Gonzalo de Aróstegui y Herrera (La Habana, 26 de febrero de 1771-Guanabacoa, 10 de agosto de 1828) fue un militar y político español. Alcanzó el empleo de brigadier y ejerció como capitán general de Puerto Rico entre 1820 y 1822, durante los primeros años del Trienio Liberal. Fue además caballero de la Orden de Calatrava y participó en la Guerra del Rosellón y en la Guerra de la Independencia Española. Posteriormente fue elegido diputado por La Habana a las Cortes Generales durante la legislatura de 1822-1823.

Su trayectoria pertenece a la generación de militares criollos de la América española que desarrollaron su carrera entre el final del Antiguo Régimen, las guerras revolucionarias y napoleónicas y la crisis política de la Monarquía española. Su condición de habanero perteneciente a una familia de elevada posición social y militar no impidió que desarrollara prácticamente toda su carrera profesional al servicio de la Monarquía, tanto en la Península como en sus territorios americanos. Durante el Trienio Liberal se identificó con el sistema constitucional y recibió el nombramiento de capitán general de Puerto Rico.

Orígenes y familia

Gonzalo de Aróstegui y Herrera nació en La Habana el 26 de febrero de 1771. Pertenecía a una de las familias de la élite criolla habanera vinculadas a la administración, el ejército y las actividades económicas de la isla. Fue hijo del coronel Martín de Aróstegui y Basave y de Antonia María de Herrera y Chacón. Su padre pertenecía a una familia de militares y hacendados de origen vasco asentada en Cuba y llegó a alcanzar el empleo de coronel de los Reales Ejércitos.

La documentación genealógica identifica asimismo a Gonzalo como miembro de la rama habanera de los Aróstegui-Herrera y proporciona datos sobre sus ascendientes y relaciones familiares.

Tuvo, entre otros familiares próximos, a Martín y José. Contrajo matrimonio en 1809 con María del Carmen Rodríguez de Valcárcel y O'Conry, perteneciente asimismo a una familia de la élite habanera. El matrimonio no tuvo descendencia.

Carrera militar

Ingreso en las Reales Guardias Españolas

Aróstegui ingresó en el ejército a los dieciséis años. El expediente conservado en el Archivo Histórico Nacional demuestra que ya era segundo teniente de las Reales Guardias Españolas cuando se tramitó su expediente para ingresar en la Orden de Calatrava entre 1794 y 1795. El expediente lo identifica expresamente como natural de La Habana y perteneciente a las Reales Guardias de Infantería Española.

Las fuentes biográficas sitúan su ingreso como cadete el 26 de febrero de 1787. Ascendió a alférez en junio de 1793 y posteriormente a teniente durante la campaña contra la Francia revolucionaria.

Guerra del Rosellón

Durante la Guerra del Rosellón o guerra de la Convención, Aróstegui sirvió en el ejército español que operaba en Cataluña. Participó en diversas operaciones y combates, entre ellos los de Masdeu y Trullàs. En 1794, durante la campaña, intervino en el combate del Pla del Rei, donde cayó prisionero de los franceses.

El cautiverio tuvo especial importancia en su trayectoria. Después de la conclusión de la guerra fue canjeado y continuó su carrera en el ejército español. En la documentación posterior aparece vinculado a los empleos superiores de las Guardias Españolas.

En junio de 1798 obtuvo el empleo de primer teniente.

Caballero de la Orden de Calatrava

Entre 1794 y 1795 se instruyó el expediente para la concesión del hábito de la Orden de Calatrava. La documentación conservada en PARES constituye una de las fuentes primarias más importantes para su biografía, pues contiene las pruebas realizadas para acreditar las condiciones requeridas para la concesión del título de caballero. El expediente lo describe como natural de La Habana y segundo teniente de las Reales Guardias de Infantería Española.

La pertenencia a la Orden de Calatrava confirma la integración de Aróstegui en los círculos militares y sociales de la élite de la Monarquía española de finales del siglo XVIII.

Guerra de la Independencia Española

La invasión napoleónica de la península ibérica abrió una nueva etapa de su carrera. Aróstegui combatió en las fuerzas españolas durante la Guerra de la Independencia Española.

Participó con el Ejército del Centro en diferentes operaciones contra las fuerzas napoleónicas, entre ellas el ataque de Cascante, la retirada desde Tudela hacia Cuenca y posteriormente hacia Santa Cruz de Mudela. Durante estas operaciones formó parte de la división de vanguardia mandada por el general Francisco Javier Venegas.

En febrero de 1809 fue ascendido a capitán y destinado al Ejército de Extremadura, mandado por el duque de Alburquerque. Posteriormente desempeñó funciones de mayor general de Infantería del ejército. Participó en la batalla del Puente del Arzobispo, librada en noviembre de 1809.

Retirada hacia Andalucía

Uno de los episodios más importantes de su carrera tuvo lugar a finales de 1809. Cuando las tropas francesas emprendieron la ofensiva contra los pasos de Sierra Morena, el ejército de Extremadura participó en la cobertura de la retirada de las fuerzas españolas hacia el sur.

La operación permitió proteger la retirada de los restos del ejército español, así como de la Junta Suprema Central y posteriormente de la Regencia, hacia la Isla de León. La actuación de Aróstegui durante estas operaciones fue recompensada con el empleo de brigadier y con su declaración por las Cortes como Benemérito de la Patria.

El episodio consolidó su reputación como oficial de campaña y explica en buena medida la consideración que alcanzó dentro del ejército español durante los años posteriores.

Comisión en Cuba

En el contexto de la guerra fue destinado temporalmente a Cuba con la misión de contribuir a la unificación de la instrucción de las tropas. Permaneció aproximadamente siete meses en la isla antes de regresar a la Península.

Esta comisión resulta significativa porque muestra la continuidad de los vínculos entre Aróstegui y Cuba, donde se encontraba su familia y donde posteriormente se desarrollaría la última etapa de su vida.

Conflicto de Ceuta y proceso de rehabilitación

En 1814 fue nombrado comandante general del Campo de Gibraltar. Durante el desempeño de este cargo surgió un grave conflicto con las autoridades de Ceuta.

El gobernador de la plaza acusó a Aróstegui de haber obstaculizado los socorros destinados a Ceuta durante el bloqueo sufrido por la ciudad. Como consecuencia de estas acusaciones fue separado de su cargo y posteriormente sometido a un largo proceso. Documentación conservada en el Archivo Histórico de Protocolos de Madrid registra, entre otros documentos, un pleito-homenaje otorgado por Aróstegui para el gobierno de la plaza de Málaga en agosto de 1815, lo que confirma su presencia en el escenario militar peninsular durante este período.

El conflicto se prolongó durante varios años. Finalmente, las acusaciones contra Aróstegui fueron consideradas infundadas y su acusador fue castigado por calumnia y falsedad, mientras que al militar se le reconocieron las gracias del rey.

El episodio tuvo consecuencias personales importantes y contribuyó a su decisión de solicitar el retiro en Cuba. En 1818 obtuvo autorización para retirarse a La Habana con el sueldo correspondiente a coronel.

Capitán general de Puerto Rico

Nombramiento

La revolución liberal de 1820 modificó nuevamente la situación política española. El restablecimiento de la Constitución española de 1812 llevó a la reorganización de las autoridades de los territorios americanos.

Aróstegui, identificado con el sistema constitucional, fue nombrado el 27 de abril de 1820 capitán general y jefe superior político de Puerto Rico. Llegó a San Juan el 7 de agosto de ese año y tomó posesión del gobierno de la isla.

Las fuentes de la Academia Puertorriqueña de la Historia fijan su período de gobierno entre el 7 de agosto de 1820 y el 11 de febrero de 1822.

Política y administración

El gobierno de Aróstegui coincidió con los primeros momentos del llamado Trienio Liberal y estuvo marcado por la aplicación del orden constitucional en Puerto Rico.

Durante su administración se impulsaron medidas relativas a la enseñanza elemental y a las comunicaciones. La historiografía puertorriqueña ha señalado asimismo la existencia de una importante inmigración de españoles y venezolanos leales a la Monarquía, consecuencia de la crisis política y militar que afectaba al continente americano.

El gobierno de Aróstegui se desarrolló además en un contexto de tensión entre las autoridades civiles, militares y eclesiásticas. Durante el segundo período constitucional mantuvo una política de aplicación de las disposiciones de las Cortes y entró en conflicto con sectores eclesiásticos, entre ellos el obispo Mariano Rodríguez de Olmedo.

Conspiración de Bayamón

Durante 1821 Puerto Rico experimentó una situación de creciente preocupación política y social. A las noticias procedentes de las guerras de independencia hispanoamericanas se añadió el temor a conspiraciones internas.

En las haciendas de Bayamón se descubrió en julio de 1821 una conspiración protagonizada por esclavos. El episodio fue interpretado por las autoridades dentro del contexto de las insurrecciones y conspiraciones que se habían producido en otros territorios del Caribe después de la Revolución haitiana.

La conspiración contribuyó a que el gobierno reforzara las medidas de seguridad y la presencia militar en la isla. La historiografía sobre Puerto Rico conserva referencias documentales al episodio en los fondos del Archivo General de Puerto Rico.

La independencia efímera de Santo Domingo

Uno de los episodios más significativos de su gobierno ocurrió a finales de 1821.

El 1 de diciembre de 1821, el auditor de guerra José Núñez de Cáceres proclamó en Santo Domingo el llamado Estado Independiente del Haití Español, acontecimiento conocido posteriormente como Independencia efímera. El movimiento buscaba poner fin al dominio español en la parte oriental de la isla y procuraba establecer vínculos con la Gran Colombia de Simón Bolívar.

Los dirigentes de la nueva entidad enviaron una comunicación a Aróstegui, en su condición de capitán general de Puerto Rico, invitándolo a seguir el ejemplo dominicano y proclamar también la independencia de la isla. La propuesta fue rechazada por Aróstegui, que mantuvo su fidelidad a la Monarquía española.

La historiografía dominicana y puertorriqueña ha conservado este episodio como una muestra de la posición política de Aróstegui durante la crisis final del dominio español en el Caribe. Salvador Brau señaló que el gobernador puertorriqueño protestó ante la propuesta de Núñez de Cáceres y que posteriormente abandonó el gobierno de Puerto Rico.

La correspondencia y las narraciones contemporáneas muestran además que la negativa de Aróstegui fue firme. Una recreación literaria posterior de Max Henríquez Ureña conserva el episodio de la comunicación enviada por Núñez de Cáceres y la reacción del gobernador, aunque esta obra no debe utilizarse como fuente primaria para establecer los hechos.

Diputado a Cortes

En marzo de 1821 Aróstegui fue elegido diputado por La Habana. La documentación parlamentaria española registra su vinculación con las elecciones a Cortes de 1822 por la circunscripción de Cuba.

La historiografía reciente lo sitúa, junto con Andrés Arango y Antonio Remón Zarco del Valle, entre los representantes de la élite criolla habanera elegidos para las Cortes y caracterizados por posiciones próximas al liberalismo moderado.

La elección y el reconocimiento de los diputados cubanos se desarrollaron en un contexto político particularmente conflictivo. Las actas electorales fueron objeto de controversia en las Cortes, aunque finalmente los poderes de los diputados fueron reconocidos.