thumb|El hallazgo por Willem de Vlamingh de cisnes negros en Australia, en 1697, obligó a corregir la vieja creencia inductiva de que todos los cisnes eran blancos. Lo mismo podría ocurrir en el futuro con otras generalizaciones científicas.|alt=El problema de la inducción radica en si un resultado obtenido mediante inducción está justificado epistemológicamente, es decir, si la inducción produce conocimiento.
A partir de la definición de Platón del conocimiento como «creencia verdadera y justificada»,Teeteto, 201c-210b disponer de una justificación adecuada para la inducción es requisito indispensable para que tales «creencias» constituyan conocimiento válido o legítimo.
La RAE define «inducir» en su acepción filosófica como «extraer, a partir de determinadas observaciones o experiencias particulares, el principio general que en ellas está implícito». Esas «extracciones» son de dos tipos: Generalizaciones acerca de las propiedades de «clases de objetos», efectuadas a partir de una cierta cantidad de observaciones de casos individuales. Por ejemplo: la inferencia que las esmeraldas son verdes a partir de la observación de algunas (quizás muchas) esmeraldas individuales. Presunción de que eventos en el futuro continuarán presentando la misma forma o que las mismas causas ocasionarán los mismos efectos observados en el pasado (ver causalidad). Lo que implica, por ejemplo, la creencia en que las leyes científicas serán válidas en el futuro. John Stuart Mill llamó a esta asunción el principio de la uniformidad de la naturaleza.Por ejemplo: Ernest Nagel (2006): «Según Mill, el principio de la uniformidad de la naturaleza (que es el nombre que Mill da al principio de causalidad) afirma que "en la naturaleza, se producen casos paralelos; lo que sucede una vez, volverá a suceder, dado un grado suficiente de semejanza de las circunstancias..."» en La estructura de la ciencia p 417
Dado que ambas son utilizadas, ya sea explícita o implícitamente, en forma generalizada para proponer hipótesis —ya sea formales o no— a partir de observaciones empíricas, su cuestionamiento pone en duda una gran parte, si es que no la totalidad, del conocimiento humano. El problema adquiere especial relevancia en el ámbito científico, dado que generalmente se pensaba que las asunciones necesarias para formular leyes científicas requieren tanto generalizaciones como expectativas de que eventos en el futuro continuarán exhibiendo los mismos comportamientos que en el pasado. Esto se expresa generalmente como el principio de simetríapor ejemplo: JOSÉ F. CARIÑENA M (2001): «Como quiera que la simetría ha estado constantemente, como motivación y como objetivo, presente en mis investigaciones, y es realmente no solo un principio lógico y filosófico, sino que ha cautivado durante muchos años a filósofos, pintores y poetas, es mi intención hacer una reflexión aquí sobre su significado, para hacer ver como es posible utilizar estos principios de simetría para comprender mejor múltiples teorías científicas y obtener de forma sencilla resultados concretos mediante el empleo de estos principios básicos.» en SIMETRÍA EN CIENCIA: PRINCIPIO Y MÉTODO Alexander V. Voloshinov (1996): Symmetry as a Superprinciple of Science and ArtMichael Kruse (2000): Invariance, Symmetry and Rationality o principio de invarianciaPor ejemplo: Agnar Pytte, Robert W Christy: “Hay una íntima relación entre las leyes de la conservación de la física y los « principios de invariancia». “ en Estructura de la materia (Editorial Reverte- 1971), p 591 (véase también principio de CurieJenann Ismael (1997): Curie's Principle y teorema de Noether).
Consecuentemente Alfred North Whitehead describió la inducción como «el rompecabezas (the despair) de la filosofía»A.N. Whitehead (1925) Science and the Modern World (Cambridge U Press) p 25 y el filósofo C. D. Broad sugirió: «La inducción es la gloria de la ciencia, y el escándalo de la filosofía».C.D. Broad (1952): Ethics and the History of Philosophy. (Routledge & Keegan, London) p 143
Según el sentido de la teoría de la justificación la ciencia ha de consistir en proposiciones probadas. El experimento no es una verificación de la teoría que lo sustenta, como mostró Karl Popper desnudando el problema de la inducción. Por otro lado, las inferencias lógicas transmiten la verdad, pero no sirven para descubrir nuevas verdades. Las teorías generales no son directamente contrastables con la experiencia, sino solamente mediante casos particulares, con soluciones específicas mediante teorías específicas, como modelos teoréticos. Cuanto mayor sea la lógica que detente una teoría, menor será la contrastabilidad empírica. Esto quiere decir que teorías tan generales como la teoría de la información, mecánica clásica o mecánica cuántica solo pueden ser contrastadas respecto a modelos teóricos específicos en el marco de dichas teorías, teniendo en cuenta que no siempre es posible saber qué es lo que hay que corregir en el modelo cuando el contraste empírico fracasa o, si por el contrario, es la propia teoría general la que contiene el error, teniendo muy presente la dificultad de poder asegurar que el valor de los datos manejados y obtenidos sean los correctos. Por ello la filosofía de la ciencia adquiere un carácter de investigación científica muy importante.
Planteamiento del problema El problema de la inducción fue introducido por David Hume.D. Hume: Investigación sobre el entendimiento humano, §4.1.20-27, §4.2.28-33. Original en inglés disponible en Internet. Hume postuló que todo el razonamiento humano pertenece a dos clases o ámbitos.Hume establece una diferencia entre “ámbitos” del conocimiento que, incluso en el presente, muchos consideran fundamental: “Las existencias reales, las cuestiones de hecho, y las relaciones de ideas, son, epistemológicamente hablando, irreductibles, se necesitan métodos distintos para dar razón de unas y otras. La deducción es valida para las segundas, solo la inducción lo es para las primeras. La distinción entre estos dos ámbitos de conocimiento la formula Hume diciendo, en primer lugar, en el Treatise: ‘El entendimiento se ejerce en dos formas diferentes, cuando juzga desde la demostración o desde la probabilidad; cuando considera las relaciones abstractas de nuestras ideas o aquellas relaciones de objetos de las que solo la experiencia nos da información”.- Ver Francisco Rodriguez V p 52
Relaciones de ideas Cuestiones de hecho
Mientras que las primeras involucran conceptos abstractos como la lógica o las matemáticas y están gobernadas por las certezas de la implicación lógica de la deducción, los segundos derivan de la experiencia empírica donde todos los razonamientos son inductivos. Dado que las inducciones son acerca de hechos, es decir, acerca de contingencias, carecen, por principio, de certidumbre lógica, es decir, son inciertas (Hume va tan lejos como a sugerir que no hay necesidad lógica alguna que sea correcto que el Sol saldrá mañana).Para una visión general de la percepción de Hume al respecto, ver ref> Waleska Cornejo Allende: El problema de la inducción
Hume avanza entonces a preguntar cuán seguros podemos estar de que, cualquiera que sea el número de observaciones individuales que se han realizado, la próxima se conformará a las expectaciones.
Considérese el siguiente ejemplo. En la Europa antigua la frase cisne negro se consideraba como denotando una imposibilidad.El origen de la figura parece encontrarse en Juvenal, quien, en el año 82 dC escribió (Sátira 6, numero 165) que la cónyuge perfecta es una “rara avis in terris nigroque simillima cygno” (pájaro extraño en la tierra, muy parecido a un cisne negro). El origen de la idea es obvio. Todos los cisnes conocidos en Europa con anterioridad a la expansión colonial europea eran blancos. Consecuentemente parecía perfectamente justificado inferir, a partir de todas esas numerosas observaciones, que «todos los cisnes son blancos» o que «ningún cisne es negro».
El explorador holandés Willem Hesselsz de Vlamingh fue el primer europeo en ver, en 1697, un cisne negro,Morris, Morris’s Dictionary of Australian Words: 451 demostrando el error de la suposición.
Hume observa que: «Ningún número de observaciones de cisnes blancos nos permite inferir que todos los cisnes son blancos, pero la observación de un único cisne negro basta para refutar dicha conclusión».Hume, citado por Nassim Nicholas Taleb (2007/ 2009) ¿Existe la suerte? p 163
En lo referente al asunto de la causalidad, Hume sugiere que la creencia que los sucesos siempre se darán de la misma manera se debe a que nos hemos acostumbrado por experiencia. No hay ninguna razón por la cual deba aceptarse lógicamente, dice Hume, la necesidad del efecto por la causa. Ello solo es psicológico, una costumbre.Jacob Buganza Torio (2007): El problema de Hume en la filosofía de Karl Popper
A partir de lo anterior se generó lo que llegó a ser conocido como «el problema del cisne negro»: dada una generalización o presunción sobre cualesquiera eventos futuros, ¿cómo podemos saber que no se encontrarán «cisnes negros», es decir, sucesos aparentemente imposibles o improbables que demuestran erróneas nuestras proposiciones o hipótesis?.Por ejemplo: Carlos Castillo (2009): El Cisne Negro o LOS EVENTOS “CISNES NEGROS” Y NUESTRAS CAPACIDADES PREDICTIVAS (ver Teoría del cisne negro).
En última instancia, el problema se debe a que, para formular conocimiento acerca de la realidad, no es posible evitar el uso de la inducción: «Si bien es indudable que el método inductivo no puede ser utilizado como herramienta probatoria o de justificación, el mismo no puede ser descartado como un útil generador de hipótesis y conjeturas. El arte de construir una hipótesis es uno de los aspectos fundamentales del método científico y, por lo tanto, de la actividad productora de la ciencia. En conclusión, el método inductivo no existe para el contexto de la justificación, pero sí para el del descubrimiento. En este último el proponer buenas hipótesis puede ser no solamente útil, sino la estrategia esencial para obtener conocimiento. Hay que admitir que si un científico dispone de un número lo «suficientemente grande» de datos favorables a una generalización, sin que se haya presentado hasta el momento ninguno desfavorable, es razonable que proponga la hipótesis que afirma la generalización obtenida a partir de los casos particulares.»Marcelo F. Goyanes: Lógica y metodología científica p 8
Parecería entonces necesario o conveniente ya sea establecer una base firme para ella o, alternativamente, los límites de su validez.
Intentos de solución
Tentativas clásicas A partir de lo anterior algunos, incluyendo Hume mismo,John Vickers (2009): "La solución de Hume a este rompecabezas es en términos de reglas generales, reglas para juzgar (Hume THN, 150). Estas son de dos clases. Reglas de la primera llevan inferencias predictivas singulares cuando se implementan por la experiencia de instancias sucesivas. Estas, cuando se implementan sin corrección, pueden tentarnos a predicciones más amplias y variadas que la evidencia apoya (al tipo inferencias del “verdul”, por ejemplo). Las reglas del segundo tipo son correctivas, éstas nos llevan a corregir y limitar la aplicación de las normas de la primera clase sobre la base de la evidencia de su falta de fiabilidad. Es sólo siguiendo reglas generales, dice Hume, que puede corregir sus errores. (Ver Bates 2005 para una discusión de este proceso.” en The Problem of Induction buscaron establecer normas o reglas de inferencias que permitieran utilizar válidamente la inducción. Entre esos se destacó John Stuart Mill.
En las palabras de Mill:
y también:
La solución que Mill propone es pasar de lo general a lo particular, evitando generalizaciones (por lo menos, las prematuras) pero asumiendo y subsumiendo la relación causal como principio general; unificante, de la realidad, a fin de establecer relaciones de causas específicas.