Problemas de la educación en Rumania 200px Analfabetismo funcional Hasta un 89% (educación secundaria inferior) Bajo el Nivel 2 (PISA) 49% Matemáticas / 42% Lectura Sin competencias digitales (ICILS) 74% (último lugar de la UE) Educación infantil (>4 años) 82,4% (último lugar de la UE) Causas sistémicas Disparidades urbano-rurales, memorización mecánica, déficit de profesorado CINT Percepción negativa 54% (Ipsos 2025) Los problemas de la educación en Rumania se refieren a las deficiencias estructurales, las desigualdades y las dificultades de funcionamiento identificadas en el sistema educativo preuniversitario y superior, así como a sus efectos en la sociedad. Entre los principales problemas señalados en las evaluaciones nacionales e internacionales destacan el bajo nivel de competencias básicas, las disparidades socioeconómicas y territoriales, la participación insuficiente en la educación infantil, el abandono y el absentismo escolar, el déficit de profesorado cualificado, la infraestructura desigual, la burocracia, la inestabilidad de las reformas y la dependencia de algunas familias de los servicios educativos privados.
Perspectiva histórica y continuidades
miniaturadeimagen|derecha|Mihai Eminescu criticó ya desde 1878 el sistema educativo basado en el aprendizaje memorístico y la sobrecarga de los programas escolares. miniaturadeimagen|derecha|Aula histórica conservada como monumento, representativa de la educación escolar rumana de épocas anteriores.
La crítica de la memorización mecánica, la sobrecarga curricular y la brecha entre la teoría y la práctica cuenta con una larga tradición en la cultura rumana, habiendo sido formulada desde el siglo XIX por figuras como Mihai Eminescu o Titu Maiorescu (a través de la teoría de las «formas sin fondo»).
Durante el periodo comunista, el sistema educativo estuvo sometido a una severa centralización, siendo utilizado como un instrumento de uniformización ideológica y control mediante el libro de texto único y los planes de estudio estandarizados. Aunque tras 1989 se llevaron a cabo procesos de democratización y alineación con los estándares europeos, los reflejos centralistas, la burocratización y la brecha entre las reformas legislativas y su aplicación en el aula han continuado persistiendo.
Subfinanciación del sistema El sistema educativo de Rumania se enfrenta a una subfinanciación crónica, situándose las asignaciones presupuestarias históricamente por debajo del umbral legal del 6% del PIB establecido en el pasado, alcanzando en determinados periodos un mínimo del 1% del PIB. Por ejemplo, en el año 2026, el presupuesto inicial propuesto para el Ministerio de Educación e Investigación fue del 2,8% del PIB (aproximadamente 57,3 mil millones de lei / 10,94 mil millones de €), manteniendo a Rumania entre los últimos estados de la Unión Europea en gasto educativo.
A pesar de que la Ley de Educación Preuniversitaria n.º 198/2023 sustituyó la meta del 6% del PIB por un umbral mínimo del 15% de los gastos del Presupuesto General Consolidado, la aplicación de esta medida se ha pospuesto sucesivamente mediante decretos de urgencia (como el OUG n.º 156/2024), recibiendo críticas de representantes de la sociedad civil por la falta de previsibilidad. En comparación, la media de las asignaciones públicas para la educación en la Unión Europea se sitúa entre el 4,6% y el 5,0% del PIB (según datos de Eurostat), superando el 6% en países como Suecia o Dinamarca.
Rendimiento educativo, competencias y evaluación
miniaturadeimagen|Tasa de analfabetismo en 2011Los colores claros indican un alto nivel de alfabetización, mientras que los tonos oscuros reflejan una mayor tasa de analfabetismo Según datos de 2021 (sobre una población de aproximadamente 19 millones de habitantes), la tasa general de alfabetización clásica en Rumania es del 99,2% (99,0% en hombres y 99,3% en mujeres). Sin embargo, la alfabetización funcional estimada es de tan solo el 56,69% (57,42% en hombres y 55,91% en mujeres), y el nivel de competencias digitales básicas se estima en un 31,80% (32,21% en hombres y 31,36% en mujeres), situándose Rumania en los últimos puestos de la Unión Europea.
Los estudios especializados indican que hasta un 89% de los estudiantes de educación secundaria inferior se encuentran en el nivel no funcional o mínimamente funcional de competencias lectoras, mientras que uno de cada tres alumnos sufre de analfabetismo numérico.
+ Indicadores de alfabetización, competencia funcional y habilidades digitales (2021, ref. a 19 mill. hab.) Categoría Alfabetización clásica Alfabetización funcional estimada Habilidades digitales estimadas Total 99,2% 56,69% 31,80% Hombres 99,0% 57,42% 32,21% Mujeres 99,3% 55,91% 31,36%
Los resultados del informe PISA 2022 reafirman estas deficiencias: un 49% de los alumnos obtuvo resultados por debajo del Nivel 2 en matemáticas, un 42% en lectura y un 44% en ciencias, siendo la proporción de quienes alcanzan los niveles superiores (5 o 6) extremadamente reducida (1%–4%). Además, la evaluación TIMSS 2023 sitúa a los alumnos rumanos de 8.º grado por debajo de la media internacional en ciencias (466 puntos), registrando un retroceso respecto a ediciones anteriores.
+ Principales indicadores de PISA 2022 para Rumania Indicador Valor Alumnos por debajo del Nivel 2 en matemáticas 49% Alumnos por debajo del Nivel 2 en lectura 42% Alumnos por debajo del Nivel 2 en ciencias 44% Alumnos que alcanzan al menos el Nivel 2 en matemáticas 51% Alumnos que alcanzan al menos el Nivel 2 en lectura 58% Alumnos que alcanzan al menos el Nivel 2 en ciencias 56% Alumnos en los Niveles 5/6 en matemáticas 4% Alumnos en el Nivel 5 o superior en lectura 2% Alumnos en los Niveles 5/6 en ciencias 1% Brecha socioeconómica en matemáticas 132 puntos Variación del rendimiento en matemáticas explicada por el estatus socioeconómico 26%
El sistema de evaluación es criticado por el énfasis puesto en las calificaciones y la presión de los exámenes (Evaluación Nacional, Bachillerato), lo que ha derivado en la disminución de la lectura por placer (el 20% de los adolescentes no lee ningún libro fuera de los obligatorios) y en el desarrollo de un sistema paralelo de clases particulares remuneradas, en el que las familias gastan sumas considerables (hasta 10 000 lei/año por alumno). Aunque en agosto de 2026 se aprobaron los nuevos Estándares Nacionales de Evaluación en 5 niveles de rendimiento (desde «Avanzado» hasta «En dificultad»), la transición y la equivalencia con el sistema clásico de calificaciones siguen siendo objeto de debate.
El declive de la infraestructura de lectura es otro factor agravante. Si a finales de la década de 1990 Rumania disponía de aproximadamente 16 000 bibliotecas, su número ha disminuido a casi 8300, habiéndose acelerado dicha reducción en el medio rural, donde la cifra de bibliotecas municipales cayó de 1747 en 2020 a 1484 en 2024. A pesar del amplio acceso a los formatos digitales, la cifra de lectores activos se ha reducido alrededor de un 10% en la última década, y el Barómetro de Consumo Cultural indica que casi la mitad de la población no ha leído ningún libro en el transcurso de un año.
A pesar de que la Estrategia Nacional de Seguridad incluye oficialmente el analfabetismo funcional y la falta de educación entre los riesgos para la seguridad nacional, las políticas públicas aplicadas han sido con frecuencia contradictorias. Las medidas fiscales aumentaron el IVA de los libros, y la red de bibliotecas públicas se ha reducido constantemente debido a la falta de financiación y al desinterés de las autoridades locales.
Un fenómeno debatido en el espacio público es el fraude en los exámenes, alimentado por la comercialización a gran escala de dispositivos electrónicos clandestinos, tales como pinganillos y microcámaras para copiar. Según una investigación periodística, los comerciantes justifican su actividad en las inequidades y exigencias consideradas excesivas del sistema educativo, mientras que las instituciones de enseñanza y las autoridades se enfrentan a dificultades para combatir el fenómeno debido a las restricciones legales sobre el uso de equipos de inhibición de radio.
En la prueba de evaluación de competencias lingüísticas en lengua extranjera del examen de Bachillerato de 2026, aproximadamente 95 000 graduados de secundaria realizaron las evaluaciones orales, escritas y de comprensión auditiva, optando la mayoría (90%) por la lengua inglesa. Aunque los candidatos se desenvolvieron muy bien en la prueba de escucha, los profesores examinadores señalaron dificultades mayores en la expresión escrita y en el mantenimiento de un diálogo fluido, observando pausas, muletillas y una capacidad reducida para formular ideas complejas, atribuidas a la falta de lectura y de expresión coherente.
Exámenes nacionales y admisión a la educación secundaria
Los resultados del examen nacional de Bachillerato de 2026 pusieron de manifiesto importantes brechas de rendimiento entre los graduados de la promoción actual y los candidatos de promociones anteriores. En la sesión principal (verano), la tasa final de aprobados alcanzó el 76,9% tras la resolución de las reclamaciones, con 97.020 candidatos aprobados de los 126.173 presentados; la tasa de aprobados se situó en el 81,6% para los graduados de la promoción actual, frente al 35,1% de las promociones anteriores. En la sesión secundaria (otoño), la tasa inicial de aprobados fue del 33,8%, con 9.623 aprobados de los 28.481 presentados; los graduados del año en curso lograron una tasa del 34,9%, frente al 31,6% de las promociones anteriores.
A partir del proceso de admisión de 2027, la Ley de Educación Preuniversitaria n.º 198/2023 permite a los institutos de secundaria organizar exámenes de admisión independientes para hasta el 50% de las plazas disponibles, tras la realización obligatoria de la Evaluación Nacional (Evaluarea Națională). La participación en esta prueba independiente sigue siendo opcional, y las plazas no asignadas por esta vía se continúan distribuyendo mediante el sistema centralizado e informatizado basado en las notas de la Evaluación Nacional.
La publicación del borrador de la metodología para consulta pública en agosto de 2026 provocó un debate en la sociedad civil y el ámbito educativo. Junto a la preocupación por el incremento de la presión psicológica sobre los estudiantes de 14 años y la expansión del mercado de clases particulares (meditații), periodistas de investigación y analistas educativos señalaron graves vulnerabilidades de integridad en la arquitectura del examen propuesto. El proyecto elaborado por el Ministerio de Educación recibió críticas por omitir salvaguardias antifraude habituales —como la videovigilancia obligatoria en las aulas, el anonimato de los exámenes antes de su corrección o la prohibición expresa de que formen parte de los tribunales profesores con parentesco o antiguos tutores de los aspirantes— dejando así la administración de las pruebas, la corrección, la ponderación de las notas y la resolución de reclamaciones bajo la gestión puramente interna de cada centro.
Consecuencias sociopolíticas, desinformación y seguridad pública