Atalaya es una localidad perteneciente al partido de Magdalena, en la provincia de Buenos Aires, Argentina.
Actualmente es un pequeño poblado veraniego con cámpines, club de yates e ideal para la pesca. Aunque no se recomienda la pesca a fondo, el uso de trasmallos sí suele ser un método mucho más efectivo.
Atalaya se distingue del partido municipal por su baja densidad de población y por eso se "convirtió" en una localidad turística aparte de su historia y desarrollo económico y cultural.
En el ámbito deportivo está el Club Social y Deportivo Atalaya, fundado el 31 de enero de 1941.
Geografía Población Cuenta con , lo que no representa un cambio frente a los del censo anterior.
Sismicidad La región responde a las subfallas «del río Paraná», y «del río de la Plata», y a la falla de «Punta del Este», con sismicidad baja; y su última expresión se produjo el , a las 3.20 UTC-3, con una magnitud aproximadamente de 5,0 en la escala de Richter (terremoto del Río de la Plata de 1888).
La Defensa Civil municipal debe advertir sobre escuchar y obedecer acerca de Área de Tormentas severas, poco periódicas, con Alerta Meteorológico Baja sismicidad, con silencio sísmico de Historia Cronología 1663 - El Gobernador José Martínez de Salazar hace levantar torres en la costa del Río de la Plata que sirvieran de atalayas para “descubrir los buques enemigos”, de los piratas ingleses, holandeses y franceses que asediaban las costas del Río de la Plata.
1735 - Como consecuencia del ataque a la Colonia del Sacramento, el gobernador Miguel de Salcedo ordena el refuerzo con una guardia de milicianos en el lugar conocido como Atalaya, sirvió como puesto de observación para avistar barcos en el río y dar la noticia de los mismos, también tenía carácter de guardia terrestre, impidiendo el contrabando y el suministro de víveres a los barcos de la colonia, en menor medida controlaba el avance de los indios.
1781 - Las milicias magdalenenses adquieren importancia por su ubicación estratégica, pues daban aviso si descubrían embarcaciones, a la Ensenada de Barragán.
1826 - El 28 de agosto de ese año se enfrentan la Guarnición de Atalaya con tropas brasileñas.
1832 - El 9 de mayo se produce el Combate del Sauce, ataque de tropas francesas y su posterior rechazo por las tropas que dirigen la Guardia de Atalaya.
1839 - En el mes de febrero de ese año se produce una nueva invasión de tropas francesas, desembarco y posterior resistencia de la fuerza patriótica.
El 7 de mayo algunos barcos del tráfico establecido sobre el arroyo de Atalaya arden lentamente, un grupo de franceses continúan sus hostilidades incendiando y haciendo frente a las tropas de tierra del pago, quienes los repelen luego de heroica acción.
1871 - Una escuadrilla inglesa surcaba en todas direcciones las aguas del Río de la Plata, de ella se desprendió una cañonera que navegó sobre las costas de Atalaya por espacio de dos meses viniendo a pernoctar en su fondeadero.
También se inicia la instalación de los saladeros, los industriales interesados en instalar sus saladeros recorren las costas rioplatenses, descubriendo que Atalaya contaba con un puerto natural. Se instala el primer saladero de los Sres. Silger –Ferrando.
1875 - Inicia sus actividades industriales el saladero de la firma Palazzi y Cia. Atalaya vive momentos de gran auge industrial.
1876 - En este año comienza a funcionar el saladero de la firma Santiago Rocca Hnos, asimismo en ese año se proyecta y habilita un camino carretero que conecta Atalaya con Magdalena, cabecera de distrito.
1877 - Se instala el último de los saladeros en Atalaya perteneciente al Sr. Pedro Bordatto.
1879 - En ese momento Atalaya cuenta con 4.000 habitantes y 300 niños en edad escolar.
1882 - Comienza a funcionar oficialmente la Escuela N.º 6 de Atalaya
1887 - En el mes de septiembre se inaugura el salón de la Sociedad Italiana de socorros Mutuos de Atalaya.
1888 - a las 3.20 del 5 de junio, último cimbronazo por el terremoto del Río de la Plata de 1888
1889 - Se erige la capilla de Santa Rosa de Lima
1893 - En el mes de noviembre se libra al servicio el ramal La Plata-Magdalena-Atalaya del Ferrocarril del Sud - Ferrocarril General Roca.
- Fechas cercanas al 1900 en Atalaya del American-Cable y del Ital-Cable, que eran estaciones de comunicación a los EE. UU. y a Europa mediante tendidos de cables de unos 8 cm de diámetro a través del lecho rioplatense y marino, que repetían mediante telégrafo las comunicaciones a y desde Buenos Aires.
1900 - A principios de este año se establece el Destacamento Punta Atalaya de la Prefectura Naval Argentina
1918 - Se funda la biblioteca popular Esteban Echeverría, funcionando esta en la sede de la Sociedad Amor al Arte
1970 aprox. Se cancela el servicio ferroviario Atalaya – Magdalena – La Plata, se cierran sus estaciones y se levantan las vías férreas.
Origen del Pueblo En vista del peligro que corría la ciudad de Buenos Aires ambicionada por potencias extranjeras, por Cédula del Rey del 16 de marzo de 1663, el gobernador y capitán general del Río de la Plata José Martínez de Salazar dio la orden de “… erigir un fuerte en el puerto de Buenos Ayres y levantarse torres en la costa que sirviesen de atalaya para descubrir los bajeles enemigos…”
Dicha torre estaba ubicada en las proximidades de la desembocadura del Arroyo de Atalaya por lo que se considera a este acontecimiento como el acta fundacional de Atalaya.
Existe la presunción de que el primer poblamiento de nuestra ciudad, se produjo con las familias de los milicianos afectados a esa guarnición militar.
Apoyan ésta hipótesis dos aspectos: Que estaba prohibido establecer las casas familiares a no menos de una legua de la costa por cuestiones de seguridad, y Que se buscaban las zonas más altas para estar al resguardo de las inundaciones que se producían por lluvias o desbordes del río, siendo este hecho el que originó el poblamiento de la actual ciudad de Magdalena.
Acciones heroicas de la antigua guardia de Atalaya Un pequeño pero muy importante capítulo que hace a la historia naval argentina transcurre no exactamente sobre las aguas del Río de la Plata sino sobre su orilla. Debemos ubicarnos en el tiempo y en la geografía. La época – a mediados del – y la zona, unas 20 leguas (100 km) al sudeste de la Santa María del Buen Ayre.
Es importante destacar que el Río de la Plata, especialmente nuestra orilla y la capital, había sido visitado en nueve oportunidades por piratas, bucaneros o filibusteros desde el año 1578 hasta 1719, con intenciones que distaban de ser amistosas. Así, en un sitio casi desconocido, 100 km al sudeste de Buenos Aires, se levantó una atalaya. La misma fue hecha de estacas, latas y otros materiales sujetos con cuerdas de tientos. Tenía unos quince metros de altura y se ubicó en la desembocadura del arroyo que adoptó el mismo nombre.
El arroyo de Atalaya nacía tierra adentro, de recorrido serpenteante, salía al río de agua dulce; pero tenía la cualidad de poseer una buena profundidad para naves de porte mediano. Para ese entonces la playa con marea alta permitía que barcos como goletas o sumacas entraran a la protección del arroyo y la costa.
El atalaya colocado, servía también de aviso del malón y para la vigilancia del contrabando con la Banda Oriental. Tenía una guardia de Blandengues y gauchos de la zona, que para esta época era reforzada con algunos hombres más, pero sin un armamento adecuado.
Este puesto de observación no fue, como se podía pensar, el inicio o el nacimiento de un pueblo a su alrededor debido a la disposición que prohibía construir un núcleo poblacional a menos de una legua de la guardia establecida. Sí es real que muchos pueblos coloniales tuvieron origen en estos puestos de guardia.
A mediados del , con precisión en 1735, las autoridades temían una invasión externa que ingresara por el río, debido al ataque portugués a la Colonia del Sacramento.
En ese año de 1735 el gobernador Miguel de Salcedo le dio carácter definitivo de “Guardia Fluvial y Terrestre” a dicha atalaya.
Poco después se tiene en cuenta que la costa y arroyo Atalaya, por sus características hidrográficas podría ser un puerto natural para cierto tipo de embarcaciones. Si bien hay que indicar que lo fue para bajeles de escaso calado.
En 1776, a unos 7 km al sur, ya existía el poblado de Magdalena y si bien se puede puntualizar que el origen de ésta podría ser anterior al año antedicho, lo que no se debe obviar es que la guardia de Atalaya fue el impulsor final magdalenense.
El Virrey Vértiz, en 1781, reconoce la necesidad de otorgarle mayor resguardo al puesto de observación fluvial, ya que con muy buen tino percibió la posibilidad cierta de una invasión de fuerzas inglesas. Técnicamente, la línea de costa inmediata al arroyo de Atalaya tenía un canal natural de entrada apto para naves de escaso o medio porte cuando el río subía con su marea, no así para grandes navíos. De tal manera que si ocurriera una invasión, las embarcaciones de mayor tonelaje debían anclar a gran distancia de la ribera.
De acuerdo con los escasos datos, al parecer la guardia de Atalaya poseía dos cañones para su defensa, colocados a ambos lados del puesto sin conocerse si eran fijos o móviles. Para la guardia también se tuvo en cuenta la caballería, patrullas y chasques con el propósito de dar aviso a Buenos Aires. Luego de las invasiones inglesas de 1806 y 1807 la guardia figuraba como un punto fuerte en planos y se la designaba en las cartas hidrográficas de don Félix de Azara. La tranquilidad de la zona pocos años después se alteró…
Primer hecho de armas en Atalaya El 21 de diciembre de 1825 el Emperador del Brasil declaró la guerra a las Provincias Unidas del Río de la Plata. Sin entrar en los motivos que generó la contienda, ésta duró en cuanto a acciones navales desde 1826 a 1828. Por supuesto se sucedieron combates terrestres. Más lo importante era que el Río de la Plata estaba bloqueado por fuerzas navales del Imperio.
El pequeño puerto de abrigo de Atalaya ya empezaba a escribir, sin saberlo, su lugar en la historia naval argentina. El canal de entrada y el arroyo fueron utilizados por naves republicanas para esconderse y refugiarse luego o previo a combates navales, y del regreso de las acciones de corso que libró el Almirante Guillermo Brown sobre las costas del Brasil.
El 24 de agosto de 1826 desembarcaron 65 brasileños armados de sables y fusiles y se enfrentaron con 25 gauchos de a caballo cuyo armamento consistía en lanzas y algunos sables. El combate en tierra dejó el saldo de cinco muertos y tres heridos y la retirada de los brasileños. La historia consultada no específica a quién pertenecieron las bajas.
La intervención francesa Posterior a la finalización de la guerra con el Brasil, la recién creada y reconocida República Oriental del Uruguay, tuvo como garantes del pacto firmado, a las propias Provincias del Río de la Plata, el Brasil y la Gran Bretaña; la acompañante de Inglaterra en la rúbrica fue Francia y lo hizo mediante una estación naval apostada en el puerto de Montevideo. A partir de aquí se puede hablar de “intervenciones” o agresiones de los franceses a Buenos Aires.
En 1832 en el mes de mayo, las aguas de la costa de Atalaya perfilan una fuerza naval francesa de la que desembarcaron unos 600 hombres armados. Los Blandengues y los gauchos los enfrentaron. Los enemigos incendiaron varias naves ancladas capturando otras. De resultas de la acción, la guardia salvó del fuego algunas embarcaciones, recapturando un número no especificado de estas. A este combate se lo denominó “Del Sauce”. El parte elevado por el Sargento Mayor encargado de la guardia al Comandante en Jefe del regimiento, decía lo siguiente: “El Sargento Mayor graduado del cuarto escuadrón del Regimiento 6 de Campaña Magdalena, 9 de mayo de 1832. Año 30 de la libertad, 24 de la Independencia y 10 de la Confederación Argentina.