La Revuelta o Sedición de Juazeiro fue un conflicto ocurrido en 1914 entre las oligarquías cearenses y el Gobierno federal de Brasil provocado por la interferencia del poder central en la política estadual basada en el coronelismo durante las primeras décadas del siglo XX. Ocurrió en el sertón de Cariri, interior del estado de Ceará.
Bajo el liderazgo de Floro Bartolomeu, Nogueira Acióli y el padre Cícero Romão Batista, un ejército de campesinos resistió la invasión de las fuerzas federales y marchó hasta Fortaleza, invadiendo la capital y deponiendo a Franco Rabelo.
Luego de la revuelta, el padre Cícero sufrió venganzas por parte de la Iglesia, principalmente en Juazeiro do Norte. No obstante, permaneció como Entretanto, permaneceu como eminencia gris de la política cearense por más de una década y no perdió su influencia sobre la población campesina, que pasó a venerarlo como santo y profeta. En Juazeiro do Norte, un enorme monumento erguido en su homenaje atrae, todos los años, multitud de peregrinos.
Contexto político brasileiro A partir de 1894, empezaba a consolidarse en el gobierno brasileño la república oligárquica que sería dominada por las élites cafeteras de los estados de São Paulo y Minas Gerais dando origen a lo que sería luego la política del café con leche. Mientras el gobierno federal se dirigía a una nueva forma de gobierno con civiles en el poder, los militares se mantuvieron en el poder durante algunos periodos marcados por la represión en la campaña de Canudos y, también, en el movimiento tenentista en 1920.
El 14 de junio de 1909, el abogado y político brasileño Afonso Pena, falleció luego de ejercer la presidencia del país durante casi 3 años completos. La presidencia fue transferida a Nilo Peçanha, el vicepresidente, quien apoyó a Hermes da Fonseca contra Rui Barbosa, quebrando la tradición de poderes que se seguía hasta entonces.
Hermes da Fonseca ganó las elecciones de 1910 y gobernó hasta 1914 lo que aumentó la tensión entre las oligarquías en el poder. Su presidencia estuvo marcada por la "Política de Salvaciones", con el objetivo de intervenir en gobiernos estaduales en los que la oligarquía dominante estuviera en contra de su elección. Las acciones del gobierno se justificaban a partir de un proyecto para "moralizar" las costumbres políticas, alegando corrupción, además de reducir las desigualdades sociales, a partir del nombramiento de militares en vez de políticos para los cargos de interventores estaduales. La política, con todo, debilitó las bases gobiernistas y consecuentemente, el gobierno del mariscal además de provocar violentas oposiciones por parte de la población. Los estados más afectados fueron los de la región nordeste del país: Pernambuco, Bahía, Alagoas y Ceará. Según Henry Hunt Keith, eso se explica por que esa región establece políticas personalistas de manera más fuerte.
Política de Gobernadores También conocida como la "política de los estados", fue implementada por el presidente Campos Sales y estuvo en vigor entre 1898 y 1930, año de la revolución que puso en el poder a Getúlio Vargas. El objetivo de esta política era crear pactos entre el gobierno federal y las oligarquías de diferentes regiones brasileñas que, por costumbre, dominaban los gobiernos estaduales. De esa forma la presidencia podía tener autonomía para actuar y las oligarquías podían mantener sus poderes en cada estado sin la interferencia del pode federal en conflictos regionales, siempre que apoyasen la intervención del poder ejecutivo en la composición de la cámara de diputados a través del procedimiento de verificación de poderes. Como consecuencia, la política de los estados formó fuertes núcleos regionales de poder, tradicionalmente comandados por las familias más ricas de la región que mantenían acuerdos con el gobierno federal para mantener sus privilegios. A pesar de eso, esta política falló durante la presidencia de Hermes da Fonseca, que buscó el debilitamiento de las oligarquías regionales como una forma de diseñar una nueva élite para el poder.
Trinidad mesiánica La Sedición de Juazeiro es conocida como uno de los movimientos mesiánicos que establecieron conflictos con el gobierno. En ese contexto, también se hicieron conocidas las disputas de Canudos, en Bahía, en 1897, comandado por el consejero religioso Antônio Conselheiro, y, también, la guerra del Contestado, en el sur del país, en 1912. Todas acontecieron en los inicios de la república brasileña y marcaron enfrentamientos directos sobre la forma de control ejercida tanto por las oligarquías regionales como por el gobierno federal del país. Por eso, los tres eventos pasaron a ser llamados, en conjunto, como la "trinidad mesiánica".
La trinidad marca la emergencia del coronelismo en los años iniciales del gobierno republicano, que reformuló los lazos de poder entre las regiones, el gobierno federal y los círculos hegemónicos de poder político, que Maria Isaura de Queiroz consideraría como una crisis en la sociedad rústica. A pesar de presentar diferencias, los tres movimientos combinaron la fuerza de la población común de sus respectivas regiones a aspectos religiosos, pautados por las características del catolicismo, para fundar movimientos que se rebelaban al poder político.
A diferencia de Canudos y Contestado, Juazeiro presentó pocas bajas en su movimiento y mantuvo características conservadores al mantener vínculos con la Iglesia y el compromiso con las estructuras de poder regional y nacional. Es importante resaltar que, en su movimiento, la sedición de Juazeiro contaba con un sacerdote, un presidente interino, el apoyo de la oligarquía hegemónica en la región y la ausencia estratégica del ejercito brasileño.
Origen Durante la primera república brasileña, los municipios estaban bajo el dominio de los estados así como lo establecía la constitución de 1891. De esa forma, las ciudades y los municipios debían someterse a los poderes de las oligarquías que gobernaban sus estados y a los interventores determinados para administrarlos Juazeiro do Norte está situada a 514 kilómetros de Fortaleza, capital cearense y estaba, hasta fines del siglo XIX, bajo la tutela de la ciudad de Crato, en la región de Cariri, ambiente políticamente importante para garantizar votos durante la política de los gobernadores, una vez que sus municipios aún eran polos del coronelismo. También conocida como la "Nueva Jerusalén", Juazeiro había crecido exponencialmente a lo largo de los años al ser un centro de atracción para quienes buscaban mejores condiciones de vida además de los consejos y la ayuda del sacerdote Cícero Romão Batista.
El municipio, que antes estaba formado por una población de labradores, vaqueros y agricultores, además de comerciantes adinerados y cangaceiros, se convertiría luego en la segunda ciudad de Ceará con mayor población con esos mismos grupos componiendo las camadas de comerciantes, industrias y artesanos, a partir del consejo y la supervisión del sacerdote de la región. Con el tiempo, Juazeiro sería conocida como una ciudad "sagrada", fruto de un milagro, recibiendo diversos nombres que relacionaban su desarrollo económico a su fanatismo religioso — como "Meca de los sertones", "Jerusalén Brasileña", "Ciudad Santa" o "Ciudad de Madre de Dios" — y el padre Cícero sería conocido como "Patriarca de Juazeiro", estableciendo un poder importante sobre la ciudad y su población.
El médico y periodista bahíano, Floro Bartolomeu, llegó a la ciudad en 1908, huyendo de conflictos en su tierra natal, convirtiéndose en una de las figuras más importantes de la ciudad al conquistar la confianza del Padre Cícero. En octubre de 1911, esa misma personalidad ayudó al padre Cícero a conquistar la autonomía política de Juazeiro frente a la ciudad de Crato. En un primer momento, los coroneles de la región de Cariri quedaron divididos en torno a la decisión. Pero Floro Bartolomeu articuló una alianza entre las oligarquías regionales, conocida como Pacto de los Coroneles, que acordaban fortalecer lazos políticos y personales, además de mantener la lealtad a Antônio Nogueira Acióli, presidente de Ceará y parte de la familia dominante políticamente en el estado. De esa manera, Juazeiro fue elevado a la categoría de villa y sede de un municipio.
Mientras tanto, a nivel nacional, Hermes da Fonseca se estabilizaba como presidente de la república y trazaba un nuevo plan de poder regional, la familia Acióli mantenía su dominio casi hegemónico dentro del contexto cearense. A pesar de existir grupos contrarios a esa oligarquía - dirigidos, principalmente, en críticas a las decisiones económicas hechas por los Aciólis - la oposición era considerada como "frágil" e "inmadura" por no conseguir derrotar, efectivamente, los arreglos políticos de Nogueira Acióli. Con todo ello, en 1912, diversos grupos populares, escritores de periódicos y sus respectivos editores, además de grupos políticos estudiantiles ganaban fuerza en Fortaleza, con fuertes críticas sobre el dominio oligárquico que se mantenía en el poder desde fines del imperio. El surgimiento del candidato coronel Marcos Franco Rabelo, entonces, comenzó a aparecer como la representación de un Ceará libre de opresión. Este último era apoyado mayoritariamente por sectores comerciantes de gran importancia, oligarquías agrarias disidentes y oficiales salvacionistas, además de las clases médias y bajas urbanas de la capital.
En ese mismo año, diversos movimientos fueron a las calles incitando grandes marchas, además de una posible luchar armada en caso los Aciólis se mantuvieran en el poder luego de las elecciones regionales. Durante una marcha por las calles de Fortaleza, la policía aciolina reaccionó con ferocidad causando la muerte de protestantes, lo que terminó en una presión por la destitución de Nogueira Acióli, que renunciaría al cargo el 24 de enero de 1912. Al final, Franco Rabelo ganó fuerza y fue elegido presidente de Ceará ese mismo año. Aunque los Aciólis controlaran la policía estadual, Rabelo, cuando asumió el poder, rechazó negociaciones hechas con la antigua oligarquía del poder y con el gobierno federal, aliándose a otras fuerzas y arruinando, como consecuencia, las bases del pacto de los coroneles, establecido por Floro Bartolomeu y el Padre Cícero en la región de Cariri.
De esa manera, Rabelo inició un combate para desestabilizar todo y cualquier grupo que mantuviera políticas opositoras en el estado a partir del pretexto de perseguir y diezmar el "bandidismo", representado mayoritariamente por el fenómeno del cangaço en el nordeste. Como el valle de Cariri se mantenía, desde inicios de la república, como una fuerza importante de la oligarquía Acióli, contando inclusive con la lealtad del padre Cícero, el presidente estadual envió a Crato cerca de 200 hombres de la policía estadual que realizaron detenciones sobre matones que estaban ligados a coroneles de la oposición y que habían prometido lealtad a la familia Acióli. El coronel en el poder también destituyó políticos de confianza del padre Cícero, que actuaban en cargos públicos y retiró al sacerdote de su puesto de intendente de la ciudad de Juazeiro.
En represalia, Floro Bartolomeu viajó a Río de Janeiro, en agosto de 1913, para encontrar a Nogueira Acióli y el senador Pinheiro Machado, con gran influencia en la región del nordeste, para planear la deposición de Rabelo. El viaje fue interpretado por el presidente estadual como una señal de conspiración lo que hizo que intensifique la represión política en Juazeiro. El plan, articulado por el político residente en Juazeiro y por miembros del Partido Republicano Conservador (PRC), era de elegir a Floro como segundo presidente de Ceará caracterizando una dualidad de poder, lo que forzaría una intervención federal en el estado que depondría a ambos presidentes estaduales.
El conflicto thumb|300px|Floro Bartolomeu y el padre Cícero.