Batea es un municipio y localidad de la comunidad autónoma de Cataluña, España. Perteneciente a la provincia de Tarragona, ubicado en la comarca de la Tierra Alta, situado al oeste de esta, en el límite con Aragón, lindando con Maella, Fabara, Nonaspe y Fayón.

Geografía Situado en la Depresión Central Catalana, el municipio de Batea se encuentra en un monto o cerro de 376 m aproximadamente en su punto más alto. Su término municipal se compone de valles, montañas y la ribera del río Algás. Los puntos más altos están en el Tossal de les Forques 436 m, Punta del Mosquit 429 m y Punta Rodona 417 m.

El río Algás atraviesa el término municipal de Batea, recorriendo principalmente el límite municipal con Aragón. En el término de Batea, ocupa unas 1.135,05 ha, siendo el 53,33 % del total del río. Tiene un caudal regular y un recorrido con numerosos meandros; los cuales disfrutan los locales y los turistas durante el verano. Nace en los puertos de Tortosa-Beceite, entre los términos municipales de Beceite y Arnés, y se une al río Matarraña poco antes de que este llegue al río Ebro. El río Algás está declarado como Reserva Natural Parcial (Xarxa Natura 2000). También la ribera del río Algás esta protegida como Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

El clima de Batea es mediterráneo con tendencia continental.

La fauna que podemos encontrar en Batea es la típica fauna montañesa ibérica. Hay anfibios, aves, invertebrados, mamíferos, peces continentales y reptiles. En mamíferos podemos destacar la presencia de conejos, erizos comunes, jabalís, zorros, etc. En aves hay una gran variedad de especies, por ejemplo, alcaudón real, abejaruco europeo, abubilla, águila perdicera, alcaraván común, alcaudón común, alondra totovía, arrendajo, avión roquero, búho real, buitrón, jabalín. Las aves están protegidas al ser zona ZEPA. Debido al volumen de especies que se pueden observar y la tranquilidad con la que se pueden moverse, han surgido numerosos observatorios de aves privados.

La flora de Batea se combina entre cultivos y zonas boscosas. Generalmente los fondos de los valles están cultivados con viña, olivos (algunos centenarios), almendras, frutales, etc. Los altos de las montañas, por ser de difícil acceso, se conservan los pinares de pino carrasco. Aunque también podemos ver mezclas de coníferas y frondosas.

Historia Los restos más antiguos relacionados con Batea se sitúan entre el Epipaleolítico y el Neolítico. En el cerro del Moro del Borrasquer se hallaron herramientas de piedra y restos de posibles cabañas neolíticas, así como una gran balsa excavada en la roca. También destaca el yacimiento del Tossal de la Teuleria, ocupado aproximadamente entre el 9000 y el

Durante la Edad de los Metales surgieron varios poblados en la zona, como los del cerro del Moro de Piñeras, Algars y Piñeras. En esta etapa mejoraron las técnicas constructivas, aparecieron herramientas metálicas y se extendieron el cultivo del olivo y la ganadería.

En época ibérica, hacia el , se desarrollaron importantes asentamientos fortificados. Destaca el poblado del cerro del Moro del Borrasquer, que alcanzó unos 5000 m² de superficie habitada. También existió un poblado en la zona del castillo de Algars. Los íberos introdujeron mejoras en la cerámica, el comercio y las defensas. Se conservan además túmulos funerarios ibéricos en el camino de Caseres.

La presencia romana dejó importantes restos arqueológicos. Se descubrió una vía romana de unos 3 km que probablemente conectaba rutas interiores con el valle del Ebro. También destaca la villa romana de la Ereta, situada junto al río Algars, dedicada principalmente a la producción de vino y considerada una de las primeras explotaciones vinícolas de la Terra Alta. En el castillo de Algars también se conservan restos constructivos romanos.

Durante la época visigoda, entre los siglos y , Batea fue una población agrícola poco relevante dependiente de Tarragona. La vida continuó en gran medida siguiendo las estructuras heredadas de época romana.

La Época Medieval Tras la conquista e invasión musulmana del 711, Batea pasó a formar parte de al-Ándalus y permaneció bajo dominio islámico entre los siglos y . Primero perteneció al Emirato y posteriormente al Califato de Córdoba, y más tarde a la Taifa de Zaragoza. De esta etapa quedaron influencias culturales y agrícolas importantes.

En el pueblo no se ha encontrado ningún documento árabe escrito pero sí cerámica hecha por ellos la que se halló detrás de lo que es ahora la iglesia parroquial del pueblo. También dejaron construcciones como el castillo de Algars que todavía se conserva y el de Batea actualmente derruido, esto se sabe porque cuando llegaron los cristianos ya estaba allí. Culturalmente también dejaron su huella; la podemos encontrar en la gastronomía, sobre todo en las pastas típicas del pueblo (panadones, redotes, mantecados, tortas de aceitunas, torta en miel, etc.) que provienen de la gastronomía árabe y en los topónimos referidos a lugares del término como por ejemplo: el río Algás, la partida del Bennufets, la partida de los Massalocans, etc. todas palabras procedentes de la lengua árabe.

En tiempos de dominación árabe se escondió la imagen de la Virgen del Portal sobre una puerta de entrada a la villa fortificada y que hoy se venera como patrona de Batea. Los cristianos tuvieron que esconder la sagrada imagen para que los musulmanes no la destrozaran.

Ramón Berenguer IV reconquista las tierras del municipio.

Transcurridos cuatro siglos y medio de presencia y dominación árabe en las tierras del Ebro, habían fracasado repetidos intentos de hacer claudicar las fortalezas de Lleida y Tortosa. Entre los intentos fallidos, cabe mencionar los ataques que el rey Alfonso el Batallador, desde Aragón y seguido por aragoneses, hacía a los musulmanes del valle del Ebro durante el , cabe decir que con más arrebato que sensatez. Cuando ya se acercaba la mitad del , el territorio más meridional de la actual Cataluña era casi la única parte que todavía no había sido reconquistada, junto con los términos y villas de la sierra de Prades, los de las cercanías del Montsant y la ciudad de Lleida.

La gestación de la población se produce cuando después de una breve ocupación aragonesa entre 1132 y 1133, Ramón Berenguer IV reconquista la ribera catalana del Ebro hasta los ríos Algás y Matarraña cuando ocupa Tortosa en 1148, y en 1149 de camino hacia Lleida ocupa la zona entre Cherta, Gandesa, y La Pobla hasta Fayó, en 1152 se ocupa Miravet; y entre 1157 y 1162 se ocupa Horta. Se mantiene una comunidad de musulmanes en la ribera del Ebro, pero quienes vivían en la actual Tierra Alta son expulsados, huyen a Aragón o son realojados en la ribera. En 1153, Miravet comprende los castillos, villas y términos de Benisanet, Gandesa, Corbera, Algars, Batea, Pinell y Rasquera. En 1181 el conde otorga dos cartas de población con el deber de custodiar y repoblar sus términos, una a un grupo de pobladores según los fueros de Zaragoza; y otra al caballero Bernat Granell y los suyos con los fueros de Barcelona, y la Orden del Temple confirma los términos de Miravet con Batea hasta el río Algás. En 1187 la Orden adquiere a Bernat Granell los derechos que tiene sobre Batea y Algars. Batea en 1205 recibe una nueva Carta de población del Templo.

El marco histórico y artístico del casco antiguo de la villa con un trazado medieval vestidos de arcos, porches y sillares lo hace el escenario ideal para revivir en fuerza y autenticidad este mercado. Los artesanos de fuera y del pueblo nos muestran el trabajo en vivo después de los años. La carta de donación y población de Algars, cuyo original pergamino, habiéndose perdido, ya no ha llegado hasta nosotros, fue otorgada por el preceptor de Miravet Pere de Tous, cumpliendo la voluntad y el orden de los maestros del Templo. Este documento fue justo el año antes de la muerte del Gran Maestro. Y una vez más la concesión se hace habiendo precedido el consejo y el acuerdo de los frailes templarios de la Alcaldía de Miravet; los nombres de algunos constan de forma explícita.

miniatura|Calle Mayor de Batea en la que se pueden apreciar los porches medievales

La Edad Moderna La Edad Moderna fue para Batea una de las peores épocas refiriéndose a la prosperidad tanto económica como demográfica; se pueden destacar dos siglos de estancamiento económico () además de una fuerte guerra (La Guerra de los Segadores) que se vivió muy de cerca en la población, causando cientos de muertes y una crisis de posguerra importante. También cabe destacar el enderezamiento económico del debidos al Decreto de Nueva Planta y los nuevos cambios sociales de la Edad Moderna.

miniatura|Calle del Centro de Batea. Se puede apreciar un arco medieval. El fue un siglo de cambios tanto políticos y económicos como sociales importantes. En la población se oyó hablar del absolutismo monárquico, la nueva forma de regir en toda Europa, pero como es normal en el transcurso de la historia de Batea en vano está bastante apartado en cuanto a sus bases. La nueva época también llevó a formar parte de la castellanía de Amposta, en manos de los hospitalarios. Se notó un crecimiento económico y geográfico relativamente importante, por el fortalecimiento de la economía Española le tocó de rebote los aranceles al comercio intercontinental. Ya hablando del , pasada la guerra de los Treinta Años y la época de crecimiento en Batea la Guerra de los segadores marca un antes y un después en el municipio.

La Guerra de los segadores El municipio al estar situado en muchos momentos en el frente de batalla, siempre entre los dos bandos, sirvió de bisagra en el transcurso de la guerra; situada en una de las zonas más expuestas durante toda la guerra, ya que estaba cerca de la línea fronteriza con Aragón y el Reino de Valencia, que se mantuvo fiel a Felipe IV y que, por tanto, se convirtió en una de las bases para atacar a la Cataluña invadida por Richelieu. Batea estuvo bajo la ocupación francesa desde 1640 (invasión de Lleida y Tarragona por parte francesa) y ya se empezó a vivir la guerra desde esos momentos.