El Monasterio de Santa María la Real de la Oliva (o abadía cisterciense del monasterio de Santa María la Real de la Oliva, o también de Nuestra Señora de la Oliva) es un cenobio de la Orden Cisterciense situado en Carcastillo (Navarra). Fue la primera fundación cisterciense establecida dentro del reino de Navarra.Fitero, cronológicamente anterior, fue fundada en Niencebas, bajo dominio castellano. Fitero se incorpora al reino de Navarra en 1373. Véase en en el bajo el impulso de García Ramírez, representa uno de los conjuntos más puros del arte cisterciense en España. Su iglesia abacial, de transición románico-gótica, destaca por su escala monumental y su austeridad bernarda. Tras la Desamortización de Mendizábal y un largo abandono, la vida monástica fue restaurada en 1927 por monjes trapenses. Actualmente, el monasterio no solo es un monumento nacional (bien de interés cultural), sino un centro activo de espiritualidad y producción vitivinícola.

Localización Situada en Carcastillo, sobre la carretera NA-128 hacia Mélida (España), se localiza en el sureste de la Comunidad Foral de Navarra. Geográficamente se encuentra en frontera navarra con la comarca de las Cinco Villas, en la vecina Aragón posición que ayuda a explicar la notable presencia allí mantenida en donde también ejerció su influencia, especialmente en Ejea de los Caballeros.

Contexto fundacional Es una de las fundaciones cistercienses más antiguas de la península ibérica, dentro de un contexto cronológico aún discutido, junto a Moreruela, Niencebas-Fitero (siendo parte de Castilla) y Sacramenia. Dentro del entonces reino de Navarra, el primero

La abadía, afiliada a la abadía de Morimond a través de la abadía madre de Escaladieu, fue fundada en un largo proceso, con bastante probabilidad, entre los años 1145-1150 por el rey de Pamplona García Ramírez llamado el Restaurador. El largo y amplio debate historiográfico sobre la datación correcta de la fundación está bien plasmado en y

La consolidación de la comunidad monástica durante los siglos siguientes permitió además el progresivo desarrollo patrimonial y arquitectónico del cenobio.

Contexto histórico-artístico Obtuvo el favor y apoyo del papado, la nobleza y monarquía, tanto navarra y aragonesa, primero, como española, posteriormente, llegando a ser, a mitades del , uno de los centros monásticos más poderosos e influyentes de Navarra debido a su extenso patrimonio y su importante biblioteca. Más adelante, entre finales del y principios del , llegaron los problemas sociales, políticos y bélicos, culminados con la desamortización de 1835 que sumió al monasterio en la ruina, el expolio y el abandono. Fue declarado Monumento histórico nacional el 24 de abril de 1880.El texto publicado decía literalmente así:

«Excmo. Sr.: Vista la comunicación del Director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando reco­mendando la conveniencia de que sea declarado monu­mento nacional histórico y artístico el ex-monasterio be­nedictino de la Oliva, en la provincia de Navarra; y aten­diendo á que dicho ex-monasterio con su iglesia, de cons­trucción notabilísima, debe conservarse como uno de los raros ejemplares que existen en España de aquella severa y clásica arquitectura, y asimismo de famosa tradicccion; S. M el Rey (Q. D. G.), de conformidad con lo manifesta­do por la citada Real Academia, y con lo propuesto por la Dirección general de Instrucción pública, Agricultura é Industria, ha tenido á bien declarar monumento nacional histórico y artístico el ex-monasterio con su iglesia de Be­nedictinos de la Oliva, en la provincia de Navarra; dispo­niendo asimismo se solicite del Ministerio del digno cargo de V. E. la excepción de la venta del mencionado edificio.

De Real orden lo digo á V. E. á los efectos correspon­dientes. Dios guarde á V. E. muchos años. Madrid 24 de Abril de 1880.

FERMIN DE LASALA Y COLLADO» Hasta 1927 no volvió a ser habitado y reconstruido.

La iglesia de Santa María, de clara transición entre el románico y el gótico, fue sufragada por Sancho VI el Sabio y su hijo Sancho VII el Fuerte. Se construyó con piedra sillar durante los siglos y , consta de tres naves, y la austeridad cisterciense es palpable en la sobria decoración del templo que apenas se ciñe a motivos vegetales, animales y fantásticos y algunas claves en las bóvedas. Desde la iglesia, podemos acceder al claustro gótico comenzado en el y finalizado a principios del . Cuenta con una sala capitular en el flanco oriental, «una fábrica cisterciense de finales del o comienzos del XIII, muy relacionada con la de la abadía francesa de L'Escale-Dieu» y que es una bonita expresión de obra progótica.

Geografía izquierda|miniatura|Vista general Es, junto con el concejo de Figarol, uno de los dos núcleos poblacionales comprendidos dentro del término municipal de Carcastillo, además del propio de esta localidad.

Por la carretera NA-128, se sitúa a dos kilómetros del casco urbano de esta villa, y a ocho de la villa de Mélida, la cual queda al oeste del monasterio.

Por el este, «entre Carcastillo y Mélida, se interpone, como una cuña, La Cañada de la Val del Rey que, partiendo de la Bardena, desemboca en el [río] Aragón, ya en término de Santacara y que desde hace siglos viene siendo utilizado por los rebaños bardeneros que bajan a abrevar al Aragón»; esta paraje bardenero de la Val del Rey es contiguo a los términos de Carcastillo y Santacara.

Por el norte, el mencionado río Aragón lo separa, a su vez, de Murillo el Fruto y de la mayor parte del término de Santacara. Y por el sur con las Bardenas Reales, de la cual forma parte de la Junta de Congozantes con voz y voto propio.

Pertenece, con ello, al igual que Carcastillo, al partido judicial de Tudela, y a la merindad del mismo nombre, antiguamente también conocida como Merindad de la Ribera.

Geomorfológicamente, se asienta sobre una vega fértil, una baja llanura conformada por una terraza aluvial de arcillas miocénicas dentro de lo que se conoce como valle del Bajo Aragón, y cerca de una red de barrancos van a parar al Aragón muy cerca del cenobio.

La comarca de La Oliva Ricardo Cierbide empleó esta denominación convencional en su estudio toponímico para referirse a una unidad espacial formada por Carcastillo, Murillo el Fruto, Mélida y Santacara, denominada convencionalmente así por «la posición circundante que los cuatro municipios adoptan respecto al Monasterio de La Oliva», basada en razones históricas y geográficas, y sin ninguna transcendencia administrativa. La superficie total de esta comarca es de 19 008,81 ha. El régimen pluviométrico es de tipo mediterráneo-continental siendo más abundantes las precipitaciones en primavera que en otoño. Incluso el invierno es, generalmente, menos lluvioso que el verano por la fuerte incidencia de tormentas locales de esta estación. La media térmica anual, basándose en datos tomados en el propio monasterio que cuenta con una estación meteorológica, es de 13,6° variando desde el mes más frío (enero con 4,1°) hasta el más cálido (julio con 23°).

Historia Romanización de la comarca En esta comarca habitada por el pueblo de los carenses, cuya capitalidad se habría situado en la ciudad romana de Cara, los arqueólogos Blas Taracena Aguirre y Luis Vázquez de Parga documentaron en 1946 la localización de numerosos vestigios de romanización al tiempo que relacionaban noticias, inciertas a veces, de otros restos más. De esta época romana se ha conservado una estela funeraria que parece procedente de Carcastillo y que, para el , ya había sido trasladada al claustro del Monasterio de la Oliva. Posteriormente se volvió a trasladar a Pamplona estando actualmente en la exposición del Museo de Navarra. El personaje mencionado en este monumento epigráfico, Porcius Félix, era originario de la vecina Cara. Esta mansio viaria, en la actual Santacara, se encontraba en la ruta de Cesaraugusta (Zaragoza) a Pompelo (Pamplona), como así se recoge en el Itinerario de Antonino y en el Cosmógrafo de Ravena. No en vano, además de este yacimiento arqueológico, hacia el noroeste, tampoco está distante el yacimiento de los Bañales (Uncastillo), hacia el sur, más bien en la misma vía cesaraugustana. Y si uno remonta el río Aragón, hacia Gallipienzo, no se encuentra muy lejos de Santa Criz de Eslava.

345x345px|Escudo de la Abadía|alt=|derecha

La fundación medieval: cuestión debatida Es habitual leer en algunos libros que en la era hispánica de 1172 —equivalente al año 1134 de la era cristiana— se levantaron las primeras piedras de la iglesia del monasterio. Sin embargo la cuestión de la fecha fundacional ha generado bastante debate historiográfico partiendo de que la fecha de 1134 ha sido ya superada por la historiografía y debe posponerse unos 11-16 años. Fundamentalmente se pueden agrupar a los investigadores de la cuestión en dos grupos, «entre quienes consideran que La Oliva existía ya en 1145 y quienes retrasan su nacimiento hasta 1149-1150.» Tras la cuestión de la datación también se discute la filiación inicial entre quienes sustentan Niencebas-Fitero o Escaladieu (o Scala Dei) directamente.

La fecha de 1134, «se basa en una copia del siglo XVI de un documento que narra la donación del rey navarro García Ramírez al abad del monasterio cisterciense de L’Escale-Dieu del lugar de Encisa para que un cenobio bernardo fuera allí construido.»

Es probable que realmente sea 1145 la fecha de fundación y, hasta 1150, habría dependido de Santa María de Niencebas, «antiguo lugar del actual término de Alfaro, muy cerca de los de Fitero y Corella». Esta etapa habría durado un quinquenio solamente.

Hacia 1150 reinaba entonces García Ramírez en el reino de Pamplona y Ramón Berenguer IV en Aragón. Se hizo donación, y confirmación, por parte de ambos regentes, del término de Oliva, Castelmunio y de la villa de Encisa, a la abadía de Escaladieu para el establecimiento de los mismos en este lugar. Pero, más que un establecimiento, con Scala Dei se crea una filiación monástica.

Expansión del monasterio: Auge patrimonial El y el fueron de gran esplendor por el número de donaciones, herencias y compras por la Navarra Media, Ribera del Bajo Aragón y por las Cinco Villas aragonesas.

Las dimensiones territoriales del cenobio fueron aumentando y así se incorporaron Figarol (1151), Carcastillo (1162), que se convierte así en villa abacial hasta mediados del , Mélida, también villa abacial hasta esas mismas fechas, y Murillo el Cuende posteriormente.

En 1348, a consecuencia de la peste negra, sufrió un fuerte revés con el consiguiente descenso y depauperación de la población, y con el conflicto trastamarista, pero durante el siglo siguiente se fue recuperando poco a poco. Aun así contribuyó con 300 libras de carlines blancos (600 prietos) a la ayuda solicitada al reino por Carlos II.

Desde el hasta 1526 tuvo veintinueve los abades perpetuos elegidos por la propia comunidad, varios de ellos con influencia importante en la política navarra al actuar como consejeros de sus reyes: fue el caso de Lope de Gallur (1332-1362) con Carlos II, o Pedro de Eraso (1468-1502) con Catalina I de Navarra y de Foix.

Esta misma reina pondrá fin a uno de tantos litigios propios de vecinos, en este caso con las villas de Mélida, Santacara y Carcastillo. La razón, en este ocasión, fue la edificación de un molino habiendo otro en Mélida, e incluso en Murillo el Fruto, «por quanto en tiempos passados todos los de Castilescar, Sadaba, Exea e todos los frontaleros de Aragon, acostumbraban de yr a moler su cebera al dicho molino de cabe Melida...» indicaba la sentencia real.AGN, Ord. Reg., leg. 20, nº 446 y Lib. Bec., fº LXXV rº / LXXXIII rº, según cita

Época moderna: tras la incorporación a Castilla