<gallery> Archivo:201803 Human Male anim.png|thumb|270px|Estado corporal La cognición encarnada representa un grupo diverso de teorías que investigan cómo la cognición está moldeada por el estado corporal y las capacidades del organismo. Estos factores encarnados incluyen el sistema motor, el sistema perceptivo, las interacciones corporales con el entorno (situacionalidad) y las suposiciones sobre el mundo que dan forma a la estructura funcional del cerebro y el cuerpo del organismo. La cognición encarnada sugiere que estos elementos son esenciales para un amplio espectro de funciones cognitivas, tales como los sesgos de percepción, el recuerdo de la memoria, la comprensión y las construcciones mentales de alto nivel (como la atribución de significado y las categorías) y el rendimiento en diversas tareas cognitivas (razonamiento o juicio).
La tesis de la mente encarnada desafía a otras teorías, como el cognitivismo, el computacionalismo y el dualismo cartesiano. Está estrechamente relacionada con la tesis de la mente extendida, la cognición situada y el enactivismo. La versión moderna se basa en conocimientos extraídos de investigaciones actualizadas en psicología, lingüística, ciencia cognitiva, sistemas dinámicos, inteligencia artificial, robótica, cognición animal, cognición vegetal y neurobiología.
Teoría
Los defensores de la tesis de la cognición encarnada enfatizan el papel activo y significativo que desempeña el cuerpo en la conformación de la cognición y en la comprensión de la mente y las capacidades cognitivas de un agente. En filosofía, la cognición encarnada sostiene que la cognición de un agente, más que ser el producto de meras representaciones abstractas (e innatas) del mundo, está fuertemente influenciada por aspectos del cuerpo del agente que van más allá del propio cerebro. Un modelo encarnado de la cognición se opone al modelo cartesiano no encarnado, según el cual todos los fenómenos mentales son no físicos y, por lo tanto, no están influenciados por el cuerpo. Con esta oposición, la tesis de la encarnación pretende reintroducir las experiencias corporales de un agente en cualquier explicación de la cognición. Se trata de una tesis bastante amplia que abarca variantes tanto débiles como fuertes de la encarnación.En un intento de reconciliar la ciencia cognitiva con la experiencia humana, el enfoque enactivo de la cognición define la "encarnación" de la siguiente manera: Este doble sentido atribuido a la tesis de la encarnación enfatiza los múltiples aspectos de la cognición en los que están involucrados investigadores de diferentes campos, como la filosofía, la ciencia cognitiva, la inteligencia artificial, la psicología y la neurociencia. Esta caracterización general de la encarnación se enfrenta a algunas dificultades: una consecuencia de este énfasis en el cuerpo, la experiencia, la cultura, el contexto y los mecanismos cognitivos de un agente en el mundo es que, con frecuencia, posturas y enfoques distintos sobre la cognición encarnada se superponen. Las tesis de la cognición extendida y la cognición situada, por ejemplo, suelen estar entrelazadas y no siempre se separan con cuidado. Y dado que cada uno de los aspectos de la tesis de la encarnación se respalda en diferentes grados, la cognición encarnada debería verse mejor "como un programa de investigación en lugar de una teoría unificada y bien definida".
Algunos autores explican la tesis de la encarnación argumentando que la cognición depende del cuerpo de un agente y de sus interacciones con un entorno determinado. Desde esta perspectiva, la cognición en los sistemas biológicos reales no es un fin en sí misma; está condicionada por los objetivos y capacidades del sistema. Tales restricciones no significan que la cognición esté fijada únicamente por el comportamiento adaptativo (o autopoiesis), sino que requiere "algún tipo de procesamiento de información... la transformación o comunicación de la información entrante". La adquisición de dicha información implica la "exploración y modificación del entorno" por parte del agente.
Otro enfoque para comprender la cognición encarnada proviene de una caracterización más estrecha de la tesis de la encarnación. La siguiente perspectiva más acotada de la encarnación evita cualquier concesión a fuentes externas distintas del cuerpo y permite diferenciar entre cognición encarnada, cognición extendida y cognición situada. De este modo, la tesis de la encarnación se puede especificar de la siguiente manera:
Esta tesis señala la idea central de que el cuerpo de un agente desempeña un papel significativo en la conformación de diferentes características de la cognición, como la percepción, la atención, la memoria y el razonamiento, entre otras. Asimismo, estas características de la cognición dependen del tipo de cuerpo que posee el agente. La tesis omite la mención directa de algunos aspectos del «contexto biológico, psicológico y cultural más amplio» incluidos en la definición enactiva, lo que permite separar la cognición encarnada, la cognición extendida y la cognición situada.
A diferencia de la tesis de la encarnación, la tesis de la mente extendida no limita el procesamiento cognitivo al cerebro ni tampoco al cuerpo, sino que lo extiende hacia afuera, hacia el mundo del agente.La cognición situada enfatiza que esta extensión no es solo una cuestión de incluir recursos fuera de la cabeza, sino que destaca el papel de indagar y modificar las interacciones con el mundo del agente. La cognición está situada en la medida en que depende inherentemente de los contextos culturales y sociales dentro de los cuales se lleva a cabo.
Este replanteamiento conceptual de la cognición como una actividad influenciada por el cuerpo ha tenido implicaciones significativas. Por ejemplo, la visión de la cognición heredada por la mayor parte de la neurociencia cognitiva contemporánea es de naturaleza internalista. El comportamiento de un agente, junto con su capacidad para mantener representaciones (precisas) del entorno circundante, se consideraban el producto de «cerebros potentes que pueden mantener modelos del mundo y elaborar planes». Desde esta perspectiva, el cognocer se concebía como algo que realizaba un cerebro aislado. Por el contrario, aceptar el papel que desempeña el cuerpo durante los procesos cognitivos nos permite dar cuenta de una visión más integradora de la cognición. Este cambio de perspectiva dentro de la neurociencia sugiere que un comportamiento exitoso en escenarios del mundo real exige la integración de varias capacidades sensoriomotoras y cognitivas (así como afectivas) de un agente. Por lo tanto, la cognición surge en la relación entre un agente y las affordances (oportunidades de acción) que ofrece el entorno, más que en el cerebro por sí solo.
En 2002, se ofreció una colección de caracterizaciones positivas que resumían lo que implica la tesis de la encarnación para la cognición. La profesora de psicología cognitiva Margaret Wilson sostiene que el panorama general de la cognición encarnada «muestra una covariación interesante de múltiples observaciones y alberga una serie de afirmaciones diferentes: (1) la cognición está situada; (2) la cognición está sujeta a la presión del tiempo; (3) descargamos trabajo cognitivo en el entorno; (4) el entorno es parte del sistema cognitivo; (5) la cognición es para la acción; (6) la cognición offline (fuera de línea) se basa en el cuerpo». Según Wilson, las tres primeras afirmaciones y la quinta parecen ser al menos parcialmente verdaderas, mientras que la cuarta afirmación es profundamente problemática en el sentido de que no todas las cosas que impactan en los elementos de un sistema se consideran necesariamente parte del sistema. La sexta afirmación ha recibido la menor atención en la literatura sobre cognición encarnada, aunque podría ser la más significativa de las seis, ya que muestra cómo ciertas capacidades cognitivas humanas, que anteriormente se pensaba que eran altamente abstractas, ahora parecen inclinarse hacia un enfoque encarnado para su explicación. Wilson también describe al menos cinco categorías principales (abstractas) que combinan habilidades tanto sensoriales como motoras (o funciones sensoriomotoras). Las tres primeras son la memoria de trabajo, la memoria episódica y la memoria implícita; la cuarta es la imaginería mental y, finalmente, la quinta se refiere al razonamiento y la resolución de problemas.
Historia
La teoría de la cognición encarnada, junto con los múltiples aspectos que comprende, puede considerarse el resultado inminente de un escepticismo intelectual hacia el florecimiento de la teoría de la mente no encarnada planteada por René Descartes en el siglo XVII. Según el dualismo cartesiano, la mente es completamente distinta del cuerpo y puede explicarse y entenderse con éxito sin referencia al cuerpo ni a sus procesos.
Se han realizado investigaciones para identificar el conjunto de ideas que establecerían lo que podría considerarse las primeras etapas de la cognición encarnada en torno a las indagaciones sobre la relación mente-cuerpo-alma y el vitalismo en la tradición alemana desde 1740 hasta 1920. El enfoque y la definición modernos de la cognición encarnada tienen una historia relativamente corta. Los fundamentos intelectuales de la cognición encarnada se remontan a la influencia de la filosofía y, más específicamente, de la tradición fenomenológica, la psicología y el conexionismo en el siglo XX.
Fenomenólogos como Edmund Husserl, Martin Heidegger y Maurice Merleau-Ponty sirvieron como fuente de inspiración para lo que más tarde se conocería como la tesis de la encarnación. Se opusieron al enfoque mecanicista y no encarnado para la explicación de la mente, enfatizando el hecho de que existen aspectos de las experiencias humanas (conciencia, cognición) que no pueden explicarse simplemente mediante un modelo de la mente como computación de símbolos internos. Desde un punto de vista fenomenológico, tales aspectos siguen sin poder explicarse si, como en el dualismo cartesiano, no están «profundamente arraigados en los aspectos físicos y concretos del agente en interacción». Maurice Merleau-Ponty en su Fenomenología de la percepción, por ejemplo, rechaza la idea cartesiana de que el modo primario de estar en el mundo de las personas es el pensamiento y propone la corporeidad, es decir, el cuerpo mismo como el lugar primario para conocer el mundo, y la percepción como el medio y la base pre-reflexiva de la experiencia.
El cuerpo es el vehículo del ser en el mundo, y tener un cuerpo es, para una criatura viviente, estar involucrado en un entorno definido, identificarse con ciertos proyectos y estar continuamente comprometido con ellos.Merleau-Ponty M (1978) [First published 1962]. Phenomenology of perception. London: Routledge & K. Paul. ISBN 978-0-7100-3613-1.
Así planteado, el cuerpo es la condición primaria para la experiencia, ya que comprende una colección de significados activos sobre el mundo y sus objetos. El cuerpo también proporciona la perspectiva en primera persona (un punto de vista) con la que uno experimenta el mundo y abre múltiples posibilidades de ser.
Las pruebas de experimentos e investigaciones sobre cómo se construye el comportamiento, realizadas en las décadas de 1920 y 1930 por Nikolái Bernstéin, también llamaron su atención sobre el papel del cuerpo en la cognición. Bernstéin dio amplios ejemplos de cómo las personas cambian su propia postura durante la percepción de alguien que realiza tareas físicas intensas.