La soberanía alimentaria es un concepto que fue postulado en 1996 por Vía Campesina en Roma, con motivo de la Cumbre Mundial de la Alimentación de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y se lo ha definido como el "derecho de los pueblos y las naciones a definir sus propias políticas agrícolas y alimentarias, priorizando la producción local y el acceso a alimentos saludables y culturalmente apropiados". Más allá de esta definición hecha por sus proponentes, no se trata en la actualidad de un derecho legalmente exigible, sino de una propuesta política y ética, que busca transformar el sistema agroalimentario global, pero no tiene un respaldo jurídico universal obligatorio. Son los Movimientos sociales y académicos que los proponen (especialmente La Vía Campesina) quienes opinan que debería ser un derecho, del mismo modo que lo es el derecho a la alimentación, y basándose en esta postura propugnan reformas profundas en el sistema agroalimentario mundial. La Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos (UNDROP, 2018) menciona la soberanía alimentaria, pero esto no la convierte en un derecho obligatorio, ya que es una declaración no vinculante.

Este enfoque busca fortalecer la capacidad de las comunidades para controlar su propio sistema alimentario, en lugar de depender de las importaciones y de la agricultura industrial, que quienes sostienen este concepto consideran a menudo insostenibles y perjudiciales para el medio ambiente y la salud.

Los partidarios de este concepto proponen una ruptura con relación a la organización actual de los mercados agrícolas y financieros, organización que tiene como pilar fundamental el Acuerdo sobre la Agricultura de la OMCaprobado el 15 de abril de 1994. Basándose en este Acuerdo los Estados miembros de la OMC se comprometieron a aplicar un programa de reforma de las políticas agrícolas vigentes (durante el periodo 1995-2000 por lo que se refiere a los países desarrollados y durante el periodo 1995-2004 para los países en desarrollo) teniendo como idea directriz el concepto de seguridad alimentaria. Este concepto, tal como fue definido por la FAO, se centra en la disponibilidad de alimentos nutritivos y culturalmente adecuados. En contraste con el mismo, el concepto de soberanía alimentaria pretende incluir también la importancia del modo de producción de los alimentos y su país de origen, y resaltar que la importación de alimentos baratos influiría en el debilitamiento de producción, población agraria locales (vaciamiento rural), la salud y el medio ambiente, por lo que fomenta la agricultura ecológica.

Desarrollo del concepto Expandiendo la definición previamente postulada, desde el concepto de soberanía alimentaria se promueven reformas legislativas que contemplen las siguientes propuestas:

Acceso a alimentos de calidad a un precio razonable. Derecho a conocer el origen de lo que se consume. Acceso de los campesinos y de personas sin tierras al agua, a las semillas, a las tierras. Derecho de los países a protegerse de las importaciones imponiéndoles impuestos mayores que a las producciones locales Activa participación de los pueblos en los aspectos relacionados con la política agraria, ya que el reconocimiento de los derechos de los mismos representan un papel esencial en la producción agrícola y la alimentación. Formas de producción no pueden atentar contra la ecología, el ambiente, ni los modos de vida de las comunidades. La agroecología como una alternativa amigable y sustentable.

Por otra parte, se denuncia la práctica del dumping (venta de productos por debajo de su precio habitual), al cual  acusan de destruir producciones alimentarias a lo largo de todo el mundo, debido a la gran desventaja de precio que tienen las producciones locales frente a las internacionales. El concepto de soberanía alimentaria no se opone a los intercambios siempre que se den de manera justa, por lo que es totalmente contrario al concepto de dumping. Para alcanzar un intercambio justo, se proponen una serie de medidas políticas y legislativas que deberían asumir los estados y orgnismos supranacionales, como por ejemplo:

Priorizar la producción local. Protegerse del dumping. Ayudar a los campesinos mediante políticas públicas. Garantizar la estabilidad de los precios agrícolas a una escala internacional.

miniaturadeimagen|alt=Mujeres de Vía Campesina|Mujeres de Vía Campesina

Historia La política más antigua con la cual se puede relacionar este concepto, surge en 1948, con el reconocimiento del derecho a la alimentación por parte de la ONU en la Declaración Universal de Derechos Humanos de dicho año firmada en París. Allí, se describe como "el derecho de todo hombre, mujer o niño, ya sea sólo o en común con otros, de tener acceso físico y económico, en todo momento, a la alimentación adecuada o a medios para obtenerla de formas consistentes con la dignidad humana".

Posteriormente, en 1974, surge con fuerza el concepto de seguridad alimentaria, el cual fue tomado por organismos internacionales como la FAO y la OMC para fundamentar sus acuerdos sobre agricultura. En contraste, el concepto de soberanía alimentaria no existía como tal hasta 1996. En dicho año, la joven organización Vía Campesina, de tan solo 3 años en aquel entonces, lo mencionó por primera vez en la Declaración de Tlaxcala en 1996. En ese mismo año, se llevó este concepto a la ONU, dentro del Foro Mundial por la Seguridad Alimentaria que se organizaba en paralelo a la Cumbre Mundial de la Alimentación, allí por primera vez tomó relevancia a nivel internacional.

Ese mismo año, se crea el Movimiento por la Soberanía Alimentaria, lo que deriva en la creación del Comité Internacional de Planificación para la Soberanía Alimentaria, el cual comenzó a tener más influencia en las decisiones internacionales.

Este tema fue retomado en junio del 2002, en el foro ONG de la FAO. En el mismo, tanto Vía Campesina como otras ONG que comparten su postura anticapitalista denunciaron que las políticas que denominan neoliberales resultarían incompatibles con este concepto, ya que entienden que éstas priorizan el comercio internacional incluso ante la alimentación de los pueblos, lo que en su opinión incrementaría la dependencia de los pueblos de las importaciones y fortalecería la industrialización de la agricultura dañando severamente el medio ambiente y la salud de las poblaciones. Estas ONG sostienen que las políticas impulsadas por el FMI, el Banco Mundial y la OMC sólo favorecen los intereses de las empresas multinacionales y transnacionales. Citan como ejemplo los acuerdos internacionales, regionales o bilaterales de la OMC que permiten a las empresas monopolizar el mercado.

Existen otros tres eventos mundiales que juntaron a distintos movimientos sociales (tales como pobres de las grandes ciudades, grupos medioambientales, grupos de consumidores, asociaciones de mujeres, pescadores, pastores) para avanzar en el desarrollo e instalación de este concepto:

Foro Mundial por la Soberanía Alimentaria de La Habana realizado en agosto del 2001. Foros ONG para la Soberanía Alimentaria realizado en 2002 y 2009 en Roma. Foro Internacional sobre Soberanía Alimentaria nombrado Declaración de Nyéléni celebrado en febrero de 2007 en Malí.

Para conmemorar esta lucha, la organización Vía Campesina propuso al 16 de octubre como el Día Internacional de la Soberanía Alimentaria de los Pueblos.

Políticas Los partidarios del concepto de soberanía alimentaria plantean un marco para la gobernanza de las políticas agrícolas y alimentarias que incorpora una amplia serie de temas, tales como la reforma agraria por medio de la expropiación de las tierras (pudiendo haber o no algún mecanismo de compensación a los antiguos propietarios, según cada impulsor de estas medidas) o por medio de la adquisición negociada; el control e intervención estatal de los mercados locales; el fomento de la biodiversidad; el crédito a pequeños productores agrícolas y otras medidas relacionadas con la capacidad de producir alimentos localmente.

Abarca políticas referidas no sólo a localizar el control de la producción y de los mercados, sino también a promover el derecho a la alimentación, el acceso y el control de los pueblos a la tierra, agua y recursos genéticos, y a la promoción de un uso ambientalmente sostenible de la producción.

En febrero de 2007 tuvo lugar el Foro por la Soberanía Alimentaria en Nyéléni (Malí), organizado por La Vía Campesina y la Marcha Mundial de Mujeres. Su objetivo, en palabras de la activista y participante en el Foro Esther Vivas era: “llevar a cabo un debate estratégico sobre qué se entiende desde los movimientos sociales por soberanía alimentaria, qué propuestas concretas se reivindican y cómo llevarlas a cabo”.

La Declaración de Nyéléni, Selingue, Malí 2007, estipula lo siguiente:

En el Foro de Nyéléni se enfatizaron también los vínculos entre el movimiento por la soberanía alimentaria y el movimiento feminista, debido al papel central que, en opinión de sus organizadores, jugarían las mujeres en el mundo rural. La periodista y escritora feminista Esther Vivas señaló en ese momento que “Las mujeres tuvieron un papel central como dinamizadoras y participantes en el evento. Un día antes del inicio del foro se celebró, en el mismo recinto, un encuentro promovido por la Marcha Mundial de Mujeres con dos objetivos concretos: poner en común las opiniones de las mujeres sobre soberanía alimentaria y establecer aportaciones conjuntas al foro. Las mujeres reunidas reclamaron el mito de Nyéléni, una mujer campesina maliense que luchó por afirmarse como mujer en un entorno desfavorable. De hecho, el Foro por la Soberanía Alimentaria recibió el sobrenombre de Nyéléni en homenaje a esta leyenda”.

La Soberanía Alimentaría apuesta por incluir a las mujeres, sus necesidades y las reivindicaciones que permitan desarrollar sus capacidades en la producción agrícola y alimentaria, (Murias, 2009), buscando integrar a las mujeres de manera transversal en la producción de alimentos variados, nutritivos y saludables y promoviendo un reconocimiento al trabajo productivo y de trabajo de cuidado. (Motta et al, 2023). Propende nuevas relaciones humanas justas equitativas entre los seres humanos y el medio ambiente para garantizar la sustentabilidad.  

Críticas al concepto El concepto recibió numerosas críticas en el ámbito académico, críticas que se dirigen a distintos presupuestos. Se ha dicho, por ejemplo, que todo el concepto parte de un discurso homogéneo sobre los campesinos, ignorando su diversidad y las diferencias internas (género, clase, ubicación geográfica). Según el académico Henry Bernstein, esta visión termina siendo un “populismo agrario” que se resiste a criticar dinámicas internas y simplifica la realidad rural, romantizando la figura del pequeño agricultor o de los métodos tradicionales, sin tener en cuenta:

•Las dificultades reales de subsistencia de muchos agricultores.

• Que algunas tecnologías modernas (como ciertos transgénicos o riego tecnificado) pueden mejorar el rendimiento y reducir el hambre.