thumb|Decreto honorífico del demo de Aixone que conmemora a dos coregos, Auteas y Filoxénides, 312-313 a. C., Museo Epigráfico de Atenas. La liturgia (del griego antiguo λειτουργία/leitourgía, de λαός/laós, «el pueblo» y de la raíz ἐργο ergo, «hacer, cumplir»)Chantraine, Pierre (1999). "λαός". En: Dictionnaire étymologique de la langue grecque. París: Klincksieck, ISBN 2-252-03277-4 en la Antigua Grecia era un servicio público obligatorio para los ciudadanos o metecos más ricos. Consistía en gestionar y financiar con recursos propios algunos cargos públicos: el de gimnasiarca (intendente del gimnasio), el de corego (pago a los miembros del coro del teatro) o el del trierarca (construcción y mantenimiento de un trirreme). Había dos clases litúrgicas oficiales: «los Mil Doscientos» y el grupo restringido de «los Trescientos». El arconte epónimo designaba entre ellos al que sería obligado a una liturgia.

Una liturgia representaba una carga financiera importante. Por esta razón, era frecuente que los ricos intentaran escapar de ella. La antídosis (en griego antiguo ἁντίδοσις, «intercambio») era uno de los medios. El liturgo tenía la posibilidad de denunciar a otro ciudadano que juzgara más rico que él, quien tenía la opción de aceptar la liturgia o poner en marcha un proceso. Al término de este último, el perdedor debía o bien asumir la liturgia o bien aceptar un intercambio de fortunas. Demóstenes describe una antídosis en el Contra Fenipo, mientras que el célebre discurso Sobre el intercambio de Isócrates fue compuesto con ocasión de uno de ellos.

La liturgia estaba legitimada por la idea de que «la riqueza personal no se poseía más que por delegación de la ciudad».Austin, Michel y Pierre Vidal-Naquet (2007). Économies et sociétés en Grèce ancienne, Armand Colin, p. 347 Véase a Sócrates con el rico Critobulo en el Económico de Jenofonte:

El sistema litúrgico se remonta a los primeros tiempos de la democracia ateniense y cayó progresivamente en desuso a finales del y en la época helenística frente al desarrollo del evergetismo.

Principio y tipología La liturgia era uno de los modos de financiación privilegiada de la polis griega, en la medida en que permitía que cada gasto público se correspondiese con un ingreso fácilmente accesible. Esta flexibilidad permitía que fuera especialmente adecuado para la imprevisión presupuestaria de la época. De esta manera, se explica el carácter extendido de su uso, incluso en las polis no democráticas, como por ejemplo Rodas; sin embargo, no se ha constatado ninguna uniformidad estricta en las modalidades específicas de estas liturgias, ni en el espacio geográfico (de una polis a otra) ni en el hilo del tiempo (según la época y las circunstancias más o menos difíciles a las que se enfrentaban las polis griegas).

thumb|215px|right|upright=1.1|La arreforia, una de las liturgias civiles (bloque V del friso este del Partenón).

Las liturgias se pueden clasificar en dos grandes categorías. Así, las liturgias civiles o agonísticas (relacionadas con los concursos deportivos y religiosos) eran destinadas, por un lado, a la gimnasiarquía (γυμνασιαρχία, en griego antiguo), es decir, a la gestión y financiación del gimnasio; y, por otro, a la coregía (χορηγία) o el entrenamiento de los miembros del coro en el teatro para los concursos trágicos, cómicos o ditirámbicos. Además, existieron otras muchas liturgias menores, como la hestiasis (ἑστίασις), que consistía en financiar el banquete público de la tribu a la que se pertenecía;Demóstenes XX = Contra Leptines 21 y escolio de Patmos; Demóstenes XXI = Contra Midias 156 y Ateneo, Banquete de los eruditos V.185c la arquiteoría (ἀρχιθεωρία), que se encargaba de conducir las delegaciones sagradas a los cuatro juegos panhelénicos;Lisias XXI = 'Defensa de un anónimo 5.</ref>Andócides, I = Sobre los Misterios 132 la arreforia (ἀρρηφορία), destinada a cubrir los gastos de las arréforas, de la alta sociedad ateniense, que en número de cuatro, en las Panateneas, aportaban el peplo de Atenea, le ofrecían pasteles y le consagraban las blancas ropas adornadas con oro que le llevaban, etc. La creatividad era grande en materia de liturgias y «con el empirismo que caracterizaba su postura en la materia, las ciudades eran capaces de crear nuevas liturgias en función de sus necesidades, o de suprimirlas, temporal o definitivamente». Todas estas liturgias se inscribían en el marco de una fiesta religiosa y eran recurrentes.(ἐγκύκλιοι, enkúklioi); Demóstenes XX = Contra Leptines Contra Leptines21

Por el contrario, solo se recurría a las liturgias militares en caso de necesidad. La principal liturgia militar era la trieraquía, que consistía en el equipamiento y mantenimiento de un trirreme y de su tripulación durante un año. Además, el trierarca debía asumir el mando del barco bajo las órdenes de los estrategos, salvo que eligiese, a cambio de una remuneración, confiarlo a un especialista, en cuyo caso su cargo devenía en puramente financiero (o económico). La proeisphora, más tardía, consistía en que un grupo fiscal (sinmoría) asumía la carga de la eisphora, una contribución excepcional recaudada a los ricos para subvenir los gastos de las guerras. Se ha propuesto añadir a estos liturgos, la hipotrofia (ἱπποτροφία), es decir, el mantenimiento de la caballería ateniense, liturgia posterior a la época de las guerras médicas; aunque no se puede precisar que esta liturgia existiese.Worley, L.J. (1994). Hippeis. The Cavalry of Ancient Greece, Westview, p. 63-74

En 355-354 a. C., Demóstenes estimó en una sesentena el número de liturgias civiles anuales en Atenas. La cifra está muy infravalorada. Las Dionisias exigían sólo para ellas de 23 a 32 coregos, según la época, a los que les ayudaban diez hestiatores. Las Panateneas requerían al menos 19 liturgos por año contra los 30 (o 40, según el recuento) para las Grandes Panateneas, que tenían lugar cada cuatro años. Las Leneas precisaban cinco coregos anuales y las Targelias, diez. Los liturgos también eran requeridos para otras fiestas religiosas, a las que había que sumar los teoros para los Juegos Panhelénicos y el oráculo de Delfos. Un cálculo prudente se ubicaría alrededor de los 97 liturgos civiles anuales en Atenas y, al menos, 118 durante los años en que se celebraban las Grandes Panateneas.

Coste y funcionamiento Liturgo: modo de designación thumb|upright=0.8|Demóstenes fue liturgo repetidas veces y es una de las fuentes principales sobre la liturgia, Museo del Louvre.

El liturgo (λειτουργός/leitourgós), es decir, la persona encargada de una liturgia, era designado por los magistrados. Estos comenzaban por pedir voluntarios, después nombraban a quienes les parecían ser más idóneos para asumir el cargo. En la Atenas de la época de Aristóteles, correspondía al arconte epónimo designar a los coregos para las festividades religiosas,Aristóteles, Constitución de los atenienses lvi.2 con excepción del certamen de la comedia de las Leneas, cuya competencia correspondía al arconte rey.Aristóteles, Constitución de los atenienses, lvii.1 Los trierarcas eran elegidos por el estratego encargado de las sinmoría. Los hestiatores, dedicados a organizar la comida común de su tribu, eran nombrados por aquel.Demóstenes, XXXIX = Contra Beotos 7. Fuera de la trierarquía, los metecos contribuían en la misma medida que los ciudadanos, aunque su participación fuera relativamente marginal.Demóstenes XX = Contra Leptines, 20 Whitehead, D. (1977). The Ideology of the Athenian Metic, Cambridge, pp. 80-82.

La elección de los liturgos se fundaba en la estimación de la fortuna de cada uno de ellos, de forma conjunta, aunque no formal, por la ciudad y los liturgos. Parece que existió un «censo litúrgico», con un umbral fijado, correspondiente a la fortuna declarada oficialmente por el liturgo, más allá del cual todo individuo estaba obligado a asumir una liturgia. Inversamente, los ciudadanos con fortunas relativamente modestas podían encargarse de algunas liturgias poco onerosas. De hecho, el establecimiento de un umbral habría transformado en «obligación» a un gasto del que debía encargarse el liturgo por su propia iniciativa, sin competer, a nivel práctico, a la ciudad las dificultades que tal gasto le habría entrañado en valor absoluto, en caso de empobrecimiento generalizado de sus miembros individualizados.Ouhlen, p. 326

A pesar de ello, los gastos informales a los que un individuo no podía sustraerse eran regularmente contemplados en los alegatos judiciales: era tan evidente, que en la Atenas del un patrimonio de diez talentos convertía necesariamente a su titular en un miembro de la «clase litúrgica».Brun, Patrice (1983). "Eisphora, syntaxis, stratiotika: recherches sur les finances militaires d'Athènes au siecle IV av. J.-C." Belles Lettres/Annales littéraires de l'université de Besançon, Besanzón, p. 18. Consultado el 26 de mayo de 2010 Por ello, parece ser que un ciudadano que dispusiera de una fortuna de tres talentos, de un día para otro pasara ya a formar parte de esta «clase».Ouhlen, p. 326 Ocurrió incluso que los individuos menos ricos se hicieron cargo de las liturgias poco costosas, para beneficiarse del prestigio que tal función les aseguraba: «la ideología del gasto (megaloprepeia) y de la ambición (philotimia) que animaba el ideal litúrgico de ocuparse a fondo, se hallaba en las estrategias individuales que permitían a cada uno, en función de sus disponibilidades financieras y de sus prioridades sociales tomar el cargo, de manera más o menos brillante, de las liturgias más o menos onerosas».Ouhlen, p. 325

De hecho, el nivel de fortuna de la parte recaudada del capital de cada uno era muy variable,Su número por lo demás podía evolucionar en función de las necesidades de financiación de la ciudad. como los efectivos de esta «clase litúrgica» socialmente poco homogénea. Estos últimos pueden estimarse, en la Atenas clásica, en una cifra de 300 Parece que estos «Trescientos» liturgos disponían, en general, de fortunas netamente más elevadas que los otros 900 y asumían de hecho los cargos más pesados. Ouhlen, p. 328-329 y 1200 individuos, e incluso 1500 o hasta 2000, si se tiene en cuenta la necesidad de no confundir el número de personas necesarias para el funcionamiento del sistema y el contingente de aquellos que asumían efectivamente las liturgias: el número de individuos concernidos en el transcurso de su vida era necesariamente superior al número total de liturgias por el hecho de las exenciones provisionales y de la dimensión agonística del sistema litúrgico.Ouhlen, p. 328-329 Debido a las variaciones de fortuna (relacionadas con la vida económica o con la división hereditaria de los patrimonios) de los individuos, esta «clase litúrgica» no puede ser considerada como un grupo cerrado: se renovaba permanentemente, aunque marginalmente, por la adición de «nuevos ricos» y el descenso social de algunas familias que la componían.