se excavaron fosos antitanques de 3 metros de profundidad y de 3 1/2 metros de anchura. La línea principal se encontraba justo a los pies de los altos de Seelow, que constituían por sí mismos un formidable obstáculo, con sus 30 m de altura y una gran pendiente, difícil de superar por los tanques de la época. La primera línea de defensa, con una profundidad de unos 10 km, estaba defendida por elementos de 10 divisiones, que serían retirados en el último momento, para evitar el bombardeo preparatorio de la artillería. La segunda línea, similar en profundidad, consistía en numerosas posiciones autónomas, intercomunicadas por trincheras, con múltiples puntos de apoyo y emplazamientos desde los que era posible lanzar contraataques. En esta línea se encontraban posiciones de artillería y antiaéreas (que actuarían como artillería de campaña). Las propias alturas de Seelow contaban con un fortín que cortaba la autopista a Berlín. La tercera y última línea estaba formada por una cadena de poblaciones fortificadas, con sus sectores de tiro entrecruzados, y estaba destinada a bloquear una ruptura de unidades acorazadas. Los tanques y cazatanques alemanes contraatacarían en este sector.

La escasez de hombres y medios miniaturadeimagen|Vasili Chuikov en el puesto de observación del 8.º Ejército de Guardias durante la batalla de las cumbres del Seelow. abril de 1945

A pesar de este despliegue, estas defensas necesitaban hombres que las ocupasen y en eso, la situación alemana era desesperada. El 9° Ejército, que soportaría el peso de la defensa, apenas contaba con 200.000 hombres, 658 baterías con un total de 2.625 cañones y algo más de 500 tanques y cazatanques. La Luftwaffe, aunque tenía casi 3.000 aviones en todo el frente oriental, estaba muy limitada por la escasez de combustible. Heinrici hizo maravillas para desplegar sus unidades; cuidaba aspectos como la unión entre las diferentes divisiones, para evitar tener puntos débiles en los sectores de unión de estas, porqué sabía que los soviéticos los sabían explotar muy bien. Las divisiones de infantería alemanas no llegaban a los 8.000 hombres y las de tanques estaban a menos del 50% de sus efectivos. La escasez de munición y combustible para los vehículos era agobiante. La localidad de Seelow era defendida por jóvenes soldados de la 9.ª División de Paracaidistas, otorgados por Hermann Goering a Heinrici, estos inexpertos soldados solo tenían dos semanas de entrenamiento en la infantería y eran dirigidos por expertos pilotos, que no tenían ningún conocimiento de las tácticas de combate terrestre. Por el contrario, una de las formaciones más poderosas era la reconstituida División Panzer Kurmark que contaba con 30 Tiger II, un batallón de Panther y otro de cazacarros Hetzer, así como unidades de reconocimiento. A pesar de este panorama y de que pocos dudaban del resultado final de la batalla, la moral de los soldados alemanes era alta, pues luchaban por defender su patria y sus familias, e iban a hacer pagar a los soviéticos un precio muy alto por la conquista de Berlín.

Reconocimientos en fuerza

En un último intento por engañar a los alemanes sobre el verdadero punto de ruptura, Zhúkov ordenó un reconocimiento en fuerza el día 14 de abril, dos días antes del ataque, que fue llevado a cabo a lo largo del frente de los 47° y 33° Ejércitos. Además de confundir al enemigo, uno de los objetivos de esta operación era ganar terreno para facilitar la labor de limpieza de minas de los zapadores. El reconocimiento se llevó a cabo por parte de un total de 38 batallones, cada uno de los cuales, en general, estaba apoyado por una compañía de T-34 o, incluso tanques pesados IS-2, una batería de artillería autopropulsada SU-76 o ISU-152 y cobertura de artillería. Aunque se logró tomar cierta cantidad de terreno, las bajas fueron muy elevadas. Sólo el 2° Cuerpo Panzer SS destruyó más de 80 tanques ese día. Peor aún, los alemanes no se dejaron despistar, pues tenían claras las intenciones soviéticas. Zhúkov no se quedó muy satisfecho y ordenó una operación similar para el día 15 con fuerzas reducidas. Pero a pesar del terreno ganado y de los campos de minas levantados, los soviéticos siguieron sin tener una idea clara del dispositivo defensivo alemán. Esa noche, Heinrici ordenó abandonar la primera línea de defensa, dejando fuerzas mínimas en vanguardia, ante el esperado ataque del día 16.

Retirada alemana estratégica y ataque soviético thumb|Imagen actual de las orillas del Óder desde las colinas de Seelow