Pit and the Pendulum El título de la película en inglés es también conocido como The Pit and the Pendulum, ya que así aparece en los carteles de la misma. Sin embargo, en los créditos iniciales el título aparece sin la palabra «The» al principio. (El péndulo de la muerte en España, El pozo y el péndulo en Hispanoamérica y La fosa y el péndulo en su estreno en México y Argentina) es una película estadounidense de terror de 1961 dirigida por Roger Corman y protagonizada por Vincent Price, Barbara Steele, John Kerr y Luana Anders. El guion fue escrito por Richard Matheson y se basa muy libremente en el cuento homónimo del escritor Edgar Allan Poe. La historia está ambientada en España durante el y narra las vivencias de un joven inglés que visita un castillo con el propósito de investigar la muerte de su hermana. Tras presenciar una serie de apariciones fantasmales, el joven es capturado y atormentado con el instrumento de tortura que da título a la película.
Pit and the Pendulum fue el segundo título de la serie de películas basadas en relatos de Poe y producidas por American International Pictures. La primera fue La caída de la casa Usher, dirigida por Corman y estrenada el año anterior. Al igual que en La caída de la casa Usher, el director de fotografía fue Floyd Crosby, el director artístico fue Daniel Haller y el compositor de la música Les Baxter. El éxito de la película convenció a AIP y Corman para continuar la serie con otras seis cintas, cinco de las cuales fueron protagonizadas por Price. La última película, La tumba de Ligeia, se estrenó en 1965.
El crítico de cine Tim Lucas y el escritor Ernesto Gastaldi han llamado la atención sobre la influencia de la película en numerosos thrillers italianos posteriores, desde La Frusta e il Corpo (1963) de Mario Bava hasta Profondo Rosso (1975) de Dario Argento. El escritor Stephen King describió una escena de la cinta como uno de los momentos más importantes del cine de terror posterior a 1960.
Argumento En España, durante el , el ciudadano inglés Francis Barnard (John Kerr) viaja a visitar el castillo de su cuñado Nicholas Medina (Vincent Price) para investigar la causa de la muerte de su hermana Elizabeth (Barbara Steele). Tanto Nicholas como su hermana menor Catherine (Luana Anders) explican vagamente que Elizabeth ha fallecido a causa de una rara enfermedad de la sangre. Cuando, al pedirle más detalles sobre la enfermedad, Nicholas responde con evasivas, Francis decide no irse del lugar hasta descubrir qué ocurrió realmente con su hermana.
Mientras cenaba con el médico de la familia, el doctor Leon (Antony Carbone), Francis pregunta de nuevo por la muerte de su hermana. El doctor Leon le informa que falleció de una insuficiencia cardíaca, agregando que murió literalmente de «miedo». Tras esto, Francis exige conocer el lugar donde murió. Nicholas lo conduce a la sala de torturas, explicándole que Elizabeth, debido a la atmósfera del castillo, se obsesionó con los instrumentos de la sala. Su trastorno mental fue tal que un día se encerró dentro de la doncella de hierro, muriendo tras susurrar el nombre «Sebastian». Sin embargo, Francis se niega a creer la historia de Nicholas.
Francis le dice a Catherine que Nicholas parece sentirse un tanto culpable en lo que respecta a la muerte de Elizabeth. Ante esto, Catherine le revela que Nicholas sufrió un trauma durante su niñez. Su padre era Sebastian Medina, un conocido miembro de la Inquisición española. Cuando Nicholas era un niño, entró a escondidas en la sala de torturas de su padre (también interpretado por Price), ignorando la prohibición de este. Minutos después entraron su padre, su madre Isabella y el hermano de Sebastian, Bartolome. Nicholas, que estaba escondido en un rincón de la sala, observó cómo su padre golpeaba a Bartolome con un atizador al rojo vivo, gritándole «¡adúltero!». Tras asesinar a Bartolome, Sebastian torturó a su esposa hasta darle muerte.
Cuando Catherine termina de contar la historia a Francis, ambos son informados por el doctor Leon de que Isabella no fue torturada hasta la muerte, sino que fue sepultada tras una pared de ladrillos estando aún viva. Esto llevó a Nicholas a sospechar el enterramiento prematuro de la misma Elizabeth, aunque el médico asegura que tal cosa no ocurrió. Además de esto, Nicholas cree que el fantasma de su esposa ronda por el castillo, a causa de los ruidos procedentes de su antigua habitación.
A pesar de esto, Francis comienza a sospechar que todo es un truco de Nicholas. Ante estas acusaciones, el doctor Leon ordena abrir la tumba de Elizabeth para estar seguros de si fue o no enterrada viva. Al abrirla, ven al cadáver en estado de descomposición, pero en una posición que refleja pánico, con sus manos en alto y con la boca abierta. Este descubrimiento afecta a Nicholas, quien huye a su habitación para intentar suicidarse. Catherine lo detiene, diciéndole que no fue culpa suya que tal cosa ocurriera.
Esa misma noche, Nicholas, al borde de la locura, oye la voz de Elizabeth, que lo conduce a la sala de torturas. Elizabeth surge de entre las sombras, provocando la caída de Nicholas por unas escaleras. Mientras Nicholas está desvanecido, llega el doctor Leon y se reúne con Elizabeth. Ambos creen muerto a Nicholas, que sin embargo está vivo y consciente. Nicholas descubre entonces que Elizabeth había fingido su muerte con la ayuda de su amante, el doctor Leon. Su objetivo era deshacerse de él para quedarse con su fortuna. Tras oír esto, Nicholas se incorpora, pero creyendo que es su propio padre, Sebastian Medina, y encierra a Elizabeth en una doncella de hierro. El doctor Leon escapa, pero muere al caer en un pozo de gran profundidad.
Francis llega a la sala de torturas en busca de Nicholas, pero este lo confunde con su tío, Bartolome, y lo deja inconsciente. Nicholas lleva a Francis a una sala contigua donde lo amarra bajo un péndulo en cuyo extremo hay una navaja gigante. Antes de ser cortado por el péndulo, Francis es rescatado por Catherine y un sirviente. Tras una breve lucha con el sirviente, Nicholas es arrojado al mismo pozo en el que había encontrado la muerte el doctor Leon. Cuando los tres abandonan la sala de torturas, Catherine jura que sellará para siempre la estancia: en ese momento, la cámara enfoca a Elizabeth, quien continúa viva dentro de la doncella de hierro.
Producción Cuando la película de Roger Corman, La caída de la casa Usher, fue estrenada en junio de 1960, su éxito en la taquilla fue una sorpresa para James H. Nicholson y Samuel Z. Arkoff de AIP. Corman confesó: «Suponíamos que la película tendría éxito, pero ni la mitad del que ha tenido». Según Richard Matheson: «Tras el éxito de la primera película, aún no existía el plan de crear una serie basada en el trabajo de Poe. Querían solo otra película con el nombre de Poe en el título». Pit and the Pendulum fue anunciada en agosto de 1960, y el rodaje comenzó la primera semana de enero de 1961. Según el libro de Lucy Chase Williams The Complete Films of Vincent Price, se habían previsto quince días para el rodaje de la película, que contaba con un presupuesto de casi un millón de dólares. Corman afirmó que el coste real de producción de la película fue de $300 000.
Guion thumb|Ilustración de Harry Clarke para El pozo y el péndulo. El guion de la película se basó libremente en el cuento de Poe, utilizando su trama solo para el clímax de la cinta. El guion de la película fue escrito por Richard Matheson, quien se basó muy libremente en el cuento El pozo y el péndulo de Edgar Allan Poe. Solo la escena final contiene los elementos centrales del relato de Poe. Esto se debe a que los cuentos de Edgar Allan Poe no eran suficientemente extensos para ser convertidos en largometrajes, por lo que era necesario incluir más escenas y detalles. Según palabras de Corman, «el método utilizado en Pit and the Pendulum consistió en tomar el cuento de Poe y usarlo como clímax para un tercer acto de la película, ya que una historia de dos páginas no basta para una cinta de noventa minutos. Los dos primeros actos fueron construidos según nos parecía lo más cercano al espíritu de Poe, debido a que la parte final tendría una corta duración».
Una de las virtudes de Matheson, según Corman, era su rapidez para escribir guiones, ya que no necesitaba más de un borrador para crear la historia. Sin embargo, el propio Matheson explicó que esto se debía a la presión existente por parte de la producción, que buscaba filmar las películas en un corto plazo. De esta manera, solo contaba con uno o dos meses para escribir el guion.
El guion de Matheson incluía un flashback que tenía lugar antes de la enfermedad de Elizabeth, y mostraba a Nicholas y a su esposa montando a caballo y comiendo fuera del castillo. Corman eliminó la escena ya que según él violaba uno de los principios de su serie de películas basadas en la obra de Poe: «Tenía varias teorías mientras trabajaba en estas películas... una de ellas consistía en que las historias surgieron del inconsciente de Poe, por lo que nunca reflejan totalmente la realidad; no fue hasta La tumba de Ligeia que mostramos el mundo real en una de las cintas... en Pit and the Pendulum, John Kerr llega al castillo en un carruaje viéndose al fondo el mar, que para mí representa mejor la idea del inconsciente. La escena de Nicholas y Elizabeth fue eliminada ya que no quería una escena en la que los personajes se encontraran a plena luz del día».
Algunas partes del guion fueron modificadas durante el rodaje. El mismo Vincent Price sugirió cambios en los diálogos. En el guion, cuando Francis Barnard es presentado a Nicholas, el joven pregunta por los ruidos que ha escuchado momentos antes en el castillo. Nicholas Medina responde: «Es... un aparato, Sr. Barnard. ¿Qué lo trae por aqui?» Price agregó las frases «que debe ser constantemente reparado» y «que no puede detenerse». Luego, cuando Nicholas recuerda la sala de torturas de su padre, Price utilizó diversas explicaciones para la violencia de Sebastian Medina. Durante la escena de la muerte de Nicholas, este debía gritar agonizante: «Elizabeth. ¿Qué fue lo que te hice? ¿Qué fue lo que te hice?» La cámara luego mostraba la cara de Elizabeth, que estaba atrapada dentro de la doncella de hierro. Corman decidió deshacerse de esta frase, creyendo que la escena debería ser totalmente visual, ya que el diálogo podría arruinar el momento.
Rodaje Corman observó que hacer la película fue una experiencia placentera: «Disfruté Pit and the Pendulum ya que tuve la oportunidad de experimentar con el movimiento de la cámara. Hubo mucho trabajo de cámara y un interesante montaje en el clímax de la cinta». La filmación no tuvo mayores problemas, aspecto que Corman atribuyó a las cortas pero exhaustivas reuniones de preproducción que tuvo con los principales técnicos de la película. «Nos dimos cuenta que la razón del bajo presupuesto era la planificación previa. Así, cuando fuimos a rodar la película en quince días, no tuvimos que empezar a tomar decisiones. Gracias a las conferencias previas con el director de fotografía Floyd Crosby y el director de arte Daniel Haller, todos sabíamos qué hacer».