La Retirada de Serviez a los Llanos orientales fue una maniobra militar realizada en 1816, en la Nueva Granada, por el coronel francés Manuel Roergas de Serviez, quien servía como comandante del ejército patriota durante la reconquista española de la Nueva Granada durante la guerra independencia de Colombia

Antecedentes En 1816, las fuerzas realistas avanzaron sobre el territorio de la Nueva Granada durante la campaña de Reconquista dirigida por el general Pablo Morillo. La derrota de las fuerzas patriotas en la batalla de Cachirí ocurrida en febrero de ese año, debilitó considerablemente al Ejército del Norte y dejo prácticamente toda la línea de defensa del norte del país había colapsara dejando así que el ejército expedicionario pudiera seguir su marcha hacia el interior del país para capturar a la capital Santafé.Riaño, Camilo. (1966) «La batalla de cachiri», Revista de las Fuerzas Armadas, (37), pp. 40. doi: 10.25062/0120-0631.3107.

Tras esta derrota, el gobierno de la unión liderado por el presidente Camilo Torres Tenorio decidió nombrar coronel francés Manuel Roergas Serviez como comandante absoluto del Ejército de la Unión el 7 de marzo de 1816. Serviez aceptó su nombramiento pero puso condiciones como su ascenso a General de Brigada y la remoción del entonces secretario de guerra Andrés Rodríguez a quien creía incompetente para su cargo.Restrepo, José Manuel (1827). Historia de la Revolución de la República de Colombia. Tomo. 7. Paris: Librería Americana. p. 15 Estas condiciones fueron aceptadas por el gobierno. Tras recibir el nombramiento el general Serviez se trasladó al Puente Real de Vélez donde el general Custodio García Rovira le entregó el mando de lo que quedaba de las tropas del ejército del norte el 22 de marzo. Cuando tomó el mando de este ejército mantuvo al Coronel Francisco de Paula Santander como su segundo.

Aunque el gobierno de la unión quería que Serviez presentara una batalla campal para contener al enemigo, esto fue imposible debido a la poca tropa siendo estos solo unos 1.200 tropas mal armados y mal vestidos, además se había perdido muchas armas y municiones en Cachirí que quedó evidente en una carta que escribió Serviez el 1 de abril al secretario de guerra. “La desnudez y miseria en que he encontrado reducido este ejército, es inexplicable. V.S. puede suponérsela después de una derrota como la de Cachirí, antes de la cual hacía por lo menos seis meses que no recibían vestuario. Hay soldados que sin chaqueta ni camisa se cubren sólo con la frazada, espectáculo que no puede mirar con indiferencia un jefe sensible, amante de la disciplina, casi incapaz de establecerse entre soldados desnudos y a quienes se les falte con lo más preciso para la subsistencia. U.S. debe persuadirse de que nuestros soldados son los más virtuosos que jamás ha tenido nación alguna; ellos en medio de la desnudez y continuados padecimientos, han sido incitados por los enemigos a abandonar nuestras filas; por unos enemigos a quienes están viendo perfectamente vestidos y exactamente pagados. Pero sus virtudes son superiores a estos alicientes, que a otros que no fueran ellos ya los habrían seducido y deslumbrado”Carta de Serviez al secretario de guerra, 1 de abril de 1816 en

Poco después de mandar esa carta Serviez concibió la idea de retirarse a la provincia de Casanare en los llanos orientales con las tropas de la unión. Su decisión buscaba salvar el menguado ejército, aprovechando las condiciones del inmenso territorio de la llanura donde desgastaría al enemigo aplicándole el sistema de guerra de guerrillas.López, Manuel Antonio (1878). Recuerdos históricos del coronel Manuel Antonio López, ayudante del estado mayor general Libertador Colombia i Perú 1819-1826. Bogota: J.B. Gaitan. p. 1.

La retirada El día 2 de abril de 1816, comenzó la retirada, el general Serviez ordenó proteger la operación con un escuadrón de Dragones desmontados. Ordenó cortar los puentes del río Suárez desde Moniquirá hasta el camino del Monte de la Paja e inutilizar en cuanto se pudiera los caminos, todo esto ejecutado con gran disciplina. La retirada continuó por la vía Chiquinquirá, Ubaté, Lenguazaque y Chocontá.

Al llegar a Chiquinquirá, el Ejército de la Unión había crecido para un total de 2000 tropas (1000 infantes 1000 jinetes) y 4 piezas de artillería. Pero el rápido advance de las tropas españolas los obligó a acelerar la retirada y en buen orden marcharon en dirección a Chocontá. Pero antes de abandonar de Chiquinquira, Serviez ordenó que las tropas llevasen el cuadro de Nuestra Señora Virgen de Chiquinquira. Este fue un intento por parte de Serviez de usar la imagen de Nuestra Señora de Chiquinquirá para comprometer el espíritu religioso los pueblos en favor de la causa de la República y también para poder elevar la moral de su tropa tan sufrida.Ortiz, 1971, p. 59.

Sin embargo, en este entonces se presentó una marcada discrepancia en torno a la estrategia militar a seguir entre el entonces nuevo presidente de la Nueva Granada, José Fernández Madrid, y el comandante del ejército, general Manuel de Serviez. Mientras Fernández Madrid proponía movilizar la totalidad de las tropas hacia el sur con el objetivo de unirse al ejército del sur comandado por el general José Maria Cabal en Popayán y así consolidar las fuerzas restantes de la república. Pero Serviez se mantuvo firme en su decisión de marchar hacia los Llanos de Casanare. Además, instó al presidente de la Unión y al batallón Guardia de Honor —unidad conformada por oficiales y soldados provenientes de diversas provincias soberanas— a acompañarlo. Cabe destacar que, en este contexto, la postura de Serviez, militar experimentado y con amplio conocimiento estratégico, resultó ser considerablemente más acertada que la propuesta planteada por el presidente Fernández Madrid.

El gobierno, por medio de una carta firmada por el secretario de Guerra, José María del Castillo Rada, con fecha del 23 de abril, intentó remover al general Manuel de Serviez de su cargo. En dicha comunicación, se le instruía al segundo al mando, el coronel Francisco de Paula Santander, que, en caso de que Serviez se negara a acatar la orden de marchar hacia el sur, procediera a destituirlo y asumiera el mando del ejército para ejecutar la maniobra. No obstante, Santander se negó a cumplir la orden, incluso cuando se le ofreció, como incentivo, su ascenso al grado de general.Moreno de Ángel, Pilar (1989). Santander. Bogotá: Critica Colombia. p. 212. ISBN 978-958-42-7692-6.

El presidente Madrid al no poder obligar a Serviez retirarse al Sur abandonó la capital en la noche del 2 de mayo. Serviez quien había acantonado sus tropas en Usaquén se supo de la llegada de las fuerzas españolas comandadas por el brigadier Miguel de la Torre y el coronel Sebastián de la Calzada quienes contaban con 3000 tropas a Zipaquira el 4 de mayo a las 4:30 de la tarde. De inmediato aceleró la retirada de los patriotas, su vanguardia pasó por Santafé esa misma noche y el día siguiente paso el resto del ejército para tomar el camino a Cáqueza. Llevaban una gran cantidad de equipaje y más de doscientas reses, transportaban también en un cajón el cuadro de la Virgen de Chiquinquira. El día siguiente 6 de mayo, llegó el ejército republicano a la pequeña población de Chipaque cerca de las 4:30pm. Pero la noche anterior se evaporó gran parte del ejército, De los 2.000 hombres de infantería y caballería que contaba en sus filas no quedaron en aquella noche más que 600 infantes y 30 jinetes. El resto se desertó con sus oficiales, viéndose obligados los que permanecieron unidos a tirar el parque en los fosos y cañadas porque era numeroso y no tenían bagajes en qué conducirlos.Restrepo, José Manuel (1827). Historia de la Revolución de la República de Colombia. Tomo. 7. Paris: Librería Americana. p. 30 El mismo día entraron las tropas españolas del brigadier Miguel de la Torre a Santafé, de inmediato ordenó al capitán Antonio Gómez, comandante de los carabineros leales de Fernando VII, con su escuadrón y la compañía de Cazadores del regimiento de Numancia para que persiguieran a las tropas de Serviez.

Durante los siguientes días Serviez y su ejército marcharon por el camino real en dirección a Cáqueza. Mientras tanto el capitán Gómez y su columna seguía los pasos del los patriotas, dio alcance a la retaguardia republicana el 9 de mayo, en el Alto de Ubatoque. Allí se libró una leve escaramuza, pero los patriotas continuaron su retirada a través del bosque de Quebradahonda. Procedieron a abandonar el cajón que contenía la Virgen de Chiquinquirá en una choza situada en la altura de Sáname.

Acción de la Cabuya de Cáqueza Pocos días después, el 11 de mayo, en el paso de la Cabuya sobre el río Negro, las fuerzas patriotas fueron nuevamente alcanzadas por las tropas realistas, lo que dio lugar a un enfrentamiento entre ambos bandos. El combate resultó ser un desastre absoluto para los republicanos: sus tropas fueron dispersadas, un número considerable de soldados cayó prisionero, y se perdieron importantes recursos logísticos, incluyendo equipajes, armamento, municiones e incluso el archivo militar.Ortiz, 1971, p. 61. Como se había cortado la tarabita de Río Negro, los que pudieron pasar, para librarse de la inmediata persecución, alcanzaron apenas a doscientos, entre oficiales y soldados, los cuales, en pésimas condiciones, pudieron encaminarse a San Martín.

Desde allí siguieron su retirada por Apiay con las fuerzas de la Torre todavía en persecución de ellos. Para complicar a su enemigo, Serviez usó la táctica de tierra arrasada para impedir que su los españoles pudieran aprovechar de los recursos naturales de los lugares que atravesaba. Esta táctica afectó mucho a las operaciones de la Torre quien manifestó este problema en una carta al general Morillo donde dijo "por donde yo voy todo lo arruinó Serviez con el efecto de que no nos quedasen auxilios."

Cuatro semanas después, el 23 de junio, las fuerzas diezmadas del general Serviez, acompañadas por un grupo de civiles, lograron llegar a la localidad de Pore, capital de la provincia de Casanare. Hasta ese punto, apenas habían sobrevivido poco menos de 300 personas, incluyendo civiles, oficiales, caballería e infantería, de la cual solo quedaban 56 efectivos. Aunque Serviez tenía la intención de permanecer al menos un mes en Pore para recuperarse de las extenuantes condiciones sufridas durante la penosa travesía, dicha posibilidad se vio frustrada ante la inminente amenaza de una fuerza considerable que avanzaba en su persecución, al mando del brigadier La Torre.

Mientras tanto, el general Pablo Morillo, desde Santafé, exigía con vehemencia que el brigadier La Torre intensificara la persecución de las fuerzas republicanas con la mayor determinación posible. Consciente, en su calidad de militar de carrera, del riesgo estratégico que suponía una eventual insurgencia establecida en los Llanos Orientales, Morillo reprendió enérgicamente a La Torre y le ordenó utilizar todos los recursos disponibles para aniquilar a las fuerzas patriotas. Como parte de esa ofensiva, las tropas realistas ocuparon la población de Pore el 10 de julio; no obstante, el general Serviez ya había logrado evacuar el lugar oportunamente, evitando así un enfrentamiento directo.