Las casas-cueva de Crevillente son un conjunto de viviendas excavadas artificialmente en las laderas y barrancos de la parte alta de Crevillente, en la provincia de Alicante. Constituyen uno de los elementos más característicos de la arquitectura popular de la localidad y han dado lugar a varios barrios de arquitectura troglodítica integrados en el propio tejido urbano.
Su desarrollo comenzó durante el siglo XVIII, impulsado por el fuerte crecimiento demográfico, la escasez de vivienda y las condiciones geológicas y topográficas favorables para la excavación. Durante los siglos XIX y XX llegaron a constituir una parte muy importante del parque residencial crevillentino: en 1910 vivían en ellas 4460 personas, alrededor del 46 % de la población, y en 1950 se alcanzó un máximo documentado de 1366 cuevas.
Las casas-cueva de Crevillente han sido objeto de diversos estudios arquitectónicos y científicos por su tipología, comportamiento bioclimático y condiciones ambientales. Entre sus elementos característicos se encuentran las lumbreras, utilizadas para iluminar y ventilar las habitaciones interiores, y las antiguas habitaciones hiladoras, largas galerías vinculadas a la tradicional manufactura del cáñamo y a los orígenes de la industria textil de la localidad.
Historia
La aparición de las viviendas excavadas está relacionada con la expansión demográfica que experimentó Crevillente durante el siglo XVIII. Tras la expulsión de los moriscos de 1609, la población había descendido considerablemente, pero durante el siglo XVIII volvió a crecer hasta alcanzar unos 8100 habitantes en 1794. La capacidad del antiguo casco urbano resultó insuficiente y parte de la población comenzó a excavar viviendas en las laderas de los barrancos situados al norte de la localidad.
A finales del siglo XVIII, Antonio José de Cavanilles contabilizó cerca de 500 cuevas, aproximadamente un tercio de las viviendas existentes. El número aumentó hasta 713 en 1860, 1056 en 1887 y 1175 en 1910; en este último año albergaban a 4460 habitantes de una población total de 9653 personas. Durante la primera mitad del siglo XX continuaron excavándose nuevas viviendas y en 1950 se registraron 1366, el mayor número documentado.
A partir de la segunda mitad del siglo XX comenzó su retroceso como consecuencia de la expansión de la vivienda convencional y de los cambios sociales y urbanísticos. El Plan General de Ordenación Urbana de 1967 prohibió la excavación de nuevas cuevas y limitó las actuaciones sobre las existentes. En 1960 todavía se contabilizaban 941, equivalentes a alrededor del 30 % de las viviendas de la localidad.
Pese a su disminución, las casas-cueva continúan formando parte del tejido urbano de Crevillente. Se concentran principalmente en los barrancos y laderas situados al norte, este y oeste del casco tradicional, en una superficie de unos 365 000 m². La información municipal cifra en alrededor de 700 las cuevas que permanecen habitadas.
Arquitectura
Las viviendas se excavaban generalmente aprovechando una pendiente natural. Primero se recortaba la ladera hasta obtener un frente aproximadamente vertical que actuaba como fachada y el terreno extraído se utilizaba para formar delante una pequeña superficie horizontal o terraza, denominada tradicionalmente leja. La repetición de este procedimiento a distintas alturas produjo una característica disposición escalonada de las viviendas.
La excavación comenzaba normalmente por la estancia central, utilizada como sala o comedor, y desde ella se abrían progresivamente habitaciones laterales y posteriores. La vivienda podía ampliarse con el crecimiento de la familia, excavándose nuevas estancias cuando eran necesarias. Las cocinas se situaban preferentemente cerca de la fachada para facilitar la evacuación de humos, mientras los dormitorios podían ocupar las zonas más profundas.
Con el aumento del nivel de vida se añadieron frecuentemente construcciones convencionales delante de la cueva, destinadas sobre todo a cocina, baño y otras dependencias que requerían ventilación, iluminación o instalaciones difíciles de resolver en el interior excavado. Este proceso dio lugar a viviendas híbridas en las que la construcción exterior puede llegar a ocultar completamente la existencia de la antigua cueva.
Los estudios arquitectónicos han propuesto distintas clasificaciones. García Aznar y López Davó distinguieron cuatro tipos principales: cueva, casa-cueva, cueva con patio delantero y cueva con patio interior. Estudios posteriores han utilizado una clasificación simplificada en tres grupos: cuevas completamente excavadas, cuevas con construcciones anexas y casas convencionales prolongadas interiormente mediante una cueva.
Elementos singulares thumb|250px|Cueva hiladora de Crevillente. Uno de los elementos característicos de las viviendas son las lumbreras (en valenciano, llumbreres), conductos verticales similares a grandes chimeneas que comunican las habitaciones interiores con el exterior. Sus aperturas se orientaban preferentemente para favorecer la entrada de luz y permitían, junto con la puerta principal, generar ventilación cruzada. El interior de estos conductos se encalaba para aumentar la reflexión de la luz hacia las zonas más profundas de la vivienda.
Otra particularidad es la denominada habitación hiladora o (en valenciano, habitació filadora), una galería especialmente larga excavada habitualmente al fondo de algunas viviendas. Se utilizaba para el hilado del cáñamo, actividad que requería una considerable longitud para trabajar las fibras y fabricar los hilos empleados posteriormente en cordelería, esteras y otros productos. Estas dependencias se desarrollaron especialmente durante el siglo XIX y primeras décadas del XX y relacionan directamente la arquitectura doméstica con la tradición manufacturera que posteriormente dio origen a la importante industria de la alfombra de Crevillente.
Condiciones ambientales
La arquitectura excavada aprovecha la elevada inercia térmica del terreno, que amortigua las oscilaciones de temperatura exterior. Esta característica ha llevado a estudiar las casas-cueva de Crevillente como ejemplo de arquitectura tradicional adaptada a las condiciones climáticas locales y como posible referente para estrategias de arquitectura bioclimática.
Sin embargo, su contacto directo con el terreno y la limitada ventilación de las estancias más profundas pueden producir problemas de calidad del aire. Un estudio realizado por Beatriz Piedecausa y Servando Chinchón mediante mediciones efectuadas en 2011 detectó concentraciones elevadas de radón en algunas viviendas. En las cuevas completamente excavadas se obtuvo una media geométrica de 572,1 Bq/m³, frente a 114,0 Bq/m³ en las cuevas con construcciones anexas y 75,5 Bq/m³ en las viviendas del tipo casa-cueva.
Otro estudio publicado en 2018 confirmó que la profundidad de las estancias era uno de los factores asociados a una mayor concentración de radón. Los autores analizaron distintas estrategias de ventilación y concluyeron que una renovación adecuada del aire podía reducir significativamente las concentraciones, aunque alcanzar los niveles más restrictivos podía requerir tasas de ventilación difíciles de conseguir en determinadas viviendas.
Conservación
Desde finales del siglo XX las casas-cueva han comenzado a valorarse como un elemento del patrimonio arquitectónico y etnológico de Crevillente. En 2000, José Antonio García Aznar y Joaquín López Davó publicaron un estudio y catálogo gráfico específico dedicado a estas construcciones, al que siguieron investigaciones sobre su evolución tipológica, condiciones ambientales y posibilidades de rehabilitación.
Las transformaciones urbanísticas han provocado, no obstante, la desaparición o modificación de numerosos ejemplos. Algunas cuevas han sido rellenadas para evitar problemas estructurales bajo calles construidas posteriormente, y muchas otras han incorporado edificaciones convencionales en sus fachadas. Las antiguas habitaciones hiladoras se encuentran entre los elementos más amenazados debido tanto al abandono de su función tradicional como a estas transformaciones urbanas.
Referencias
Bibliografía
Enlaces externos
Casas-cueva en el Ayuntamiento de Crevillent Publicaciones del Museo Arqueológico Municipal de Crevillent
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