300px|thumb|Maqueta de un trirreme griego.

Trierarca o trierarco (griego antiguo τριήραρχος/triērarchos, compuesto bitemático de triếrês, «trirreme» y árchein, «mandar») originalmente era el título de los oficiales que capitaneaban un trirreme en el mundo clásico griego. En Atenas y en algunas otras ciudades-estado se requería que este oficial pagase con sus propios fondos el equipamiento y el mantenimiento de la nave.

Desde la institucionalización de la función pública de las liturgias en época de los Pisistrátidas (en Atenas) y su desarrollo en los primeros decenios del ,Claude Mossé, p. 114 trierarcas eran los ciudadanos adultos (en Atenas los de la primera clase censitaria, los pentacosiomedimnos) y metecos ricos a quienes anualmente designaban los magistrados (en Atenas competía a los generales) para costear, equipar y capitanear un trirreme.

La flota ateniense, en Época Arcaica, estaba compuesta por barcos en propiedad de ciudadanos particulares y que estos aportaban a la guerra tras haberlos adaptado para desempeñar tareas militares. Este sistema se vio drásticamente modificado con la introducción del trirreme y con la guerra contra los persas.

Sin embargo, la marina ateniense no perdió por completo esta característica privada en la época clásica: cuando el gobierno de Temístocles asumió la construcción de una flota de 200 trirremes, se vio la imposibilidad de financiar completamente el sistema naval con fondos públicos.Heródoto, Historia VII.144.1-2 Esto no es de extrañar: el mantenimiento de tantos barcos, y sobre todo de tantos tripulantes (unos 200 por nave) era una carga muy pesada que la polis no podía asumir en su totalidad. Además, para administrar y controlar una flota de tan grandes dimensiones haría falta una considerable burocracia, lo cual encarecería aún más el mantenimiento.

La trierarquía thumb|Relieve Lenormant: trirreme ateniense con nueve remeros, h. 410-400 a. C., Museo Arqueológico Nacional de Atenas. La trierarquía (griego antiguo τριηραρχία/triêrarkhía) consistía básicamente en que a un ciudadano se le asignaba el cometido de alistar un trirreme para el combate, enrolar una tripulación y capitanear la nave durante el período de tiempo establecido (un año). Se conoce sobre todo el funcionamiento de la de Atenas en el , que tal vez date de la ley naval de Temístocles de 483/482 a. C.

El casco y los aparejos de la embarcación los aportaba la polis (ciudad), así como el astillero naval para efectuar el mantenimiento, mientras que el trierarca debía contratar y organizar los operarios que estaban encargados de poner la nave en condiciones de combatir. Con un poco de suerte, al trierarca se le asignaba un trirreme en buenas condiciones, que no necesitase más que una mano de pintura o la sustitución de una vela, pero también era posible que le tocase un auténtico despojo flotante, una nave vieja o gravemente averiada, que requería prácticamente ser reconstruida de quilla a perilla. Además, aunque nominalmente la ciudad se hacía cargo de aportar los materiales más caros (como la pez y alquitrán para el calafateo, la madera para los mástiles, el cordaje...), era muy habitual que el dinero necesario para las reparaciones más urgentes lo pusiera el trierarca de su propio bolsillo, del mismo modo que sucedía en ocasiones con la paga de los tripulantes.Claude Vial, Lexique de la Grèce ancienne, Armand Colin, 2008, p. 225 A esto había que añadir que el trierarca era responsable de que la nave fuese devuelta a la polis al término de la campaña militar y que el navío estuviera en buenas condiciones, momento en el cual la ciudad le reembolsaría los gastos. Todo esto bajo la hipótesis de que en el momento del regreso, la ciudad dispusiera de recursos financieros y liquidez: en caso de necesidad, el trierarca actuaba como prestamista a fondo perdido. Es plausible que de la construcción del trirreme se hiciese cargo el trierarca, pero parece que esta iniciativa era para demostrar adhesión a su ciudad. Para ahondar en las funciones del trierarca y su estado mayor a bordo de un buque de guerra, véanse Trirreme#El trierarca y Trirreme#Composición de la tripulación.

En Atenas y en el mundo griego antiguo existía una institución de política fiscal, la liturgia, que era una particular carga impositiva o financiación vinculada a un servicio público. Era un mecanismo de participación de los ciudadanos en la función pública, diferente del funcionariado, y existían básicamente dos tipos de liturgias: para las festividades las liturgias civiles,Demóstenes, XX = Contra Leptines 21 y para la flota una liturgia militar, la trierarquía.Demóstenes, IV = Contra Filipo, primer discurso, 36Hesperia: Journal of the American School of Classical Studies at Athens, vol. 4 (1935) 1-2, p. 15Demóstenes IV = Contra Filipo, primer discurso 36 La liturgia implicaba que el ciudadano debía realizar o sufragar un servicio público (armar una nave, alojar una embajada, organizar un espectáculo teatral) con fondos de su propio bolsillo,Lisias, XIX = Sobre los bienes de Aristófanes. Contra el tesoro 58 a fondo perdido (es decir, con poca o ninguna posibilidad de recuperar el dinero), pero con la colaboración del Estado. Era un mecanismo de cofinanciación público-privado de un servicio o prestación, cuyo ejecutante nominal era el particular. Se consideraba un gran honor que a un ciudadano se le asignara una liturgia, y cumplirla con éxito reportaba gran prestigio.Isócrates, XVI = Contra el tronco de caballos 35 En el hubo liturgos que asumieron más de una liturgia voluntariamente,Ouhlen, p. 324 pese a no estar obligados, para así demostrar su entrega a la polis, dado que estas prestaciones no eran servicios de carácter estrictamente económico, sino servicios cívicos de carácter honorífico.Austin & Vidal-Naquet, p. 121

Los trierarcas, por tanto, eran personajes con un alto nivel económico, dado que los costes que podía representar el hecho de mantener una nave de este estilo eran muy elevados (en la moneda de entonces, el mantenimiento de un trirreme podía llegar a suponer un talento anual).Demóstenes, XXI = Contra Midias 155 Es más, a finales del los trierarcas llegaron en muchas ocasiones a verse en la necesidad de compartir la responsabilidad de una sola nave,Isócrates, XV = Sobre el cambio de fortunas 145 dado que el coste financiero había llegado a ser demasiado alto.Demóstenes XXI = Contra Midias 154

En Atenas: siglos V-IV a. C. En la Atenas de los siglos V y IV a. C., el trierarca era elegido por uno de los estrategosAristóteles, Constitución de los atenienses 61.1 de entre los ciudadanos más ricos, metecos,D. Whitehead, The Ideology of the Athenian Metic, Cambridge, 1977, p. 80-82. arcontes no incluidos.Les Plaidoyers Politiques de Démosthene Demóstenes, XX = Contra Leptines 27. Puede ser que los estrategos hiciesen la elección de una lista de trierarcas potenciales, «pero no disponemos de ninguna prueba irrefutable de su existencia». Aunque estaban obligados los mil doscientos ciudadanos atenienses más acaudalados, no se alcanzaba esta cifra al haber ciertas exenciones: las hijas epícleras (epiklēros), los niños huérfanos, los incapaces de pagar y los clerucos (klēroûkhoi). A la persona reservada se le eximía de prestación de otras liturgias durante los dos años siguientes.Iseo, VII = Contra Apolodoro 38 En el , Atenas necesitaba varios centenares de trierarcas para mantener su flota.Aristóteles, Constitución de los atenienses 3-4; Gabrielsen, p. 176-179 En el , se pasó de un centenar de trierarcas a principios de siglo a cuatrocientos en la época de Demóstenes.Hansen, 1991, p. 141 Este orador ateniense propuso añadir, a los mil doscientos contribuyentes que marcaba la ley, ochocientos más, calculando que sería el número de fortunas resultante de las exenciones.Demóstenes, XIV = Sobre las sinmorías 16

La trierarquía representaba una carga financiera muy pesada, del orden de 4000 a 6000 dracmas,Christ, p. 148. considerando que un trierarca juzgado responsable de la pérdida del navío también debía, según una inscripción de finales del ,IG II2 1629. 569-77a pagar una multa fija de 5000 dracmas, lo que correspondería al coste medio de construcción del barco.Jeremy Trevett, Apollodorus, The Son of Passion, Oxford University Press, 1992, p. 24 El montante de la liturgia variaba según el estado y la edad del trirreme asignado, así como de la duración de la campaña militar. En Los caballeros de Aristófanes, uno de los personajes amenaza así a uno de sus enemigos:

Las trierarquías se multiplicaron durante la guerra del Peloponeso y Atenas introdujo, después de la expedición a Sicilia, el principio de la sintrierarquía, que trataba de repartir la carga económica entre dos personas que quedaban al mando cada una de un trirreme durante seis meses.Demóstenes, XXI = Contra Midias 154 La medida se reveló insuficiente, y tras la derrota ateniense en 404 a. C., y debido a que uno de los términos de la rendición estipulaba que la ciudad solo podía conservar doce naves, las trierarquías prácticamente se suspendieron hasta el 395 a. C., año en que comenzó la guerra de Corinto. El empobrecimiento generalizado que causó la guerra del Peloponeso afectó a las clases pudientes mermando su fortuna y dificultándoles afrontar la carga de la trierarquía.

El comienzo de la reconstrucción del Imperio naval ateniense, y por ende de su recuperación económica, fue consecuencia de la victoria del navarco (almirante) ateniense Conón contra la escuadra espartana en el 394 a. C. en la batalla de Cnido. La tentativa de restableciemento de la hegemonía de Atenas en el Egeo, concretada en la formación en 378/377 a. C. de la Segunda Liga ateniense, se saldó con un fracaso: en 355 a. C., finalizada la Guerra de los Aliados (357-355 a. C.), Atenas tuvo que reconocer la independencia de sus aliados más poderosos: Quíos, Rodas, Cos y Bizancio. Los partidarios de una política pacifista y de restricción de gastos bélicos se impusieron en la dirección de la política exterior. Demóstenes se alineó con estos hombres, como se desprende del discurso que compuso para los acusadores de Leptines, quien dos años antes, cuando el resultado de la guerra aún era incierto, había presentado un proyecto de ley para la supresión de las inmunidades concernientes a las «liturgias ordinarias» (ἐγκύκλιοι λῃτουργίαι). Leptines pertenecía a lo que se podría llamar el «partido imperialista», que sostenía que únicamente el mantenimiento de la hegemonía en el Egeo aseguraría el buen funcionamiento de la democracia. Pero mantener dicha supremacía, que necesitaba del dinero de Atenas debido a los compromisos adquiridos con sus aliados en 378-377 a. C., no podía exigirse arbitrariamente. Por lo tanto, sobre los trierarcas recaería el pago de los gastos necesarios para el mantenimiento de una gran flota.