El huracán Lowell fue un ciclón tropical muy potente y de larga duración que afectó la parte occidental del archipiélago de Hawái, impactando de manera directa en las islas de Niʻihau y Kauaʻi. Lowell fue el primer huracán en golpear directamente la isla de Kauaʻi desde el Huracán Iniki en 1992. Fue la decimocuarta tormenta nombrada, quinto huracán, cuarto gran huracán y el segundo huracán de categoría 5 de la Temporada de huracanes del Pacífico de 2026. Se formó el 27 de agosto y alcanzó la categoría 5 el 2 de septiembre, convirtiéndose en el primer huracán de categoría 5 en la cuenca del Pacífico central desde el Huracán Walaka en 2018.

A causa del incremento en la cizalladura del viento y un ciclo de reemplazo de la pared del ojo, se debilitó temporalmente a categoría 3 el 4 de septiembre; sin embargo, al día siguiente experimentó una rápida intensificación que lo llevó de nuevo a la categoría 5. Posteriormente, la cizalladura volvió a aumentar, degradándolo a categoría 2 al momento de impactar directamente el condado de Kauaʻi. Lowell se convirtió en un ciclón post-tropical el 11 de septiembre.

Los intensos vientos de Lowell dañaron numerosas estructuras y provocaron un apagón masivo que dejó sin suministro eléctrico a más del 90 % de los habitantes del condado de Kauaʻi. En total, la tormenta causó más de 500 millones de dólares en daños en Hawái y provocó la muerte de al menos tres personas.

Historia meteorológica

El 24 de agosto, el Centro Nacional de Huracanes (NHC) identificó una zona de baja probabilidad de desarrollo tropical asociada a una vaguada al este-sureste de Hawái. Para el 25 de agosto se desarrolló una débil área de baja presión, y el 27 de agosto el NHC la clasificó como la tormenta tropical Lowell a 2460 km al este-sureste de Hawái.

A medida que se desplazaba hacia el oeste, las condiciones atmosféricas se volvieron más favorables. El 1 de septiembre, Lowell alcanzó el estado de huracán a unos 925 km al sureste de Hilo, intensificándose rápidamente esa misma noche a un gran huracán de categoría 3. El 2 de septiembre se fortaleció hasta alcanzar la categoría 5 con vientos máximos sostenidos de 260 km/h (160 mph) y una presión mínima de 927 hPa.

Tras atravesar un ciclo de reemplazo de la pared del ojo y lidiar con aire seco, se debilitó brevemente a categoría 3 el 4 de septiembre. No obstante, más tarde ese mismo día se reintensificó de forma explosiva por segunda vez a categoría 5, alcanzando vientos de 260 km/h (160 mph) y una presión central de 922 hPa. Esto lo convirtió en uno de los pocos huracanes del Pacífico registrados en alcanzar la categoría 5 en dos ocasiones distintas durante su ciclo de vida.

El 6 de septiembre, una vaguada al norte de Hawái curvó su trayectoria hacia el norte, dirigiendo el ciclón hacia las islas orientales del archipiélago. La cizalladura del viento y las aguas más frías lo degradaron a categoría 2 antes de que su centro pasara a unos 65 km al oeste de Niʻihau el 8 de septiembre. Continuó perdiendo organización hasta degenerar en un ciclón post-tropical el 11 de septiembre.

Preparativos El 6 de septiembre, el NHC emitió alertas y avisos de tormenta tropical y huracán para el condado de Kauaʻi y el Monumento nacional marino de Papahānaumokuākea. El aeropuerto de Līhuʻe cerró temporalmente sus operaciones marítimas y aéreas previas al paso de la tormenta. El 8 de septiembre se emitió una alerta de tornado para el condado de Kauaʻi, marcando la primera alerta de tornado registrada en la historia del estado de Hawái.

El gobernador de Hawái, Josh Green, declaró el estado de emergencia activando a 129 miembros de la Guardia Nacional de Hawái y desplegando vehículos de rescate acuático hacia las zonas en mayor riesgo.

Impacto

El paso de Lowell produjo precipitaciones extremas que alcanzaron un pico de 536,2 mm (21,11 pulgadas) en Kilohana, Kauaʻi. Las ráfagas de viento alcanzaron los 148 km/h (92 mph) en Puʻu Lua y 127 km/h (79 mph) en el aeropuerto de Līhuʻe.

Fuerte oleaje y marejadas ciclónicas destruyeron tramos viales e infraestructura costera en áreas como Kekaha y Poʻipū. En Kekaha, la autopista Kaumualiʻi quedó bloqueada por restos de asfalto y rocas arrastradas por el mar. La empresa Kauaʻi Island Utility Cooperative informó que los vientos derribaron gran parte de las líneas de distribución, dejando sin energía eléctrica al 91 % de los clientes del condado. En la isla de Oʻahu, la empresa Hawaiian Electric registró más de 21 000 interrupciones del suministro eléctrico.

En Poʻipū, la marejada ciclónica dañó severamente complejos hoteleros y viviendas costeras, llegando a desplazar estructuras fuera de sus cimientos. El muelle costero de Waimea fue destruido casi en su totalidad, quedando reducido únicamente a sus pilares de concreto. En la isla de Lānaʻi, la marejada arrastró contenedores de carga hacia el mar desde el puerto de Kaumālapaʻu y colapsó partes del muro de contención marítimo.

El 18 de septiembre se informó que en la isla de Kauaʻi un total de 18 viviendas habían sido completamente destruidas, al menos 100 sufrieron daños mayores y más de 700 presentaron daños menores o moderados.

Víctimas El ciclón provocó al menos tres muertes confirmadas en el estado: En Kauaʻi, un hombre de 74 años falleció tras ser arrastrado por la marejada ciclónica, mientras que un hombre de 59 años fue hallado muerto en Wainiha debido a los efectos de la tormenta. En Oʻahu, un árbol cayó sobre la tienda de campaña de una persona sin hogar, causándole la muerte.

Consecuencias El 7 de septiembre, el Departamento de Educación del Estado de Hawái suspendió las clases en Kauaʻi y Oʻahu. Debido a la magnitud de los daños en Kauaʻi, la suspensión escolar se extendió en esa isla hasta el 11 de septiembre.

El aeropuerto de Līhuʻe reabrió sus instalaciones el 8 de septiembre, registrando severos retrasos en los vuelos. Ante la escasez de alimentos e hielo por los cortes continuos de energía, se establecieron puntos comunitarios de distribución de víveres en distintas zonas de Kauaʻi. Asimismo, se reportó un vertido de 20 000 galones de aguas residuales en la planta de tratamiento de Waimea debido a la interrupción del suministro eléctrico.

El gobernador Josh Green informó preliminarmente que los costos de recuperación superarían los 400 millones de dólares, excediendo el impacto del huracán Lala registrado semanas antes. Estimaciones posteriores de agencias de evaluación situaron las pérdidas totales entre $500 millones y $1 000 millones de dólares estadounidenses.

Véase también Temporada de huracanes del Pacífico de 2026 Huracán Iniki Huracán Walaka Anexo:Huracanes de categoría 5 en el Pacífico

Referencias

Categoría:Temporada de huracanes en el Pacífico de 2026 Categoría:Huracanes de categoría 5 en el océano Pacífico Categoría:Ciclones tropicales en Hawái Categoría:Ciclones tropicales en 2026