Ascanio della Corgna (1516 - 3 de diciembre de 1571), primer marqués de Castiglione del Lago, fue un noble y condotiero de los Estados Pontificios. Combatió en varios bandos de las guerras italianas, hasta finalmente tomar partido por España, convirtiéndose en maestre de campo de los tercios. Fue conocido por los españoles como Ascanio de la Cornia o de la Corña.
Uno de los condotieros más ilustres de su generación, ganó renombre por su polifacética excelencia como comandante, arquitecto militar, experto en armas y duelista. Se le consideró invicto en duelos y el mejor competidor de justas de la Italia de su época, además de un prolífico constructor.Donati p. 39, Lana p.13
Biografía Era hijo de Francesco di Berardo della Corgna y Giacoma Ciocchi del Monte, siendo por tanto sobrino de Giovanni Maria, el futuro papa Julio III. Amante de la carrera de las armas a pesar de su poca estatura, buscó empleo como militar en Roma con la venia de su tío, pero su temperamento violento y pendenciero arruinó las relaciones entre tío y sobrino, por lo que decidió regresar a su Perugia natal y probar con otra vía con sólo 16 años.
Al servicio de Francia Dos años después era nombrado castellano de Porta S. Susanna, pero entonces se convirtió en mercenario para Francisco I de Francia de mano de Guido Rangoni. Durante la guerra italiana de 1536-1538, luchó con distinción en el sitio de Génova de 1536 y el asalto a Casale Monferrato del mismo año, aunque allí fue capturado, perdiendo un ojo como consecuencia del lanzazo de un soldado español.Luciano Festuccia, Castiglione del Lago, Edizioni Duca della Corgna, 1985.
Liberado por intercesión del condotiero hispanófilo Pirro Colonna, irónicamente fue arrestado por los propios franceses después de ser erróneamente acusado de traición por un compañero, Ugo Carpegna. Tras ser liberado al conocerse su inocencia, Ascanio retó a duelo a Carpegna, que sólo salvó su vida al rendirse y reconocer su error. Poco después fue traído de vuelta a las filas francesas por Piero Strozzi, a lo que siguió una breve carrera contra los Médici en la Toscana, pero en 1537 pasó temporalmente al servicio de la república de Venecia, asaltando la fortaleza turca de Cattaro bajo el mando del infame Vincenzo Cappello. Luego revisó las fortificaciones del ducado de Parma para Pedro Luis Farnesio, y lo mismo hizo para los franceses en Aviñón. Con el estallido de la Guerra italiana de 1542-1546, participó en el sitio de Perpiñán bajo recomendación personal de Strozzi, sin éxito.Rodolfo Savelli, Dizionario Biografico degli Italiani - Volume 36, 1988
A su regreso a Italia fue arrestado por los Médici, acusado de espionaje, pero fue declarado inocente y puesto en libertad por segunda vez en su carrera. En 1545 cambió de bando y se unió al partido del emperador Carlos I de España y V del Sacro Imperio.
Al servicio de España En 1546 trabajó para Carlos V en las fortificaciones de Casale para Carlos V, donde notoriamente retó a duelo a un joven noble toscano de su unidad, Giovanni Taddei, que le había tachado de poco meritorio para su puesto. El combate tardó dos meses en celebrarse y tuvo una inmensa expectación, hasta el punto de ser llamado por los itálicos il duello del secolo, el duelo del siglo. Sucedió finalmente el 25 de mayo en Pitigliano, donde los contendientes se enfrentaron bajo condiciones inusuales, estipulándose que empuñaran dos espadas de diferentes longitudes en lugar de la espada y daga habitual de la época.Roberto Gotti, Daniel Jaquet y Iason-Eleftherios Tzouriadis, European Martial Arts: From Vulcan’s Forge to the Arts of Mars, Botticino, 2019, p.218 Dificultado por su mayor edad y su ojo perdido, Ascanio fue herido en su transcurso, pero también hirió a su oponente tres veces en el brazo y acabó por matarlo de una estocada en el torso.Silvio Longhi, Il duello dipinto di Castiglione del Lago, Calosci, Cortona 1995, p.54
Asignado a una fuerza papal aliada enviada por Paulo III, se encaminó bajo el mando de Octavio Farnesio y Alessandro Vitelli a los Países Bajos de los Habsburgo, con el objetivo de para reforzar el ejército carolino en Alemania contra los protestantes en la Guerra de Esmalcalda. En octubre de 1550, interesado en incrementar su poder político sobre Perugia, amagó volver al servicio de Francia, empleando esfuerzos diplomáticos para tratar que Francisco I ayudara a su tío, el papa Julio III, a recuperar Parma, pero no hubo éxito. De hecho, enviado como embajador a la corte francesa, fue acusado allí de espía y de haber asesinado a un cortesano, por lo que la misión fracasó. Sintiéndose blanco de la ingratitud francesa, por mucho que los franceses le insistieran en permanecer al menos en el ejército papal, Ascanio se unió definitivamente a las filas hispánicas en 1552 de la mano de Diego Hurtado de Mendoza, ya en la guerra italiana de 1551-1559. thumb|Ascanio y su tío el pontífice. Niccolò Circignani. Combatió para Carlos en el lago Trasimeno y Siena, donde fue puesto por el virrey Pedro de Toledo en 1553 al servicio de Cosme I de Médici. Allí fue herido tan gravemente que se le dio por muerto, lo que hizo que Julio III se pusiera en contra de los sieneses. A su retorno, militó bajo el mando de otro gran general italiano de los tercios, Gian Giacomo Médici. Ascanio contactó con un condotiero al que una vez había salvado de la ejecución, Santuccio da Cutigliano, para que le abriera las puertas de Chiusi a cambio de una gran recompensa, pero fue traicionado y entregado a los franceses. El comandante francés, Piero Strozzi, le trató con cortesía, pero tras un intento de fuga, fue enviado al rey Enrique II de Francia bajo mayor seguridad. Como muestra de honor hacia el papa, en diciembre de 1554 Enrique II le dio la libertad a volver a Roma sin rescate a cambio de apartarse de la guerra y volver más tarde a su bando, aunque Ascanio no lo cumplió.
El panorama para él entre las fuerzas papales se arruinó con la elección en 1555 del papa Paulo IV, virulentamente antiespañol, y además rival de su hermano, el cardenal Fulvio della Corgna. Ascanio buscó una salida de Roma, buscando el apoyo de Florencia y Venecia, y finalmente en España. Paulo le había enviado a reforzar las fortalezas papales, en vista a la guerra contra Carlos V, cuando descubrió que de hecho Ascanio estaba en combinación con un diplomático español, Garcilaso de la Vega (no confundir con el poeta del mismo nombre, ya fallecido), por lo que Ascanio debió huir de la ciudad en julio de 1556. Con su familia defenestrada y él mismo excomulgado, contactó con Marco Antonio Colonna para refugiarse en Nápoles, donde se puso bajo la protección del virrey, el duque de Alba. Tras trabajar en las fortalezas napolitanas de Abruzzo, fue nombrado maestre de campo y conferido grandes honores por Alba, y se le envió para controlar el área de Ostia. También asistió a Colonna, hasta que el papa firmó la paz.
Con el fin de la guerra, realizó varios proyectos de arquitectura defensiva en los Países Bajos españoles, ahora regidos por el rey Felipe II, y para los Estados Pontificios, gracias a las buenas relaciones españolas del siguiente papa, Pío IV, hermano de Gian Giacomo Médici, que levantó sus penalizaciones. En 1561 fue hecho parte de la Orden de San Esteban de los duques de Médici. Cinco años después, sin embargo, sus súbditos del marquesado de Castiglione le acusaron de abusos, crímenes y rapacidad fiscal, y el papa le hizo encarcelar. El juicio fue notorio hasta extremos internacionales, y fue liberado a cambio de una fuerte suma de dinero y de la intermediación de varios personajes, como los reyes de España y Francia, el emperador Fernando I, el gran maestre de Malta Jean Parisot de La Valette y el virrey de Sicilia García de Toledo. Este último le necesitaba además para para fortificar Malta en previsión del gran sitio otomano que se avecinaba. Ascanio participó después en su socorro junto con Álvaro de Sande.
A su retorno a Italia, en 1566, recibió grandes mercedes por parte de Felipe II, con la consiguiente controversia de los que le veían como un personaje problemático. volvió a ser encarcelado por el nuevo papa, Pío V, por haber participado en un asesinato político. Fue absuelto el año siguiente después de recurrir a otro de sus contactos, el ahora dux de Venecia, Girolamo Priuli. Hubo negociaciones en 1569 para llevar a cabo una campaña contra los turcos al servicio de Venecia, pero el proyecto no fructificó. Con los mismos objetivos, Ascanio se unió entonces a la Liga Santa de 1571, formando parte del consejo de Juan de Austria. Desconfiado del mar, defendió la idea de emprender una campaña terrestre antes que naval, llegando a barajarse conquistar la fortaleza de Lepanto, pero el final el conflicto se dirimió con la batalla naval homónima. Luchó a bordo de la galera insignia de Giovanni Andrea Doria, donde conoció a Miguel de Cervantes.
Tras eso volvió para inspeccionar la fortaleza turca de Santa Maura con vistas a un asalto, pero una enfermedad contraída en Lepanto le obligó a volver a Roma, donde no fue demasiado bien recibido por el papa debido a su defensa de las opiniones de Doria, al que Pío V había acusado de cobardía y traición. Su enfermedad no mejoró, y Ascanio falleció en Roma. Su cuerpo fue transportado con honores a Perugia.
Referencias
Bibliografía Maria Gabriella Donati-Guerrieri, Lo Stato di Castiglione del Lago e i della Corgna, La Grafica, Perugia 1972 Guido Lana, Ascanio I della Corgna ed il suo tempo, Nuova Stampa, Castiglione del Lago 1999.
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