El monasterio de Santa María la Real es un conjunto religioso situado en la ciudad de Nájera, en la comunidad autónoma de La Rioja (España). En él se encuentra el panteón de los reyes del reino de Nájera-Pamplona, antecesor del reino de Navarra. Al encontrarse Nájera en pleno Camino de Santiago y haber sido sede de monarcas navarros, la relevancia del monasterio de Santa María la Real fue elevada. Desde 2008 se encuentra dentro de parte de las instalaciones del monasterio la Escuela de Patrimonio histórico de Nájera, parte del IPCE y adscrita al Ministerio de Cultura.
La Iglesia católica conmemora la festividad de la advocación el 8 de septiembre.
Historia En 923 el rey de León Ordoño II, en alianza con el reino de Pamplona, conquista Nájera a los musulmanes. Unos años antes, en 918 Sancho Garcés I de Pamplona había nombrado a su hijo García Sánchez rey de Nájera después de conquistar, junto con los leoneses, buena parte de La Rioja.
En 1035 sube al trono del reino de Nájera-Pamplona García Sánchez III, conocido como García el de Nájera. Según la leyenda, en 1044 descubrió una imagen de la Virgen en una cueva, mientras estaba cazando; siguiendo a su halcón encuentra una pequeña capilla hecha en la cueva con la imagen de la Virgen, un ramo de azucenas (símbolo del monasterio) y una campana. La imagen recibe el nombre de Santa María en la Cueva y se decide construir un templo con un monasterio. El templo sería consagrado y acabado el 12 de diciembre de 1052.
Tras esto García quiso enriquecerlo trayendo los cuerpos de santos de la comarca, para lo que pidió la aprobación a los obispos Sancho de Pamplona, García de Álava y Gómez de Burgos. En 1052 intentó trasladar el cuerpo de San Felices de Bilibio, llegando a tal acuerdo con el obispo de Álava. Éste se dirigió a los Riscos de Bilibio acompañado de muchos caballeros, pero cuando abrió la sepultura, sintió separarse del túmulo y se le torció la boca, tras lo que dio inicio una fuerte tormenta. Al creer que el cielo se oponía al traslado se marcharon, pero parece que el obispo conservaría la deformación de su cara de por vida. El 29 de mayo de 1053 intentó llevar los restos de san Millán sin conseguirlo, por el milagro de los bueyes que no querían continuar con el traslado.
El rey murió en la batalla de Atapuerca y fue sepultado a los pies de la Virgen, en la cueva. Su sucesor Sancho IV el noble, también conocido por el de Peñalén, culmina las obras.
Durante el reinado de Sancho el de Peñalén, el monasterio es ocupado por monjes de la orden de San Isidoro que practican el rito visigótico. En 1067 se celebró allí un concilio en el que se acuerda la sustitución del rito visigótico por el ritual romano.
En 1076 Sancho el Noble es asesinado por sus hermanos Ramón y Ermisinda en Peñalén, Funes (Navarra). Tras el asesinato, sus primos se reparten el reino de Nájera-Pamplona entre Castilla y Aragón. Nájera queda incorporada a la corona de Castilla bajo Alfonso VI de León y, posteriormente, al reino de Aragón de Alfonso I el Batallador. Más tarde es Alfonso VII quien ocupa estas tierras.La Crónica najerense, Santa María de Nájera y Cluny por Carlos Manuel Reglero de la Fuente
En 1045 queda estabilizada definitivamente la conquista de Calahorra y en 1079 la sede episcopal, que estaba en Nájera, pasa a esa ciudad.
En 1134 el reino de Pamplona recupera la independencia del de Aragón bajo el reinado de García Ramírez, conocido por ello como el Restaurador, y con él se abre otro periodo de enterramientos reales en el convento de Santa María, ya que tanto él como su familia son enterrados aquí.
En 1422 se inician las obras del nuevo templo que sustituye al original románico. No se acabaría hasta 1453. En 1486 la abadía se independiza de la Orden de Cluny, mientras que se realizan una serie de importantes reformas: la sillería del coro alta se instala en 1493, se termina el refectorio en 1513 y el claustro de los Caballeros en 1517. La abadía queda incorporada a la congregación de San Benito de Valladolid en 1513.
Nájera se posiciona de parte de los Comuneros y, en su derrota, es entregada al saqueo de las tropas reales.
En el primer cuarto del , entre 1621 y 1625, se edifica la portada del templo y a finales de ese mismo siglo se instala el retablo mayor, de estilo Barroco.
El fue una época difícil para el conjunto religioso de Santa María la Real de Nájera. En sus primeros años, durante la Guerra de la Independencia sufre ataques y saqueos por parte de las tropas francesas y de los guerrilleros.
En 1835, con motivo de la desamortización de Mendizábal, son expulsados los religiosos y el monasterio es abandonado, siendo vandalizado y sufriendo muchos daños y pérdidas. El edificio se usa entonces como almacén, escuelas, cuartel... La iglesia pasa a servir de parroquia en 1845 hasta 1885.
En 1889 se declara al conjunto Monumento Histórico Artístico Nacional y unos años después, en 1895, entra al convento una comunidad de frailes franciscanos y comienza la recuperación del mismo. En 1909 el Estado comienza a contribuir en la restauración y en 1959 se funda el Patronato de Santa María la Real, en el que participan las diputaciones de Navarra (desde 1982 Gobierno de Navarra), Guipúzcoa, Vizcaya, Álava, Logroño (desde 1982, Gobierno de La Rioja), el Ayuntamiento de Nájera y la Orden de los Franciscanos.
Monasterio miniatura|El claustro y la torre monacal El exterior del Monasterio de Santa María la Real de Nájera es una mezcla de diferentes estilos, fruto de su dilatada historia. Las necesidades de defensa hicieron que los muros fueran altos y que los contrafuertes tuvieran función de bastiones. El dejó la decoración de los muros y puertas y la torre cuadrangular. El pórtico de la iglesia se realizó entre los años 1621 y 1625.
miniatura|Puerta de Carlos I, en gótico flamígero y escudo real con águila bicéfala Dentro del monasterio distinguimos dos espacios fundamentales: el templo con el panteón Real, y el claustro, llamado de los Caballeros. El acceso al claustro se realiza por la llamada Puerta de Carlos I. Esta puerta es de estilo Gótico flamígero y aparece muy ornamentada; sobre ella hay un gran escudo real con las armas de Carlos I y un águila bicéfala. Este escudo se realizó en honor al rey, que contribuyó generosamente a la construcción del claustro.
miniatura|Cúpula con trampantojo. A la derecha, pasamanos de la escalera Real Al lado de la puerta, arranca la escalera de acceso al claustro superior. Esta escalera es de estilo renacentista y está cubierta por una cúpula semiesférica decorada con casetones pintados en trampantojo. El motivo central de la decoración es un ave: el pelícano. En ella figura la fecha de su construcción, año 1594, y recibe el nombre de Escalera Real.
El templo miniatura|Interior de la iglesia En 1052 se inaugura y consagra el primitivo templo para la Virgen de la Cueva. El estilo de esta construcción era románico con influjos mozárabes.
El templo actual se construyó entre 1422 y 1453, es de estilo Gótico florido, presentando formas esbeltas a la vez que sencillas. Las bóvedas son de crucería simple, a excepción de la del cascarón del ábside central, que es estrellada; los ábsides laterales son cuadrangulares, y el triforio presenta ventanales casi triangulares.
El interior consta de tres naves separadas por 10 columnas. Debajo del coro se abre la cueva en la que se cree que apareció la imagen de la Virgen, lugar en el que se ha mantenido desde entonces.
El retablo mayor es de finales del , de estilo barroco, con grandes columnas salomónicas muy adornadas con racimos y hojas de vid. En la parte central está el camarín de la Virgen, con la imagen original, rodeada por los fundadores de la Orden Benedictina, en sus ramas masculina (San Benito) y femenina (Santa Escolástica) y la representación de los reyes fundadores. Es llamativa la representación de los elementos que se dice que estaban junto a la imagen de la Virgen cuando ésta fue encontrada: una jarra con azucenas (emblema del monasterio), una lámpara y una campana. Sobre estos elementos, un friso cuenta el hallazgo de la Virgen por el rey don García. Remata el retablo un Calvario.
En la nave lateral izquierda hay una réplica del retablo mayor que existía antes de que se construyera el actual. Parte del original se conserva en el museo de Amberes, al que llegó después de ser vendido en el . Su autor fue Hans Memling.
La imagen de la Virgen La imagen que dio origen al complejo religioso es una escultura medieval en madera tallada, y policromada solo por el frente. Muestra a la Virgen sentada, sosteniendo con la mano derecha una flor de lirio o azucena, y con la otra al Niño Jesús, quien está a su vez sentado sobre la rodilla izquierda de su madre; el Niño imparte la bendición con su mano derecha, mientras sostiene una bola con la contraria.
La imagen fue restaurada en 1948 por el instituto Príncipe de Viana.
La Corona Imperial del Estado, que forma parte de las Joyas de la Corona británica, fue realizada en 1838 para la coronación de la reina Victoria. En el centro de la cruz de la parte frontal lleva un "rubí" (espinela), procedente de una virgen del monasterio de Santa María la Real de Nájera y que fue llevado a Inglaterra como botín del Príncipe Negro tras prestar ayuda a Pedro I el Cruel en sus guerras.
La cueva La cueva donde se halló la imagen, integrada en el templo, es una de las muchas que existen en la zona de Nájera y que han tenido diversos usos a través del tiempo. Según dice la tradición, en esta cueva se había realizado una pequeña capilla en la que se veneraba la imagen de la Virgen. En 1044 el rey, que estaba cazando con cetrería, siguiendo a su halcón encontró la pequeña capilla con la Virgen junto a un ramo de azucenas, una lámpara y una campana. Los triunfos que siguieron en las guerras de conquista contra los musulmanes fueron atribuidos por el rey a la imagen hallada.
Hasta la construcción del retablo mayor, la imagen de la Virgen se mantuvo en este lugar. Luego fue sustituida por otra que se hallaba en la capilla del Alcázar Real, que es la que se puede ver actualmente desde 1845. Esta talla es de finales del . Fue restaurada en 1998. La cueva ha sido uno de los sitios elegidos por muchos nobles y religiosos para su entierro. Hasta las obras de restauración de finales del , estas sepulturas estaban situadas en el suelo del recinto.
Coro miniatura|Coro monacal, sillería y pinturas En el coro destaca la sillería, de estilo gótico. Fue realizada entre los años 1493 y 1495, atribuyéndose la dirección de la obra a los hermanos Andrés y Nicolás Amutio, y fue financiada por el abad Pablo Martínez de Uruñuela (están representados en el respaldo de la segunda silla inferior izquierda).
Las tallas de los respaldos, así como de las misericordias, son todas diferentes y representan símbolos religiosos, escenas de la vida diaria y a personajes relevantes de aquel tiempo. Destaca la talla de la silla abacial, en la que se representa al rey García el de Nájera.
El conjunto de la sillería está coronado por dos grandes lienzos. En uno de ellos se aprecia una galería con seis parejas de reyes debidamente identificados. Finaliza el conjunto con una representación barroca de una congregación benedictina sobre un friso con columnillas que cierra un paisaje rococó. Acabó muy deteriorada en el periodo de abandono del conjunto monumental de finales del .
Panteones y capillas Panteón Real miniatura|Sepulcros de los reyes de Nájera-Pamplona A los pies de la nave central, a ambos lados de la entrada a la cueva, se hallan los sepulcros de los reyes del reino de Nájera-Pamplona, precursor del reino de Navarra. Aquí están enterrados los reyes de las dinastías Jimena, o de los Abarca, que se mantuvo en el trono desde 918 hasta 1076, y la que prosiguió a García Ramírez que reinó desde 1135 hasta 1234. Esta dinastía proviene de la de los Abarcas.