La presa de El Gasco es una presa inacabada, construida a finales del (entre 1787 y 1799), sobre el río Guadarrama. Sus ruinas se encuentran en la confluencia de los términos municipales de Torrelodones, Galapagar y Las Rozas de Madrid, en la zona noroeste de la comunidad autónoma española de Madrid.

Fue diseñada por el ingeniero militar español, de origen francés, Carlos Lemaur, promovida y financiada por el Banco de San Carlos, con cargo a la Hacienda Real de Carlos III, en el contexto de las obras del canal del Guadarrama, que tampoco llegó a concluirse, del que hubiese sido su embalse regulador. Mediante este proyecto, se pretendía realizar un canal navegable de 667 km, que, salvando un desnivel de 700 m, hubiese unido fluvialmente Madrid y la Submeseta Sur con el océano Atlántico, comunicando las aguas de cuatro ríos principales: el Guadarrama (su punto de origen), el Manzanares (a la altura del Puente de Toledo en Madrid), el Tajo (a su paso por Aranjuez) y el Guadalquivir (por Sevilla).

Geografía

La presa está ubicada en el Estrecho de la Peña y toma su nombre del monte de El Gasco, un paraje poblado por árboles y arbustos mediterráneos, situado en el término municipal de Torrelodones, en la margen izquierda del Guadarrama. En este punto, el río ha descendido a una altitud de 647 m y se encuentra rodeado de montes que llegan hasta los 941 m de altitud, caso de los Altos del Ahijón, que quedan a la derecha de su cauce. Las características orográficas de este encajamiento fueron consideradas como las más idóneas para la construcción del embalse.

El enclave se encuentra protegido mediante su inclusión en el Parque Regional del curso medio del río Guadarrama y su entorno y su inclusión en el Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos de Las Rozas de Madrid.

Historia

Antecedentes thumb|250px|Cara norte (aguas arriba) de la presa de El Gasco, vista desde el monte del mismo nombre, en Torrelodones (Madrid).

El canal del Guadarrama fue una iniciativa de Carlos Cabarrús, director del Banco de San Carlos, inspirado en el diseño del Canal de Castilla, realizado en 1776 por Carlos Lemaur. El proyecto fue presentado por Carlos Lemaur al Banco de San Carlos el 11 de noviembre de 1785, y presentado por este a Carlos III que dio su aprobación y su apoyo al proyecto. Treinta y dos años antes (en 1753) había comenzado la construcción de los Canales de Castilla también diseñados por Carlos Lemaur que participó también en su ejecución entre 1753 y 1755. La construcción del Canal de Castilla en su ramal del Canal de Campos, no finalizaría hasta el año 1849, casi un siglo después de su comienzo, y no se ejecutaron todos los canales diseñados por Lemaur, ya que el Canal del Norte no llegó hasta Reinosa como estaba proyectado, sino sólo hasta Alar del Rey a 52 km de Reinosa, y el Canal de Segovia, nunca llegó a ejecutarse.

Para el diseño del proyecto del Canal del Guadarrama, Lemaur contó con la colaboración de sus cuatro hijos (también Ingenieros militares). Fueron necesarios tres meses para realizar los estudios de nivelación y el cálculo de los costes desde El Gasco hasta el río Javalón. El resto del trazado del Canal hasta Sevilla, ya lo había diseñado anteriormente Lemaur, cuando presentó al Consejo de Castilla su proyecto del Canal de Andalucía. El diseño final fue presentado el 11 de noviembre de 1785 al Banco de San Carlos, dirigido entonces por Francisco Cabarrús, pero, poco días después de la firma del acuerdo de financiación, Lemaur falleció en extrañas circunstancias.

En los dos años siguientes, se efectuaron los trámites de aprobación del proyecto ante la Hacienda Real. El Rey aprobó el proyecto y las reglas, “reservándose las enmiendas y explicaciones que pidan las circunstancias para formar ejecución”. El 10 de mayo de 1786, el Conde de Floridablanca propuso “que se vuelva a reconocer y rectificar el terreno, sus planes y nivelaciones y a formar traza y cálculo y regulaciones exactas de los gastos, con asistencia de personas inteligentes y acreditadas, además de los Ingenieros Carlos y Manuel Lemaur, hijos del difunto Carlos Lemaur”. Se dieron “32 reglas” bajo las cuales el Banco debía desempeñar la construcción del Canal del Guadarrama.Actas del BNSC, citado por María Teresa Fernández Talaya, 2017, La Presa del Gasco y el Canal del Guadarrama, Obras Financiadas por el Banco de San Carlos. Ciclo de Conferencias del III Centenario del Nacimiento de Carlos III. Biblioteca de Estudios Madrileños.

En 1787 tras solventar parcialmente los litigios entre los herederos de Carlos Lemaur y el banco de San Carlos, por los derechos de propiedad intelectual del proyecto y el trazado del canal, se aprobó la construcción del canal, que sería dirigido por los Hijos mayores de Carlos Lemaur: Carlos y Manuel. El presupuesto disponible inicialmente era de 110.574.163 reales de vellón y 22 maravedís a distribuir en 10 años.

Las obras thumb|250px|Este valle, situado entre el Monte de El Gasco (a la izquierda) y el Puerto de Galapagar (a la derecha), hubiese quedado anegado por las aguas del río Guadarrama si la presa hubiese llegado a su término.

A finales de 1787 comenzó a levantarse la presa de El Gasco. Las obras fueron dirigidas por Carlos y Manuel Lemaur, hijos del autor del proyecto, quienes simultanearon este trabajo con la construcción de pequeños canales, entre ellos uno de riego, de 11 km de longitud, en las vegas de Uceda, Torremocha de Jarama y Torrelaguna.

Las obras duraron doce años, que estuvieron marcados por las adversidades. A la comentada precariedad económica del Banco de San Carlos, que condicionó los plazos de ejecución, se añadió una epidemia de paludismo, que acabó con la vida de numerosos trabajadores, muchos de ellos presidiarios que cumplían de ese modo su condena. Al mismo tiempo, surgieron dudas sobre la viabilidad técnica del proyecto.

Éste se abandonó definitivamente el 15 de mayo de 1799, después de que una fuerte tormenta caída la noche anterior, derrumbara parte del muro meridional, cuando la presa se había construido hasta una altura de 53 m.

Según se afirma en el estudio Carlos Lemaur y el canal de Guadarrama, realizado por Teresa Sánchez Lázaro, la presa estaba mal proyectada. La autora sostiene que el derrumbe provocado por la tormenta fue el mejor final posible y que, dada la geometría de su sección, la Presa de El Gasco se hubiese venido abajo antes o después, incluso en pleno periodo de construcción.

Estas afirmaciones no han sido demostradas técnicamente, lo que sí se puede constatar son numerosos defectos en la ejecución material de la presa y falta de protección de la obra en construcción, ante la tormenta acaecida la noche del 14 de mayo de 1799.

Causas del derrumbe parcial

La presa tiene un perfil de tipo B (con talud aguas arriba) que puede tener su justificación en el caso de que se previeran movimientos del terreno como los que podría inducir el macizo de Torrelodones en su avance sobre la cuenca sedimentaria del Guadarrama. El cálculo de estabilidad de una presa "de gravedad" como la presa de El Gasco, con las dimensiones de proyecto, no indican que fuera inviable, aunque sí se puede afirmar que los parámetros de seguridad están muy ajustados, especialmente teniendo en cuenta los conocimientos técnicos de la época en la que se construyó.

Muchas de las causas posibles del derrumbamiento, no son comprobables en la fecha actual, si bien, algunas de ellas podrían ser comprobadas realizando análisis y ensayos de laboratorio.

Entre las causas probables que sí son comprobables directamente mediante inspección visual, se encuentran las siguientes:

Imperfecciones en las caras inferior y superior de las mampostas del muro de soporte aguas-abajo que dificultaban un buen asiento; piedras asentadas con ayuda de guijarros. Escasez e irregularidad del mortero de juntas e incluso oquedades en algunas juntas. Colocación de mampostas con escasa relación base/altura (piedras poco planas), que propiciaban líneas de ruptura casi verticales. Falta de anclaje de los muros transversales en los muros de soporte; la unión se hacía solo por contacto o por escalonamiento. La construcción no se hacía por hiladas horizontales en el conjunto de los muros de soporte más los muros transversales. Se construían hiladas verticales incluso dentro del propio muro de soporte, separándolas en varias unidades constructivas, unidas posteriormente. Acumulación de agua directa y agua intersticial, en las celdas más próximas al muro de soporte, que unida a las tierras de relleno, transformadas en barro y a la probable caída de piedras del relleno, pudo provocar una presión excesiva sobre la parte superior del muro recién construida que originaría su caída.

Resumiendo, es probable que el derrumbe de la presa tenga una causa remota y una causa inmediata. La causa remota se debe a la mala calidad constructiva del muro de soporte, admitiendo que en este caso tampoco ayudó la construcción casi vertical del muro, carente de un talud apreciable. En cuanto a la causa inmediata, casi todas las opiniones coinciden en que la acumulación del agua caída durante la tormenta, unida al barro formado por las tierras de relleno de las celdas inmediatas al muro y las piedras de relleno desprendidas, pudieron originar una presión excesiva sobre las últimas filas de mampostas del muro, con juntas aún no fraguadas o poco fraguadas que provocó su derrumbamiento. Al caer estas mampostas de las últimas filas, a su vez originaron un momento de vuelco sobre las filas inmediatas inferiores, que fueron arrastradas en la caída, dejando el muro en la situación en la que se puede ver actualmente.

La creencia de que la parte del muro que cedió en primer lugar fue sólo la parte central del muro que aún no tenía las juntas fraguadas se refuerza por el hecho de que, una vez fraguadas las juntas del muro, ninguna tormenta de las caídas en los últimos 200 años ha conseguido derribar más muro, por mucha agua que se haya acumulado en las celdas de relleno, a pesar de la debilidad actual de este muro roto por su parte central y profundamente agrietado.

Consecuencias del derrumbe parcial

El derrumbe parcial de una parte del muro aguas-abajo de la presa, ocurrido la noche del 14 de mayo de 1799, fue la excusa que se utilizó para la paralización de las obras, pero en realidad las obras llevaban ya paralizadas o ralentizadas los 10 últimos años.

El derrumbamiento parcial de la presa de El Gasco y las dificultades técnicas del proyecto, los informes externos negativos sobre la reparación, diversas coyunturas relativas a la falta de disponibilidad de los hermanos Lemaur, el aterramiento de la presa de Valdeinfierno en Murcia que disminuyó su capacidad y aumentaba la presión sobre los muros, el “ruido” hecho por los “dueños de aguas” a quienes la construcción de pantanos y presas perjudicaba sus intereses, y especialmente las dificultades monetarias por las que atravesaba el Banco Nacional de San Carlos (BNSC), fueron los factores que contribuyeron a tomar la decisión de paralizar las obras y a que no se reanudaran posteriormente.

Pero el derrumbamiento parcial de la presa y las demás causas aludidas, fueron sólo la excusa que sirvió de pretexto para la paralización oficial de las obras. De hecho, la construcción del Canal ya estaba paralizada desde 1789 (10 años antes), y la construcción de la presa avanzaba a un ritmo excesivamente lento, como demuestra el hecho de que debiendo aportar el Banco de San Carlos más de 9 millones de reales cada año, en los 12 años que duró la construcción de la presa, aportó una cantidad total inferior a 4 millones de reales, menos de la mitad de lo que tenía que haber aportado en un solo año y ello refleja su falta de liquidez.