El Frente Nacional fue un movimiento político argentino organizado en 1936, durante la presidencia de Agustín P. Justo, que intentó reunir a sectores del Partido Demócrata Nacional, el Partido Socialista Independiente, agrupaciones nacionalistas y dirigentes conservadores independientes en una fuerza política común. Su principal impulsor fue el exministro de Hacienda Federico Pinedo, quien procuró superar el carácter circunstancial de la Concordancia y constituir una organización nacional capaz de asegurar la continuidad política y económica del oficialismo.

Antecedentes: el retorno del radicalismo y el Frente Popular El escenario político que dio origen al Frente Nacional comenzó a modificarse cuando la Unión Cívica Radical abandonó en enero de 1935 la abstención electoral que había mantenido desde comienzos de la década. Su regreso a los comicios modificó el equilibrio sobre el que se había asentado el gobierno de Justo y redujo considerablemente la representación parlamentaria que socialistas y demócratas progresistas habían obtenido durante la ausencia radical. La reaparición electoral de la UCR coincidió con una intensificación de las denuncias de fraude contra los gobiernos de la Concordancia. Radicales, socialistas y demócratas progresistas comenzaron a coincidir en la defensa de la pureza electoral y, particularmente después de las elecciones legislativas de marzo de 1936, en la impugnación de los comicios celebrados en algunas provincias. Esta situación creó una nueva red de relaciones entre los partidos, aunque las diferencias heredadas de los años anteriores continuaron dificultando acuerdos permanentes.

En la sesión preparatoria de la Cámara de Diputados del 25 de abril de 1936, los 42 diputados radicales, 25 socialistas y seis demócratas progresistas consiguieron, con el apoyo de algunos legisladores provinciales e independientes, elegir al radical Carlos Noel presidente de la Cámara frente al demócrata nacional Rodolfo Corominas Segura. Fue uno de los primeros ejemplos concretos de cooperación parlamentaria entre las principales fuerzas opositoras.

La aproximación adquirió una dimensión mucho mayor durante la conmemoración del 1.º de mayo de 1936, cuando dirigentes de la UCR, el PS y el PDP acompañaron a la CGT y a distintas organizaciones de izquierda en una gran manifestación. Radicales, socialistas, demócratas progresistas, dirigentes obreros y militantes comunistas marcharon conjuntamente contra el fraude y en defensa de las libertades democráticas. La movilización llevó a numerosos contemporáneos a considerar que comenzaba a organizarse en la Argentina un Frente Popular semejante a los europeos.

Sin embargo, aquel Frente Popular nunca llegó a convertirse en una coalición política orgánica. La cooperación parlamentaria era real, pero los partidos conservaron su autonomía y presentaron por separado sus proyectos de impugnación de las elecciones de marzo. La UCR, que volvía a ser la principal fuerza electoral opositora, no estaba dispuesta a quedar subordinada a una estructura suprapartidaria ni a aceptar una alianza estable con el Partido Comunista. A pesar de esas limitaciones, la posibilidad de que radicales, socialistas, demócratas progresistas, comunistas y organizaciones sindicales terminaran conformando un bloque común produjo una fuerte reacción dentro del campo oficialista y de las derechas.

Formación del Frente Nacional Los primeros llamados explícitos a constituir un frente contrario al Frente Popular provinieron durante los primeros días de mayo del diario nacionalista La Fronda, dirigido por Francisco Uriburu. Los días 4 y 5 de mayo el periódico reclamó la formación de un Frente Nacional que reuniera a los "partidos políticos de orden", agrupaciones nacionalistas, sectores sociales y religiosos, organizaciones empresariales y otras fuerzas contrarias a la izquierda. La tarea de obtener adhesiones para el proyecto quedó principalmente en manos de Federico Pinedo. Hacia la segunda mitad de mayo, la iniciativa comenzó a ser presentada como algo más ambicioso que una simple campaña contra el eventual Frente Popular. El 24 de mayo, el diario Crítica informó que se encontraba en preparación un nuevo agrupamiento parlamentario de derecha que, según sus fuentes, "vendría a reemplazar a la Concordancia" bajo la denominación de Frente Nacional. El periódico vinculaba esas gestiones con la crisis provocada por los diplomas de los diputados bonaerenses y señalaba que sus organizadores procuraban incorporar a antiguos funcionarios del gobierno de José Félix Uriburu, dirigentes nacionalistas, legisladores independientes y sectores de la Unión Cívica Radical Antipersonalista. Crítica, adversaria de la iniciativa, presentó estas negociaciones en términos abiertamente polémicos y calificó a algunos de los potenciales adherentes como "fascistas" y "políticos en desgracia".

Durante las semanas siguientes Pinedo mantuvo conversaciones con dirigentes demócratas nacionales, socialistas independientes y radicales antipersonalistas. La prensa opositora informó también sobre contactos con representantes de las denominadas "fuerzas vivas" y personalidades ajenas a las estructuras partidarias. Entre quienes aparecieron vinculados a las discusiones previas estuvieron el exministro uriburista Horacio Beccar Varela y con Joaquín S. de Anchorena, relacionado a la Unión Industrial Argentina. Según el diario Crítica, todavía a fines de mayo se consideraba posible atraer al radicalismo antipersonalista y circulaba incluso la hipótesis de una fórmula presidencial Pinedo–Leopoldo Melo. Aquellas versiones reflejaban la amplitud inicial del proyecto, que aspiraba a reorganizar buena parte del espacio político que sostenía al gobierno de Justo y presentarlo bajo una identidad nacional más definida.https://archive.org/details/BNA_S001181802_19360529N07953/mode/1up?q=Melo

Hacia la segunda mitad de mayo, la iniciativa comenzó a ser presentada como algo más ambicioso que una simple campaña contra el eventual Frente Popular. El 24 de mayo, el diario Crítica informó que se encontraba en preparación un nuevo agrupamiento parlamentario de derecha que, según sus fuentes, "vendría a reemplazar a la Concordancia" bajo la denominación de Frente Nacional. El periódico vinculaba esas gestiones con la crisis provocada por los diplomas de los diputados bonaerenses y señalaba que sus organizadores procuraban incorporar a antiguos funcionarios del gobierno de José Félix Uriburu, dirigentes nacionalistas, legisladores independientes y sectores de la Unión Cívica Radical Antipersonalista. Crítica, adversaria de la iniciativa, presentó estas negociaciones en términos abiertamente polémicos y calificó a algunos de los potenciales adherentes como «fascistas» y «políticos en desgracia».

El 1.º de junio de 1936 se difundió el manifiesto "Por un Frente Nacional", atribuido generalmente a Federico Pinedo. El documento partía de la posibilidad de que un Frente Popular formado por radicales, socialistas, demócratas progresistas y comunistas alcanzara el gobierno y sostenía que frente a esa eventualidad correspondía organizar una concentración de las fuerzas nacionales. El manifiesto combinaba un marcado anticomunismo con una crítica más general al funcionamiento del sistema político. Cuestionaba los efectos del sufragio universal cuando éste quedaba sometido, según sus autores, a la demagogia y a la movilización de masas políticamente poco preparadas. Al mismo tiempo, rechazaba como solución la repetición de una revolución militar semejante a la del 6 de septiembre de 1930, porque la reiteración de golpes podía conducir a la anarquía. En su lugar proponía abrir un "período de transición" destinado a modificar las condiciones institucionales existentes. Las propuestas expuestas en el manifiesto se aproximaban parcialmente a los planteos de Matías Sánchez Sorondo sobre la reforma del sistema político, aunque el manifiesto evitaba adoptar las definiciones corporativistas más precisas del senador bonaerense. La publicación generó una fuerte controversia. Crítica lo calificó inmediatamente como un "manifiesto fascista",https://archive.org/details/BNA_S001181802_19360601N07956/mode/1up?q=Aguirre+C%C3%A1mara mientras el Buenos Aires Herald objetó la contradicción que veía entre la afirmación de respetar las instituciones democráticas y el cuestionamiento del principio mayoritario. Estas caracterizaciones formaron parte de la disputa política contemporánea y no fueron aceptadas uniformemente ni siquiera dentro de los sectores que se oponían al Frente.

Adhesiones y resistencias La amplitud imaginada durante mayo encontró rápidamente obstáculos. La Unión Cívica Radical Antipersonalista rechazó incorporarse como organización. El 2 de junio Crítica informó que sus legisladores se negaban a firmar el manifiesto y que dirigentes como Juan Carlos Sciamarella tampoco estaban dispuestos a adherir. También aparecieron resistencias dentro del propio conservadurismo. Los principales dirigentes del PDN de Córdoba se mostraron inicialmente contrarios al documento. Entre quienes no figuraban entre sus primeros firmantes se encontraban José Heriberto Martínez, José Aguirre Cámara, Juan F. Cafferata y el diputado Carlos D. Courel. Aguirre Cámara y Martínez modificaron posteriormente su posición y hacia fines de junio ya participaba activamente de la organización del Frente.

El 5 de junio Pinedo concurrió al bloque demócrata nacional para solicitar formalmente su adhesión. La iniciativa encontró objeciones entre algunos legisladores, especialmente aquellos vinculados con corrientes conservadoras del interior que mantenían posiciones más próximas al liberalismo político. La primera gran nómina de adhesiones fue publicada hacia el 24 de junio. Crítica, en su edición del día siguiente, contabilizó 1.060 firmantes, aunque utilizó la cifra para ridiculizar el limitado peso cuantitativo del nuevo movimiento. La misma nota destacó la ausencia de los principales dirigentes antipersonalistas y de varias figuras relevantes de los partidos demócratas provinciales.https://archive.org/details/BNA_S001181802_19360605N07960/mode/2up?q=Frente+Nacionalhttps://archive.org/details/BNA_S001181802_19360624N07979/page/n2/mode/1up?q=Frente+Nacional

El nacionalismo tampoco actuó como un bloque. El 3 de junio, Roberto de Laferrère y la Liga Republicana rechazaron expresamente cualquier vinculación con el nuevo Frente. Laferrère consideró que detrás de la propuesta existía una tentativa de prolongar el predominio de los viejos partidos y sostuvo que la iniciativa no contaría con la solidaridad del nacionalismo argentino. A pesar a los esfuerzos del diario La Fronda por presentar una adhesión nacionalista generalizada, el respaldo efectivo al Frente Nacional quedó limitado principalmente a una fracción próxima a Juan Emiliano Carulla. https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.366/pr.366.pdfhttps://memoria.fahce.unlp.edu.ar/tesis/te.450/te.450.pdf?utm_source=chatgpt.com

Organización y composición A fines de junio comenzó a tomar forma una estructura propia. Se constituyó una Comisión Provisional de Propaganda integrada por los demócratas nacionales Pedro Groppo, José Aguirre Cámara y Gilberto Suárez Lago, el socialista independiente Alfredo L. Spinetto y los representantes de la corriente nacionalista Juan Emiliano Carulla y el coronel retirado Horacio Rottjer. La composición de la comisión reflejaba mejor la naturaleza real del movimiento que la convocatoria inicial de mayo. El núcleo organizado se encontraba fundamentalmente entre sectores del PDN y del PSI, acompañados por una minoría nacionalista. El antipersonalismo, pese a formar parte de la Concordancia gubernamental, permaneció fuera del Frente como organización.