Las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos han estado influidas por mutuo interés, especialmente desde antes de la independencia. Los planes para comprar la isla fueron puestos de manifiesto por parte de los Estados Unidos en varias ocasiones. Mientras disminuía la influencia española en el Caribe, los Estados Unidos ganaron progresivamente una posición de dominación política y económica sobre la isla, con un importante peso de la inversión extranjera, y la mayor parte de las importaciones y exportaciones, así como una fuerte influencia política.

Tras el cambio de Gobierno en Cuba de 1959, Estados Unidos reconoció inicialmente al nuevo gobierno pero pronto las relaciones se deterioraron sustancialmente, y han estado marcadas desde entonces por la tensión y la confrontación. No fue hasta 2015 que se restablecieron relaciones diplomáticas formales entre ambos países con la reapertura de embajadas en sendas capitales. Estados Unidos ha mantenido un embargo por el que resultan ilegales las relaciones comerciales de empresas estadounidenses con Cuba. Antes de 2015 la representación diplomática de los Estados Unidos en Cuba la ejercía informalmente la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, de forma similar a como hacía Cuba en Washington; ambas eran, oficialmente, parte de las respectivas Embajadas de Suiza en ambos países.

Por otra parte, Estados Unidos sigue poseyendo la Base Aeronaval de la Bahía de Guantánamo, que limita con la provincia cubana homónima, al sur del país caribeño, punto de tensión entre ambos países desde la independencia cubana en 1902. Cuba sigue reclamando activamente desde entonces su transferencia.

El 17 de diciembre de 2014 ambas naciones acordaron restablecer relaciones diplomáticas y avanzar en un proceso de normalización de la relación bilateral entre estos países siendo este un hecho histórico ya que marca una nueva era de amistad entre Cuba y los Estados Unidos luego de más de medio siglo de relaciones conflictivas.

El 1 de julio de 2015 representantes de ambos gobiernos intercambiaron cartas de sus presidentes en las que afirman que han decidido restablecer relaciones diplomáticas y abrir embajadas en los respectivos países a partir del 20 de julio de 2015. Asimismo ambos mandatarios expresaron su apego a los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional y en conformidad con el espíritu y las normas establecidas en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y en la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963, de las cuales ambos países son estados parte. thumb|Embajada de los Estados Unidos en La Habana. miniaturadeimagen|Embajada de Cuba en Washington.

Trasfondo histórico Primeras relaciones thumb|180px|Detalle de un mapa de 1591 de Florida y Cuba. Las relaciones entre el subcontinente norteamericano y la colonia española de Cuba empezaron a comienzos del mediante contactos comerciales ilegales entre las colonias europeas del "Nuevo Mundo", tratando de eludir los impuestos coloniales. A medida que el comercio legal e ilegal se incrementaba, la isla de Cuba se convirtió en uno de los puntos relativamente más próspero de la región, y un importante centro de producción de tabaco y azúcar. Durante este periodo se incrementó el flujo mercantil de Cuba a los puertos de América del Norte, estableciéndose acuerdos comerciales que duraron varios años.

La rebelión de trece colonias británicas en América de 1776 aumentó las posibilidades de establecer lazos comerciales entre Cuba y el resto de América del Norte. España autorizó con restricciones el comercio internacional de la isla de Cuba de forma oficial en 1776 y la isla aumentó desde entonces su dependencia de esas relaciones económicas.

Tras la apertura de la isla al comercio mundial en 1818, los acuerdos cubano-estadounidenses remplazaron a las conexiones comerciales con España. En 1820, el expresidente estadounidense, Thomas Jefferson, afirmó que Cuba era "la adición más interesante que se podía hacer a nuestro sistema de Estados" y le dijo al ministro de Guerra estadounidense, John C. Calhoun, que debía "a la primera oportunidad, tomar Cuba".The American Empire Not So Fast Arthur Schlesinger, Jr. World Policy Journal thumb|left|170px|John Quincy Adams, quien fuera ministro de Política Extranjera de Estados Unidos, comparó Cuba con una manzana que, de separarse de España, gravitaría hacia los Estados Unidos En una carta al embajador de Estados Unidos en España, Hugh Nelson, el ministro de Política Extranjera estadounidense, John Quincy Adams, describía las probabilidades de que los Estados Unidos "se anexionasen Cuba" en medio siglo a pesar de los obstáculos: "Pero hay leyes políticas como ocurre con la de la gravitación física; y si una manzana separada de su árbol original por la tempestad no puede elegir sino bajar a la tierra, Cuba, separada fuertemente de su propia conexión artificial con España, y carente de ayuda propia, puede gravitar solamente hacia la unión norteamericana, que por la misma ley de la naturaleza no puede echarla de su pecho, dando origen a la denominada Política de la Fruta madura."Cuba and the United States : A chronological History (en inglés) Jane Franklin En 1854, una oferta secreta conocida como el Manifiesto de Ostende fue ideada por los diplomáticos de EE. UU. para adquirir Cuba de España por 130 millones de dólares. El manifiesto fue rechazado debido a las objeciones de los promotores de la abolición de la esclavitud cuando los planes salieron a la luz pública. Hugh Thomas. Cuba: The pursuit for freedom. p.134-5

Antes de 1877, los Estados Unidos acaparaban el 82 por ciento de las exportaciones totales de Cuba, y desde su posición de monopsonio, podían controlar el nivel de los precios y, por tanto, el de la producción directamente.Bakewell, Peter. A History of Latin America. Blackwell publishers. p454. Fue durante este período que el viajero inglés Anthony Trollope observó que "el comercio del país está cayendo en las manos de extranjeros, La Habana pronto será tan estadounidense como Nueva Orleans". Cada vez eran más los estadounidenses que residían en la isla, y algunos barrios en la orilla norte tenían más características de un asentamiento estadounidense que de uno español. Entre 1878 y 1898 muchos inversionistas de EE. UU. aprovecharon las condiciones económicas cubanas, deterioradas a causa de la guerra de los Diez Años, que permitían adquirir propiedades a muy bajo precio. Esta presencia facilitó especialmente la integración de la economía cubana en el sistema estadounidense y el debilitamiento de los lazos entre Cuba y España.

Inicio de la República

Mientras que la resistencia cubana al control español creció, los rebeldes que luchaban por la independencia intentaron conseguir la ayuda del presidente estadounidense, Ulysses S. Grant. Grant se negó, y la resistencia siguió su curso sin apoyo del exterior; no obstante, los intereses estadounidenses en la región permanecían. El ministro de Exteriores estadounidense, James G. Blaine, escribió en 1881 sobre Cuba: "la rica isla, la llave al golfo de México, y el campo para extender nuestro comercio por el hemisferio occidental, es, aunque en las manos de España, una parte del sistema comercial estadounidense… Si dejase de ser española, Cuba debe necesariamente volverse estadounidense y no caer necesariamente bajo cualquier otra dominación europea".

Tras algunos éxitos rebeldes en la segunda guerra de la independencia de Cuba en 1897, el presidente estadounidense William McKinley intentó comprar Cuba por 300 millones de dólares.Cuba: Revolution, Resistance And Globalisation James Ferguson 2004 La oferta fue rechazada y McKinley envió el USS Maine para proteger los intereses y ciudadanos norteamericanos residentes en la isla. La explosión que hundió el acorazado en el puerto de La Habana provocaría la Guerra hispano-cubano-estadounidense. En Cuba la guerra fue conocida como "la intervención de EE.UU. en la Guerra Cubana de Independencia".Cuba and the United States: A chronological History (en inglés) Jane Franklin En la batalla naval de Santiago de Cuba, donde se obtuvo la victoria por superioridad numérica gracias al ejército estadounidense, el general Calixto García se dirigió a la ciudad para tomar posesión de la misma, pero los norteamericanos no dejaron entrar al ejército Libertador bajo el pretexto de que la vida de los soldados españoles hechos prisioneros peligraba en manos de los cubanos. El 10 de diciembre de 1898 España y los Estados Unidos firmaron el Tratado de París con el cual España renunció a todos sus derechos sobre Cuba. El tratado ponía fin al Imperio español en ultramar y marcaba el principio de la expansión de Estados Unidos y de la dominación política a largo plazo sobre la región. Inmediatamente después de la firma del tratado, se creó la "Island of Cuba Real Estate Company" para vender las tierras cubanas a los estadounidenses.Struggle for Independence (Inglés) J.A, Sierra El control militar de los EE. UU. sobre la isla se mantuvo hasta 1902, cuando finalmente se retiraron las tropas no sin antes imponer un documento que representara el control de la potencia Norteamericana en la isla: la Enmienda Platt.

Relaciones entre 1900 y 1959 thumb|270px|La 50.ª de Infantería de los Estados Unidos - Las tropas de ocupación en La Habana.(Imagen de "Our Islands and Their People" 1898, de Centennial web site reproducida por Lincoln Cushing.) Una de las condiciones convenidas entre Cuba y los Estados Unidos para asegurar el retiro de las tropas estadounidenses de la isla era la adopción por Cuba de la Enmienda Platt. La enmienda era un anexo añadido al Acta de Apropiación del Ejército, una ley federal de Estados Unidos aprobada en marzo de 1901 que fue presentada al senado de los EE. UU. por el senador republicano Orville H. Platt de Connecticut. La Enmienda Platt estipulaba que los Estados Unidos podrían ejercer el derecho de intervención en asuntos políticos, económicos y militares cubanos en caso de necesidad, y sustituyó la Enmienda Teller, menos explícita. Definía los términos de las relaciones cubano-estadounidenses para los siguientes 33 años, y era rechazada por la mayoría de los cubanos. Otra consecuencia de la enmienda supuso el uso prolongado por parte de Estados Unidos de la porción meridional de la bahía de Guantánamo, donde una base naval de los Estados Unidos había sido establecida en 1898. El arriendo de la bahía fue confirmado por el Tratado cubano-estadounidense que fue firmado por los presidentes de ambas naciones en febrero de 1903.

thumb|left|120px|Primera página de la Enmienda Platt