miniaturadeimagen|Dante y Virgilio encontrándose con los excomulgados (Canto III). Ilustración de Paul Gustave Doré. El tercer canto del Purgatorio de la Divina Comedia del poeta florentino Dante Alighieri constituye la introducción de la segunda y penúltima cántica de la obra. Se sitúa en la playa de la isleta del Purgatorio, el cual en su cima se guarda el Paraíso Terrestre. Transcurre la mañana del 10 de abril de 1300 (Domingo de Pascua), o según otros comentadores del 27 de marzo de 1300.

Temas y contenidos:

Pavor de Dante por Virgilio (vv. 1 al 45) Llegada al pie del monte imponente (vv. 46 al 54) Encuentro con los excomulgados (vv. 55 al 102) Manfredo de Suabia (vv. 103 al 145)

Síntesis:

Pavor de Dante por Virgilio (vv. 1 al 45) Tras la previa dispersión de las almas por el campo en confusa tropelía para empezar la escalada por el monte del Purgatorio, Dante se refugia en Virgilio, quien, digno y puro según Dante, sentía remordimiento por el yerro menor de haberse distraído junto a las otras almas por el canto de Casella, descuidando su labor de guía. Cuando dejó de moverse, ensoñadoramente le hizo mirar a su guiado al pico que el cielo perforaba, es decir, la cima de la montaña.

Cuando el sol se quebró en Dante, reconfortándolo con su calor, su comodidad se tornó en pavor cuando, al girarse de lado, no encontró a su guía, y lo único que veía era tierra. Ante esto, Virgilio inquiere si acaso este desconfía de él, y lo consuela explicándole que su cuerpo con sombra, el que llevaba en vida, ahora se encuentra enterrado en Véspero, tras el traslado del emperador Augusto de Brindis, donde murió, a Nápoles, y que su cuerpo, ahora muerto, no le debería sorprender que ante la luz este desaparezca, así como no le asombra que un cielo no ensombrezca a otro cielo.

Virgilio cuenta a Dante como Dios, cual velado, preparó estas zonas tras la muerte para que las almas sufran tormentos, fuego y hielo, y que necio es aquel que se juzga capaz de andar por ella, que lleva a la Trinidad, con sosiego o sin sufrimiento, y que debemos contentarnos con el "quia" (porque) escolástico pues, si tuviésemos conocimiento absoluto sobre estos temas, de nada hubiese servido el nacimiento y muerte de Cristo. Cuenta que los paganos como Platón o Aristóteles anhelaron en vida el conocimiento, cabal sin el fruto de lo divino, y es por eso que ahora están condenados a la eterna añoranza de la misma (en el Limbo).

Llegada al pie del monte imponente (vv. 46 al 54) Virgilio inclina la frente, presa de un mudo abatimiento al llegar finalmente al pie del monte donde se purgan las almas, pues, por su cantil, ni con vigía alguno habría forma de escalar, y que hasta las tronchas más quebradas y desiertas entre las escarpadas Lérice y Turbia de la Rivera ligur, son más accesibles y abiertas que estas, y se cuestiona cuál sería el lugar más accesible sin necesidad de alas.

Encuentro con los excomulgados (vv. 55 al 102) Cuando Dante observaba el monte mientras Virgilio pensaba qué hacer, a lo lejos a la izquierda se veía un grupo de almas que avanzaban lentamente, tan lejos como el tiro de una piedra aguda por un hondero con mano hábil, y Dante se lo advierte a Virgilio, quien recobra sus ánimos, le exhorta a no perder la esperanza, llamándolo dulce hijo. Al llegar al grupo, que pertenecía al de las almas excomulgadas en vida, Virgilio por la paz que tienen prometidas en el Cielo, les pide que le digan dónde es más fácil escalar por el alto risco, pues el que ama al tiempo más le disgusta perderlo. El grupo se asemejaba a un aprisco de ovejas, no a una piara, que perezosas y errantes, sin pastor, se copiaban el paso las unas a las otras. Dante vio acercarse el guía del grupo, de honesto porte, quien al advertir la sombra reflejada en la piel de Dante se espanta, y con él todo el grupo, por lo que Virgilio para tranquilizarlos les confiesa que lo que ven es un cuerpo humano, y que si está ahí no es por nada más que por la benigna virtud del Cielo. Más calmado, el guía les explica dónde tienen que seguir para llegar, la izquierda a lo lejos.

Manfredo de Suabia (vv. 103 al 145) [siendo coronado rey de Sicilia en Palermo (1258). Hecho por Giovanni Villani para Nova Cronica.] Entre todas las almas, una interrumpe al guía para, tras ver al vivo, pedirle un favor. Al preguntarle esta a Dante si lo conocía y negarse, la alma, bella y rubia, le mostró una herida en su pecho, y sonriéndole le revela que era Manfredo de Suabia, rey de Nápoles y Sicilia, hijo de Federico II y nieto de la emperatriz Constanza, quien le pide que le haga saber a su hija Constanza, esperanza del honor de Aragón y Sicilia al casarse con Pedro III de Aragón, al volver a la Tierra, de la verdad de su vida y de su arrepentimiento a última hora. Cuenta lo horrible que fue su pecado en vida, el entrar en pugna con el Papado, pero que la eterna bondad nunca rechaza al hijo pródigo que vuelve a su lado; que si el obispo de la Cosenza, hubiese sabido de la misericordia que Dios le tuvo, no hubiera desenterrado su cuerpo para arrojarlo al Garellano, fuera de Nápoles, por orden del papa Clemente IV, sino que lo hubiese mantenido junto al puente del río Calore, en Benevento, pero que ahora, al contrario, lo baña la lluvia y es abatida por el viento en una tierra extranjera, y sin velas. Aun así, recalca de que uno no se pierde del todo tras la excomunión por la gracia de Dios mientras la esperanza del pecador perdure. Aun así, por haber muerto en contumacia con la Iglesia, este deberá estar en el antepurgatorio treinta veces el tiempo vivido en terca rebelión. Como último, le pide una vez más que le hable a su Constanza de su estado, ahora para, a través de sus oraciones, disminuir el tiempo de su castigo. miniaturadeimagen|Manfredo siendo coronado rey de Sicilia en Palermo (1258). Hecho por Giovanni Villani para Nova Cronica.

Referencias

Bibliografía

Alighieri, D. (2013) Divina Comedia. Versión poética y notas de A. Echeverría. Madrid: Alianza Editorial. Micó, J. M. (2018) Divina Comedia: Infierno / Purgatorio / Paraíso. Barcelona: Editorial Acantilado.

Enlaces externos

Texto original del Canto III del Purgatorio en Wikisource (en italiano).

Categoría:Cantos de la Divina comedia (Purgatorio)