José Paúl y Angulo (Jerez de la Frontera, 1842-París, 23 de abril de 1892) fue un político, escritor y empresario español nacionalizado argentino. Vicepresidente de la Junta Revolucionaria de Jerez en 1868, estuvo presuntamente implicado como autor material en el asesinato del general Prim.
Según escribió en sus Memorias íntimas de un pronunciamiento, él mismo se consideraba un «republicano federal, esencialmente socialista», principios que nunca le impidieron mantener «la condición de patriota español». Es considerado un pionero del andalucismo político.
Biografía Primeros años El padre, José Horacio Paul Pasquín, era un bodeguero venido a menos debido a las decisiones de Carlos III y que le hicieron abrazar las ideas liberales. La madre era Inés Angulo, hija de Jerónimo Angulo Dávila, héroe en la Guerra de Independencia, diputado liberal y alcalde de Jerez y descendiente de los señores casarejos y caballeros Veinticuatro.
José nació en un ambiente de lucha interburguesa entre las distintas familias que se dedicaban al jerez, lo que llevó al propio José a retarse en duelo con Luis Terry. Fue enviado a Madrid a estudiar Ingeniería de Caminos. La muerte de su hermano Manuel debido a una reyerta en 1866 hizo que tuviese que emigrar a Londres para ocuparse de los negocios familiares, hasta que el menor de los hermanos, Carlos, lo sustituyó. Finalmente el negocio pasó a manos de la familia Mackenzie en 1892.
En 1868 conoció en Inglaterra al general Juan Prim, que se encontraba exiliado en Londres y al que anteriormente su familia había aportado 50000 pesetas para su causa.
Vida política A su vuelta a España siguió en contacto con su primo Manuel Francisco Paúl y Picardo, banquero republicano federalista; Fermín Salvochea, Ramón de Cala, Rafael Guillén y Gumersindo De la Rosa con los que junto al pintor y fotógrafo Enrique Bartorelo Quintana tuvo charlas para discutir sobre fourierismo. Debido a la detención y destierro del enlace de Prim en la provincia de Cádiz, para seguir adelante con el Pacto de Ostende, el general le ofreció a Paúl el trabajo que el enlace venía haciendo con los oficiales de las guarniciones gaditanas y este aceptó. En julio de 1868 se reunió de nuevo con Prim en un balneario de Vichy que el general abandonó apresuradamente tras ser informado del apoyo total de los demócratas en Andalucía. Paúl y el resto de sus amigos idearon un plan para el 9 de agosto, que consistía en asaltar el Gobierno Militar y el Gobierno Civil, plan que finalmente se suspendió debido a que no se produjo el desembarco en Cádiz de los 200 infantes de marina que debían unirse al regimiento Cantabria y a unos cien republicanos venidos de toda la provincia.
Formó parte del grupo promotor de la Revolución de 1868: Paúl y sus amigos reactivaron la revolución que estaba en punto muerto tras el destierro del general Serrano en Canarias. El nuevo plan, coordinado por Adelardo López de Ayala, consistía en fletar un mercante capitaneado por Ramón Lagier a Canarias para llevar a Serrano y al resto de generales unionistas a Cádiz, donde se encontrarían el mismo día de la llegada de Prim junto al brigadier Juan Bautista Topete. Mientras Paúl recogería a Prim en un vapor en Gibraltar donde arribaría tras zarpar desde Southampton. Lagier, amigo de Prim y republicano, retrasó tres días la llegada de Serrano, partidario de entregar el trono a Antonio de Orleans, cuñado de Isabel II, al que Napoleón III no quería ver reinar y Prim le juró al salir de Vichy rumbo a Londres que no lo haría. Un día después del inicio de la revolución se encargó de constituir las juntas revolucionarias de los pueblos de la bahía mientras en Jerez aún continuaban los conflictos con su hermano Carlos a la cabeza. El 20 de septiembre José fue nombrado vicepresidente de la junta de Jerez junto al comandante Manuel Sánchez Mira. Además fue el delegado de policía y gobierno interior. Una vez en el cargo formó un ejército de Voluntarios con el que atacar Lebrija y otros pueblos de la sierra de Cádiz que aún eran fieles a Isabel II. Más tarde se encargó de convocar plazas de guardias a pie y a caballo cuya misión era la defensa de la libertad y de la propiedad privada. Por otro lado tomó algunas medidas para secularizar el Estado como fueron la supresión de asociaciones religiosas, la privación de subvenciones municipales a las cofradías o el derribo de conventos ruinosos para dar trabajo a los parados. thumb|left|«Gefes (sic) del alzamiento republicano federal de España en 1869»: Junto a Fermín Salvochea, Suñer y Capdevila, Adolfo Joarizti, Caymó y Bascós, Guerrero Ludeña, Enrique Romero, Froilán Carvajal y Rafael Guillén. (Litografía de Andrés de Salas en la Biblioteca Nacional de España). Con la disolución de las Juntas Revolucionarias, las Juntas del territorio andaluz mostraron su descontento, lo que hizo que Paul volviese a ponerse en contacto con Prim para mostrarle su malestar, pero lo que más lamentó fue la declaración de monarquismo que rompía el pacto con los partidos revolucionarios. A pesar de ello Paul siguió fiel al general Prim y asumió las directrices del Partido Democrático. Volvió a ponerse en contacto con Prim para interceder ante este en favor de los voluntarios que se alzaron en Cádiz el 5 de diciembre de 1868 pidiendo la suspensión de las hostilidades y aclarando que no se trataba de una insurrección contra la revolución.
En las elecciones generales de 1869 fue elegido diputado a Cortes constituyentes por su ciudad natal, formando parte de los 85 escaños correspondientes a la minoría republicana. Mientras residió en Madrid colaboró con los periódicos republicanos como El Club, La Revolución y con el federalista El Amigo del Pueblo. Además compró La Igualdad para ser su director.
Participó activamente en los levantamientos de Cádiz en pro de la república y por que los miembros de las extintas Juntas de Andalucía querían más demócratas y representantes de la región en las Cortes y en las milicias cívicas. Disconforme con la Constitución promulgada en junio de 1869, que optaba por la fórmula monárquica, se unió a los alzamientos republicanos del mes de octubre en los pueblos de la sierra de Cádiz y que fueron replicados en diferentes puntos de Andalucía, Aragón y Cataluña. Paul y Angulo reunió a un centenar de viticultores en Jerez con los que se dirigió el 3 de octubre a Arcos de la Frontera donde proclamó la República Federal, se alistaron a sus filas cien personas más y reunió víveres y 10000 reales. Perseguido por el Regimiento de Infantería Gerona, se reunió con Salvochea y Rafael Guillén en el monte Jabato, cercano a Algar. Tras combatir en el cerro de El Calvario contra los 600 carabineros a bayoneta y no soportar las cargas de caballería Paul tomó Algar. Sabedores de la llegada de más tropas, en la madrugada del 6 de octubre aprovechando un alto el fuego y la nocturnidad las tropas de Paul abandonaron el pueblo y por los bosques se dirigieron a Ubrique con la intención de llegar a Ronda donde se encontraban las dos partidas venidas de Sevilla del cura Pedregal y de José Fantoni Solís y la malagueña de Enrique Romero Jiménez. Finalmente se encontraron en la actual sima del Republicano. Tras días de huidas y enfrentamientos, la muerte de setenta personas entre las que se encontraba Rafael Guillén el 16 de octubre finalizó la insurrección. Fantoni huyó a Portugal, los sacerdotes Enrique Romero y Esteban de Rivas, Paúl y Salvochea, acusados de crímenes que no habían cometido e incluso de actuar para los Estados Unidos para arrebatar Cuba a España,La Época 15/10/1869 lo hicieron en Gibraltar desde donde Paúl partió a Inglaterra tras firmar el manifiesto contando la muerte de Guillén.
Tras la amnistía de agosto de 1870 volvió a la actividad política dirigiendo el periódico El Combate desde el que combatió en tono provocativo y a menudo insultante a Prim, su antiguo ídolo convertido en el peor de sus enemigos. La línea editorial del diario le granjeó tanto elogios como críticas. Entre ellas la del diario El Imparcial, lo que llevó a múltiples enfrentamientos dialécticos entre ambos diarios. Estos enfrentamientos derivaron en el duelo entre Paúl y Felipe Ducazcal, periodista, rival político, decidido partidario de Prim y empleado de la casa real, que había usado a la Partida de la porra para intentar evitar la representación de una obra de teatro de Navarro Gonzalvo. En un duelo a pistola y a muerte, Ducazcal con la misma arma con la que Antonio de Orleans poco antes había dado muerte en duelo a Enrique de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, disparó primero por sorteo, fallando su disparo, tras lo que Paúl lo hirió en la oreja y abandonó el lugar creyéndolo muerto.Tras la votación en el Congreso de los Diputados que daba la corona a Amadeo de Saboya y dos días antes del atentado que costó la vida a Prim, el 25 de diciembre de 1870 El Combate anunció que ponía fin a su publicación y llamaba a «cambiar la pluma por el fusil» en un extenso artículo editorial titulado Al pueblo español, en el que calificaba a Prim de dictador y tachaba de golpe de Estado la elección de Amadeo de Saboya por «una mayoría constituyente FACCIOSA, prostituida y encenagada hasta la hediondez más repugnante».«Al pueblo español», El Combate, 25 de diciembre de 1870. Hemeroteca Digital. Biblioteca Nacional de España.
Asesinato de Prim y exilio
Desde el ensayo histórico más completo dedicado al atentado contra el general Prim, obra de Antonio Pedrol Rius, se señala a Paúl como ejecutor material del asesinato. Convertido en contrincante ideológico, su actitud frente a él se ha calificado «de odio profundo» y «enconado rencor», y el propio Paúl atribuyó a su bisoñez política su pasada atracción por él. De la ejecución del atentado se habría encargado Paúl y Angulo al frente de un grupo de nueve republicanos, contando con la complicidad de los lugartenientes del general Serrano: José María Pastor y Felipe Solís Campuzano que, además, era ayudante del duque de Montpensier, quien en última instancia habría sido el instigador del mismo. Dos días antes del atentado, perpetrado el 27 de diciembre, Paúl y Angulo suspendió la publicación del diario El Combate y abandonó la fonda París en la que residía, sin equipaje pero anunciando que salía de viaje, aunque algunos días después fue visto en Madrid. Se dice que Moya, ayudante de Prim, que viajaba con él en su coche, y el propio Prim reconocieron la voz de Paúl Angulo dando órdenes a los asesinos. Sin embargo la realidad es que no se le probó nada para acreditar su culpabilidad, pero su reputación se vio muy afectada. De hecho, muchos de sus antiguos correligionarios y jefes del partido republicano, como Emilio Castelar o Francisco Pi y Margall, que nada sabían del atentado, rechazaron cualquier trato con Paúl y Angulo, obligado a vivir en el exilio donde no dejó de ser señalado como autor material del mismo.
En noviembre de 1871 se exilió en Francia y aunque puntualmente regresó a España por motivos políticos, pasó viajando por Europa y América por motivos empresariales y políticos propagando su republicanismo.
Se presentó a las primarias federales para las elecciones generales de marzo de 1871 por Sanlúcar de Barrameda, donde salió elegido José Gutiérrez de Agüera,El Imparcial 24/5/1873 y para las de agosto de 1872 por Barcelona, en las que salió elegido Santiago Soler y Pla.La Independencia 29/8/1872 thumb|right|200px|Junto a los diputados republicanos Enrique de Guzmán, García-San Miguel y Ramón Castejón (1869). En Montevideo, en 1872, contrajo matrimonio civil con la barrioqueña Adela Perié, fundadora del colegio Santa Eulalia en Córdoba[https://prensahistorica.mcu.es/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=1004531096 El Diario de Córdoba 25/08/1866] e hija del editor y escritor Eduardo Perié.