El Sitio de Betar fue el último enfrentamiento militar de la Rebelión de Bar Kojba (132-135 d. C.), la tercera y última gran revuelta judía contra el Imperio romano. La fortaleza de Betar cayó en el verano del año 135 d. C., y su destrucción marcó el fin de la resistencia judía en Judea y el inicio de un período de diáspora masiva.Dión Casio, Historia Romana 69.12-14.

El sitio ha sido objeto de estudio por su impacto demográfico y teológico en el judaísmo y el cristianismo primitivo.Peter Schäfer, The Bar Kokhba War Reconsidered, 2003.

Contexto histórico

Antecedentes de la revuelta La revuelta de Bar Kojba estalló en el año 132 d. C. como consecuencia de varias políticas del emperador Adriano. Entre las causas documentadas por las fuentes antiguas y aceptadas por la historiografía moderna se incluyen:

La posible prohibición de la circuncisión (brit milá), considerada por los romanos como una mutilación.Díón Casio, Historia Romana 69.12. La construcción de la colonia romana de Aelia Capitolina sobre las ruinas de Jerusalén, con un templo dedicado a Júpiter Capitolino en el lugar del Segundo Templo.Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica 4.6. El establecimiento de una colonia romana con veteranos de guerra, que implicaba expropiaciones de tierras.

El gobernador de Judea, Quinto Tineyo Rufo, fue el encargado de ejecutar estas políticas. Según Dión Casio, Rufo provocó el levantamiento al iniciar la construcción de Aelia Capitolina. Rufo no participó en el sitio de Betar y fue relevado antes de la llegada de Sexto Julio Severo.Anthony Birley, Hadrian: The Restless Emperor, 1997.

Simón bar Kojba y el mesianismo El líder de la revuelta, Simón bar Kojba, logró unificar a las facciones judías bajo su mando. Fue aclamado por el rabino Akiva ben Iosef como el Mesías prometido, basándose en la profecía de Números 24:17: "Saldrá estrella de Jacob, y se levantará cetro de Israel". Tras su fracaso, las fuentes rabínicas lo denominaron Bar Koziba (el Hijo de la Mentira).Talmud de Jerusalén, Taanit 4:6.

Bar Kojba conquistó Jerusalén en el año 132 d. C. y acuñó monedas con inscripciones como "Año 1 de la redención de Israel" y "Por la libertad de Jerusalén". Su gobierno restauró temporalmente la soberanía judía sobre Judea.Yigael Yadin, Bar-Kokhba, 1971.

La respuesta romana El Imperio romano respondió con una movilización masiva. Adriano convocó a su general Sexto Julio Severo, que se encontraba en Britania, para sofocar la rebelión.Díón Casio, Historia Romana 69.13. Severo, con experiencia en guerra de guerrillas y asedios, llegó a Judea a principios del 134 d. C. Adriano no estuvo presente en Judea durante el sitio; supervisó la campaña desde Roma.

La fortaleza de Betar

Ubicación y características Betar (en hebreo: , Beitar; en griego: Βήθαρ, Béthar) se ubicaba en una colina a unos 8 km al suroeste de Jerusalén. Se identifica con el yacimiento de Khirbet el-Yahud, cerca de la localidad de Battir.

La fortaleza presentaba características defensivas notables:

Topografía: Situada en una colina que dominaba los valles circundantes. Murallas: De piedra caliza de hasta 3 metros de espesor, con torres y puertas fortificadas. Sistema de agua: Cisternas excavadas en la roca que garantizaban el suministro durante el asedio. Túneles subterráneos: Utilizados para salidas sorpresa y abastecimiento.

Los defensores La guarnición de Betar estaba compuesta por guerrilleros judíos y sus familias. Las estimaciones modernas sugieren entre 5.000 y 10.000 defensores. Dión Casio menciona 580.000 muertos judíos en toda la guerra, pero esta cifra es considerada exagerada por los historiadores

Los defensores utilizaban armas capturadas a los romanos (espadas cortas, lanzas, armaduras) y armas propias (hondas, arcos). Bar Kojba estableció su cuartel general en la fortaleza.

El asedio

Tácticas romanas Sexto Julio Severo diseñó un asedio de desgaste que combinaba varias tácticas:

1. Contravallación: Los romanos construyeron un muro (agger) que rodeaba la fortaleza, impidiendo la entrada o salida de suministros. Restos de este muro han sido documentados arqueológicamente.

2. Rampas de asedio: Se levantaron rampas de tierra y madera contra los puntos débiles de la muralla para facilitar el avance de torres de asedio.

3. Artillería: Se utilizaron ballistae (catapultas) y onagri para bombardear las murallas y el interior de la fortaleza.

4. Escaramuzas diarias: Pequeños grupos de soldados hostigaban a los defensores para desgastarlos físicamente.

5. Contraminas: Los romanos detectaron y bloquearon los túneles excavados por los defensores.

Condiciones del asedio El asedio se prolongó desde la primavera del 135 d. C. hasta el mes de Agosto del 135 d. C. Las fuentes talmúdicas indican que los defensores sufrieron escasez de alimentos y enfermedades. Los romanos enfrentaron dificultades logísticas y el calor extremo de Judea. Durante el asedio, los defensores realizaban salidas nocturnas desde los túneles subterráneos para atacar las máquinas de asedio romanas y causar bajas entre los legionarios. Los romanos respondieron excavando contraminas para bloquear estos túneles y hostigar a los defensores con escaramuzas diarias cerca de las murallas. Estas tácticas de desgaste, combinadas con el hambre y las enfermedades, fueron debilitando progresivamente a la guarnición de Betar

Evidencias arqueológicas Las excavaciones en Masada, iniciadas por Yigael Yadin en los años 1960 y continuadas en Betar por arqueólogos como Boaz Zissu, han documentado:Boaz Zissu, "The Bar Kokhba Revolt: The Archaeological Evidence", 2018.

Muros con impactos de proyectiles de catapulta. Puntas de flecha y jabalinas romanas y judías. Monedas de Bar Kojba acuñadas durante el asedio (años 2 y 3 de la revuelta). Restos de un túnel de escape bloqueado por los romanos. Fosas comunes con restos humanos, indicando una masacre. Cerámica y utensilios que permiten reconstruir la vida cotidiana.

La batalla final

La brecha La Mishná (Taanit 4:6) enumera la captura de Betar entre las cinco calamidades ocurridas el 9 de Av.Mishná Taanit 4:6. El Talmud de Jerusalén (Taanit 4:6) narra que la brecha se abrió en el norte de la fortaleza, aunque no especifica el método (ariete o rampa). Los historiadores consideran que la brecha se logró mediante un ariete o una rampa de asedio.

El asalto final Severo ordenó el asalto general. Los legionarios romanos penetraron a través de la brecha y combatieron calle por calle. Los defensores, conscientes de que no recibirían clemencia, ofrecieron una resistencia tenaz.

Muerte de Bar Kojba Simón bar Kojba murió en el asalto final. Dión Casio (Historia Romana 69.14) y el Talmud de Jerusalén (Taanit 4:6) coinciden en que cayó combatiendo. Las fuentes rabínicas tardías incluyen leyendas sobre su muerte, pero los historiadores las consideran moralizantes y no históricas.

La masacre Tras la caída de la fortaleza, los romanos incendiaron y arrasaron la ciudad. La Guemará (Taanit 26b) afirma que los cadáveres de los defensores no fueron enterrados durante siete años. Aunque esta afirmación no ha sido confirmada arqueológicamente, refleja la brutalidad de la represión romana según la tradición judía.

Dión Casio cifra en 580.000 los muertos judíos en toda la guerra, pero los historiadores modernos consideran esta cifra retórica.

Consecuencias

Políticas de Adriano Adriano implementó medidas para borrar la identidad judía de Judea:

Cambio de nombre: Judea fue renombrada como Siria Palestina (Syria Palaestina).Anthony Birley, Hadrian: The Restless Emperor, 1997. Aelia Capitolina: Jerusalén fue reconstruida como una ciudad pagana, con un templo a Júpiter en el monte del Templo. A los judíos se les prohibió la entrada, excepto en Tishá B'Av. Prohibiciones religiosas: Se intensificaron las leyes contra la circuncisión, el Sabbat y el estudio de la Torá. Despoblación: Muchos judíos fueron asesinados o vendidos como esclavos. Los supervivientes emigraron a Galilea o Babilonia. Esclavitud: Los supervivientes de Betar y otros enfrentamientos fueron vendidos como esclavos en mercados en Hebrón y Gaza según Dión Casio

Impacto en el judaísmo El fracaso de la revuelta tuvo consecuencias teológicas profundas:

Fin del mesianismo activo: Los rabinos desvincularon el mesianismo de la acción política, enfatizando la oración y el estudio. Consolidación rabínica: El liderazgo religioso pasó de reyes y guerreros a rabinos. Tishá BeAv: La caída de Betar se incorporó al ayuno que conmemora la destrucción del Primer y Segundo Templo, unificando las tres catástrofes.

Impacto en el cristianismo Los cristianos primitivos, que no apoyaron la revuelta, vieron en la caída de Betar la confirmación de las profecías de Jesús sobre la destrucción de Jerusalén (Lucas 21:20-24, Mateo 24:15-22).Justino Mártir, Diálogo con Trifón 109. Para autores como Justino Mártir y Eusebio de Cesarea, la derrota de Bar Kojba demostraba que el judaísmo había sido reemplazado por el cristianismo como el nuevo Israel.

Historiografía moderna Los historiadores contemporáneos (Schäfer, Yadin, Birley, Mor) interpretan el sitio de Betar como un conflicto de resistencia anticolonial, una revuelta mesiánica mal calculada o un acto de genocidio imperial.Menahem Mor, The Second Jewish Revolt: The Bar Kokhba War, 132-136 CE, 2016.

Interpretaciones religiosas

Visión judía La tradición rabínica, reflejada en la Mishná Taanit 4:6 y desarrollada en la Guemará (Taanit 26b y Talmud de Jerusalén Taanit 4:6), atribuye la caída de Betar a causas internas más que a la fuerza romana. La mishná enumera cinco calamidades ocurridas el 9 de Av, entre ellas: "Betar fue capturada". Aunque Bar Kojba no es mencionado por su nombre en la mishná, la tradición rabínica identifica la caída de Betar con el fin de su revuelta.

Soberbia de Bar Kojba: La Guemará (Taanit 26b) señala que Bar Kojba confió en su propia fuerza en lugar de en Dios, lo que provocó su fracaso. Su autoproclamación como Mesías fue vista como un acto de arrogancia. El texto relata que, cuando los rabinos le preguntaron cómo pensaba vencer a los romanos, Bar Kojba respondió: "No os preocupéis, yo los venceré con mi propia fuerza". Esta confianza excesiva en sus capacidades humanas es presentada como un acto de soberbia que provocó la ira de Dios.Peter Schäfer, The Bar Kokhba War Reconsidered, 2003, p. 45.

Odio gratuito (Sinat Jinam): La causa principal de la destrucción fue la división interna y el odio entre los propios judíos, el mismo pecado que causó la destrucción del Primer y Segundo Templo. El Midrás Eichá Rabbati (2:2) afirma: "Betar fue destruida por el odio sin causa".Midrás Eichá Rabbati 2:2. Esta interpretación convierte a Betar en un símbolo de la autodestrucción judía, más que de la opresión externa.Menahem Mor, The Second Jewish Revolt, 2016, p. 89.

La masacre y el castigo divino: La Guemará (Taanit 26b) narra que los romanos prohibieron enterrar a los muertos durante siete años, un castigo que refleja la gravedad del pecado interno. Según el texto, los cuerpos permanecieron expuestos a los elementos y a las bestias, y los romanos establecieron guardias para evitar que los judíos se acercaran a darles sepultura.Yigael Yadin, Bar-Kokhba, 1971, p. 120. El Midrás Eichá Rabbati (2:2) añade que Adriano permitió finalmente el entierro después de un milagro, aunque los historiadores consideran esta narración como legendaria.Peter Schäfer, The Bar Kokhba War Reconsidered, 2003, p. 48.

Tishá BeAv: La caída de Betar se incorporó al ayuno de Tishá BeAv, que ya conmemoraba la destrucción del Primer Templo (586 a. C.) y del Segundo Templo (70 d. C.). Las plegarias de Tishá BeAv, incluyendo las Kinot (lamentaciones poéticas), mencionan explícitamente la caída de Betar y el martirio de sus defensores.Menahem Mor, The Second Jewish Revolt, 2016, p. 92.