Un medio de contraste para resonancia magnética es una sustancia que se administra durante determinados estudios de resonancia magnética para aumentar la diferencia entre distintos tejidos y hacer más visibles determinadas estructuras, lesiones o alteraciones. Los más utilizados son los medio de contraste basados en gadolinio (GBCAs, por sus siglas en inglés), que generalmente se administran por vía intravenosa.

Historia Los medios de contraste basados en gadolinio comenzaron a utilizarse clínicamente en Estados Unidos después de su aprobación por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) en 1988. Desde entonces, se han convertido en una herramienta importante para mejorar la capacidad diagnóstica de la resonancia magnética.

Mecanismo de acción La resonancia magnética genera imágenes a partir del comportamiento de los protones presentes principalmente en el agua y la grasa del organismo. El gadolinio es un elemento químico que forma parte de la familia de los lantánidos; se trata de un metal con propiedades magnéticas que puede modificar los tiempos de relajación de los tejidos cercanos. Se caracteriza por ser administrado por vía endovenosa, y se elimina por vía renal.

Como en su forma libre es tóxico, para su utilización como medio de contraste requiere la unión a un agente quelante; de tal manera que esta unión lo convierte en una sustancia no tóxica. Esta unión también permite aumentar su estabilidad y facilita su utilización clínica. Al administrarse, el agente modifica las características de la señal de resonancia y puede aumentar la visibilidad de determinadas estructuras o lesiones.

A la dosis habitual de este medio de contraste (0.1 a 0.2 mmol/kg) la mayoría de las reacciones son leves, como por ejemplo sensación de frío o calor, náuseas, cefalea, mareos o picazón. Reacciones alérgicas como exantema, urticaria o broncoespasmo son muy poco frecuentes. También se ha relacionado el gadolinio con nefrotoxicidad, provocando fibrosis sistémica nefrogénica, a cual se trata de una enfermedad, poco frecuente, pero muy grave, que puede llegar a comprometer la vida del paciente; se caracteriza fundamentalmente, por un aumento en la formación de tejido conectivo en la piel, articulaciones, músculos y órganos internos.

Muchos fármacos con gadolinio han sido retirados del mercado debido a que se observó que, parte del gadolinio no se eliminaba de forma íntegra, y los que liberaban más cantidad, daban lugar a la formación de depósitos cerebrales. si bien, es cierto, que no se han identificado síntomas ni trastornos relacionados con dichos depósitos.

Aun así, y por precaución, dichos fármacos fueron retirados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios y los que se han mantenido en ese país, se ha recomendado que se usen cuando sea estrictamente necesario, y a la mínima dosis posible.

También se ha observado que dichos depósitos pueden formarse en otros órganos, y se han relacionado con efectos secundarios que pueden provocar estos fármacos.

La fibrosis sistémica nefrogénica es el mecanismo por el cual el gadolinio provoca dicho daño, se cree que se debe a su capacidad de provocar la liberación de citosinas a través de la estimulación de macrófagos de la piel (por los iones libres de Gd) o monocitos en sangre periférica (por los complejos de quelante-Gd).

Estos procesos de activación de macrófagos, liberación de citoquinas proinflamatorias provocan la diferenciación de fibrocitos en la sangre y la activación de fibroblastos, consecuentemente se genera una respuesta que crea depósitos de colágeno y fibrosis. Se ha comprobado que la presencia de insuficiencia renal contribuye a la liberación de gadolinio mediante el aumento de la transmetalación. Cuanto mayor sea la proporción de gadolinio no unido a quelante (gadolinio libre) mayor es el daño porque presenta mayor capacidad de activación.

Referencias

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