La Asamblea Nacional Constituyente (en francés: Assemblée nationale constituante) fue la primera asamblea constituyente de Francia. Formada a partir de la Asamblea Nacional, fue proclamada el 9 de julio de 1789, en los inicios de la Revolución francesa.

La Asamblea tomó innumerables medidas que cambiaron profundamente la situación política y social del país. Entre ellas, destacan la aprobación de la declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, la supresión del feudalismo, la apropiación de los bienes de la Iglesia y la Constitución Civil del Clero y, por supuesto, la redacción de la Constitución francesa de 1791.

Fue sustituida por la Asamblea Legislativa el 30 de septiembre de 1791, una vez finalizados los trabajos de redacción de la Constitución.

Antecedentes

thumb|El Juramento del Juego de la pelota según Jacques-Louis David.

La difícil situación económica de Francia, con una crisis financiera, falta de alimentos y un sistema impositivo principalmente sostenido por el Tercer Estado, llevaron a Luis XVI a intentar una reforma fiscal. Debido a la oposición de la nobleza a una reforma fiscal que acabase con los privilegios, el rey convoca los Estados Generales de 1789, una Asamblea excepcional que reunía a miembros de los tres Estados (clero, nobleza y burguesía).

El Tercer Estado, que contaba con el doble de representantes que los otros dos, descontento con el sistema de votación por estamentos, es decir, un voto por Estado, pedía una votación por personas para poder sacar adelante sus propuestas. De esta forma, el 12 de mayo invitaron a los otros estados a unirse a ellos en una sola cámara, propuesta que fue seguida por algunos miembros del Primer Estado. El 17 de junio esta cámara se autoproclama Asamblea Nacional, por 490 votos a favor y 90 votos en contra.

Los intentos del rey y del Segundo Estado para disolver la recién creada Asamblea Nacional, llevaron al primero a clausurar el 20 de junio la sala donde la Asamblea se reunía para sus deliberaciones. Los diputados entonces se reunieron en una sala cercana donde se jugaba un deporte antecesor del tenis llamado juego de palma. Allí pronunciaron el Juramento del Juego de Pelota, prometiendo permanecer unidos hasta dar una constitución a Francia. El día 9 de julio, la Asamblea Nacional cambió su nombre definitivamente a Asamblea Nacional Constituyente.

Composición

Tras su reconocimiento por parte del Rey el 28 de junio, todos los miembros de los estamentos pasaron a formar parte de la Asamblea Nacional. Es difícil dar un dato exacto de miembros de la Asamblea, ya que su número se modificó con el tiempo. Además, hubo miembros de los Estados Generales que llegaron tarde a París, incluso ya entrado el año 1791 (dos años después de la apertura de los Estados Generales).

Según Timothy Tackett, historiador especializado en la Revolución Francesa, había un total de 1177 diputados a mediados de julio de 1789. La división por estamentos en esa fecha era: 295 para el clero, 278 para la nobleza y 604 del Tercer Estado.

El Primer Estado, el clero, estaba formado, según Louis Madelin, historiador francés, por 266 miembros de los cuales 48 eran prelados.Madelin, capítulo 4, página 84 Los restantes 218 eran sacerdotes, monjes o simples párrocos. El Segundo Estado, la nobleza, estaba formado principalmente por nobles cortesanos, estando la representación militar limitada a una treintena de oficiales superiores. El Tercer Estado, contenía una mayoría de más de cuatrocientos abogados, notarios, magistrados y otros hombres de leyes. El resto eran médicos, comerciantes y apenas ocho agricultores.

Principales partidos y figuras destacadas thumb|Honoré Gabriel Riquetti, conde de Mirabeau, una de las figuras más destacadas de la Asamblea.

A la derecha, el sector monárquico representativo de los privilegiados del Antiguo Régimen –la nobleza y el alto clero—, se oponía a todo tipo de reformas. Sin capacidad para oponerse a los decretos de la Asamblea, entorpecían los debates de los diputados. Sus oradores más destacados eran:<ref>Mignet, capítulo 2, pág. 113</ref> Jacques Antoine Marie de Cazalès. El abate Jean-Sifrein Maury.

En el centro, los llamados "monarchiens" se unían en torno al exministro Necker. Moderados y favorables a un compromiso entre los privilegiados y las clases populares, propugnaban un sistema bicameral similar al del Reino Unido, con un senado compuesto de miembros designados por el rey y una asamblea nacional electa:Mignet, capítulo 2, págs. 115, 128, 129.</ref> Se disolvieron cuando la Asamblea rechazó la posibilidad de crear una cámara alta..Sus oradores más destacados eran: Gérard de Lally-Tollendal. Stanislas de Clermont-Tonnerre. Jean-Joseph Mounier.

El grueso de la asamblea lo constituían los "patriotas" o "nacionales", unidos por la democratización y los intereses de las clases medias y populares, y partidarios de una asamblea legislativa única. Grupo poco homógeneo, se componía de dos tendencias mayoritarias cuyas posturas fueron evolucionando entre 1789 y 1791. Si bien sus discursos expresaban ciertas divergencias, solían votar unidos.Mignet, págs. 117-129. Firmes partidarios de la continuidad de la monarquía, representaban los intereses de la burguesía: Honoré Riqueti, conde de Mirabeau. Marqués de La Fayette. Jean Sylvain Bailly. El ala más extrema de la izquierda, opuesta a La Fayette y Mirabeau, era representada por tres oradores conocidos como «el Triunvirato». Defendían los intereses de las clases más populares, y tras el intento de fuga del Rey en el verano de 1791 se posicionaron claramente como republicanos.Mignet, capítulo 2, págs. 117-129 Antoine Barnave. Alexandre de Lameth. Adrien Duport.

Otros personajes relevantes fueron: Maximilien Robespierre, perteneciente a la extrema izquierda. Emmanuel-Joseph Sieyès, teórico constitucional.

Historia Tras la proclamación de la Asamblea como Constituyente, el rey relevó de su cargo al ministro de finanzas Jacques Necker. El Tercer Estado veía a Necker como su gran defensor, y como el hombre que debía llevar a cabo las reformas fiscales tan necesarias para el futuro económico de la nación. Por otra parte, esta destitución fue vista en París como el comienzo de un contragolpe monárquico. Las noticias llegaron al Palais Royal de mano de Camille Desmoulins, que subido a una mesa con una pistola en la mano, gritó:

Los revolucionarios parisinos reaccionaron tomando la Bastilla, fortaleza estratégica de París, el 14 de julio. El rey se dirigió a la Asamblea Nacional para pedirles acción ante los sucesos en la capital. 88 diputados de la Asamblea fueron a París, entrando en la Comuna para llevar un mensaje de paz en nombre del Rey y la misma Asamblea.Weiss, pág. 452 En medio del júbilo general, el marqués de La Fayette fue aclamado y nombrado jefe de la Guardia Nacional,Johnston, capítulo 6, pág. 56-57 siendo Jean Sylvain Bailly, entonces un famoso astrónomo, elegido, también entre aclamaciones, nuevo alcalde de París (maire, y no preboste de los mercaderes de París como se solía denominar), cargo libre tras la muerte de Jacques de Flesselles en el asalto a la Bastilla.

La noche del 4 de agosto En la noche del 4 al 5 de agosto de 1789, llamada noche de la locura, la Asamblea acordó la supresión del feudalismo. Fueron dos nobles, Louis-Marie de Noailles y el duque de Aiguillon, Armand Désiré de Vignerot du Plessis, los que propusieron la abolición de los señoríos y demás privilegios feudales.Mignet, capítulo 1, pág. 108 El vizconde de Noailles exclamó:

Este discurso provocó una escalada de excitación y una cascada de propuestas a cada cual más desinteresada,<ref>Johnston, capítulo 6, pág. 63 una competición de rendiciones y patriotismo. La excitación subió con rapidez. Los obispos de Nantes y de Chartres renunciaron a sus diezmos. El mutuo entusiasmo acabó con la disolución de toda jurisdicción señorial, la compensación de los diezmos y la igualdad de los impuestos, admisión de todos a todos los cargos y otra serie de medidas como la supresión del derecho exclusivo de caza o la abolición de todos los privilegios de ciudades y comarcas. Se acuñó una medalla para conmemorar el día, y la Asamblea declaró a Luis XVI "Restaurador de la libertad francesa".Mignet, capítulo 1, pág. 109

La declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano thumb|La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

Tras la abolición de los derechos feudales y los privilegios tanto individuales como colectivos en la noche del 4 de agosto, la siguiente gran decisión de la Asamblea fue la aprobación de la declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

Al comenzar los trabajos de la nueva Constitución, rápidamente surgió la cuestión de como comenzarla. Fue Mounier quien, el 8 de julio, propuso hacerlo con la "declaración de los derechos del hombre", inspirados por la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. En seguida comenzaron los trabajos de redacción. Se llegaron a leer 21 proyectos de declaración, incluido uno de La Fayette y otro de la ciudad de París.Weiss, pág. 506 No hubo un consenso total sobre la necesidad de la declaración: Grégoire pidió que se redactara una declaración de deberes que la acompañase;Weiss, pág. 507 Mirabeau comentaba que una nación rebelde y en plena anarquía necesitaba que se le enseñasen sus deberes, no sus derechos.Madelin, capítulo 4, pág. 95</ref> La redacción final se encargó a una Comisión, aprobándose su forma definitiva el 26 de agosto de 1789.Algunas fuentes indican como día de la aprobación el 27 de agosto. La declaración, escrita con aspiraciones de universalidad, trató de recoger, en sus diecisiete artículos, los derechos fundamentales de todos los hombres para todas las épocas: igualdad formal ante la ley, soberanía popular, ley como expresión de la voluntad popular, inviolabilidad de la propiedad privada, etc. La declaración era de aplicación a los varones exclusivamente; en 1791, Olympe de Gouges publicó la declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana en un intento de igualar los derechos de ambos sexos.

Trabajos de redacción de la Constitución La Declaración de derechos enunciaba los principios generales por los que se debía regir la política francesa, pero no resolvía ninguna cuestión acerca de la forma de gobierno. Por aquel entonces, aunque la Asamblea funcionaba como auténtico poder legislativo en Francia, no existía un modelo en el que fundar un nuevo gobierno. Por tanto, al finalizar la discusión acerca de la Declaración de Derechos que debía prologar la Constitución se reanudaron los trabajos sobre esta. ¿Debía ser el poder legislativo unicameral o bicameral? ¿Qué poderes debían permanecer en el rey? ¿Cada cuánto se debían convocar elecciones, y qué puestos debían ser electivos?