Nuestra Señora de las lágrimas o Virgen de las Lágrimas, (Madonna delle lacrime en italiano) una advocación mariana surgida desde 1953 en la ciudad de Siracusa, Italia, donde una imagen del Corazón Inmaculado de María derramó gotas de líquido transparente de la parte de los ojos a manera de lágrimas reales, “lágrimas de dolor por cuantos rechazan el amor de Dios… lágrimas de dolor y esperanza” por la conversión del mundo, como dijo Juan Pablo II.

Historia Antonina Lucia Giusti y Angelo Lannuso eran unos jóvenes recién casados, por lo que Antonina, pronto queda embarazada, aunque, síntomas de complicación y cuadro patológico aparecieron en Antonina tales como: disturbios neurológicos, pérdida de la palabra, pérdida de capacidad visual y de conciencia, y crisis convulsivas, lo cual complicaban su gestación que ya estaba en el 6° mes, lo cual amenazaba la vida del bebé por nacer.

Ellos tenían una imagen de la virgen en la advocación del Corazón Inmaculado de María, la cual había sido un obsequio de bodas, con relieve, hecha de yeso, que estaba colocada en la pared junto a la cama matrimonial. Una mañana en la que Angelo se fue a trabajar, ella se recostó y un hecho sorprendente se produjo, en la casa de los jóvenes esposos, misma que estando ella presente, derramó primero unas lágrimas, y luego otras, y luego más, hasta por cuatro días consecutivos, en intervalos irregulares, desde el 29 de agosto hasta el 1 de septiembre de 1953. Cuando llegó Angelo se lo notificó siendo ambos en videntes del acontecimiento, que pronto fue reportado al párroco local.

El párroco Giuseppe Bruno visitó la casa del matrimonio, y luego se hizo acompañar de varios expertos, entre ellos el médico Michele Cassola, un agnóstico declarado, los cuales pronto se trasformaron en parte de una comisión investigadora, y testigos de las lágrimas de la Virgen, en la cual Cassasola se convirtió en el coordinador de la misma integrada por 14 miembros, la cual recogió líquido que posteriormente fue sometido a análisis para ser comparados con lágrimas de un adulto y un niño de dos años y siete meses.

El cuadro fue colocado en el balcón que daba a la calle. Allí las mejillas seguían siendo humedecidas, y miles de personas atestiguaron, sin agitaciones, observaban con serenidad y recato, siendo grabado en video por el P. Sbriglio, con la supervisión técnica de Sony. El cardenal Schuster y el Padre Gemelli se encargaron de reunir todos los elementos incluyendo testimonios bajo juramento para la elaboración de un informe fidedigno para el tribunal eclesiástico competente. Los sacerdotes y religiosas fueron restringidos su aproximación al lugar. Después del cuarto día, la imagen no derramó más lágrimas,

El cuadro, luego fue puesto después en la plaza vecina, y las curaciones de alma y cuerpo eran aún concedidas en múltiples fieles, siendo ello presenciado por el sacerdote salesiano Giusepe Tomaselli, quien después describió a detalle los acontecimientos en un libro llamado “Historia de nuestra Señora de las Lágrimas”. Una muestra es, la de Vincenzo Aricó quien había perdido la vista y divisaba sombras, temprano había recibido la comunión y rezando frente a la imagen e inmediatamente quedó curado de la vista.

El informe de Cassasola, fue emitido el 9 de septiembre de 1953: “el líquido derramado por la imagen mariana corresponde a las lágrimas humanas”, sin explicación natural conocida.

Otro informe del profesor y neuropsiquiatra especialista en patologías nerviosas del campo místico-religioso, declaró en relación al comportamiento sereno de la multitud: “Las presuntas ‘alucinaciones’ eran vistas concretarse en una realidad palpable, representada por la fluida cascada de perlas que, como quedó demostrado después en los diversos laboratorios de análisis clínicos, eran lágrimas en las cuales se notó la presencia de agua destilada, cloruro de sodio y partículas infinitesimales de sustancia proteica”, elementos que constituyen las lágrimas humanas de todos nosotros.

Tres meses después, el 12 de diciembre de 1953 día en que se celebra a la Virgen de Guadalupe, los obispos de la región de Sicilia, “concluyeron unánimemente con el juicio de que no se puede poner en duda la realidad de la lacrimación.

El 17 de octubre de 1954, el Papa Pío XII se refirió a este hecho como prodigioso y, envió un mensaje por la radio al congreso mariano regional de Sicilia en el cual dijo: “¿Comprenderán los hombres el arcano lenguaje de estas lágrimas? ¡Oh las lágrimas de María? En el Gólgota eran lágrimas de dolor por Jesús y de tristeza por el pecado del mundo".

Santuario La noticia se difundió, los fieles y curiosos aparecieron, y la cantidad que iba a venerar la milagrosa imagen, resultó en la decisión de edificar un Santuario de la virgen delle Lacrime que se hizo realidad en 1968, que fue renovado en 1994, y la consagración del lugar la realizó ese año, Juan Pablo II el día 6 de noviembre. Juan Pablo II, el Papa peregrino en ese evento dijo: “Las lágrimas de la Virgen testimonian la presencia de la Madre Iglesia en el mundo”. “Son lágrimas de dolor por cuantos rechazan el amor de Dios, por las familias separadas o que tienen dificultades, por la juventud amenazada por la civilización de consumo y a menudo desorientada, por la violencia que provoca aún tanto derramamiento de sangre, y por las incomprensiones y los odios que abren abismos profundos entre los hombres y los pueblos”.

El 31 de agosto se celebra en el Santuario Mariano de Siracusa cada año el aniversario del acontecimiento mismo que cada año recibe aproximadamente a un millón de personas que peregrina hasta ese lugar.

Virgen de las Lágrimas de Spoleto, Trevi En 1485, el pintor Diotallevio d’Antonio pintó una imagen de la Virgen y el Niño en la pared de su casa; poco después comenzaron a observarse lágrimas que caían de los ojos de la imagen, fenómeno que se prolongó durante varios meses. La comunidad municipal documentó el suceso y, en agradecimiento, se construyó la basílica de Santa María delle Lacrime, consagrada en 1489, la cual sigue albergando la devoción a Nuestra Señora de las Lágrimas. La basílica de Santa María delle Lacrime en Trevi fue construida con arquitectura renacentista y alberga obras de Perugino y Giovanni Spagna, testimonio del vínculo entre arte y fe en la devoción mariana.

Referencias

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