Boal es un concejo español de la comunidad autónoma del Principado de Asturias; una parroquia de dicho concejo y una villa perteneciente a dicha parroquia. La villa de Boal es la capital del concejo homónimo.
El concejo de Boal limita al norte con El Franco y Coaña, al sur con Eilao/Illano, al oeste con Castropol y al este con Villayón. La principal vía de acceso al concejo es la carretera regional AS-12, que une Navia con Grandas de Salime.
La población del municipio es de 1380 habitantes (707 hombres y 673 mujeres) (INE, 2024).
Es uno de los municipios del Occidente de Asturias en los que se habla gallego (denominado gallego-asturiano según la Ley de promoción del asturiano y gallego-asturiano del Principado de Asturias), además del castellano.
Toponimia Etimológicamente, suele considerarse que "Boal" proviene o bien del indoeuropeo, *bod- (arroyo, zanja), o bien del latín, bove o *bovale (buey). Aunque algunos autores creen que se podría interpretar "Boal" como expresión de un antiguo antropónimo o nombre de persona, Bovali (iler), o también Baudiliu (aduciendo a la forma Baudali), es común considerar su significado original como "terreno frecuentado y apropiado para pasto del ganado vacuno" o bien "corral de bueyes o dehesa boyal". De hecho, Corominas recoge en aragonés boalage, boalar, "dehesa boyal", como derivados de boal, a su vez, variante de boyal, "perteneciente al buey o al ganado vacuno".
El 20 de febrero de 2014, el Boletín Oficial del Principado de Asturias publicó el decreto 27/2014, por lo que se establecían como oficiales los topónimos en gallego-asturiano de parroquias y entidades de población del concejo.
El idioma propio de este municipio es el gallego-asturiano
Geografía
Situado en la cuenca media del río Navia, el municipio de Boal es atravesado por el citado río desde su zona sur y sureste hacia la zona nororiental, en la que su cauce ejerce de frontera natural con el vecino municipio de Villayón. El río Navia, a su paso por este concejo, está embalsado en primer lugar con la presa de Doiras, y posteriormente, aguas abajo, con la de Arbón, situada ya en el limítrofe municipio de Villayón. Dos afluentes reseñables que vierten sus aguas al Navia en este concejo son el río Urubio (en el embalse de Doiras) y el río de Pendia (en el embalse de Arbón).
La principal elevación del terreno se encuentra lindando ya con los municipios de Illano y Castropol: es el pico de La Bobia, de 1.201 m sobre el nivel del mar. Merecen mención también La Cristaleira (1.036 m) en la zona sur del concejo, Pena Queimada (921 m) en la zona noroccidental, Penouta (899 m) en la zona norte (desde allí es visible una amplia panorámica de la costa desde los municipios de Navia hasta las cercanías de Foz, en la provincia de Lugo) y Penácaros (732 m) en la zona central. La capital municipal se encuentra relativamente alejada del valle principal del Navia, en la cabecera del río de Pendia, rodeada por las tres últimas montañas antes citadas, y a unos 450 m de altitud.
Geología Desde el punto de vista geológico, la característica más reseñable que presenta el concejo de Boal es su gran afloramiento de rocas graníticas, el más destacable de Asturias, y que es conocido como el plutón de Boal, encontrándose la villa sobre él. Este plutón se enmarca en el amplio conjunto de pliegues presentes en el Occidente de Asturias, desarrollados sobre materiales de los períodos Cámbrico y Silúrico como resultado de la removilización magmática producida por la orogénesis herciniana. El afloramiento actual se encuentra al oeste de un amplio pliegue sinclinal de pizarras de Luarca con flancos de cuarcitas armoricanas, estando contenida toda la masa plutónica en el ordoviciense, si bien la aureola metamórfica, que alcanza más de 1000 metros de la bóveda del plutón, llega hasta los materiales cámbricos presentes en el valle de Rozadas y Vega de Ouria.Noel Llopis Lladó, "Estudio geológico del plutón de Boal (Asturias) y sus yacimientos de wolframio" (1961), http://geol00.geol.uniovi.es/BGA/Volumen1961/V1961-201.PDF
El plutón de Boal presenta cobertera silúrica de cuarcitas armoricanas y pizarras. Contiene, además de rocas graníticas, filones de cuarzo con orientación predominante noreste/suroeste, estando este sistema de filones especialmente desarrollado en la vertiente meridional de la sierra de Penouta. Entre la masa plutónica y el filón aparecen rellenos de rocas alteradas en los que hay presentes depósitos de diversos minerales, como feldespato, moscovita, clorita y, en menor medida, scheelita, wolframita y mispiquel. La presencia de scheelita y wolframita permitió a mediados del el desarrollo de minería extractiva de wolframio en la zona, habiendo en la actualidad proyectos que pretenden retomar dicha actividad. No obstante, dichos proyectos han encontrado críticas de organizaciones ecologistas por entender que el objetivo último podría ser la extracción de metales preciosos como el oro,Diario El Comercio (27-12-2013), "Los ecologistas alegan contra el proyecto minero de wolframio previsto en Boal", http://www.elcomercio.es/v/20131227/occidente/ecologistas-alegan-contra-proyecto-20131227.html más agresiva ambientalmente, dado que, como es sabido, el concejo cuenta también con recursos auríferos ya explotados en época romana.
Otra característica singular de la geología del concejo de Boal es la abundancia de la quiastolita, también denominada popularmente piedra de la suerte, cruz de los astures, piedra de los celtas, piedra de Santiago, piedra cruz, piedra rayo, piedra culebra, piedra de San Andrés, piedra de San Pedro, piedra de San Antonio, piedra de San Juan o piedra de la Virgen de Pastur. Tal piedra no es sino una andalucita que presenta en su interior unas inclusiones carbonosas de distribución simétrica que dan lugar a cuatro cristales prismáticos paralelos que, cortados en sección, forman una cruz característica.
Historia Edad Antigua Existen aún vestigios que testimonian el poblamiento de este municipio ya en una época anterior a la llegada de los romanos. Aunque se supone que en el Paleolítico ya había enclaves habitados en la zona, de esta época no se conserva ningún resto; por lo tanto, no se ha podido demostrar tal suposición. Sin embargo, sí han llegado hasta nuestros días restos del Neolítico, como por ejemplo los túmulos funerarios hallados en la sierra de Penouta, en el que es uno los campos de túmulos más extensos de Asturias, con 72 catalogados. Asimismo, de este período se supone que datan los dólmenes en las cercanías de Llaviada, ya desaparecidos, y la mole granítica oscilante conocida como Penedo Aballón (situada en las cercanías de Penouta, y derribada en 2004 presumiblemente por unos gamberros).
De la Edad de Bronce (aproximadamente 1500-1100 a.C.) se cree que datan las pinturas antropomorfas (tanto masculinas como femeninas) halladas en la Cova del Demo (Cueva del Demonio en castellano), situada en las proximidades del núcleo rural de Froseira, en la parroquia de Doiras.
Todo lo anterior, junto con las muestras de trabajo minero dedicado a la extracción de metales y, sobre todo, los castros celtas de Pendia, Los Mazos y La Escrita prueban también el citado poblamiento prerromano.
La posterior presencia romana, tras la conquista llevada a cabo por las legiones bajo el mando del General Publio Carisio (la X Gémina y la V Alauda), dejó huellas tales como diversas monedas y fragmentos de cerámica, además de, presumiblemente, el origen de diversos nombres de aldeas, como Vega de Ouría, ligados probablemente a la presencia de alguna explotación aurífera fluvial en aquella época. Por aquel entonces, se supone que la zona correspondiente a la parroquia de Castrillón estaba habitada por la tribu astur de los Pésicos, mientras que la zona al oeste del río Navia habría estado habitada por la tribu galaica de los Albiones.
Después de unos cuatro siglos de dominación romana, penetraron los pueblos bárbaros en la península ibérica, y en la zona occidental asturiana se asentaron los suevos, cuya máxima expansión se produjo en torno al año 450 de nuestra era. Posteriormente, es sabido que llegaron los visigodos, que ocuparon todo el terreno sobre el año 584. No obstante, de todas estas poblaciones apenas han quedado vestigios arqueológicos.
Edad Media Poco se sabe de la historia de Boal a comienzos de la Edad Media, durante la monarquía asturiana. Las disputas entre los prelados de Oviedo y Lugo por los territorios comprendidos entre los ríos Navia y Eo concluyeron mediante un acuerdo promovido por el rey Alfonso VII. Así, todos esos territorios, y Boal incluido en ellos, pasaron a ser entregados al obispo de Oviedo por donación del año 1154, bajo la denominación genérica de territorio de Castropol.
En 1368, el obispo D. Sancho, nombró a Álvar Pérez Osorio como "gobernador" de la Tierra de Ribadeo y Grandas, que comprendían los actuales concejos de Boal, Castropol, Coaña, El Franco, Grandas de Salime, Illano, Pesoz, San Martín de Oscos, Santa Eulalia de Oscos, Tapia, Taramundi y Vegadeo, contando con 41 feligresías. Fue esta una época de numerosas y violentas revueltas ante los elevados impuestos que Pérez Osorio obligó a pagar a los vecinos.
Al comenzar el , la Tierra de Ribadeo estaba dividida en cinco partidos, los cuales, junto a la villa de Castropol, concurrían a las asambleas del Concejo que tenían lugar en el Campo del Tablado de dicha villa, para la designación de los cargos municipales (cobres), así como también para la resolución de agravios, la adopción de ordenanzas y las decisiones más trascendentes de la vida del Concejo. En dichas asambleas el territorio de lo que es el actual concejo de Boal, junto a Illano, se encontraba incorporado al Partido de Riberas de Arjuda o Riberas de Armal. En las actas del Campo del Tablado de 1566 se eligió como cobres o representantes del partido de Riberas de Armal a don Rodrigo de Castrillón, don Sancho Méndez de Castrillón y don Alonso Álvarez Lende Iglesia. En dicha reunión también fueron designados jueces por dicha quinta Álvaro Fernández de Aylano y el indicado Alonso Álvarez Lende Iglesia. En este tiempo, la capital del partido se situaba en la localidad de Armal, donde se encontraban la cárcel y la picota, y donde permanecerían hasta mediados del .
Edad Moderna Este sistema de partidos estuvo vigente hasta la llegada del rey Felipe II, que obtuvo permiso del Papa Gregorio XIII para desmembrar y vender cualquier villa, lugar y jurisdicción, lo que le permitió obtener financiación para sus guerras y para pagar la gran deuda que mantenía. Hubo intentos de compra por particulares (con la intención de ascender en la escala social) de jurisdicciones, pero lo más normal fue la compra por el pueblo.
Esto propiciaría que, en estos años, Boal se desligara de la jurisdicción eclesiástica y se emancipara del Concejo de Castropol donde se encontraba integrado. En 1579, Alonso López de Navia y Bolaño, vecino de la villa de Navia, dio poder a Pedro Bermúdez para concertarse con Alonso de Camino, quien inicialmente hizo asiento de las feligresías de Serandinas, Boal, Doiras, Pesoz, Coaña, Trelles, Villacondide, etc., pretendiendo comprarlas, para poco después traspasar a Rui García de Cangas las feligresías de Boal, Serandinas y Doiras, reduciendo así gastos.