thumb|La historia de la ciudad de León se remonta a hace más de 2000 años. En la imagen, San Isidoro.

La historia de la ciudad de León se remonta a la Edad Antigua, cuando a mediados del la Legio VI Victrix estableció su campamento entre los ríos Bernesga y Torío, cerca de la ciudad astur de Lancia, y a la cual siguió la Legio VII Gemina, que permanecería hasta principios del . Incorporada en 856 al reino de Asturias, desde 910 se convirtió en capital del reino de León, dotándose de un fuero en 1017, y acogiendo acontecimientos como la celebración, en 1188, de las primeras cortes europeas. Sin embargo, tras la inclusión del reino de León en la Corona de Castilla, la ciudad inicia un largo periodo de decadencia que sólo acabará con la llegada del ferrocarril, en el , y con la industrialización, ya en el .

Fundación: Legio thumb|Restos de la Porta Principalis del campamento de la Legio VII Gemina.

En el año 29 a. C., la Legio VI Victrix fue llevada a la Hispania Tarraconensis, donde ayudó en la guerra de Augusto contra los cántabros, entre el 25 a. C. y el 13 a. C. Permaneció asentada en el campamento de León durante casi un siglo, recibiendo el apelativo de Hispaniensis. Su misión fundamental fue mantener el orden y controlar las cercanas explotaciones auríferas; así, a comienzos del reinado de Nerón, aplastó con facilidad una sublevación de los astures. Además, proporcionó escoltas y personal especializado a los gobernadores y procuradores de las provincias Lusitania y Tarraconense.

La impopularidad de Nerón determinó que el gobernador de la Tarraconense, Servio Sulpicio Galba, se sublevase y se proclamase emperador en la ciudad de Clunia, siendo apoyado por la Legio VI Victrix. Para completar a ésta, Galba creó la Legio VII Galbiana, primer nombre que recibió en honor a su fundador, luego llamada Legio VII Gemina. thumb|Canalización de agua construida por la Legio VII Gemina para abastecer sus instalaciones campamentales.

A partir del año 74, bajo el reinado del emperador Vespasiano, el recinto campamental de Legio, abandonado desde la partida hacia Germania de la Legio VI Victrix, fue reocupado por la Legio VII Gemina, levantándose un nuevo campamento, con una orientación ligeramente distinta de la de su predecesora, que se convirtió en su base permanente hasta su desaparición en el año 409. La trama reticular de este castra legionis VII Geminae determinó la posterior evolución de Legio y de León, su sucesora. Además se consolidó una zona civil aledaña al campamento.

Desde esta base, la unidad dio apoyo a los gobernadores de las provincias hispanas, especialmente de la Tarraconense, y proporcionó personal especializado y escolta para la explotación de los importantes yacimientos auríferos del Noroeste hispano.

En el , la unidad fue transformada y reducida con las reformas de Constantino I, sin participar en ninguna operación exterior y hacia el 409, después de las maniobras de Constantino III y Geroncio, debía estar tan mermada de efectivos que la invasión de vándalos, suevos y alanos supuso su disolución.

Una de las construcciones más notables de la León romana eran las termas, que por algunos lados superaban en superficie a la catedral gótica que habría de erigirse después en su lugar. También son ecos del pasado romano la planta regular de sus murallas y de su calle principal, la actual calle Ancha, reflejo del primitivo Decumano Máximo. En la actualidad es posible visitar en el subsuelo los restos del graderío del antiguo anfiteatro.

Edad Media Invasión musulmana La invasión musulmana de la península ibérica alcanzó rápidamente el valle del Duero con el consiguiente asentamiento de árabes y bereberes en las zonas conquistadas pero que no constituyeron asentamientos estables debido en parte al enfrentamiento entre estas dos etnias a mediados del , que condujo a una intensa migración hacia el sur.

A la despoblación de las tierras del norte del Duero, contribuyó además la ofensiva de Alfonso I de Asturias que aprovechando la citada rivalidad entre etnias consiguió llegar hasta el Duero, situando en él la frontera de su reino.

León fue conquistada por los musulmanes en el año 712 y no será hasta aproximadamente 846 cuando un grupo de mozárabes intente repoblar la ciudad con población cristiana, ya que hasta entonces esta había permanecido en estado latente, en el centro de la línea de combates; sin embargo, un ataque musulmán acabó con aquella iniciativa.

Reino de León

thumb|Con Ordoño II, León se configuró definitivamente como capital del reino.

En 856, el rey Ordoño I de Asturias incorpora la ciudad al reino de Asturias, reconstruyendo sus murallas y repoblándola, esta vez con éxito. El valor estratégico de León en la conquista contra los musulmanes era muy alto, puesto que suponía una avanzadilla al sur de la Cordillera Cantábrica, al tiempo que la ciudad tenía una situación privilegiada al estar defendida por los ríos Bernesga y Torío.

A la muerte del hijo de Ordoño I, Alfonso III el Magno, el reino asturiano fue repartido entre sus herederos: Fruela obtuvo Asturias, Ordoño, Galicia, y García, León. Este último constituyó, de hecho, el Reino de León, ascendiendo al trono con el nombre de García I. Sin embargo, su muerte sin herederos en 914 dejó el trono vacante. Ordoño se trasladó entonces a León, donde fue aclamado rey como Ordoño II, rey de León y de Galicia. Será él quien, definitivamente, traslade la capitalidad de Oviedo a León, puesto que Fruela reconocerá la supremacía leonesa.

En las décadas siguientes, el reino se expasionó hacia el valle del Duero y Extremadura, pero la falta de gentes que repoblaran las nuevas áreas dejan estas como "tierra de nadie". León, no obstante, también sufrió reveses en estos años, como la embestida de Almanzor hacia el año 987 en todo el norte peninsular. Sin embargo, su importancia estaba por entonces ya plenamente consolidada y la ciudad conoció un nuevo auge a partir del reinado de Alfonso V, que además le otorgó el Fuero de León en el año 1017.

La llegada al trono leonés en 1188 de Alfonso IX figura en los anales como un acontecimiento particularmente destacado: bajo su mandato se convocan las denominadas Cortes de León, que tienen lugar ese mismo año de 1188, y constituyen la primera asamblea estamental medieval de Europa (presidida por un rey e integrada por diversos brazos que representaban respectivamente a cada estamento, incluido el Tercer Estado).

A lo largo de estos siglos, la ciudad de León fue creciendo y evolucionando en su desarrollo. En esto jugó un papel importante el Camino de Santiago, quizá la más importante vía de circulación de gentes, ideas, cultura y arte del Medievo, que transcurrió por la ciudad. Sobre León, el geógrafo y viajero árabe Al-Idrisi escribía en el : "Allí se practica un comercio muy provechoso. Sus habitantes son ahorradores y prudentes". Tenemos también noticia de León a través de diversos códices, entre ellos el Codex Calixtinus, manuscrito que, entre otras cosas, contiene información sobre la ruta que los peregrinos seguían hacia Santiago de Compostela. Con todo ello, León conoció el desarrollo de nuevos barrios de obreros y artesanos, en ocasiones extramuros de una ciudad que ya se quedaba pequeña, y casi siempre a la vera del camino de los peregrinos, que accedían a la ciudad por la llamada Puerta Moneda.

Baja Edad Media thumb|Mapa de difusión de la Peste negra. En verde, las áreas de menor incidencia. Durante el la ciudad experimenta una acentuada crisis económica que afecta a la población. Esta crisis viene acentuada por una serie de acontecimientos climáticos en toda Europa que merman enormemente las cosechas, produciendo hambrunas y endeudamiento entre los campesinos. Todas estas circunstancias son agravadas aún más si cabe con la llegada de la peste a León entre los años 1349 y 1350, la cual provoca una gran mortandad en la zona, despoblando pueblos y reduciendo, según fuentes de la época, en más de un cuarto la población.

Por si todo esto fuera poco, en estos años se vive una inestabilidad política que produce continuas tensiones que a menudo desembocan en conflictos armados. Estos a menudo afectan a la población civil, que ve cómo sus cosechas son destruidas o cómo los jóvenes tienen que marchar a la guerra.

No obstante, con el cambio de siglo, las cosas comienzan a mejorar, viéndose un incremento en la población de la zona. Éste se nota en la ciudad en la edificación de nuevas casas, reconstrucción de las anteriores y ensanche de los arrabales. Se habla en estos años incluso de hacer una cerca que comprendiese el arrabal de la parte oriental de la ciudad, abarcando las iglesias de San Lorenzo, San Pedro de los Huertos y San Salvador del Nido de la Cigüeña. Así, León cuenta a finales de siglo con una población entre los cuatro y cinco mil habitantes; sin embargo muchas ciudades de los alrededores experimentan crecimientos mayores; así, Burgos cuenta con diez mil habitantes, Salamanca con quince mil y Valladolid con veinte mil.

Edad Moderna La Guerra de las Comunidades

La expansión económica experimentada en Castilla y en León desde mediados del había propiciado la emergencia de una serie de grupos sociales procedentes del estado llano que no encajaban con los esquemas sociopolíticos de la sociedad estamental, lo que explica que en el seno de la sociedad castellana hubiera tensiones que desembocaran en el movimiento comunero. thumb|El Cabildo catedralicio de León destacó por su fervor comunero.

También hay tensiones entre los dos grandes sectores "burgueses" castellanos y leoneses. Por un lado, los grandes comerciantes e industriales textiles tenían intereses contrarios en torno al destino del principal producto de la economía de la meseta, la lana de las ovejas de la Mesta. Los comerciantes, agrupados en torno al consulado de Burgos, querían exportarla a Flandes, que pagaba a buen precio, mientras que los industriales, perjudicados por la exportación, querían aumentar los cupos reservados a la producción textil nacional. Esto hace que Burgos pronto se desligue del movimiento y Segovia, la ciudad "industrial", sea una de las cabecillas de la revuelta.

Un movimiento de las ciudades en 1517, encabezado por Burgos y respaldado por Valladolid, León y Zamora, solicitó al rey su venida urgente y la convocatoria de Cortes extraordinarias. La revuelta comunera fue pues un intento de recuperar una situación política sana y estable que había desaparecido desde la muerte de Fernando el Católico en 1516. Ya a principios de siglo, los procuradores por León en las Cortes de Valladolid de 1506, Hernando de San Andrés y Martín Vázquez de Acuña, se opusieron con los de otras ciudades al gobierno único de Felipe el Hermoso y a la reclusión de su mujer, la reina Juana.

El descontento en Castilla por la llegada del príncipe Carlos y de sus pretensiones al imperio Germánico no fue ajeno a León, donde la alta nobleza se pondrá de parte del rey, mientras que las ciudades leonesas se pondrán del lado comunero. Así, en la ciudad se van a enfrentar dos grandes familias, los Quiñones, en el bando realista, y los Guzmanes, en el bando comunero.

En enero de 1518, ante la jura del rey Carlos I en las Cortes de Valladolid, se exige a éste que acate y respete las costumbres del país. En el caso de León, molestó mucho la decisión del rey de enviar a su hermano Fernando a Flandes, y más aún, cuando el rey quiso ir a Alemania a coronarse emperador. El pago de un tributo para este viaje animó al bando comunero, capitaneado por Ramiro Núñez de Guzmán, con el apoyo de los barrios extramuros, la mayoría del cabildo de la catedral, los monjes del convento de Santo Domingo y el Ayuntamiento en pleno. Del lado imperial sólo se encontraban Francisco Fernández de Quiñones y dos canónigos de la catedral, Diego de Valderas y Juan de Villafañe.