Jaume Huguet (Valls, c. 1412-Barcelona, 1492) fue un pintor gótico español, representante del estilo hispanoflamenco en Cataluña.Azcárate (2000), p. 364. Formado en Tarragona, desarrolló su actividad principalmente en Barcelona, si bien no se descarta una temprana estancia en Zaragoza y Valencia, y que pudiese haber visitado Cerdeña o Nápoles, que en aquel entonces formaban parte de la Corona de Aragón. Desarrolló su máxima actividad en Barcelona a partir de 1448, donde creó un taller que prácticamente monopolizó la realización de retablos en Cataluña durante la segunda mitad del , una vez muertos Bernat Martorell y Lluís Dalmau. En su taller trabajaron sus discípulos y también miembros de la familia Vergós con la que mantuvo una estrecha relación personal. Una parte importante de su obra se ha perdido en revueltas que han destruido las iglesias que las contenían y la mayor parte de lo que se conserva son paneles de retablos desmontados.
El Museo Nacional de Arte de Cataluña tiene la colección más importante de obras del artista, con 15 pinturas.Cerca a la col.leció, MNAC
Biografía Originario de una familia de pelaires de Valls, tras la muerte de su padre en 1419 se trasladó a Tarragona a casa de su tío Pere Huguet, pintor y dorador documentado en 1424 en relación con el taller tarraconense de Mateu Ortoneda, y en 1434 en Barcelona donde se encargó de la decoración de las bóvedas del claustro de la catedral.Alcoy, pág. 131.
La etapa juvenil del pintor está poco documentada y ha sido objeto de diversas especulaciones sobre su formación y lugares de residencia. Es probable que los primeros pasos artísticos de Huguet fuesen de la mano de su tío dentro del taller de Hortoneda. A pesar de no constar documentalmente una estancia de los Huguet en Zaragoza, sí consta el traslado del taller de Hortoneda en 1431, cuando el catalán Dalmau de Mur fue nombrado obispo de la ciudad y diversos pintores catalanes acudieron a trabajar allí por encargo suyo. Por otro lado, en Aragón se produjeron algunas obras de gran belleza que, en algún momento, se le han atribuido por el parecido con sus obras documentadas. Estos dos hechos y una documentación de 1456 para liquidar una sociedad que había tenido con Pere Ramírez (pintor de tapices) y otros vecinos de Zaragoza,Ferré, pág. 28-29 han hecho pensar que Jaume Huguet pudiera haber estado en esta ciudad. En contra de esta hipótesis, Chandler R. Post atribuye las obras al pintor aragonés Martín de Soria, una opinión matizada por otros estudiosos que apuntan hacia un pintor anónimo aragonés, pero sin relacionarlas con Soria., citado en Ferré, pág.27 Joan Sureda ha situado en esta época a Huguet en la zona del norte de Italia y Cerdeña, donde se habría formado, basándose en una referencia documental y en ciertas afinidades estilísticas., citado en Ferré, pág. 27
Consta, con todo, la presencia de Pere Huguet en Barcelona a partir de 1434, con residencia en la calle Regomir, en la vecindad de Bernat Martorell, ocupado hasta 1448 en trabajos para la catedral y la iglesia de Santa María del Pino, y es posible que el sobrino le acompañase, al menos durante algún tiempo.
Un reciente descubrimiento en el archivo de Protocolos del Patriarca de Valencia de dos documentos datados el 30 de julio de 1445, sitúa a Jaume Huguet (ya como pintor) actuando como testigo en dos asuntos entre el pintor Jaume Mateu y Jaume Espina, carpintero de Orihuela.Ferré, pág.27. En el primer documento, Jaume Mateu vende al carpintero una casa situada en la parroquia de San Martín de Valencia, en la calle de San Vicente, un lugar donde se situaban la mayoría de los talleres de pintura. El otro documento recoge el contrato del carpintero para realizar un retablo que tenía que pintar Jaume Mateu para Pere Ferràndez, caballero de Elche, una obra en la que colaboró Huguet.
En este periodo aparecieron en Valencia las modernas tendencias de la época, la influencia realista de los primitivos flamencos, especialmente de la escuela pictórica de Jan van Eyck, autor de moda gracias a Lluís Dalmau, que consiguieron la evolución de los artistas educados en el gótico internacional.
Además de Dalmau, en Valencia se había instalado Louis Alincbrot, un enigmático pintor de Brujas del que actualmente no se conoce ninguna obra que también podría haber influido en Huguet. Coincidió el periodo valenciano con una especial movilidad entre los maestros en activo: Lluís Dalmau se instaló en Barcelona, Gonçal Peris ingresó en el hospital y Jacomart fue llamado por el rey Alfonso V a Nápoles, de forma que solo se mantuvieron los talleres del recién llegado Juan Rexach y del viejo Jaume Mateu. Esta coincidencia situó a Jaume Huguet ante una inmejorable oportunidad para trabajar y establecerse como pintor.Ferré, pág. 28-29
Posteriormente estuvo en Tarragona, donde contrató un retablo de San Jaime para la villa de Arbeca que finalmente no se realizó. Se instaló definitivamente como pintor en Barcelona en 1448, hecho documentado en un llamamiento como procurador a favor de su hermano Antoni firmado el 31 de agosto de 1448. En 1454 se casó con Joana Baruta en una ceremonia oficiada por su hermano Antoni en la catedral de Barcelona, y a partir de entonces comenzó el periodo más importante de su obra, con un dibujo claro y muy expresivo con fondos dorados y relieves de estuco.
Periodo de madurez La primera obra de este periodo es el retablo de la Virgen de Vallmoll de 1445, del cual se conservan cuatro tablas. La obra contiene elementos flamenquizantes que muestran la impresión que Huguet había recibido con el retablo de la Virgen dels Consellers que Lluís Dalmau había pintado aquel mismo año y que incorporaba los conocimientos noreuropeos de Jan van Eyck.Gudiol, 1955, pág. 276-277 Cuando en 1448 fijó su residencia en Barcelona, encontró una fuerte competencia por parte de Bernardo Martorell, un pintor con un excelente y exquisito oficio, si bien representaba el pasado del elegante gótico internacional. También coincidió con Dalmau, más joven que Martorell y destacado por aportar la innovación del estilo flamenco.Yarza, pág. 1 Dos años más tarde, en 1450, realizó el retablo de la Epifanía donde representó la Anunciación, el Nacimiento de Jesús y la Crucifixión en una tabla de reducidas dimensiones concebida para un oratorio privado.
Desde 1454 hasta su muerte en 1492, el taller de Huguet tuvo una fuerte implantación, ejerciendo prácticamente el monopolio de la producción de retablos. Hasta incluso después de su muerte, los continuadores de su taller, los Vergós y Pere Alemany prolongaron este dominio del mercado hasta bien entrado el .Molina, pág. 187-206 El 14 de noviembre de 1454, el gremio de ganaderos le contrató por 550 libras el retablo de San Antonio Abad para la iglesia homónima de Barcelona, destruido durante la Semana Trágica en 1909. El 26 de febrero de 1455 se le contrató para el retablo del monasterio de Ripoll y el 18 de agosto del mismo año le encargaron el retablo del convento de Berga, de frailes franciscanos.Dalmases, pág. 257-261. A continuación inició el retablo de San Vicente de Sarriá, una obra que su taller no acabó nunca. Entre 1460 y 1465 le encargaron el retablo de los santos Abdón y Senén en Tarrasa, donde todavía conservó los últimos aires del gótico internacional con un momento avanzado del flamenquismo más penetrante.Alcoy, pág.188-190 El cénit de la carrera de Huguet coincidió con la realización del retablo de San Miguel, donde a pesar de incluir paisajes exteriores en algunas historias, los combina con fondos dorados y relieves ornamentales en tiza recubiertos de oro. No se conoce con certeza su fecha de contrato ni de realización, si bien se conoce que se consagró el 3 de mayo de 1456 en la iglesia de Santa María del Pino de Barcelona.
En 1452 Lluís Dalmau, pintor famoso por su retablo de la Virgen dels Consellers, había firmado el contrato más caro de la pintura medieval catalana para realizar el retablo de San Agustín. El ebanista Macià Bonafè, responsable del cuerpo de madera y de las dos tallas que incorporaba, ya había realizado el trabajo en 1456, pero el proyecto se retardó hasta que, al morir Dalmau en 1460, el encargo pasó a Huguet, quien firmó el contrato el 4 de diciembre de 1463. La fama de su dibujo le proporcionó el encargo de un cartón de tapices para la Generalidad de Cataluña en mayo de 1453, una pieza que tejió en Arras. En 1462 tuvo dos grandes contratos para la catedral de Barcelona: el retablo de San Bernardo y el ángel custodioAinaud, pág. 32 y el retablo de San Esteban, encargado el 13 de abril por la cofradía de los Freners de la que era miembro Huguet. Socialmente reconocido, el 3 de agosto de 1464 fue nombrado «prohom en cap» de esta cofradía que reunía oficios relativos a los fabricantes de frenos y otros enseres para los caballos, así como los elementos para adornarlos. Los pintores estuvieron vinculados a este gremio hasta que, durante el y nacido en el norte de Europa, se desarrolló el gremio de San Lucas. Fue el administrador de este gremio en 1472 y resultó reelegido varias veces.
Comenzó una nueva etapa con la realización del retablo del Condestable o de la Epifanía entre comienzos de 1464 y el 14 de noviembre de 1465 para el Palacio Real, encargado por el condestable Pedro de Portugal y por el cual cobró 390 libras.Bassegoda, pág. 225 Es una obra donde el autor condensa una gran riqueza expresiva y un refuerzo de su etapa de madurez. Probablemente esta obra marque el estilo esencial que seguiría su taller. El autor estableció un estilo personal que no negó sus raíces, que respetó una parte del arte italiano al incorporar sus contemporáneos del norte de Europa. En la década de 1470 realizó un retablo para la iglesia de san Saturnino de la Roca. El 30 de diciembre de 1475 acordó una pintura para la capilla de Santa María y Santa Margarita en la plaza Padrón de Barcelona. El 12 de junio de 1479 le encargaron el retablo de Pertegás para la iglesia de san Martím de Pertegás de San Celoni.
Dentro de la década de 1480 el taller de Huguet consiguió diversos encargos: en diciembre de 1483 el retablo de San Eloy por el gremio de los serraderos, el 4 de julio de 1483 el retablo mayor de la iglesia del monasterio de San Jerónimo del Valle de Hebrón (realizada por su taller tras su muerte), un retablo para la ermita de la parroquia de Santa Eulalia de Provenzana, el 14 de abril de 1486 el retablo de San Sebastián y Santa Tecla por el canónigo de la seo de Barcelona Joan Andreu Sors (acabada por Rafael Vergós y Pere Alemany, de su taller).
Murió entre el 14 de febrero de 1492, cuando hizo testamento, y mayo de ese mismo año, cuando su mujer figura como viuda.
Perfil artístico Contexto histórico Cuando nació Jaume Huguet, la ciudad de Barcelona vivía un momento de cierto esplendor que intentaba superar la gran crisis iniciada en el , a partir de 1333, y la peste de 1348, que provocó un descenso demográfico. La revuelta de los remensas agravó los problemas sociales, la inmigración y la despoblación del campo.Fité, pág. 95 En este contexto de crisis social y económica del final de la Baja Edad Media resultaba de enorme importancia la posesión de un retablo propio para los gremios y corporaciones. El contexto de una sociedad con una sensación de provisionalidad vital, que llevaba a un profundo sentimiento religioso y a la necesidad de desarrollar estructuras solidarias donde encontrar seguridad física, profesional y, finalmente, espiritual. En este contexto, con una crisis demográfica consecuencia de las guerras y de la peste, el individualismo no tenía razón de ser y los gremios y cofradías aportaban un grado de seguridad en un entorno cambiante y se convirtieron en organizaciones potentes que conformaban un poder político al cohesionar un grupo de la sociedad en plena evolución. Tener capilla propia dentro de una iglesia y su decoración con un retablo eran la máxima representación material de sus valores.