Este artículo trata la historia del Ejército del Aire y del Espacio, la fuerza aérea de España, integrantes de las Fuerzas Armadas españolas.thumb|Se conservan numerosos aviones y helicópteros ya retirados que prestaron servicio en el Ejército del Aire y del Espacio español o sus antecesores en bases aéreas y museos como el Museo de Aeronáutica y Astronáutica.
Antecedentes
Primer vuelo con fines militares de la historia En noviembre de 1792 culminan con éxito una serie de pruebas realizadas previamente en Segovia, con una demostración ante el rey Carlos IV de España del vuelo de un Globo aerostático con la finalidad de obtener información relativa a las defensas de una plaza o al dispositivo de ataque a una plaza sitiada. En esta demostración participaron los capitanes D. Pedro Fuertes, D. Manuel Gutiérrez y D. César González, los cadetes D. Gesualdo Sahajosa y D. Pascual Gayangos y un grupo de artilleros, todos ellos dirigidos por Louis Proust; y constituye el antecedente más antiguo de lo que, casi 100 años más tarde, sería el Servicio de Aerostación del Ejército. miniaturadeimagen|257x257px|Dirigible T. Quevedo, 1908 Guadalajara (Blanco y Negro). De ello da fe la carta del Conde de Aranda,Real Colegio de Artillería - Primer Vuelo con fines militares de la historia por aquel entonces secretario interino de la guerra, dirigida al comandante del Departamento de Artillería de Segovia, D. José Pedraza, informándole del éxito obtenido en el primer vuelo de prueba realizado en El Escorial, en presencia del rey.
No obstante, los ensayos realizados en el Real Colegio de Artillería de Segovia y después ante el Rey, fueron los primeros realizados en el Mundo en el aspecto militar, y de hecho supusieron el nacimiento de la Aerostación Militar, que no se vio concretado hasta 92 años más tarde con la creación del Servicio Militar de Aerostación, afecto a la IV Compañía del Batallón de Telégrafos de Ingenieros.
Creación thumb|200px|De Havilland DH-4.
El 5 de septiembre de 1909, Joan Olivert, apodado como "el volaoret", despegó con un aeroplano de 200 kilos en los terrenos militares de Paterna (Valencia), consiguió recorrer 50 metros suspendido en el aire y aterrizar. El aparato tuvo un coste de 20.000 pesetas.Paterna se corona como cuna de la aviación
El 2 de abril de 1910 nace la aviación militar en España por medio de una Real Orden que decreta "el estudio, por los servicios de Aerostación, aeronáutica y aviación del tipo de aeroplano más conveniente para el ejército, así como la creación del laboratorio de aerodinámica".
De estos servicios de aeronáutica se encargará el Cuerpo de Ingenieros del Ejército, así como del dirigible España. En marzo de 1911 se inició el curso para la primera promoción de la Aviación Militar en Cuatro Vientos, cerca de Madrid. El alumnado pertenecía en su totalidad al Arma de Ingenieros y el cuadro docente, aparte del coronel Vives Vich, era civil. Hasta la tercera promoción, en 1912, no se incorporaron oficiales de Marina: dos alféreces de navío. Más tarde, el 28 de febrero de 1913, cuando la aviación militar cuenta ya con algunos pilotos, observadores y medios, se crea por Real Decreto el Servicio de Aeronáutica Militar dividido en la rama de Aerostación y la de Aviación. Este servicio, que está a las órdenes del Coronel Pedro Vives Vich, depende únicamente del Ministro de Defensa, estando vinculado todavía a la Sección de Ingenieros del Ejército. Dos meses después, el 16 de abril de 1913 se aprueba el emblema del actual Ejército del Aire y del Espacio.
El 5 de noviembre de 1913 (el 24 del mismo mes según otras fuentes) la escuadrilla expedicionaria española interviene en la guerra de Marruecos, actuando por primera vez en el mundo como una unidad militar de aviación organizada en conflicto real y llevando a cabo el primer bombardeo organizado en guerra de la historia. En esta primera ocasión fue usado en esta misión un aparato Lohner B-1 Pfeilflieger.
La neutralidad española en la Primera Guerra Mundial (1914-1918) dejó al país al margen de los avances tecnológicos derivados de las necesidades bélicas, por lo que, al terminar la contienda a finales de 1918, la Aviación Militar española se encontraba en una situación de clara inferioridad de medios respecto a las de los demás países de su entorno.
El 15 de diciembre de 1915 realiza su vuelo el primer hidroavión militar en España a cargo del capitán Roberto Withe Santiago con un Curtiss JN-2 modificado.
El 15 de junio de 1919 supone un hito para la aviación mundial debido al primer vuelo transatlántico sin escalas a cargo de los británicos John Alcock y Arthur Brown volando desde Terranova hasta Irlanda en un biplano Vickers Vimy .
Primeros pasos del Ejército del Aire
250px|thumb|Cierva C.6.
El 21 de julio de 1921 se produce el desastre de Annual y tres días después la pérdida del aeródromo de Zeluán a manos de las cábilas de Abd al-Krim. La Aviación Española perdió doce aviones (diez fueron incendiados, uno derribado y otro sufrió un accidente). El gobierno habilita créditos para la compra de material aeronáutico y en algunas provincias se inician suscripciones populares con este fin.
El 3 de noviembre de 1922 la Aviación Militar Española recibe la Medalla Militar colectiva por "su trabajo eficientísimo y acción sobre el enemigo y de cooperación con otras fuerzas en cuantas operaciones se efectuaron desde el 29 de junio de 1921".
El 8 de septiembre de 1925 se realizaron operaciones aéreas en colaboración con el ejército francés en apoyo al desembarco de Alhucemas. En ellas participaron 136 aviones, 18 hidroaviones de la Aeronáutica Naval, de ellos doce pertenecientes al portahidroaviones Dédalo (que cuenta además con un globo de observación y un dirigible) y otros seis hidroaviones franceses, así como el 37.º Regimiento de Bombardeo francés apoyaron el desembarco de 18.000 soldados en la bahía de Alhucemas.
El Dornier Wal, llamado Plus Ultra, que había iniciado su vuelo el 22 de enero en Palos de la Frontera llega, por fin, a Buenos Aires el 10 de febrero de 1926. El día 5 de abril de ese mismo año tres aparatos de la Escuadrilla Elcano parten del aeropuerto de Cuatro Vientos con destino Manila, de ellos sólo el Breguet XIX de los Capitanes Joaquín Loriga y Eduardo González-Gallarza llega a su destino el día 18.
A finales de la década de los años 20 se finalizaron varios proyectos de construcción de nuevos aparatos de factura española como el HACR "Pirata" del Capitán de Ingenieros Antonio Cañete Heredia, el primer hidroavión español, que hizo su primer vuelo el 17 de agosto de 1927 y el del primer autogiro, modelo C-8L de Juan de la Cierva, que despegó el 18 de diciembre de 1928.
Segunda República
En 1935 se crea la "Dirección General de Aeronáutica", un organismo que se responsabilizará de todos los aspectos técnicos, administrativos y de formación tanto de la aeronáutica militar como de la civil. Durante los primeros años de la República la estructura organizativa permanece intacta. El cuerpo de aviación se encontraba dividido en dos ramas: Aeronáutica Militar, dependiente del Ejército de Tierra, y Aeronáutica Naval, que prestaba labores de apoyo a la Marina. En cualquier caso, el arma de Aviación Española necesitaba a mediados de los años 30 una modernización urgente. Existían planes para sustituir a los Nieuport-Delage NiD 52 por el Hawker Fury y a los bombarderos Breguet XIX por los Martin 199 (B-10), pero quedaron en suspenso con el estallido de la Guerra Civil.
La Aviación Militar se encontraba dividida en tres escuadras con base en Madrid, Sevilla y Barcelona; un grupo con la denominación Fuerzas Aéreas de África con varias bases repartidas por el protectorado español de Marruecos y unas escuadras de instrucción con base principalmente en Cuatro Vientos y en Los Alcázares.
La Aeronáutica Naval (desde 1933, Aviación Naval) se dividía en cuatro escuadrillas especializadas en torpederos, combate y adiestramiento, reconocimiento y bombardeo.
Guerra civil española
thumb|250px|Polikarpov I-16. thumb|250px|Polikarpov I-15.
thumb|250px|Messerschmitt Bf 109 de la Legión Cóndor.
Durante la guerra civil española, la Aviación Militar Española, queda dividida en dos: las Fuerzas Aéreas de la República Española (F.A.R.E.), creadas por el gobierno republicano, y la Aviación Nacional, creada por el ejército sublevado. Sin embargo, la mayor parte de la aviación permaneció del lado de la República, lo que le garantizó al Gobierno la superioridad aérea en gran parte del país durante los primeros días, hasta la intervención del Eje.
En el lado de Franco además de aviadores italianos y alemanes encuadrados en la Aviación Legionaria y en la Legión Cóndor, hubo otros pilotos extranjeros que, a título personal, prestaron servicio en unidades aéreas españolas. En la Aviación republicana, aparte de los componentes del Cuerpo Aéreo soviético del coronel Smuschkevich, los estadounidenses del general Douglas, y los de la Escuadrilla francesa de Andre Malraux, también vinieron, individualmente, aviadores de otras nacionalidades a luchar.
En julio de 1936 ya llegan los primeros Junkers Ju-52 alemanes y Savoia SM-81 italianos. A principios de agosto entran en servicio los cazas Fiat CR-32 y Heinkel He-51, con ellos los sublevados se hicieron los dueños del aire.
El material francés aportado a la República fue escaso (79 aviones), malo y a destiempo. Además, prácticamente la totalidad de los aviones venían desprovistos de armamento, por lo que hubo que improvisarlo añadiendo retrasos y defectos de funcionamiento. Con la llegada de refuerzos soviéticos en forma de aviones y hombres, en mayo de 1937 se aglutinan Aviación Militar y Aviación Naval y pasan a depender del recién creado Ministerio de Marina y Aire, y su influencia se dividirá en ocho Regiones Aéreas.
Aviación de caza Aviones de origen inglés, checo, polaco, etc intervinieron en la Guerra Civil, en uno y otro bando. Los primeros cazas extranjeros que llegaron a España fueron los seis Heinkel He-51 que el 7 de agosto arribaron por barco a Cádiz, desmontados, y que se pusieron en vuelo días después en Tablada (Sevilla). En el bando contrario, el 8 de agosto aterrizaron en El Prat de Llobregat 13 cazas Dewoitine D-371, que pronto serían armados en Cuatro Vientos. A mediados de septiembre del año 1936 Stalin decidió el envío a España de aviones modernos, concretamente bimotores Tupolev SB-2 (Katiuska), cazas biplanos Polikarpov I-15 (Chato) y cazas monoplanos Polikarpov I-16 (Mosca), avión que da un vuelco positivo a la defensa de Madrid.
El I-15 constituyó la base de la caza republicana a lo largo de casi toda la guerra, era un avión muy maniobrable, capaz de girar 360 grados en ocho segundos, fácil de volar y constituía una excelente plataforma de tiro. El I-15 era muy superior al HE-51, y más ágil que el Fiat, siendo muy apreciado por cuantos pilotos lo volaron. Se recibieron 186 unidades, en tandas de 31 desde Rusia, y a partir de agosto de 1937, se fabricaron en España un total de 237 "Chatos".
Los I-16 llegaron a España en octubre de 1936,y recibieron el nombre de "Mosca" por los republicanos y "Rata" por los sublevados. Los I-16 debían adoptar la táctica de trepar y picar, más conocida como “péndulo”, logrando así desbaratar los ataques aéreos franquistas. En combate con los Fiat Cr-32 Chirri utilizaban su mayor velocidad y evitaban el combate cerrado por su mayor radio de giro. Los I-16 llegaron a formar siete escuadrillas de 12 aviones cada una, variando el número de aparatos según la disponibilidad del momento.
Los cazas estándar de la aviación sublevada fueron los biplanos Fiat CR-32 y He-51. Los He-51 fueron relegados al ataque al suelo por los superiores Fiat. Posteriormente fueron sustituidos en estas misiones de asalto por los Henschell Hs 123, y luego por el Junkers Ju-87 Stuka. Los italianos utilizaron para el ataque al suelo el Romeo 37bis y el Breda Ba 65, además de los Fiat CR-32bis.