La red ferroviaria uruguaya es el sistema de líneas de vía férrea que se extiende por toda la República Oriental del Uruguay. Tiene una extensión de 2961 kilómetros y es como muchas de Latinoamérica, del tipo radial, lo que quiere decir que fue diseñada para conectar las distintas ciudades del interior convergiendo en Montevideo, debido a la importancia del puerto capitalino con su condición de eje dominante para el destino de diversas producciones agrarias y ganaderas al ser un país agroexportador.

Es una red bastante homogénea, ya que aplica un solo ancho de vía en casi todos sus recorridos, el ancho internacional (1435 mm). El sistema no está electrificado y la mitad de la red está clausurada, con 1673 km disponibles para trenes de carga y, dentro de estos, 118 km para servicios de pasajeros entre Tacuarembó y Rivera puesto que el servicio está suspendido en la línea Montevideo-25 de agosto desde el 15 de junio de 2019 por las obras de reconstrucción total de las vías. El material rodante usado para la red cuenta con vehículos de marcas Alstom, General Electric, Ganz-MÁVAG, Fiat, Nippon Sharyo y Stadler entre otras. Su propietario, gestor de infraestructuras y operador de servicios de pasajeros es AFE, fundada el 19 de septiembre de 1952. Desde 2013, SELF es la operadora público-privada encargada del transporte de cargas y logística.

Historia Inicios de la red 250px|miniaturadeimagen|Nueva terminal de pasajeros de Montevideo

Los trabajos de construcción de la primera línea de ferrocarriles en Uruguay, comenzaron el 25 de abril de 1868, en el Paso Molino.Ferrocarriles del Uruguay La empresa nacional «Ferrocarril Central» (Ferrocarril Central del Uruguay) había obtenido la concesión para el tendido de vías hasta Durazno, a 205 km de Montevideo. No obstante, desde hacía más de una década se habían presentado proyectos sin resultados. El primer tramo, de 18 km entre Bella Vista y Las Piedras, se inauguró el 1 de enero de 1869. Para continuar la extensión de la línea y debido a la falta de capitales en el país, se contrataron varios empréstitos en Londres, donde, como forma de control, se constituyó un directorio.

Vistos los problemas financieros y los altos costos de la administración nacional, los británicos adquirieron la mayoría de las acciones. La "Central Uruguay Railway", la mayor de las empresas británicas que operaron en el país, nació formalmente el 1 de enero de 1878.

Ya para ese entonces habían aparecido varias empresas que, si bien fueron iniciadas por capitales nacionales, terminaron bajo control británico al no encontrar capitales en el país para culminar las obras.

Expansión de la red

En 1884 el Gobierno aprueba la Ley de Trazado General de Ferrocarriles, que regula y diseña el trazado de la red ferroviaria nacional. Ese plan estableció el sistema radial; todas las líneas convergían en Montevideo, ya que reconocía el hecho de una ciudad-puerto dominante. A los 25 años de explotación el Estado podría expropiar las líneas. Se otorgaba una garantía de utilidad del 7% sobre una estimación de 5000 libras por km. Debido a eso, si se abarataba el costo de las obras, aunque disminuyera la calidad, las ganancias aumentaban, lo que llevó al excesivo número de curvas y rampas que tienen las líneas construidas por las compañías británicas al no haberse practicado los desmontes, puentes y túneles que indicaba un trazado científico de las líneas. Este inconveniente se reflejó en mayor lentitud de los trenes y menor aprovechamiento de la fuerza motriz de las locomotoras, con mayor consumo de combustible y desgaste de materiales.

Las vías se extienden al oeste y el Puerto Sauce, donde actualmente se encuentra Juan Lacaze. Con ampliaciones posteriores de la ley se incorporaron otras líneas a la lista, en 1886 se realiza la vía hacia Maldonado y Punta del Este, en 1888 se amplía hacia Durazno, Trinidad, nordeste y palmar de Pando a Minas, llegando al departamento de Treinta y Tres. En 1897 se inauguró la majestuosa Estación Central de Montevideo, que sustituyó a la pequeña estación terminal incendiada a fines de 1891.

Intervención estatal En 1915 el Estado se hizo cargo de la línea Montevideo - Santiago Vázquez, a la cual adjuntó en 1920 otros dos ramales en quiebra, creando así la Administración de Ferrocarriles y Tranvías del Estado (FTE). Esta empresa sería la que continuaría la expansión de la red ferroviaria nacional. En 1921 el Ing. Lasgoity elaboró un proyecto de construcción de una red ferroviaria estatal que cubriera las zonas dejadas por la red británica, uniera entre sí las líneas de los FFCC del Estado, y les diera entrada propia a Montevideo. Pero no se llevaron a cabo estos planes; los trenes estatales entraban a Montevideo por las vías del Ferrocarril Central, y para competir con este último se prefirió construir carreteras paralelas. Autobuses y camiones subsidiados por el estado compitieron desde entonces con los trenes.

Los FTE introdujeron cinco tipos diferentes de coches motores, a nafta primero y diésel después, entre 1928 y 1938. Además de circular en las líneas estatales, eran arrendados a los ferrocarriles británicos. Su incorporación mejoró y aceleró el transporte de pasajeros en el país.

Para 1948 existían cuatro empresas de capitales extranjeros: el Central Uruguay Railway Limited (más conocido como CUR, con 1574 km, habiendo adquirido 3 empresas menores), el Midland Uruguay Railway (506 km), el North Western Uruguay Railway (182 km) y el North Uruguay Railway (114 km), además de las líneas del Ferrocarril y Tranvía del Estado (623 km). thumb|280px|Estación Piedra Sola. miniaturadeimagen|Máquina vaporera de origen británica en la estación Paysandú de AFE.

Nacionalización El 31 de marzo de 1949 la totalidad de la red ferroviaria nacional pasaría al Estado uruguayo como parte de pago de la deuda contraída por Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, continuarían existiendo dos empresas estatales (el Ferrocarril Central para las líneas nacionalizadas y los Ferrocarriles y Tranvías del Estado) hasta la creación de la Administración de Ferrocarriles del Estado el 19 de septiembre de 1952.

Años 1950 Cuando llegaron las primeras máquinas diésel Alco y General Electric, entre 1951 y 1954, no se tomaron las debidas previsiones, como nuevos talleres, repuestos y, principalmente, vías nuevas o mejoradas, por lo que tanto el material como la vía se deterioraron rápidamente. Por otra parte, se restó importancia al mantenimiento de los coches motores, lo que enlenteció el transporte de pasajeros, además de aumentar sus costos operativos y hacerlo menos competitivo frente a los ómnibus que circulan sobre carreteras subsidiadas por el Estado y que son renovadas continuamente.

thumb|280px|right|Locomotora Alsthom en Estación Lorenzo Carnelli (ex-Bella Vista).

Años 1960 En 1963, con la importación de 25 locomotoras Alsthom para las líneas del litoral, se logró la dieselización total, de efímera duración ya que la intensidad de uso a la que fueron sometidas, sumado al mal estado de las vías y la falta de repuestos por deudas con los proveedores, llevó a la paralización de muchas locomotoras.

En 1966 el ramal Rosario-Puerto Sauce, que había sido suprimido en 1959, es desmantelado.

En 1968 circuló seis meses, a prueba, un coche motor Fiat argentino en las líneas Montevideo - Rivera y Montevideo - Punta del Este, cubriendo este último trayecto (163 km) en dos horas veinte minutos. El coche fue devuelto después, y nunca se autorizó a AFE la compra de unidades similares. Es más, se aprobó poco después el levantamiento de la vía entre Maldonado y Punta del Este, aunque no se llevó a cabo debido a la oposición del ferrocarril. Entre 1969 y 1972 la falta de material rodante impedía el normal cumplimiento de los servicios, lo que obligó a reincorporar locomotoras a vapor abandonadas.

Años 1970

Durante la dictadura militar comenzó la recuperación de material rodante pero tampoco se invirtió correctamente en la reparación de las vías, donde, en muchos casos, llegaron a aplicar durmientes de madera de eucalipto, un tipo de madera no apto por su rápida caducidad.

El 9 de enero de 1975 parte desde la dársena del puerto de Montevideo el coche motor Ganz 38 nro. 209 rumbo a Paysandú con una comitiva para asistir a la inauguración del ramal de 35 km que une las canteras del Queguay con la planta de portland en Nuevo Paysandú.

El 1 de octubre de 1977, ocurrió un accidente fatal en la cantera de mármol de Suárez, departamento de Canelones, a 20 km del centro de Montevideo, a la que AFE tenía conexión. Ese día a la tarde, se produjo una inmensa explosión con dinamita, matando a 15 funcionarios de la empresa.

Casualmente ese mismo día, con los nuevos trenes Ganz Mávag recientemente importados, se creó una red de rápidos a Rivera, Melo, Río Branco, La Paloma, Punta del Este y Fray Bentos (por el enlace Mercedes - Ombucitos, inaugurado el 20 de abril de 1979). Un taller para el mantenimiento de los mismos fue también adquirido, pero su construcción recién culminaría en 1988. Los Ganz fueron el último material rodante para pasajeros que se compró 0 km.

Estos modernos trenes unían Montevideo y Punta del Este en 2 horas 30 minutos. En 1979, después de dos temporadas exitosas, se decidió levantar la vía entre Maldonado y Punta del Este, en cumplimiento de la ley que había sido votada 10 años antes. El servicio decayó hasta subsistir en 1982 un solo tren que tardaba más de cuatro horas. El 28 de noviembre de ese año se suprimió el servicio y a comienzos de 1983 se levantó la vía para construir en su lugar una avenida y, en el sitio de la estación Punta del Este, la terminal de ómnibus.

Años 1980 Entre 1981 y 1983 se adquirieron de segunda mano de Alemania 28 ferrobuses de dos tipos, que resultaron ser inadecuados para el estado de la vía y el servicio asignado en Uruguay.

En 1985, ya instalado nuevamente un gobierno democrático bajo la presidencia de Julio María Sanguinetti, el directorio asumiente de AFE encabezado por el contador Juan Berchesi contrató al consorcio Ferroplán, para que realizara un estudio de factibilidad de líneas y de funcionamiento del ente. Esta consultora propuso cinco "estrategias alternativas", que iban desde mantener mejorada la red de casi 3000 km hasta una red de tan solo 500 km. No obstante, el Ministerio de Transportes y Obras Públicas elaboró un «Plan Nacional de Transporte», desechando las propuestas de Ferroplán (por las que se pagó más de 300.000 US$). Ese plan, mediante costos inflados, demostró la "no-rentabilidad" del transporte de pasajeros por ferrocarril, para reducir más personal, de acuerdo a los lineamientos del Banco Mundial.

El 25 de septiembre de 1985, se pone fin a una huelga sindical que había durado 3 meses, se realizaron ochenta ollas populares, hubo proclamas desde Paso de los Toros hasta Montevideo y AFE fue tomada por los huelguistas. En ese lapso no corrieron trenes ni de pasajeros ni de cargas por todo el país, por lo que tanto la gente como las empresas tuvieron que buscar alternativas por carretera. Para el gobierno, quedó demostrado de que si se suprimían los servicios del ferrocarril, que ya eran considerados por este como "deficitarios", era fácilmente reemplazable por medios carreteros, de modo que la huelga fue el puntapié inicial para una posterior supresión de los servicios tanto de pasajeros como de cargas de corta y media distancia.

El 4 de noviembre de 1985 se suprimen los servicios de pasajeros a en las líneas Durazno-Trinidad, Algorta-Fray Bentos, San José-Fray Bentos, Mal Abrigo-Colonia, Nico Pérez-Melo y el corredor internacional Salto-Concordia que había sido inaugurado tan solo 3 años antes. A día de hoy, ninguna de estas líneas opera servicios de masas o mercancías y se encuentran totalmente abandonados.