La ética aplicada es la rama de la ética que estudia la aplicación de las teorías éticas a cuestiones morales concretas y controvertidas.

Algunas de estas cuestiones son estudiadas por subdisciplinas. Por ejemplo, la bioética estudia las cuestiones relacionadas con el avance de la biología y la medicina, como el aborto inducido, la eutanasia y la donación de órganos.

La deontología profesional busca justificar los valores morales que deberían guiar a los profesionales, y estudia los valores que de hecho guían a los profesionales. En el primer sentido la deontología profesional es una disciplina normativa y filosófica. En el segundo sentido, se trata más bien de una disciplina descriptiva y por lo tanto científica. La deontología profesional también cuenta con subdisciplinas como la ética médica, la ética militar, la ética de los negocios, la ética computacional o la ética de la ingeniería.

La ética ambiental se ocupa de la relación ética entre los seres humanos y el medio ambiente. Quizás las dos preguntas fundamentales de esta disciplina sean: ¿qué deberes tienen los seres humanos hacia el medio ambiente, y por qué? En general, la respuesta a la primera pregunta es una consecuencia de la respuesta a la segunda. Distintas respuestas o aproximaciones a respuestas han dado lugar a distintas éticas ambientales.

La ética animal se ocupa de examinar las razones para tener en cuenta los intereses de los animales no humanos y, en particular, de la cuestión de qué entidades deben ser moralmente consideradas. Entre los problemas que aborda se cuentan el uso de los animales como recursos, los conflictos entre la consideración moral de los animales y los fines conservacionistas, y el sufrimiento de los animales que viven en el mundo salvaje.

La ética militar es un conjunto de prácticas y discursos que sirven para orientar a las fuerzas armadas y a sus integrantes para que actúen conforme a unos valores y unas normas determinadas, y para mostrar al conjunto de la ciudadanía esos valores de referencia.

La ética económica se ocupa de las relaciones éticas que deberían guiar las relaciones económicas entre los seres humanos y el efecto que tales normas tendrían sobre la economía de nuestras sociedades. De hecho gran parte de los economistas que desarrollaron la teoría moderna de la economía partieron de bases éticas. El ejemplo más cercano es el utilitarismo desarrollado primero como doctrina moral y luego usado para la teoría del valor neoclásica.

La ética organizacional es una ética aplicada a una circunstancia particular –la organización–, con sus aspectos específicos. Es una disciplina científica que «investiga el impacto que individuos, grupos y estructuras tienen en la conducta dentro de las organizaciones, con la finalidad de aplicar estos conocimientos a la mejora de la eficacia de tales organizaciones»

Otras cuestiones estudiadas por la ética aplicada son la pena de muerte, la guerra nuclear, el racismo y el uso recreativo de drogas.

Subdisciplinas

La ética aplicada se diversifica en varias subdisciplinas: bioética o ética médica, ética profesional o deontología, ética ambiental, ética animal, ética de la IA, ética económica y comercial, ética social, y ética sexual.

Bioética

Ética profesional

Ética ambiental

Ética animal

La ética animal examina qué entidades deben ser tenidas en cuenta en nuestras decisiones y sostiene, en sus versiones centradas en la sintiencia, que lo son todos los seres capaces de tener experiencias positivas o negativas. Se distingue así de otras posiciones defendidas en el ámbito de la ética ambiental, como el biocentrismo, según el cual las entidades moralmente considerables son todos los seres vivos; las posiciones holistas, como el ecocentrismo, conforme a las cuales lo son conjuntos tales como las especies o los ecosistemas; y las posiciones centradas en lo salvaje, según las cuales lo valioso es aquello cuya existencia se ha dado por causas naturales y no por la acción humana.

Estas perspectivas tienen implicaciones prácticas muy dispares. Las posiciones holistas y las centradas en lo salvaje pueden prescribir que se dañe a animales sintientes con el fin de promover fines conservacionistas, por ejemplo cuando se mata a animales por considerar que son demasiado numerosos, con el objetivo de conservar o modelar un determinado ecosistema, o cuando se introducen o reintroducen depredadores en una zona. Las posiciones centradas en la sintiencia y las biocéntricas, en cambio, rechazan tales medidas.

Otra divergencia relevante tiene que ver con la ayuda a los animales que viven en el mundo salvaje. Frente a lo que a menudo se supone, las vidas de estos animales suelen ser cortas y estar marcadas por un sufrimiento significativo, debido a factores como el hambre y la sed, las enfermedades, las condiciones climáticas hostiles, los conflictos o los accidentes. Dado que la estrategia reproductiva más extendida consiste en tener un gran número de crías, de las cuales solamente sobrevive una minoría, la mayoría de los animales muere muy joven, lo que ha llevado a sostener que el sufrimiento podría predominar en el mundo salvaje. Desde posiciones ecologistas se ha sostenido que no se debe ayudar a los animales, en la idea de que ello supondría interferir en el rumbo natural de las cosas en los ecosistemas. Desde otras posiciones se ha defendido, por el contrario, que tenemos razones para darles ayuda siempre que ello sea posible sin causar un daño indirecto mayor, mediante medidas como el rescate de animales atrapados, la asistencia a animales heridos o enfermos y los programas de vacunación.

Consideración moral de las entidades artificiales

Otra cuestión abordada por la ética aplicada es la de la consideración moral de aquellas entidades que no son el resultado de un proceso evolutivo natural. Entre ellas se cuentan, en primer lugar, formas de vida sintiente creadas por los seres humanos: los animales domesticados, que son al menos en parte el producto de un proceso de selección llevado a cabo a lo largo de generaciones; los animales originados mediante tecnologías de edición genética como CRISPR; y las posibles formas de vida que en el futuro podrían crearse mediante la biología sintética. En estos casos, ni el ecocentrismo ni las posiciones centradas en lo natural o lo salvaje tendrían razones para dar consideración a tales seres, mientras que las posiciones centradas en la sintiencia y las biocéntricas sí se la darían.

En segundo lugar, cabe considerar formas de sintiencia que ni siquiera tendrían una base biológica, como las inteligencias artificiales. Si una inteligencia artificial fuese sintiente, los mismos argumentos que se emplean para defender la consideración moral de los animales no humanos serían aplicables en su caso, dado que cumpliría los criterios para recibir daños o beneficios tanto desde un punto de vista experiencialista como preferencialista, así como conforme a distintas teorías objetivistas del bienestar. Ello supone que tendría que ser moralmente considerable aunque no fuese un organismo biológico ni formase parte de ningún ecosistema.

¿Qué es la ética aplicada? La ética aplicada es el examen filosófico, desde un punto de vista moral, de cuestiones concretas en la vida privada y pública de juicio moral.

La ética aplicada constituye una de las áreas más prolíficas y actuales de la filosofía contemporánea. Los que hacen ética aplicada desarrollan su trabajo en varias áreas de la sociedad donde la ética posee un papel relevante. Trabajan en ámbitos como la bioética, la ética empresarial, la ética ambiental, la ética legal, la ingeniería ética, la ética de la comunicación, la ética del ciberespacio, etc. Estos y muchos otros ámbitos, donde se lleva a cabo un intento de tratar con problemas éticos que surgen en la vida cotidiana, constituyen el objeto de estudio de la ética aplicada.

En una primera noción de ética aplicada, podría parecer redundante, puesto que la ética misma es una filosofía práctica, una filosofía de la acción; sin embargo, esa filosofía práctica que Sócrates ejerciera en el Ágora, quiere decir, en el centro de la vida ciudadana de Atenas, con el transcurso del tiempo fue poniendo cada vez más el acento en sus componentes teóricos, hasta casi reducirse en los últimos siglos a una reflexión sobre los fundamentos de las normas.

La moral es el conjunto de normas de comportamiento generalmente aceptadas por una sociedad, por ello, la moral y la ley suelen estar íntimamente relacionadas. En cambio, la ética es la reflexión sobre las diferentes moralidades que se dan en las sociedades, por ello, la ética supone una actitud crítica sobre la moral y sobre las leyes.

La tentación de actuar de un modo éticamente cuestionable puede ser muy fuerte, en particular cuando ese comportamiento puede tener recompensa. Véase el caso de un proceso farmacéutico. Durante años ha sido práctica común que los proveedores otorguen descuentos a los detallistas por mercancía dañada o caducada. Sin embargo, algunas empresas parecen aprovecharse de esa política. Ha habido un gran número de fusiones entre cadenas farmacéuticas detallistas, lo cual les da notable influencia. Al volverse más dependientes de estas cadenas, los proveedores lanzan la acusación de que algunas se han vuelto más liberales en su interpretación de "dañada y caducada" y hacen deducciones no autorizadas en sus facturas. ¿Esto es contrario a la ética? Los proveedores creen que sí lo es, pero hay quien piensa que estos han tenido la ventaja durante años. En el pasado habían podido imponer condiciones a los detallistas y ahora "el reverso de la moneda es juego limpio".

Las organizaciones están dirigiendo su atención a las cuestiones éticas. Esto se ve en que la mayoría de las empresas tiene un código de ética para sus empleados. Sin embargo, mientras haya objetivos en conflicto y la oportunidad de que la gente haga juicios, habrá fallas éticas. Para aliviar un tanto la presión sobre los empleados que encaran problemas éticos y acaso para reducir la frecuencia y gravedad de estos problemas, las organizaciones han tomado varias medidas: Comunicar claramente las normas éticas y las expectativas de la organización mediante capacitación inicial y frecuentes recordatorias y actualizaciones. Asegurar que los requerimientos del empleados en términos de metas, cuotas y plazos sean razonables. Crear un puesto a nivel alto de "ejecutivo responsable de la ética", ocupado por una persona con la capacidad para brindar consejo, así como la autoridad para responder a quejas e indagaciones. Expresar reconocimiento a la conducta ética extraordinaria y actuar con decisión en las violaciones a la ética. Reforzar la sensibilidad de los empleados al comunicar declaraciones éticas formuladas por organizaciones profesionales, como la American Marketing Association.

¿Qué es un conflicto ético? Se dice que aparece un conflicto ético, en el momento en el que una de las parte involucradas, al perseguir sus objetivos, incurre en un comportamiento que afecta la forma en la que una o más de las otras partes puedan cumplir sus propios objetivos. Cuando este efecto en positivo, se puede decir que la acción es ejemplar, sin embargo, cuando el efecto es negativo y afecta de alguna manera la capacidad de la otra parte para lograr sus metas, se le califica a esta acción como "no ética". El conflicto ético aparece por lo general, cuando las acciones de una de las partes afecta de manera negativa a otra.

Beneficios del comportamiento ético