miniatura|Dandis franceses de la década de 1830. Un dandi (del inglés ; y llamado catrín en algunos países de Centroamérica) es un arquetipo de persona muy refinada en el vestir, con grandes conocimientos de moda, proveniente de la burguesía, con una fuerte personalidad y poseedora de nuevos valores como la sobriedad o el uso de los avances traídos por la Revolución Industrial, que acabaría convirtiéndose en un referente para su época. La Real Academia Española lo define como un «hombre que se distingue por su extremada elegancia y buenos modales». En el idioma inglés, de donde proviene el término, se define como un hombre que otorga una importancia particular a su apariencia física y a su cuidado personal, al lenguaje refinado y a pasatiempos ociosos. El término podía referirse a un hombre hecho a sí mismo —tanto a nivel personal como en términos de su imagen pública— que emulaba el estilo de vida aristocrático, independientemente de su origen, nacimiento o entorno de clase media, especialmente común en Gran Bretaña durante finales del y principios del .
La corriente asociada al dandi se denomina «dandismo», sin estar claro el origen de la palabra ni si su procedencia fue más literaria que real o al revés, pero nació en la sociedad inglesa y sobre todo francesa de finales del . Con posterioridad se iría expandiendo a otras naciones llevada por personas que habían residido en Londres y sobre todo París.Le Dandysme en France (1817–1839) Geneva and Paris, 1957. El dandismo se convirtió en un referente para la moda masculina, para los valores y para las costumbres de las sociedades europeas muy agitadas por las distintas revoluciones acaecidas entre los siglos , y principios del . Esta corriente fue contestataria con la sociedad de su época y con movimientos como el romanticismo del que pretendía separarse. Aunque fracasados vitalmente, los seguidores del dandismo contribuyeron a crear la moda masculina actual, así como el concepto de celebridad, el de derechos de imagen y el de tribu urbana.
El final de los dandis es discutido, como también lo es su propia existencia. Para académicos como Félix de Azúa, este llega con la Guerra franco-prusiana y la Primera Guerra Mundial. Para autores como Page-Fort, la figura del dandi volvió a surgir en el cine tras las dos guerras mundiales y puede considerarse que aun perdura de una forma u otra en nuestros días. Asimismo, las monografías existentes discuten si fue un movimiento meramente masculino o, por el contrario, debería mencionarse también a mujeres dandis.
El vínculo entre la indumentaria y la protesta política constituyó una característica particularmente inglesa en la Gran Bretaña del ;Ribeiro, Aileen. "On Englishness in Dress", essay in The Englishness of English Dress. Christopher Breward, Becky Conekin, and Caroline Cox, Eds., 2002. su connotación sociológica residía en que el dandismo encarnaba una forma reaccionaria de protesta contra la igualdad social y los efectos niveladores de los principios igualitarios. Así, el dandi representaba un anhelo nostálgico por los valores feudales y los ideales del caballero perfecto, así como por la figura del aristócrata autónomo —en referencia a aquellos hombres que se habían forjado a sí mismos, tanto en su persona como en su imagen pública—. La existencia social del dandi, paradójicamente, requería la mirada de espectadores, de un público y de lectores que consumían sus «vidas exitosamente comercializadas» en la esfera pública. Figuras como el dramaturgo Oscar Wilde o el poeta Lord Byron personificaron los dos roles sociales del dandi: el dandi como escritor y el dandi como personaje público; cada uno de estos roles constituía una fuente de chismes y escándalos, confinando a cada hombre al ámbito del entretenimiento de la alta sociedad.
Polémica sobre su existencia y origen etimológico
Según Félix de Azúa el dandi nunca ha existido como tal, es un producto de la ficción. Así el académico español afirma: «El dandi no existe, nunca ha existido en su perfección absoluta. Es un ideal. Ha habido aproximaciones al dandi que son las que nos permiten hablar de él como una figura determinada de la prehistoria del capitalismo». Añade que se debe a la literatura la creación del mito, contabilizándose en Inglaterra unas 50 novelas con un dandi como protagonista publicadas entre 1825 y 1830, unas 10 por año.
Sin estar en contra, Bernard Howells, en su obra sobre el dandi francés Baudelaire, reproduce una frase de Jules Barbey d'Aurevilly en la que afirma: El dandi solo existe cuando hay ojos, los suyos u otros, para mirarlo. Como una imagen en el espejo que desaparece cuando no hay nadie para mirarla. Por lo tanto, sí da la idea de que existieron, al menos en algún momento.
Por su parte, difiere del punto de vista según el cual los dandis no hayan existido. Pese a recoger opiniones que matizan su parecer en su obra The English Dandy (sic.), el autor de la Universidad de Connecticut afirma: «Mientras ha habido historia, han existido los dandis, de una forma u otra, en cada pueblo, en cada esquina del mundo».
Para Luis Antonio de Villena el dandismo se ciñe al vestir:
Por tanto, no hay acuerdo sobre su existencia ni cuales son o no son dandis. Consultando distintas fuentes obtenemos distintas listas de creadores, difusores o seguidores del dandismo. Para autores como Clare Jerrold, Beau Nash sería un auténtico dandi, como D'Orsay y otros posteriores. Por el contrario, académicos como Azúa encuadran a Beau Nash entre los antecedentes del dandismo.
Desde el punto de vista etimológico tampoco hay acuerdo, ni siquiera conocimiento cierto del origen de la palabra. El vocablo dandi y su original inglés dandy son de origen desconocido. Aún nadie ha logrado dar una etimología indiscutible y, por tanto, ninguna de las explicaciones siguientes es convincente. El profesor de estética Félix de Azúa atribuye dos posibles procedencias de la palabra, pero afirmando que ninguna de las dos es clara:
Jack Dandy: individuo de la frontera entre Inglaterra y Escocia que en las fiestas vestía de forma estrafalaria. Diminutivo de Andrew: quizá por alguna persona con ese nombre que destacó por su forma de vestir.
En México Dandy, encontró su significado Catrín en México en el , aunque ya más formalmente en la Revolución Mexicana, mundialmente en 1945. Eran hombres de alta alcurnia, imitando a los caballeros de la alta sociedad de Europa, y la sociedad de ese entonces, y el múltiple veces presidente Porfirio Díaz, estaban muy influenciados por la alta sociedad de Francia,donde los catrines tenían su privilegiado lugar, tanto los funcionarios de gobierno como los miembros de la alta sociedad. Así mismo y consecuencia nació catrina, aunque tomo más fuerte y popular otro significado, a raíz de una pintura de José Guadalupe Posada.
Antecedentes Si nos referimos únicamente al vestir y el comportamiento podemos encontrar personas preocupadas en extremo por su apariencia y sus modales en todas las culturas y épocas, tanto mujeres como hombres. De la misma manera las fuentes históricas recogen gran cantidad de personas altaneras con los poderes hasta entonces establecidas. Algunos casos pueden ser: Alcibíades en la Grecia clásica. Julio César en la Roma Republicana. Beau Nash, el «rey de Bath» en el , miembro de los macaroni inmortalizados ya en la canción «Yankee Doodle». Joaquín Murat en la Francia revolucionaria.
Se podría seguir con más ejemplos porque la vestimenta siempre ha sido un elemento importante para los seres humanos. No solo por proteger del calor y del frío, sino por ser un indicativo del estamento social que se ocupaba. Pero el dandismo no es solo la vestimenta llamativa y unos modales también llamativos, es su capacidad para despertar admiración e infundir el deseo de imitación por el resto, incluidas las clases más altas.
Por supuesto, el hecho de que toda la población, incluida la más poderosa, imite a una parte de la misma no comenzó en el . El fenómeno por el que la nobleza y alta sociedad se vistieran como el pueblo o una parte del pueblo ya existía con anterioridad, es el caso de los sans-culotte francés o el majismo español. Sin embargo, el concepto del dandi se diferencia de los sans-culotte o el majismo en dos aspectos, según Azúa: el dandi fue un pionero en el concepto de celebridad, es decir, personas que viven de su imagen y presencia, sin tener propiedades u oficio que le proporcionen una renta periódica.Pocos de los dandis tenidos como tal pudieron lograr algo así; el que más se acercó durante un tiempo fue George Brummell En segundo lugar, los dandis fueron un lejano precedente de lo que hoy se conoce como tribu urbana, para referirse únicamente a personas que se reconocen entre sí y se diferencian del resto por su vestimenta.Sería incorrecto extrapolar el término a otros conceptos como el de grupo étnico que se diferencia por su procedencia u origen.
Para que un personaje como el dandi pudiese aparecer es necesario una transformación social como la que se vivió en el paso de la Edad Moderna a la Edad Contemporánea. Al menos es necesaria una transformación de tres aspectos: aparición de gran variedad de artículos,Se requiere de tintes como el palo campeche al alcance de grandes segmentos de la población, varios tipos de calzado, sombreros, levitas, guantes... todo ello a precio asequible. Para lograr algo así es necesaria la entrada de la producción en serie facilidad para adquirirlosEn esto juega un papel importante el precio; pero también nuevas formas de distribución, el transporte, y un medio que permita hacer transacciones rápidas y fáciles, que sería el dinero y en concreto el papel moneda. y que una nueva clase social, con nuevos valores, tomase las riendas de la sociedad.La moda francesa, o versallesca si se quiere, recurría mucho a los zapatos con ostentosas hebillas, las telas de colores fuertes, la ostentación en forma de brocados y puntillas, etc. en una derivación de las prendas militares. Por el contrario, indica , la tendencia de la burguesía era la muestra de eficiencia por medio de la sobriedad. Para conseguir unos cambios así de profundos se requieren varias revoluciones simultáneas, en el sistema productivo, en la distribución, en las transacciones comerciales... pero quizá la más drástica de todas sea en el sistema de valores.
Revoluciones y destrucción de los valores tradicionales El fenómeno del dandismo no se hubiese producido, o de haberse producido este hubiera sido muy esporádico, de no haber alcanzado el grupo social que lo creó el puesto de líder social. Siguiendo las tesis de , cada clase social posee hábitos y valores propios, sin embargo son los de la clase social dominante los tienden a imponerse. Las tesis te Marx han sido rebatidas en muchos aspectos, pero no en este. Habría llegado a ser una moda pasajera, en el mejor de los casos, quizá imitada por parte de las clases dirigentes como lo fueron otras; pero no hubiese podido implantarse en toda la sociedad masculina y perdurar hasta el en algunas facetas.