Ernesto Malaccorto (Tres Arroyos, 19 de diciembre de 1902-Buenos Aires, 21 de agosto de 1991)https://anceargentina.org/site/trabajos/Depablocentenario.pdf fue un economista, contador público, funcionario y consultor argentino, doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Buenos Aires. Su trayectoria estuvo vinculada a varias de las principales transformaciones de la política económica argentina desde la Gran Depresión. Como funcionario técnico participó en las primeras investigaciones económicas del Banco de la Nación Argentina, en la organización del redescuento bancario y el control de cambios, en uno de los primeros proyectos de creación de un banco central y en la administración inicial del impuesto a los réditos. Durante los gobiernos de la Concordancia integró el núcleo de técnicos económicos vinculados a Raúl Prebisch y Federico Pinedo. Entre 1942 y 1943 se desempeñó como subsecretario de Hacienda en las gestiones de Carlos Alberto Acevedo y Jorge Alejandro Santamarina. Tras varios años en la actividad privada, regresó a la función pública durante la presidencia de Arturo Frondizi como secretario de Estado de Agricultura y Ganadería entre 1959 y 1961, formando parte del equipo económico encabezado por Álvaro Alsogaray. Posteriormente fue director y vicepresidente del Banco Central de la República Argentina y miembro del Comité de los Nueve de la Alianza para el Progreso. En sus últimos años desarrolló actividades de consultoría y académicas, y desde 1972 fue miembro de número de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.
Biografía Primeros años y formación Ernesto Malaccorto nació el 19 de diciembre de 1902 en Tres Arroyos, localidad del sur de la provincia de Buenos Aires. Era hijo de Atanasio Malaccorto y Ernesta Borcano, inmigrantes italianos originarios del Piamonte establecidos en la Argentina. La familia se encontraba vinculada al medio rural bonaerense. Su padre se desempeñó como productor agropecuario y el propio Malaccorto recordaría posteriormente ese origen familiar. Uno de sus hermanos se dedicó más tarde al comercio de maquinaria agrícola en Tres Arroyos. La familia mantuvo asimismo una estrecha vinculación con la comunidad católica de la localidad.
Realizó inicialmente estudios comerciales y obtuvo el título de perito mercantil. En 1921 ingresó en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, una institución entonces relativamente joven y que comenzaba a formar una generación de profesionales que posteriormente tendría una participación creciente en los organismos económicos del Estado. Malaccorto se graduó como contador público y obtuvo posteriormente el título de doctor en Ciencias Económicas. Durante su etapa universitaria recibió además un premio de la Facultad por un trabajo dedicado a cuestiones de economía industrial. Su formación coincidió con los años posteriores a la Reforma Universitaria de 1918 y Malaccorto participó activamente del ambiente reformista. La universidad de aquellos años constituía no solamente un espacio de formación profesional, sino también uno de los principales ámbitos de discusión política e intelectual entre una nueva generación de estudiantes y graduados.https://www.lu24.com.ar/locales/el-trust-de-los-cerebros-escribe-omar-eduardo-alonso
Fue en ese contexto donde comenzó su relación con Raúl Prebisch, apenas unos años mayor que él. El origen de la amistad fue recordado posteriormente por el propio Prebisch. Antes de conocerse personalmente, Malaccorto había intervenido públicamente en una controversia académica en la que Prebisch se enfrentó con el profesor Salvador Oría, defendiendo la posición de quien todavía no conocía. A raíz de aquel episodio ambos se encontraron personalmente y comenzó una amistad que se prolongaría durante varias décadas. La relación tendría posteriormente una enorme importancia en la carrera profesional de Malaccorto. Prebisch no lo consideraría simplemente uno más de sus colaboradores, sino uno de los integrantes de mayor confianza de su primer equipo técnico.https://es.scribd.com/document/786546274/Caravaca-La-Argentina-keynesiana
Pese a que posteriormente desarrollaría una parte importante de su carrera bajo los gobiernos conservadores de la década de 1930, Malaccorto no provenía políticamente del conservadurismo. En sus recuerdos señaló que él y otros integrantes de aquella generación de técnicos poseían sus propias preferencias políticas y mencionó que, durante aquellos años, votaban por el Partido Socialista. Su colaboración con los distintos gobiernos se basaba, según su interpretación posterior, en la convicción de que los funcionarios técnicos podían contribuir a determinadas políticas sin identificarse necesariamente con quienes ejercían el poder político.
Después de finalizar su formación universitaria, Malaccorto ingresó al Banco de la Nación Argentina. Hacia 1926 ya aparece incorporado a la oficina que realizaba estudios económicos dentro de la institución. Aquellas dependencias constituyeron un antecedente importante de la profesionalización de la economía dentro del Estado. Hasta entonces, muchas de las decisiones fiscales, bancarias o monetarias se tomaban sin disponer de organismos permanentes especializados en la recopilación de estadísticas y el análisis sistemático de la coyuntura. Durante la segunda mitad de la década de 1920 comenzaron a surgir, en cambio, pequeños equipos de profesionales dedicados a estudiar la evolución de los precios, la producción, el comercio exterior, la moneda, el crédito y las cuentas internacionales.
Cuando Raúl Prebisch reorganizó esas actividades y quedó al frente de la Oficina de Investigaciones Económicas del Banco Nación, Malaccorto se convirtió en uno de sus principales colaboradores. Prebisch recordaría posteriormente que, al recibir libertad para organizar el nuevo equipo, eligió a Malaccorto como subdirector, destacando tanto su inteligencia como la relación de lealtad personal existente entre ambos. Alrededor de la oficina se formó un grupo de jóvenes profesionales que posteriormente ocuparía cargos importantes en la administración económica argentina. Entre ellos se encontraban Máximo Alemann, Edmundo Gagneux, Julio Broide y Ramón Lequerica, entre otros. El trabajo realizado allí resultó importante no sólo por los estudios publicados, sino porque constituyó una especie de escuela práctica de formación de funcionarios económicos. Muchos de los integrantes del equipo pasarían posteriormente del análisis estadístico a la administración directa de los nuevos organismos creados durante la crisis de los años treinta.https://cdi.mecon.gov.ar/bases/docelec/ac1370.pdfhttps://repositorio.flacsoandes.edu.ec/server/api/core/bitstreams/6f3c6ca3-ea63-40eb-9fd3-9044e4e1046b/content
Crisis de 1930 La Gran Depresión alteró profundamente la economía argentina y, con ella, las funciones de los técnicos del Banco Nación. La caída de los precios internacionales de los productos agropecuarios, la contracción del comercio mundial, la disminución de la entrada de capitales y el deterioro de las reservas pusieron bajo presión al régimen monetario y financiero existente. La crisis planteó además problemas bancarios y fiscales que no podían ser afrontados únicamente mediante los instrumentos tradicionales.
Después del golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930, Prebisch fue convocado para desempeñarse como subsecretario del Ministerio de Hacienda. Malaccorto quedó entonces a cargo de la Oficina de Investigaciones Económicas y de la publicación de la Revista Económica del Banco Nación. Ese momento constituyó un punto de inflexión en su carrera. Hasta entonces su actividad había estado concentrada fundamentalmente en la investigación y el análisis económico; desde la crisis comenzó a intervenir directamente en la aplicación de políticas monetarias, bancarias y cambiarias.
Uno de los problemas más urgentes era la necesidad de proporcionar liquidez a los bancos en dificultades. La Argentina todavía no contaba con un banco central y las funciones monetarias se encontraban distribuidas entre la Caja de Conversión, el Banco Nación y distintas instituciones financieras. Prebisch consideró necesario estudiar experiencias extranjeras y envió a Malaccorto a Chile, donde desde 1925 funcionaba un banco central. Una de las cuestiones que debía examinar era el régimen de redescuentos utilizado por la institución chilena. A su regreso, Malaccorto quedó a cargo de la Comisión de Redescuento argentina. El mecanismo permitía que determinadas instituciones bancarias obtuvieran liquidez mediante el redescuento de documentos que formaban parte de sus carteras. De ese modo se buscaba impedir que problemas transitorios de liquidez obligaran a una contracción aún mayor del crédito o desembocaran en crisis bancarias.
La importancia de esta experiencia excedió la administración inmediata de la crisis. Para Prebisch y varios de sus colaboradores representó uno de los primeros contactos prácticos con una concepción monetaria en la que el Estado podía intervenir activamente para regular el crédito y atenuar los efectos de una depresión. Décadas después, Prebisch recordaría precisamente la experiencia de la Comisión de Redescuento presidida por Malaccorto como una de las circunstancias que contribuyeron a modificar algunas de sus concepciones económicas anteriores.
Los problemas externos se agravaron en 1931. La salida de Gran Bretaña del patrón oro en septiembre de ese año tuvo consecuencias especialmente significativas para la Argentina, dada la estrecha relación comercial y financiera entre ambos países. Ante la disminución de las divisas disponibles y las presiones sobre el tipo de cambio, el gobierno estableció un régimen de control de cambios. La medida supuso una intervención directa del Estado en un mercado que hasta entonces había funcionado con mucha mayor libertad. El nuevo sistema permitía administrar el acceso a las divisas y establecer prioridades entre los distintos pagos e importaciones. Malaccorto participó también en la administración de los organismos vinculados con ese régimen. De este modo, en pocos años había pasado de estudiar el funcionamiento de la economía desde una oficina del Banco Nación a intervenir directamente en la administración de instrumentos que alteraban de manera sustancial la relación entre el Estado y el sistema financiero. El redescuento y el control cambiario serían posteriormente dos de las áreas que quedarían vinculadas a la creación de una autoridad monetaria central.
El proyecto de Banco Central de 1931 y la organización del impuesto a los réditos La experiencia de la crisis reforzó entre Prebisch y sus colaboradores la convicción de que las distintas funciones monetarias debían ser coordinadas por una institución permanente. En 1931 se constituyó una comisión informal destinada a preparar un proyecto de creación de un Banco Central. La presidía el ministro de Hacienda Enrique Uriburu y estaba integrada por Ernesto Hueyo, Federico Pinedo, Raúl Prebisch, René Berger y Pablo Kilcher. Malaccorto fue designado secretario de la comisión.