La Hermandad del Nazareno es una cofradía católica que realiza una procesión anual durante la mañana del Viernes Santo de la Semana Santa de Sanlúcar de Barrameda. Su nombre completo es Muy Antigua, Real e Ilustre Hermandad y Primitiva Archicofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santa Cruz en Jerusalén, Nuestra Señora de la Amargura y San Juan Evangelista.
Historia Esta Hermandad es una de las corporaciones penitenciales más antiguas de Sanlúcar de Barrameda y hunde sus raíces en el último tercio del siglo XVI. Su fundación se sitúa entre los años 1572 y 1573, estando estrechamente vinculada en sus primeros momentos al gremio de labradores de la ciudad. Entre sus fundadores destacó Bartolomé de Guisa, de profesión labrador, junto con otros miembros de este colectivo. Desde sus orígenes, la Hermandad estuvo establecida en la Ermita de Santiago, situada junto al antiguo Hospital de San Bartolomé. Ya en esta primera etapa contaba con una imagen de Jesús Nazareno, que recibía culto por parte de los hermanos y que era sacada en procesión sobre andas.
Hacia finales del siglo XVI se produjo uno de los primeros acontecimientos importantes en la historia de la corporación. La Orden de San Agustín decidió establecerse en la Ermita de Santiago, circunstancia que provocó un conflicto con la Hermandad, que veía amenazada su permanencia en su sede canónica. La situación llegó a requerir la intervención de los Duques de Medina Sidonia, señores de Sanlúcar, que actuaron como mediadores entre los religiosos y los hermanos. Finalmente, el conflicto desembocó en una solución que permitió la convivencia de ambas instituciones. Se acordó la construcción del Convento de San Agustín, integrando las dependencias de la antigua ermita y del hospital para establecer en ellas tanto a la comunidad agustina como a la Hermandad del Nazareno.
En 1616, la Hermandad realizó uno de los actos que marcarían profundamente su identidad religiosa: hizo voto de defensa de la Inmaculada Concepción, décadas antes de la proclamación del dogma por la Iglesia en 1854.
En 1648, la corporación adquirió unos terrenos dentro del complejo conventual con el propósito de levantar una capilla propia dedicada a Nuestro Padre Jesús Nazareno. De esta manera, la corporación pasó a disponer de un espacio de culto propio dentro del Convento de San Agustín. Para entonces ya se encontraba en la Hermandad la actual imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, una talla datada en el siglo XVII, de autor anónimo y que tradicionalmente ha sido relacionada por algunos estudios con el círculo del escultor Francisco de Ocampo. miniaturadeimagen|Nuestro Padre Jesús Nazareno De 1656 encontramos las reglas más antiguas que se conservan de la corporación, en las que se hacen referencia a su fundación durante el siglo XVI. En estas reglas podemos obervar además que la Hermandad contaba entonces con una titular mariana bajo la advocación de Nuestra Señora de las Virtudes. Hoy en día, la corporación tiene como titular mariana a Nuestra Señora de la Amargura, una dolorosa datada en el siglo XVII de autor desconocido. Además, esta va acompañada de una talla de San Juan Evangelista, obra de Diego Roldán, realizada durante el siglo XVIII. miniaturadeimagen|Nuestra Señora de la Amargura Años más tarde, la vinculación histórica de la Hermandad con el gremio de labradores terminó convirtiéndose en un problema durante el reinado de Carlos III, dentro del contexto de las reformas ilustradas emprendidas por la monarquía. En 1783, se promulgó una disposición que afectaba a las cofradías gremiales y a aquellas corporaciones que carecían de autorización real. Ante esta nueva situación, la Hermandad tuvo que demostrar que ya no mantenía una vinculación efectiva con el gremio de labradores, tratando de adaptarse a la nueva legislación y conseguir el reconocimiento de su existencia.
En 1793, la corporación intentó reorganizarse nuevamente. Sin embargo, el proceso se vio obstaculizado por un conflicto con los padres agustinos, quienes denunciaron a la Hermandad por la posesión de dos varales de plata. La disputa retrasó la reorganización y terminó convirtiéndose en un enfrentamiento entre la Hermandad y la comunidad religiosa. Finalmente, en 1797 se consiguió autorización para reorganizar la corporación mediante una posible fusión con la Hermandad Sacramental de la Parroquia de Nuestra Señora de la O, contemplándose el traslado de la cofradía a este templo. Sin embargo, el traslado no llegó a materializarse. Los agustinos defendían que la Hermandad estaba vinculada a su convento y llegaron a considerar que la propia fundación de la corporación les correspondía, negándose a facilitar su salida. Para mantener su posición recurrieron nuevamente al conflicto relacionado con los dos varales de plata. La cuestión terminó siendo intervenida desde Sevilla, procediéndose a la requisa de los varales. Toda esta sucesión de conflictos tuvo como consecuencia que la Hermandad permaneciese prácticamente suspendida entre 1794 y 1808, fecha en que se pudo reorganizar la corporación finalmente.
La recuperación de la Hermandad tuvo una duración muy breve antes de enfrentarse a una nueva crisis. En 1810, las tropas francesas ocuparon Sanlúcar de Barrameda en el contexto de la Guerra de la Independencia española. La nueva administración impuso la supresión de las órdenes religiosas y la clausura de numerosos conventos, afectando directamente al Convento de San Agustín. Ante esta situación, la Hermandad tuvo que abandonar temporalmente su sede histórica y trasladarse al entonces Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, donde permaneció hasta 1814, año en que el convento fue reabierto y los hermanos pudieron regresar a este.
Pocos años después se produjo una nueva alteración. En 1821, durante el reinado de Fernando VII, volvieron a producirse clausuras de conventos como consecuencia de la política desarrollada durante el denominado Trienio Liberal. Entre los establecimientos afectados se encontraba nuevamente el Convento de San Agustín. La Hermandad regresó entonces al Santuario de la Caridad. Esta vez, el traslado llegó a plantearse como definitivo, llegando incluso a solicitarse oficialmente el cambio de sede. Sin embargo, la Junta de Gobierno mantuvo su voluntad de regresar al covento cuando este pudiera reabrir. La reapertura llegó en 1823, permitiendo a la Hermandad regresar nuevamente a su antigua sede.
Esta situación, no obstante, sería finalmente imposible de mantener. En 1835, la política desamortizadora impulsada por Juan Álvarez Mendizábal provocó la clausura definitiva del convento. La Hermandad perdió entonces definitivamente el lugar en el que había permanecido durante varios siglos y tuvo que trasladarse nuevamente al Santuario de Nuestra Señora de la Caridad. Este traslado sería esta vez definitivo. Desde entonces, el Santuario se convirtió en la sede de la Hermandad del Nazareno y en el lugar desde el que sus titulares reciben culto en la actualidad.
Décadas más tarde, en 1923, la corporación recibió un importante reconocimiento cuando Alfonso XIII aceptó el cargo de Presidente Mayor Honorario de la Hermandad. A partir de entonces, la corporación pudo incorporar a su título el tratamiento de Real.
Durante los primeros años de la Segunda República española, como ocurrió con numerosas corporaciones religiosas, la actividad de la Hermandad quedó limitada fundamentalmente a sus cultos internos. La situación comenzó a normalizarse a partir de 1935, año desde el que volvió a realizar su anual Estación de Penitencia.
En 1965, el Santuario de Nuestra Señora de la Caridad tuvo que ser cerrado temporalmente para acometer obras de restauración. Los titulares de la Hermandad fueron trasladados entonces a la Parroquia Mayor de Nuestra Señora de la O, donde permanecieron durante el periodo de intervención. Una situación semejante se produjo en 1989, cuando el Santuario volvió a cerrar sus puertas por obras. Nuevamente, las imágenes fueron trasladadas a la Parroquia de la O, aunque en esta ocasión la salida procesional se realizó desde la Iglesia de San Diego.
Ya en el siglo XXI, en 2004 se conmemoró el 150 aniversario de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción, una efeméride de especial importancia para una Hermandad que había realizado voto de defensa de este misterio en 1616. Dentro de los actos organizados en Sanlucar con motivo de la celebración, la Virgen de la Amargura protagonizó una salida extraordinaria el 8 de diciembre de 2005, festividad de la Inmaculada Concepción.
Uno de los mayores reconocimientos civiles recibidos por la corporación tuvo lugar en 2007, cuando el Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda acordó nombrar a Nuestro Padre Jesús Nazareno como Alcalde Honorario Perpetuo de la ciudad. El acto de entrega del bastón de mando se celebró el 22 de junio de 2008, incorporándose así esta distinción a la larga historia de devoción que la imagen ha suscitado entre los sanluqueños.
En 2022, la Hermandad participó con la talla de Nuestra Señora de la Amargura en la Procesión Magna Mariana celebrada en la ciudad con motivo del 5.º centenario de la Primera Vuelta al Mundo y del 75.º aniversario del Consejo Local de Hermandades y Cofradías.
El año 2023 estuvo marcado por la celebración de su 450.º aniversario fundacional, convirtiéndose en una de las efemérides más importantes de la historia reciente de la corporación. Entre los actos conmemorativos destacó la concesión de la Medalla de Oro de la Ciudad, que fue impuesta a Nuestro Padre Jesús Nazareno el 23 de septiembre de 2023 en una salida extraordinaria que se realizó.
Finalmente, en 2025, la Hermandad participó en los actos organizados con motivo del VII Congreso Nacional de Hermandades bajo la advocación de la Amargura. La celebración culminó el 15 de noviembre con un Rosario Vespertino presidido por la Virgen de la Amargura. miniaturadeimagen|Nuestra Señora de la Amargura
Sede La Hermandad fue fundada en la desaparecida Ermita de Santiago, la cual, con la llegada de los padres agustinos a la ciudad, se convirtió en el Convento de San Agustín. Allí se mantuvo hasta que, en 1835, las leyes desamortizadoras de Juan Álvarez Mendizabal causaron el cierre definitivo de dicho convento, siendo trasladada la Hermandad a la Basílica de Nuestra Señora de la Caridad Coronada, donde se mantiene desde entonces. miniaturadeimagen|Basílica Menor de Nuestra Señora de la Caridad Coronada, Sanlúcar de Barrameda
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Referencias
Categoría:Cofradías de Jesús Nazareno en España Categoría:Cofradías de la Amargura en España