El ferrocarril Alcoy-Gandía fue un tren de vía estrecha que estuvo en funcionamiento desde 1893 hasta 1969 entre ambas localidades y vinculado al puerto del Grao de Gandía. También era conocido localmente como el tren de los ingleses, al ser la empresa constructora de capital británico.
Historia
Antecedentes del proyecto A finales del las comarcas alicantinas del Condado de Cocentaina y Hoya de Alcoy disponían de una industria muy próspera liderada por Alcoy, la ciudad pionera de la Revolución Industrial en la zona valenciana, llamada la Barcelona Alicantina. Pero su desarrollo se encontraba lastrado por su complicada orografía, tanto para dar salida a los productos manufacturados como para aprovisionarse de materias primas como el carbón para las máquinas de vapor. Necesitaban una salida al mar pero, tanto la comarca del Condado de Cocentaina como la Hoya de Alcoy, se encontraban aisladas por montañas. La vía de comunicación más directa hacia el mar implicaba seguir el trayecto del río Serpis que, tras su nacimiento en Alcoy, desemboca en el Grao de Gandía. Sin embargo, había un inconveniente: el estrecho desfiladero que se formaba entre Lorcha y Villalonga parecía insuperable.
Por otro lado, en las comarcas de la Safor, la Ribera y la Marina Alta, el auge exportador de productos agrícolas iniciado a mediados del , encontraba dificultades para su embarque por la falta de puertos capaces de albergar los nuevos barcos movidos a vapor de mayores tonelajes. Sólo Alicante y Valencia contaban con instalaciones portuarias mínimamente capaces, por lo que las producciones de las poblaciones intermedias o bien se veían obligadas a un coste adicional de transporte a puerto, o bien se cargaban desde las playas, en condiciones penosas y con un deterioro de la mercancía. En 1883 se estimaba que se embarcaron en la playa de naranjas y hortalizas.
Ante esta situación José Rausell Rivas, alcalde de Gandía, y Sinibaldo Gutiérrez Mas, publicista y político liberal, solicitaron en 1883 al ingeniero Rafael Yagüe Buil Más la redacción del proyecto original del puerto. Recibieron autorización para construir un puerto artificial en la desembocadura del río Serpis, en el Grao de Gandía. El presupuesto de ejecución de las obras fue de , mientras que el de conservación y explotación anual ascendía inicialmente a .
Proceso administrativo El primer paso llegó el 19 de julio de 1886 con una Real Orden que autorizaba a construir y explotar un ferrocarril económico, de un metro de ancho, sin subvención del Estado, entre Alcoy y Gandía. Con un término máximo de 5 años y un presupuesto de 5 948 066,66 pesetas, la línea tenía que contar con estaciones en Alcoy, Cocentaina, Muro de Alcoy, Villalonga y Gandía. También tenía el requisito, para mejorar la comunicación de las comarcas del interior con los pueblos costeros, de añadir un ramal que llegara a Cullera, pero solo hasta la orilla derecha del Júcar para ahorrar el coste de otro puente.
En el año 1887, la concesión de la línea pasó a manos de Donato Gómez Trevijano y Saturnino Ulargui Ochoa, asociados a José Rausell Rivas y Sinibaldo Gutiérrez Mas. No contaban con subvenciones del Estado, pero sí de los municipios por los que discurría. Al no encontrar ninguna empresa española que asumiera el proyecto, buscaron inversores en Reino Unido, donde Londres era el principal centro financiero mundial. Allí contactaron con un grupo de inversores, que vio el negocio que suponía una línea ferroviaria que importara del norte de Europa tanto carbón para la gran demanda de la industria alcoyana, como madera para las cajas de embalaje para las naranjas de la comarca de la Safor. El 3 de julio de 1889 los proyectos del ferrocarril y del puerto fueron trasferidos a John Cockburn Francis Lee, o la empresa que este formara, sin la obligación de construir el ramal a Cullera. Para la explotación de ambas concesiones se formó en Londres The Alcoy and Gandia Railway and Harbour Company Limited.
Construcción de la línea El proyecto tenía un coste total de 23 millones de pesetas de la época, de los cuales 16 millones correspondían al trazado de las vías e infraestructuras y el resto a las locomotoras, coches y vagones. Los trabajos de construcción de la línea, con una duración de poco más de dos años, fueron dirigidos por la empresa Lucien Ravel y Cía, supervisados por el ingeniero de la concesionaria Philip P. Ayres.
Se construyeron las estaciones en el Grao de Gandía, Gandía, Potríes, Villalonga, Lorcha, Beniarrés, Muro de Alcoy, Cocentaina y Alcoy, a las que posteriormente se añadieron los apeaderos de Almoines, Beniarjó y Gayanes. y mucho más tarde una parada en el Paseo de Germanías en Gandía. Los ingenieros se enfrentaron a un dificultoso trazado que incluía túneles, puentes, varios desmontes y obras de fábrica, sobre todo en el tramo entre Villalonga y Lorcha, donde el río Serpis forma un estrecho desfiladero.
Se proyectaron 8 túneles, todos ellos numerados desde Alcoy y con el dígito grabado en las piedras que coronan los arcos: el n.º 1 en el término de Cocentaina con 240 metros, el n.º 2 a la salida de la estación de Beniarrés con 250 metros, el n.º 4 a la salida de Lorcha con 110 metros, el n.º 5 o Mina de la Garrofera con 25 metros, pasada la fábrica del Infierno, el n.º 6 o Mina de Morú en el azud del mismo nombre con 35 metros, el n.º 7 o Mina de Onofre con 125 metros y el n.º 8 o Mina Larga o Fosca con 260 metros, el más largo de todos con tres salidas de humos. El número 3, que se construyó entre Beniarrés y Lorcha en terrenos inestables, se hundió matando a varios operarios, por lo que fue sustituido por un terraplén.
Se construyeron 12 puentes, 6 de ellos metálicos, destacando el que atravesaba el río Agres entre Muro de Alcoy y Gayanes. Contaba con 150 toneladas de peso y 132,65 metros de longitud, considerado como la obra más importante de la provincia de Alicante de la época. A lo largo de su recorrido se construyeron numerosas casetas junto a la vía del tren (conocidas como "casillas"), usadas por las brigadas de vía y obras como vivienda temporal y almacén de herramientas. Había dos brigadas encargadas del mantenimiento del ferrocarril en el tramo del Racó del Duc, una en Villalonga y la otra en Lorcha.
Por otro lado, la compañía consiguió, junto con la concesión del ferrocarril, la concesión para la construcción y explotación del puerto de Gandía, el único en todo el Estado español concedido a una compañía británica. Al Grao de Gandía llegaría el vapor "Palma" con más de 1000 toneladas de vías y otros materiales necesarios para la construcción de una primera línea para transportar la piedra de la pedrera de Bairén, necesaria para ampliar el puerto. Gandía ya contaba con comunicación ferroviaria mediante la línea de ferrocarril Carcagente-Gandía y su posterior ampliación a Denia (1864-1969).
Primer material rodante Entre 1890 y 1891 se fabricaron en Mánchester por Beyer & Peacock ocho locomotoras con de ancho por de largo y de peso cada una. Eran locomotoras con un eje guía, tres motrices y otro de apoyo (rodaje 1-3-1) con la caldera tarada a 7 atmósferas de presión. Fueron denomanadas con los nombres de algunas de las poblaciones por donde pasaría la línea: 1 "Gandía", 2 "Villalonga", 3 "Lorcha", 4 "Beniarrés", 5 "Gayanes", 6 "Muro", 7 "Cocentaina" y 8 "Alcoy".
También se adquirió una locomotora tipo 0-3-0, la número 9, denominada "Almoines" fabricada por Manning-Wardle en 1890, con número de fábrica 1185. Esta máquina se vendió en 1920 a los Ferrocarriles de Villena a Alcoy y Yecla.
Los coches de pasajeros eran de madera, de 14 metros de largo y con una capacidad máxima de 40 personas, estaban considerados de los más modernos de la época y fueron fabricados en Birmingham. En 1892 llegó al puerto de Gandía el vapor "Golfer" con los primeros 89 vagones de mercancías. Ya estaba casi todo preparado para hacer el primer viaje de pruebas.
El ferrocarril en servicio El 16 de junio de 1892 llegó a Alcoy la primera locomotora procedente de Gandía. Al día siguiente el primer tren con vagones, aunque todavía en pruebas. La inauguración de la línea generó tanta expectación que, el 2 de noviembre de 1892, la sesión del pleno del Ayuntamiento de Alcoy acordó destinar 3 000 pesetas para celebrar la llegada del tren. Problemas burocráticos y retrasos en las obras del puente del azud de Villalonga retrasaron la inauguración hasta el 24 de enero de 1893, cuando el tren circuló desde Gandía hasta Alcoy. Numerosas personalidades de la época como el alcalde de Gandía, Francisco Romanguera, el diputado en Cortes José Canalejas, el capitán general de Valencia José Coello y el Arzobispo de Valencia Ciriaco María Sancha, salieron a las 13:00 horas desde la estación de Gandía. Todas las estaciones de su recorrido estaban adornadas y llenas de gente que acudieron a presenciar un hecho histórico. El tren, acompañado por las bandas de música en cada pueblo, llegó a Alcoy a las 16:00 horas. Con la bendición del ferrocarril por el arzobispo al día siguiente, se iniciaron los festejos, que duraron hasta el día 27. Los alcoyanos bautizaron popularmente aquel sistema de locomoción, moderno y rápido para la época, como el Tren dels anglesos (Tren de los ingleses) por la nacionalidad de la compañía. miniatura|250px|izq| Último viaje en el depósito de agua del Barranco del Infierno. En 1895 la línea contaba con 9 locomotoras, 84 vagones descubiertos, 15 vagones cubiertos, 30 vagones para pasajeros y 2 vagones para animales. En la posguerra se ampliaría el parque móvil con la adquisición de dos automotores de la línea Aznalcóllar-Guadalquivir, que no llegaron a circular. La longitud total de la línea era de 53 355 m, con un desnivel de 530 m entre Gandía y Alcoy.
A pesar de que en un principio la concesionaria quería dar prioridad al transporte de mercancías, pronto se dieron cuenta de la gran demanda del transporte de viajeros. Los trenes, generalmente mixtos, se componían de uno o más vagones de mercancías, con hasta tres coches de pasajeros y un furgón mixto 3.ª-correo. En aquella época, los pueblos no se encontraban bien comunicados, por lo que el tren fue durante muchos años de gran utilidad para la mayoría de las poblaciones por donde pasaba. En el caso de los pueblos del valle del Serpis en el Condado de Cocentaina, Beniarrés-Lorcha y la conexión de estos con Villalonga, el tren era el único medio de comunicación que había.
En la primera década del aumentó el transporte de mercancías, que pasó de 26 000 toneladas en 1901 hasta las 75 000 toneladas en 1913. El tren transportaba papel, cartón, aceite, vino, harina, tejidos, frutas y verduras, mientras que del norte de Europa se importaba carbón, madera, pescado y tabaco. Desde el puerto de Gandía salían más de 150 000 toneladas anuales de productos agrícolas, con destino principalmente al Reino Unido. En 1911 se amplió el muelle de fruta en el puerto en unos 300 metros, convirtiéndose en el segundo más importante en exportación de cítricos de España, solo por detrás del puerto de Valencia.
En 1908 se unió a la red ferroviaria la línea Villena-Alcoy-Yecla (VAY) (1884-1969), propiedad de la "Compañía de Ferrocarriles Económicos de Villena a Alcoy y Yecla", conocida popularmente como el "Chicharra" (Xitxarra en valenciano). Prestó servicios desde el 24 de enero de 1893. En el año 1965 pasó a depender de los Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha (FEVE) hasta el 15 de abril de 1969 fecha en la que circuló el último tren. Además de la conexión mencionada con la compañía de Ferrocarriles de Villena a Alcoy y Yecla, compartiendo material e instalaciones según contrato firmado el 13 de octubre de 1908, en la estación de Gandía enlazaba con el ferrocarril Carcagente-Denia y este a su vez lo hacía con el de Denia a Alicante.
Recorrido y estaciones miniatura|250px|Locomotora Black Hawthorn en pruebas