El Ateneo de la Juventud Democrática Argentina (AJDA), conocido también como Demos por el nombre de la revista que editaba, fue una agrupación juvenil, política e intelectual argentina fundada en Buenos Aires en febrero de 1946. Integrada principalmente por jóvenes universitarios y profesionales interesados en cuestiones políticas, económicas, jurídicas y culturales, reunió a una nueva generación vinculada predominantemente al pensamiento liberal y conservador argentino. Su principal instrumento de difusión fue la revista trimestral Demos, dedicada al análisis de cuestiones políticas, económicas, filosóficas, históricas y culturales. La publicación alcanzó tal identificación con el Ateneo que el nombre "Demos" terminó siendo utilizado también informalmente para referirse al propio grupo.
El Ateneo desarrolló sus actividades desde mediados de la década de 1940 hasta mediados de la década siguiente. Durante ese período funcionó como un ámbito de formación, discusión y sociabilidad de una generación de jóvenes liberales y conservadores, varios de los cuales ocuparon posteriormente importantes posiciones en la política, la administración pública, la diplomacia, la actividad empresarial y la vida intelectual argentina. Entre sus principales impulsores se encontraban José Alfredo Martínez de Hoz, quien ejerció como su primer presidente, Rafael Squirru, Enrique Pinedo, Carlos Pedro Blaquier, Carlos Manuel Muñiz, Conrado Etchebarne, Jorge Wehbe y Miguel Padilla, entre otros. Durante los años siguientes se incorporaron nuevos integrantes, entre ellos Mariano de Zavalla, Jaime Perriaux, Jorge Giménez Zapiola, Isidoro Ruiz Moreno, Juan Balestra y Jorge Correas.https://revistas.ungs.edu.ar/index.php/po/article/download/1304/1646/5457?inline=1&https://derechoshumanos.mjus.gba.gob.ar/wp-content/uploads/2022/04/complices2.pdf?
Historia Fundación El Ateneo de la Juventud Democrática Argentina fue constituido en Buenos Aires en febrero de 1946, en el contexto de la campaña electoral que culminó con las elecciones presidenciales del 24 de febrero de ese año y el ascenso político de Juan Domingo Perón. La organización surgió a partir de un grupo de jóvenes pertenecientes principalmente a los ambientes universitarios, profesionales y sociales de Buenos Aires que buscaban establecer un ámbito propio de discusión política e intelectual. Buena parte de sus integrantes había participado o simpatizado con las movilizaciones opositoras desarrolladas durante los últimos meses del gobierno militar surgido de la golpe de Estado del 4 de junio de 1943.
A diferencia de las organizaciones partidarias tradicionales, el Ateneo no se constituyó como un partido político ni pretendió inicialmente intervenir de manera directa en las elecciones. Su propósito era proporcionar a una nueva generación un espacio de formación política, discusión doctrinaria y elaboración intelectual, mediante reuniones periódicas, conferencias, debates y publicaciones. El carácter generacional constituyó una de sus principales particularidades. La mayor parte de sus fundadores tenía alrededor de veinte años. José Alfredo Martínez de Hoz fue elegido primer presidente del Ateneo, cargo que desempeñó entre 1946 y 1947. Rafael Squirru ocupó una posición destacada en la conducción inicial y participó activamente en las actividades intelectuales y editoriales de la institución. El primer núcleo estuvo integrado además por Carlos Manuel Muñiz, Carlos Pedro Blaquier, Guillermo Ruiz Moreno, Conrado Etchebarne, Jorge Wehbe, Miguel Padilla, Enrique Pinedo, Luis Astigueta, Ricardo Paz y Ramón Columba, entre otros jóvenes.
Las primeras actividades se desarrollaron en diferentes puntos de la ciudad de Buenos Aires. Los integrantes solían reunirse también informalmente en establecimientos del centro porteño, entre ellos la tradicional confitería Richmond, situada sobre la calle Florida.
Primeros años Desde su creación, el Ateneo comenzó a organizar reuniones y encuentros dedicados al análisis de los principales problemas políticos e institucionales de la Argentina y del mundo de posguerra. La consolidación del gobierno de Perón después de 1946 otorgó al grupo una identidad crecientemente opositora. Sin embargo, su actividad no se limitó a la política coyuntural. Entre sus miembros existía particular interés por cuestiones relacionadas con la democracia, las instituciones republicanas, el liberalismo, las élites dirigentes, la economía, la filosofía política y la cultura occidental.
La formación profesional de sus integrantes contribuyó a esa diversidad temática. Dentro del Ateneo coincidieron estudiantes y graduados de Derecho, Economía y otras disciplinas, junto con jóvenes vinculados a la actividad empresarial y cultural. Martínez de Hoz abandonó la presidencia institucional después de su período inicial, aunque continuó estrechamente relacionado con el Ateneo y particularmente con la conducción de su publicación. Durante los años siguientes fueron sucediéndose diferentes dirigentes al frente de la agrupación. Hacia comienzos de la década de 1950, Enrique Pinedo había alcanzado la presidencia de la Comisión Directiva, mientras que posteriormente otros integrantes de generaciones más jóvenes ocuparon cargos directivos.
Revista Demos El principal órgano de expresión del Ateneo fue la revista Demos, publicación periódica dedicada fundamentalmente a cuestiones políticas, económicas, filosóficas, históricas y culturales. La revista comenzó a circular durante los primeros tiempos de existencia de la organización y rápidamente se convirtió en su principal instrumento de intervención en el debate público. Martínez de Hoz estuvo estrechamente vinculado con su dirección durante aproximadamente una década. Rafael Squirru también participó de manera activa en la preparación editorial durante los primeros años, tanto mediante la elaboración de artículos y editoriales como a través del contacto con colaboradores. Posteriormente, Enrique Pinedo ejerció la dirección de la publicación durante una de sus etapas. Entre quienes participaron de su redacción se encontraban Carlos Pedro Blaquier, Ignacio Díaz de Céspedes, Antonino C. Vivanco y Juan Miguel Martínez de Hoz, hermano de José Alfredo. La revista contaba además con numerosos colaboradores, tanto pertenecientes al Ateneo como externos a la institución. Entre los autores que publicaron en sus páginas figuraron Mariano de Zavalla, José Manuel Saravia y Enrique de Gandía, entre otros.
Uno de los temas recurrentes de la publicación fue la problemática de las clases dirigentes y las élites políticas. Los artículos discutían la capacidad de conducción de las sociedades contemporáneas, las consecuencias de la expansión de la democracia de masas, la formación de los dirigentes y las condiciones necesarias para el mantenimiento de las instituciones republicanas. Otros trabajos se referían a la política internacional, la historia argentina, las transformaciones económicas de la posguerra y las principales corrientes del pensamiento político occidental. Demos incluía también comentarios bibliográficos, reseñas de revistas nacionales y extranjeras, crónicas culturales y noticias relacionadas con las actividades del Ateneo. La identificación entre publicación e institución llegó a ser tan estrecha que sus integrantes comenzaron a ser conocidos como integrantes del grupo Demos, denominación que sobrevivió posteriormente a la propia experiencia institucional del Ateneo.
Orientación política e intelectual El Ateneo de la Juventud Democrática Argentina perteneció predominantemente al amplio espacio liberal-conservador de la política y la cultura argentinas. No constituyó, sin embargo, una organización ideológicamente homogénea ni elaboró un programa partidario cerrado. Dentro de sus filas convivieron distintas corrientes del liberalismo, el conservadurismo, el republicanismo y el pensamiento católico. Uno de los elementos que inicialmente proporcionó mayor cohesión a sus miembros fue la oposición al peronismo. Durante los gobiernos de Perón, el Ateneo se convirtió en uno de los espacios juveniles de sociabilidad intelectual vinculados al antiperonismo liberal-conservador. Sus integrantes cuestionaban particularmente la concentración del poder político, el personalismo, la movilización plebiscitaria de las masas y el debilitamiento que atribuían a las instituciones republicanas.
Sin embargo, sus debates excedieron ampliamente la oposición al gobierno peronista. Una preocupación central fue el problema de la calidad de las clases dirigentes y su relación con el funcionamiento de la democracia. Algunos integrantes consideraban que las instituciones democráticas requerían la existencia de sectores dirigentes capacitados intelectual y moralmente para ejercer responsabilidades públicas. Desde esta perspectiva, la democracia debía combinar la participación popular con la formación de élites capaces de dirigir el Estado. Estas preocupaciones se manifestaron particularmente en los artículos publicados en Demos. Carlos Pedro Blaquier, por ejemplo, abordó la cuestión en su ensayo "Paradoja de la democracia", mientras que otros colaboradores analizaron problemas vinculados con las élites, las clases dirigentes y la supervivencia de la cultura.https://reader.digitalbooks.pro/content/preview/books/98848/book/OEBPS/Text/lalibertad-4.html?
El Ateneo defendió asimismo principios asociados con la economía de mercado, la propiedad privada y el constitucionalismo liberal, aunque las posiciones concretas de sus miembros evolucionaron y divergieron a lo largo del tiempo. La posterior trayectoria de muchos integrantes condujo a que el grupo fuera identificado retrospectivamente con corrientes liberales y conservadoras que adquirieron mayor influencia durante las décadas de 1950, 1960 y 1970. No obstante, durante sus primeros años el Ateneo tuvo principalmente el carácter de una agrupación juvenil destinada a la formación y discusión intelectual.
Enrique Pinedo y la renovación generacional Hacia comienzos de la década de 1950, Enrique Pinedo había alcanzado la presidencia de la Comisión Directiva del Ateneo. Pinedo pertenecía al núcleo temprano de la organización y había participado además de las actividades de Demos. Su presidencia coincidió con una etapa en la que el grupo fundador comenzaba a superar la condición estrictamente universitaria y sus integrantes iniciaban sus respectivas carreras profesionales. En 1951 se produjeron cambios dentro de la conducción. En febrero de ese año Pinedo continuaba ejerciendo la presidencia y participaba activamente en los asuntos internos de la institución. Dos meses más tarde, en abril, presentó su renuncia al cargo. A pesar de los cambios en la conducción, el Ateneo continuó desarrollando actividades durante los años siguientes. La existencia de una Comisión Directiva formal y la sucesión de diferentes presidentes evidenciaban la institucionalización progresiva de un grupo que había comenzado en 1946 como un pequeño círculo de jóvenes.
Una de las particularidades del Ateneo fue su capacidad para incorporar nuevos miembros durante la década de 1950. El núcleo fundacional estaba integrado predominantemente por jóvenes nacidos durante la primera mitad de la década de 1920. Con el paso del tiempo se sumaron personas pertenecientes a una generación más joven que no habían podido participar de la fundación original. Hacia mediados de la década de 1950 participaban de las actividades del Ateneo, entre otros, José Alfredo Martínez de Hoz, Miguel Padilla, Mariano de Zavalla, Enrique Pinedo, Carlos Pedro Blaquier, Jorge Giménez Zapiola, Isidoro Ruiz Moreno, Juan Balestra y Jorge Correas.