miniaturadeimagen|Representación de la Acrópolis de Atenas, obra de 1846 del arquitecto y pintor Leo von Klenze (Neue Pinakothek, Múnich). thumb|Proyecto de Ópera (1781), obra no realizada de Étienne-Louis Boullée. thumb|Neue Wache (1816-1818), obra de Karl Friedrich Schinkel, Berlín. thumb|Basílica de San Francisco de Paula (1816-1846), en la piazza del Plebiscito, Nápoles. thumb|La Rotonda (1822-1826) de la Universidad de Virginia, de Thomas Jefferson y Stanford White. miniaturadeimagen|Urbanización en Washington, ejemplo de planificación urbana con principios neoclásicos.
La arquitectura neoclásica es un estilo arquitectónico desarrollado en Occidente a partir del movimiento neoclásico, surgido hacia mediados del como reacción frente a la exuberancia decorativa del barroco y como evolución de ciertos rasgos clasicistas presentes en su fase tardía. Se prolongó a lo largo del , conviviendo con otras corrientes como la arquitectura historicista y el eclecticismo. Algunos historiadores emplean el término clasicismo romántico para referirse a la producción neoclásica de la primera mitad del , un aparente oxímoron que alude tanto a su coincidencia temporal con el romanticismo como a la incorporación de cierta expresividad y exaltación emocional a la sobriedad de la estética grecorromana.J. Maroto (2009). Historia del Arte. Casals, pp. 290-291.
Contexto histórico y cultural El auge del neoclasicismo arquitectónico respondió a factores políticos, sociales y económicos propios de la época, entre los que destacan la Revolución Industrial, la crisis del Antiguo Régimen, la Ilustración, el enciclopedismo, la fundación de Academias y el despotismo ilustrado.
La Revolución Industrial transformó profundamente las ciudades, introduciendo nuevos ritmos de vida, avances técnicos y materiales innovadores. El espíritu ilustrado fomentó una concepción más científica de las artes: se esperaba que los arquitectos fueran técnicos rigurosos antes que creadores intuitivos, e imitadores de modelos universales más que inventores de formas arbitrarias.
Bajo esta perspectiva, el arte clásico se interpretó como un arte progresista, caracterizado por la claridad estructural, la supresión de elementos superfluos y la aspiración a leyes compositivas inmutables. Esta visión motivó el rechazo del barroco final y el retorno a los modelos arquitectónicos de la Antigüedad grecorromana, considerados universales y atemporales.
Teoría y crítica A finales del surgieron movimientos de crítica arquitectónica que defendían la funcionalidad y la eliminación del ornamento excesivo. Entre ellos destaca Francesco Milizia (1725-1798), cuya obra Principi di Architettura Civile (1781) difundió desde Italia concepciones arquitectónicas de carácter rigorista por toda Europa.
En Francia, el abad Marc-Antoine Laugier (1713-1769) defendió en Essai sur l'Architecture (1752) y Observations sur l'Architecture (1765) que todo edificio debía componerse de partes esenciales y funcionales, y que los órdenes clásicos debían cumplir un papel estructural y no meramente decorativo. Su objetivo era formular una arquitectura «verdadera», construida con lógica y economía de medios.
El concepto de economía aplicado a la arquitectura modificó tanto la organización espacial como la relación entre vanos y macizos, buscando equilibrio entre función, estabilidad y proporción.
La Ilustración sostenía que la infelicidad del hombre se debía a la ignorancia y a la irracionalidad y por eso el camino a la felicidad era llevar la luz de la razón por medio de la educación. Aunque las primeras Academias para el estudio de las artes habían surgido en Italia ya en el , las fundadas en el ya eran ilustradas y sirvieron como transmisoras de ideas contrarias al barroco y a favor del neoclasicismo y los diversos tratados clásicos y renacentistas de las Tres nobles artes, así como de aquellas obras de carácter técnico y científico que racionalizaban su práctica y ejecución. En ese momento el arte comienza a sufrir las consecuencias de una crítica libre, fundada en los principios éticos. La arquitectura podía ser analizada como una rama del arte social y moral y L'Encyclopédie le atribuyó la capacidad de influir en el pensamiento y en las costumbres de los hombres. Proliferaron así las construcciones que mejoraban la vida humana como hospitales, bibliotecas, museos, teatros, parques, etc., eso sí, pensadas con carácter monumental. Los arquitectos del pasaron a rechazar la religiosidad intensa de la estética anterior y la exageración lujuriante del barroco, buscando una síntesis espacial y formal más racional y objetiva, pero aún no tenían una idea clara de cómo aplicar las nuevas tecnologías constructivas y estructurales en una nueva arquitectura. El neoclasicismo no pretendió, de hecho, un estilo nuevo diferente del arte clásico renacentista y fue más una reinterpretación del repertorio formal clásico y menos una experimentación de esas formas, teniendo como gran diferencia la aplicación de las nuevas tecnologías: en este periodo, antiguos materiales como la piedra y la madera pasaron a ser sustituidos gradualmente por el hormigón, y más adelante por el hormigón armado y el metal.
El enciclopedismo, el espíritu precursor de la Revolución francesa, trajo también consigo una concepción romántica de la Grecia Antigua. En la arquitectura la formación requerida implicaba el conocimiento de las fuentes antiguas tales como Vitrubio, Palladio, Vignola; por lo que se hizo uso de los repertorios formales de las arquitecturas griega y romana (e incluso de Egipto y Asia Menor). Todos los arquitectos partían de unos supuestos comunes: la racionalidad en las construcciones y la vuelta al pasado. Aunque los enfoques diferían.
Los modelos greco-romanos dieron lugar a una arquitectura monumental que reproducía frecuentemente el templo clásico para darle un nuevo sentido en la sociedad civil. El perfil de los Propileos de Atenas sirvió al alemán Carl Gotthard Langhans para diseñar su puerta de Brandeburgo en Berlín (1789-1791), un tipo muy repetido como atestigua la entrada al Downing College de Cambridge (1806) obra del inglés William Wilkins o la posterior Gliptoteca de Múnich de Leo von Klenze. También el inglés James Stuart (1713-1788), un arquitecto arqueólogo al que se ha llamado el Ateniense, en su monumento a Lisícrates en Staffordshire, reprodujo el monumento corágico de Lisícrates en Atenas. Los hermanos Adam difundieron por toda Inglaterra un modelo decorativo para interiores con temas sacados de la arqueología; una de sus obras más representativas es Osterley Park, con una notable estancia etrusca y un clásico hall de entrada (1775-1780). Italia prefirió recrear sus modelos antiguos ya bien avanzado el y en los comienzos del . El modelo del Panteón de Agripa en Roma se repite en un gran número de templos, como el de la Gran Madre de Dio en Turín y San Francisco de Paula en Nápoles, ambos terminados en 1831, que reproducen el pórtico octóstilo y el volumen cilíndrico del Panteón.
Otros arquitectos, los llamados utópicos, revolucionarios o visionarios, plantearon edificios basados en las formas geométricas. No despreciaron la herencia del pasado clásico y, aunque respetaron las normas de simetría y la monumentalidad, sus edificios fueron a veces el resultado de la combinación caprichosa de las formas geométricas. Étienne-Louis Boullée (1728-1799) y Claude-Nicolas Ledoux (1736-1806) encabezaron esta postura; entre la gran cantidad de proyectos no construidos merece la pena mencionarse el cenotafio para Isaac Newton, concebido por Boullée como una esfera, representación del modelo ideal, levantada sobre una base circular que había de cobijar el sarcófago del científico. Ledoux dejó edificios construidos, entre ellos una parte de la utópica ciudad industrial de las Salinas de Arc-et-Senans, de planta circular en el Franco Condado o el conjunto de la Villette en París.
Entre ambos grupos aparece una tercera opción, la de la arquitectura pintoresca, a partir de la creación de jardines ingleses en el , ordenados de forma natural lejos del geometrismo del jardín francés; se valora la combinación de la naturaleza con lo arquitectónico, la inclusión en el paisaje natural de edificios que remedan las construcciones chinas, indias o medievales. Ese juego de formas caprichosas y el aprovechamiento de la luz buscaban suscitar sensaciones en el espectador. Horace Walpole (1717-1797) construyó la Strawberry Hill House (1753-1756) en las afueras de Londres, una fantasía gótica de la que su autor dijo que le había inspirado para escribir El castillo de Otranto, una novela gótica, expresión del efecto inspirador de la arquitectura. También William Chambers (1723-1796) creó un conjunto pintoresco en los Jardines de Kew (Londres) (1757-1763) con la inclusión de una pagoda china que reflejaba su conocimiento de las arquitecturas orientales.
El neoclasicismo también fue muy importante en la planificación de la ciudad, los antiguos romanos habían planificado un esquema consolidado de dirección urbana para la defensa y la comodidad civil pero el origen de este esquema se remonta a civilizaciones aún más antiguas. En su aspecto más básico, el sistema de calles de la cuadrícula, un foro central con todos los servicios de la ciudad, dos bulevares principales ligeramente más anchos y la calle diagonal eran características del diseño romano muy claro y ordenado. Las fachadas antiguas y los diseños de edificios estaban enfocados hacia estos patrones de diseño de ciudades y pretendían funcionar en proporción con la importancia de los edificios públicos.
Muchos de estos patrones de planificación urbana encontraron su camino en las primeras ciudades planificadas modernas del . Los clásicos ejemplos se ven reflejados en Karlsruhe y Washington D. C. Pero esto no quiere decir que todas las ciudades planificadas y los vecindarios están diseñados alrededor de los principios neoclásicos. Los modelos contrarios se pueden observar en los diseños modernistas ejemplificados por Brasilia, el movimiento de Garden City, levittowns y el nuevo urbanismo.
El origen del estilo
La arquitectura neoclásica se quiere heredera de la arquitectura clásica, teorizada por el arquitecto antiguo Vitruvio en su tratado que definió la teoría de los tres órdenes (dórico, jónico y corintio). Vitruvio será la gran referencia de los arquitectos para fundar la renovación de los recursos a las formas antiguas, desde la segunda mitad del hasta 1850. Aunque en sus inicios en Francia en 1760, la arquitectura neoclásica pretendía haber recurrido a formas griegas más que a las italianas —al punto que llamada goût grec— intelectualmente, el neoclasicismo era un deseo de volver a la "pureza" percibida de las artes de Roma, a la percepción más vaga ("ideal") de las artes griegas antiguas y, en menor medida, al clasicismo renacentista del , que había sido también una fuente para la arquitectura barroca académica.
Se trata de un movimiento internacional que aparece con diferentes manifestaciones, desde América del Norte hasta Rusia. Declinó en varias corrientes y se pueden distinguir: la fase del palladianismo, la más antigua, que se desarrolla en las campiñas de Gran Bretaña bajo el impulso de Inigo Jones y de Christopher Wren. Se aplica más bien a edificios aislados, rurales y de forma compacta. Su influencia es más italiana que antigua. el neogriego (Greek Revival e en Inglaterra), cuyo arquitecto principal en Francia fue Ange-Jacques Gabriel, primer arquitecto del rey bajo Luis XV. el estilo neoclásico propiamente dicho, en arquitectura, que conocerá un éxito duradero en toda la primera mitad del , tanto para los edificios públicos como privados en Occidente. También se verá reflejado en las artes decorativas entre 1770 y 1830. el estilo Beaux Arts, que algunos quieren ver como una extensión de los cánones neoclásicos.