Conan el Bárbaro (Conan the Barbarian según su título original en inglés) es una película estadounidense de espada y brujería escrita y dirigida por John Milius y estrenada en 1982. El filme narra la historia de un bárbaro llamado Conan que busca venganza por la muerte de sus padres a manos de Thulsa Doom, el líder de una secta que adora a las serpientes. La historia se basa en los relatos de Robert E. Howard, sobre el personaje homónimo y el mundo espada y brujería en que vivió. Los papeles protagonistas son interpretados por Arnold Schwarzenegger y James Earl Jones.
Argumento En una oscura época dominada por el poder de la espada y brujería -conocida como la Era Hiboria-, los secuaces de Thulsa Doom, líder de un cruel ejército de guerreros que domina Aquilonia, invaden una aldea de Cimmeria y asesinan a todos sus habitantes, excepto a los niños, que son hechos prisioneros. Uno de ellos, Conan, contempla con sus propios ojos cómo Thulsa Doom mata a sus padres, echando sus perros al padre y decapitando a su madre después de que ésta baje sus defensas al haberla hipnotizado. Rexor, uno de los hombres de Thulsa, toma para sí la espada del padre de Conan y se marcha. El estandarte que porta el ejército invasor queda grabado a fuego en la memoria del joven Conan: dos serpientes enfrentadas sobre una luna y un sol naciente.
Tras la masacre, los niños son conducidos a un campo de esclavos donde Conan pasará una gran parte de su vida. Convertido en un adulto fornido por los trabajos forzados a los que se ha visto sometido, es comprado por un traficante de esclavos que le utilizará como gladiador para ganar dinero en peleas y combates a muerte. Gracias a su entrenamiento para esas luchas Conan se convierte en un temible guerrero, alcanzando fama, mujeres y habilidad con la espada, continuando de este modo la búsqueda del enigma del acero, un aforismo que su padre le había enseñado durante su infancia y que en las creencias cimerias es la clave para ganarse el cielo ya que al morir son interrogados por Crom, su dios, y sólo quien conoce la respuesta al enigma obtiene su permiso para entrar al cielo.
Una noche, el traficante de esclavos lo libera y Conan huye; escapando de los perros que intentan atacarle se esconde en una gruta que en realidad es una antigua tumba de un rey olvidado cuyo cadáver permanece sentado en su trono sosteniendo una magnífica espada que Conan toma como suya, con ella se deshace de sus cadenas y continúa su viaje con el objetivo de buscar a los asesinos de sus padres y su pueblo, contando tan solo con el recuerdo de un estandarte.
En su camino a Zamora, ciudad en donde hay un culto a la serpiente y que una bruja le dice a Conan a cambio de tener relaciones íntimas con ella, Conan se topa con Subotai, un ladrón de poca monta pero gran puntería y posteriormente con Valeria, una ladrona que enamorará al bárbaro. En una de las fechorías del trío, entran en una torre serpiente de Zamora, donde residen algunos sirvientes del ejército de Thulsa Doom con sus fieles jóvenes, que han sido hechizadas o son seguidoras del "culto de la serpiente" que ha creado Thulsa Doom. Allí, Conan y sus amigos, mientras se celebra una ceremonia dirigida por Rexor, saquean y asesinan una gran serpiente propiedad del tirano Doom y roban un rubí enorme llamado el Ojo de la Serpiente. Conan se lleva también un símbolo con la misma forma que el estandarte que portaban los guerreros que asesinaron a su familia cuando él era pequeño: dos serpientes enfrentadas con un sol naciente y una luna. Este símbolo estaba en la sala de la serpiente que mataron. Conan, atraído por Valeria, le regala a ésta el rubí Ojo de la Serpiente. Poco más tarde, los protagonistas son llevados ante el Rey Osric, para responder por sus actos en la torre. Ante la sorpresa de Conan y los suyos, el Rey, quien se ha sentido indignado porque Rexor lo ha amenazado, no les condena, sino que les ofrece más riquezas de las que pudieran imaginar a cambio de rescatar a la princesa Yasimina, hija del Rey, que ha sido secuestrada y hechizada mediante el poder oscuro que maneja Thulsa Doom, a quien sigue ciegamente.
Valeria desea asentarse y vivir una vida sin violencia, así que Conan se va por su cuenta al amanecer sin ella, persiguiendo a los asesinos de su familia hasta la Montaña de Poder de Seth. De camino, encuentra al mago Akiro (el narrador de la historia), un brujo que vigila un cementerio similar a Stonehenge. Conan muestra respeto por una de las estatuas del cementerio y los dos se convierten en amigos casi inmediatamente.
Al llegar a la Montaña de Poder, Conan le quita a un sacerdote su traje y se lo pone, pero un guardia sospecha de él, porque Conan le muestra el símbolo de las serpientes enfrentadas que encontró en la sala donde mataron a la serpiente gigante, y es capturado por Rexor y Thorgrim, los dos secuaces principales de Thulsa Doom, y llevado ante Doom. Allí Thulsa Doom le pregunta a Conan por el Ojo de la Serpiente y hablan sobre el enigma del acero y Doom busca demostrarle a Conan que la respuesta al mismo es que la carne es más poderosa que el acero, haciendo que una bella joven seguidora de Doom salte a su muerte desde un sitio cercano para probar su poder. Doom afirma que “la carne, como arma, es mucho más potente que cualquier espada” ya que el acero realmente depende de la carne del hombre para ser moldeado y manejado; posteriormente Thulsa Doom dice: "contempla esto en el árbol del infortunio", y ordena crucificar a Conan en el desierto.
Conan es encontrado por Subotai a punto de morir. Éste y Valeria lo llevan a Akiro, a quien Valeria pide que salve. Akiro le dice que los dioses exigirán un terrible pago a aquel que solicite algo así. Valeria afirma: “entonces lo pagaré”. El mago lleva a cabo una ceremonia en la cual si Conan llega al amanecer se recobrará, por ello Valeria permanece toda la noche a su lado protegiéndolo de los espíritus y demonios que intentan llevárselo. Conan recupera la salud y Valeria le jura que siempre estará a su lado, aunque tenga que volver del más allá. El grupo de compañeros vuelve a la Montaña de Poder de Thulsa Doom, centro del culto de la serpiente. Allí observan una orgía que consiste en un banquete antropofágico, donde los miembros del mismo cenan un guiso consistente en partes del cuerpo humano. Doom presiente el peligro y se convierte en una serpiente gigante y se retira del mismo, los héroes irrumpen en la fiesta y rescatan a la princesa Yasimina. Luego del enfrentamiento, y mientras escapan, Valeria es herida mortalmente por una flecha mágica creada con una serpiente por Thulsa Doom y muere en los brazos de Conan. Según Akiro, este es el precio que debía pagar Valeria a los dioses por salvar a Conan. Conan y Subotai incineran el cuerpo de Valeria y Conan toma como colgante propio el Ojo de la Serpiente, que antes llevaba Valeria.
Antes de la batalla final contra las fuerzas de Thulsa Doom, Conan ora a su dios Crom, no sin decirle al final que si no lo ayuda puede irse al infierno. Thulsa Doom y los suyos atacan con un ejército que es mayormente aniquilado por las trampas de Conan y Subotai, y tras intentar asesinar a la princesa con su flecha mágica y fracasar, Thulsa Doom huye. Durante la batalla, Thorgrim muere atravesado por un cuerno y Rexor enfrenta a Conan usando la espada robada a su padre y logra derribar al cimeriano, pero antes que éste logre asesinarlo, Valeria vuelve de la muerte, convertida en una Valquiria y cumpliendo su promesa de ayudar a Conan aún después de muerta le salva la vida derribando momentáneamente a Rexor. Conan se reincorpora y lucha con tal ímpetu que la espada de su padre acaba rota por los golpes con que asesina a Rexor.
Por la noche, mientras Thulsa Doom predica a sus feligreses, Conan entra en su fortaleza con la ayuda de la desengañada princesa Yasimina. Thulsa Doom intenta hipnotizar a Conan para evitar que este actúe, pero el cimerio sale del trance y decapita a Doom con lo que queda de la espada de su padre. El bárbaro muestra a todos los feligreses su espada rota y la cabeza cercenada de su enemigo. Luego de esto los seguidores de Doom abandonan el culto silenciosamente, apagando sus antorchas. Conan toma una lámpara que iluminaba el lugar y le prende fuego a la Montaña de Poder. Yasimina, se rinde a sus pies y el guerrero la lleva con su padre.
El epílogo muestra a un anciano Conan sentado en un trono, coronado Rey. Con esta imagen y con la narración de Akiro acaba la historia: “...con el tiempo, él se convertirá en un Rey por su propia mano... pero esa es otra historia”. En una versión alternativa lanzada en DVD, se cambian las líneas finales y Akiro dice “…con el tiempo, él se convertirá en un Rey por su propia mano… (y) esta historia también será contada”.
Reparto Actor Personaje Arnold Schwarzenegger Conan James Earl Jones Thulsa Doom Max von Sydow Rey Osric Sandahl Bergman Valeria Ben Davidson Rexor Cassandra Gava Bruja Gerry López Subotai Makoto Iwamatsu / Mako El Mago Akiro / Narrador Valérie Quennessen Princesa Yasimina William Smith Padre de Conan Franco Columbu Explorador picto Jack Taylor Sacerdote Sven Ole Thorsen Thorgrim Nadiuska Madre de Conan Jorge Sanz Conan niño
Personajes El personaje, Conan y el mundo de Hyboria se basaron en las creaciones del escritor de ficción pulp Robert E. Howard de la década de 1930. Publicada en la revista Weird Tales, su serie sobre el bárbaro fue popular entre los lectores; las aventuras de los bárbaros en un mundo salvaje y místico, repleto de asesinatos sangrientos y brutales, satisfacían las fantasías de los lectores de ser un "gigante poderoso que no tiene reglas sino las suyas".
Desde la década de 1960, Conan ganó una audiencia más amplia y se publicaron novelas sobre él, escritas a imitación del estilo de Howard por L. Sprague de Camp y Lin Carter. Las portadas de Frank Frazetta para estas novelas cimentaron la imagen de Conan como un "bárbaro viril, empuñando hachas, portando pieles y rompiendo cráneos". John Milius, el director de la película, pretendía que Conan fuera "un héroe mítico del norte de Europa". Danny Peary describió a Conan como "musculoso, majestuoso, inteligente, pero con escrúpulos ambivalentes". Según, una interpretación, el Conan representado tiene las características de un superhombre nietzscheano dedico a que cuando recupera su libertad Conan recupera su libertad "muestra que adolece de ataduras espirituales, tanto religiosas como éticas. El guerrero de Milius prefiere el placer sobre el dolor, es decir, vemos que nunca rechaza lo voluptuoso; ni a las mujeres, ni a la comida en exceso, ni a las riquezas, como las rechazaría un buen monje."
Don Herron, un erudito de Howard y sus historias, no estuvo de acuerdo con la representación fílmica del personaje, señalando que la personalidad de Conan en la película difiere mucho de la de la literatura. El Conan de los libros detesta las restricciones a su libertad y habría resistido la esclavitud de una manera violenta, mientras que la versión cinematográfica acepta su destino y debe ser liberado. La crítica de Robert Garcia de la película en su revista American Fantasy dice que "este Conan es menos poderoso, menos hablador y menos educado que el de Howard".