Somiedo () es un concejo de la comunidad autónoma de Asturias, en el norte de España. Limita al norte con Belmonte de Miranda, al este con Teverga, al oeste con Tineo y Cangas del Narcea y al sur con los municipios de Villablino, Cabrillanes y San Emiliano, los tres en la vecina provincia de León.

Es el segundo municipio con menor densidad de población. Todo el concejo forma parte del parque natural de Somiedo, habiendo sido declarado reserva de la biosfera.

Geografía

Desde el punto de vista geográfico el territorio está enclavado en una unidad conocida como el Manto de Somiedo, en la cual está representada toda la serie estratigráfica paleozoica Asturiana, desde pizarras, areniscas, cuarcitas hasta las calizas. La desigualdad litológica origina una competencia distinta que determina un relieve diferencial que ha modificado la actual red hidrográfica que se abre camino entre los niveles duros cavando varios desfiladeros a lo largo de su curso.

Topografía miniatura|Teitos en la Braña del Pornacal La topografía en Somiedo es una de la más accidentadas de todo el Principado de Asturias, teniendo alturas importantes, sucediéndose frecuentemente a lo largo de la superficie, las elevaciones y las depresiones. Las sierras arrancan de la cordillera Cantábrica en dirección sur-norte. De esta sierra, destacan los picos del Cornón con 2194 metros y la peña Orniz con 2190 metros. En la parte oeste del concejo, en el límite con Tineo y Cangas, se encuentra en dirección norte la sierra de la Serrantina, que continúa con la sierra de la Cabra. Paralela a La Serrantina vemos la sierra de Perlunes unida por el sur con el Páramo. Más al este del cordal del Perlunes, distinguimos Peñavera, peña de Valdepuerco, Brañeta y Palomar. En una zona más oriental y más al centro encontramos Peñalba, Condiellas y Llampaza. En el límite con Teverga tenemos los cordales de La Mesa y Cueiro. En la parte suroriental están Bobia, Tarambico y Camayor y ya en la parte septentrional encontramos la sierra de la Buestariega. Toda esta sucesión de cordales delimitan los inmensos valles del municipio y que son estos: El valle de Somiedo, el Valle del Pigüeña, el Valle del Lago, Saliencia y Las Morteras.

Hidrografía

El sistema hidrográfico de Somiedo lo representan los ríos que dan lugar al nombre de los Valles, teniendo la particularidad de que una parte del terreno que drenan, va a verter sus aguas a través del arroyo del puerto, al océano Atlántico. Los ríos Saliencia, Las Morteras y del Valle, nacen en la parte norte de la cordillera Cantábrica y ceden sus aguas al río Somiedo que a su vez las fluye en el Pigüeña. Casi la totalidad de la red hidrográfica de Somiedo es aprovechada para su transformación en energía eléctrica en las centrales de la Riera, La Malva y Miranda.

En el cuaternario fue zona de glaciares que dejaron lagos y lagunas altas así como valles cuya estructura está datada en los periodos cámbrico y paleozoico. Existieron doce glaciares en toda la región, ocho de los cuales estaban en la zona de Somiedo. Los valles se fueron formando por los cinco ríos que llevan el mismo nombre: Saliencia, Valle, Somiedo, Perlunes y Pigüeña. Son ríos de montaña que se han ido abriendo paso entre las calizas dejando un paisaje kárstico.

Clima miniatura|izquierda|El Coto Respecto a su clima, hay que destacar que este es oceánico, con abundancia de nieblas, humedad y lluvias. La elevada altitud media del concejo le concede algunas características de continentalidad, pudiendo afirmarse que se encuentra en una zona de transición entre el clima templado de Asturias y el continental de la meseta. Elemento importante de Somiedo es la permanencia de las nieves durante gran parte de la estación invernal.

Naturaleza Vegetación

Su vegetación es una de la más ricas de todo el Principado, mostrándose bosques de hayas a 1500m, con una altura que llega a alcanzar hasta los 30 metros; se dan en las zonas umbrías de las laderas y entre las que se encuentran incluidas especies protegidas como el acebo que sirve de alimento a diversos animales en el invierno y el tejo. También podemos ver manchas de robles, abedules en las zonas más altas y carrascales. En las zonas silíceas menos lluviosas observamos los rebollares y en los aluviales de las vegas las alisedas. Además de todas estas especies de árboles es frecuente la aparición de matorral en las partes más altas de las montañas, donde no hay lugar para vida vegetal más rica y de escobas, que es el vegetal empleado para construir los techos —teitos— de las cabañas.

Pastos o brañas

La vegetación más característica es la pradera, las llamadas brañas, compuestas por al menos 250 especies vegetales que constituyen el componente primordial en la economía del concejo. Hay algunas brañas limitadas con una cerca tradicional antigua, construida a piedra seca, llamada en Asturias corrada.Menéndez 2008: p. 102. Los emplazamientos de las brañas responden a una serie de condiciones a tener en cuenta: es preciso que haya agua ya sea como regatu o como fuente. Son necesarias las pendientes para conseguir un drenaje adecuado.

Se conoce documentalmente su existencia desde el , con una explotación continua a lo largo de la Edad Media. Algunas brañas se convirtieron en ocupación permanente y en ellas se edificaron chozos o refugios, como demostración de apropiación del terreno, lo mismo que demuestran los cercados o cerramientos.Menéndez 2008: p. 110.

Hay en Somiedo cerca 3000ha de pastizales o brañas, algunos privados y otros de utilidad pública.Menéndez 2008: p. 112. Se llaman pastizales de siega aquellos en que se corta la hierba en el mes de junio y se deja en el sitio a la espera de su deshidratación para recogerla y almacenarla cuando ya esté a punto. Los pastizales de diente son aquellos en los que el ganado pasta libremente, favoreciendo la oxigenación del suelo por la forma que tienen de arrancar la hierba al comer y por el pisoteo de las pezuñas. A veces, cuando la hierba ya está segada, se permite el paso de todos los animales; a esto se le llama derrotas. Cuando varias aldeas hacen uso de los pastos comunales, se llama facería. Cuando se juntan las cabezas ganaderas de todos los vecinos al cuidado de un solo pastor o vaquero, se llama vecera.

Braña de La Pornacal en la parroquia de Villar de Vildas que está situado en la parte baja del valle del río Pigüeña. Supone una de las brañas más importantes del concejo de Somiedo; la mayor parte pertenece a la comunidad, aunque existen también fincas privadas.

Fauna miniatura|Urogallo miniatura|Osos pardos También su fauna es una de las mayores de todo el Principado de Asturias teniendo todo el parque una de las más grandes reservas de osos pardos, que desde finales de los años 1990 se ha expandido a otras áreas y sufre un ligero incremento.

Destacan también sus poblaciones de lobo y de urogallo cantábrico, aunque este último en clara regresión. Otros mamíferos más fáciles de observar son el rebeco cantábrico, que suele moverse en manadas por las zonas altas del parque, el ciervo y el corzo, en las zonas boscosas, y el jabalí y el zorro. También son comunes el tejón, la marta, el lirón careto, etc.

Respecto a las aves podemos destacar el águila real, el ratonero, el pito negro o el halcón peregrino. Ocasionalmente se observan grupos de buitres leonados.

Historia miniatura|Casa consistorial miniatura|Cores miniatura|derecha|Lago del Valle Los primeros vestigios históricos hallados en suelo de Somiedo se corresponden con la etapa de la Edad del Bronce, aunque se cree que ya en tiempos neolíticos el territorio fue colonizado. Fueron hallados varios asentamientos castreños en las proximidades de Trascastro y de la Pola, que se piensa fueron edificados por comunidades prerromanas. Se ha encontrado en Gúa y Coto de Buenamadre varios denarios ibéricos que datan del antes de Cristo.

Del paso de la romanización por el concejo quedan diversos topónimos, así como restos de calzadas y fortalezas estratégicamente situadas para su posición defensiva. Dentro de éstas tenemos el castro de Remonguila en las proximidades de La Riera, el castillo de Alba cerca de la Pola, o la fortaleza de Saliencia. Gracias al pueblo romano se mejoró y definió el antiguo trazado del paso a la meseta por el camín de la Mesa, de gran importancia posterior, tanto con la conquista musulmana como por la expansión del reino asturiano.

Durante la Baja Edad Media cobra importancia el monasterio de Gúa, perteneciente a la orden cisterciense. Fue fundado por el rey Fernando II y su mujer doña Urraca, que otorgaron más tarde a dicho monasterio el coto de Gúa. Otras donaciones efectuadas a la iglesia Ovetense fueron el monasterio de Santa María de Lapedo, la iglesia de San Miguel de La Llera, el monasterio de Villanueva de Carzana o el de San Andrés de Cogega en Veigas.

En la media y Alta Edad Media el concejo estuvo marcado por la gran influencia que el monasterio de Belmonte ejerció sobre él en el valle de Pigüeña. En este valle se encuentra una de las mejores brañas del concejo. Pertenecían al monasterio las aldeas de Villaux, Villar de Vildas, Pigüeces, Santullano, Pigüeña, Orderias, Las Morteras, La Riera y algunas más.Cfr: Libro Tumbo del monasterio, folio 79.

Esta situación duró hasta que el monarca Alfonso X de Castilla, en su afán de repoblación, concedió la carta puebla al municipio, estableciéndose inicialmente en la Agüera de Belmonte, donde permanecería durante un tiempo hasta que se trasladó al actual emplazamiento de la Pola. En 1277, varias pueblas del occidente Astur, entre las que se encuentra Somiedo, se reunieron en La Espina y firmaron la carta de Hermandad que garantizará el orden en la zona. Durante el , el linaje de Quiñónes ejerció el poder sobre todas las tierras hasta que los Reyes Católicos en 1496 eliminaron todos sus privilegios para incorporar el concejo al realengo. A pesar de esto, en el , los linajes Miranda, Flórez y Omaña, ostentaron cierto poder en el concejo. La familia de los Miranda dio lugar al cambio del topónimo de Belmonte a Belmonte de Miranda.

A lo largo de toda la Edad Media y la Moderna, Somiedo sufrió las disputas entre monasterios, familias, campesinado y población vaqueira por el control de la tierra, surgiendo una minoría de campesinos libres y propietarios; esta situación que acaba con la supresión en 1827 del régimen señorial, integrándose los cotos de Clavillas y Valcárcel, Gúa y Caunedo y Aguino y Perlunes al territorio de Somiedo. En el censo de 1797 se dice que «hay 3139 campesinos propietarios frente a 54141 arrendatarios».

Dentro de este contexto van apareciendo como grupo de fuerza los vaqueiros, esa población trashumante cuyos únicos y comunes intereses son el cuidado y protección del ganado vacuno. Este grupo fue formando su propia cabaña y desarrollando el procedimiento del cerramiento de pastos, construyendo las cercas de piedra y creando los prados de guadaña o de corte, lo que no se consiguió fácilmente pues tuvieron siempre la oposición y presión de los nobles que trataban de imponer unas leyes favorables para sus propios intereses ganaderos.