La Ermita de Nuestra Señora de Urrialdo es un pequeño edificio religioso católico protogótico situado en el despoblado de Urrialdo en el concejo de Martioda, Álava (País Vasco).

Localización

La actual ruina de la antigua ermita de Nuestra Señora de Urrialdo se encuentra a 527 metros sobre el nivel del mar, en el concejo de Martioda, dentro de los límites municipales de Vitoria. Está situada a nueve kilómetros al noroeste de la capital alavesa, cerca del aeropuerto de Foronda y a un kilómetro al norte de la torre de los Hurtado de Mendoza en Martioda, desde donde se avista el templo. Historia

El núcleo de población de Urrialdo, ahora despoblado, aparece citado por primera vez en la Reja de San Millán, documento en donde se indica el tributo que pagaba la población al cenobio. La ermita era la parroquia del pueblo.

Se sabe que este pequeño templo del románico tardío, dedicada en origen a Nuestra Señora de los Remedios, aparece desde época tardo medieval como una iglesia de patronato perteneciente a los Hurtado de Mendoza, en su condición de señores de las villas de Martioda, Urrialdo, Berganzo o la Hermandad de los Huetos. Ellos eran quienes se encargaban de gestionar el templo y financiaron las obras emprendidas en su interior. Estos privilegios los conservaron los Hurtado de Mendoza durante generaciones.miniaturadeimagen|300x300px|Ventanas de la ermita

Urrialdo era un templo de la mayor importancia para los Hurtado de Mendoza. Allí acudieron a casarse y bautizarse los miembros de esta familia hasta el , a pesar de residir en Vitoria. El 14 de agosto de 1637, Antonia Hurtado de Mendoza, señora de Martioda, se casó en Urrialdo con Pedro de Urrutia, caballero de Santiago natural de Valmaseda. Sin embargo, los Hurtado de Mendoza tenían su sepulcro familiar en la iglesia de San Juan Evangelista a escasos metros de la casa torre, y allí también se bautizaban y casaban los campesinos que trabajaban sus tierras.

Es muy posible que a raíz de las guerras de bandos de finales del y principios del que tuvieron lugar entre las distintas familias de la nobleza, el lugar de Urrialdo quedara despoblado. A partir de ese momento parece que solo quedaron en pie la iglesia y una casa en la que vivía la persona que cuidaba del templo. En 1505 ya se documenta como despoblado.

El 29 de septiembre de 1935, poco después de la festividad de la Virgen de Urrialdo, se produjo un incendio en la vivienda adosada a la cabecera de la iglesia. El fuego prendió en el tejado y, aunque pudo ser sofocado por el vecindario, hundió el ala norte de la cubierta a dos aguas destruyendo el coro renacentista. Los parroquianos salvaron las imágenes de la Virgen, custodiadas desde entonces en la parroquia de Mártioda.

Desde 1975 toda la localidad, incluida las ruinas de la ermita, es propiedad de la Diputación Foral de Álava, que la compró a la familia Mazarredo por cincuenta millones de pesetas.

Cofradía Existe una cofradía que lleva el nombre de la antigua ermita, Nuestra Señora de Urrialdo, y está activa al menos desde el . A raíz del incendio de 1935, conserva el nombre pero cambia su sede en la parroquia de San Juan Evangelista de Martioda. Así, en el libro de la Cofradía se encuentra una entrada correspondiente a septiembre de 1936: a consecuencia de estar en ruinas la ermita de Urrialdo, queda establecida esta cofradía en esta iglesia parroquial de Martioda, mientras no se determine otra cosa o se reconstruya la mencionada ermita.

miniaturadeimagen|Portada de la ermita de Urrialdo|izquierda|300x300px

Descripción miniaturadeimagen|Desde el interior, en ruinas

Portada de buena noble traza y proporciones, carente de decoración. Aunque recoge influencias cistercienses, el arco es ligeramente apuntado, con baquetones en sus cuatro arquivoltas, y trasdós moldurado, también sin decorar. Carecen también de ornamentación las diez columnas que flanquean ambos lados de la portada y su imposta moldurada.

En 2026 se conservan tan sólo los muros perimetrales semiarruinados, la portada románica, las columnas que sujetaban las bóvedas con sus capiteles y un par de canecillos en el alero que representan cabezas de animales. También están visibles restos de los ventanales de la cabecera y el presbiterio, y los apeos del arco triunfal. En la iglesia de Martioda se conserva la imagen de la virgen titular de Urrialdo, la Virgen de los Remedios, una buena escultura gótica sedente, y un tríptico de madera que contiene las indulgencias concedidas por Clemente XIII a la cofradía y que tiene fecha de 1761. Adosada al Este del templo aún se halla la ruina de la casa del ermitaño, derruida tras el incendio de 1935.

Pinturas murales Hoy se encuentran desaparecidas, aunque fueron documentadas fotográficamente en los años treinta del . La primera noticia acerca del hallazgo de un tesoro artístico religioso en la ermita la ofreció el periódico Pensamiento Alavés el 30 de noviembre de 1938. Según el reportaje Gerardo López de Guereñu acababa de descubrir y fotografiar en el ya maltrecho templo unas pinturas góticas como del en muy mal estado debido al estado de la cubierta y los muros. En un artículo de Adrián Aldecoa en el número de 1939 de la revista Vida Vasca, se reproduce el dibujo de un fragmento de las pinturas descubiertas acompañado de un sencillo comentario. Antes de terminar, el pintor vitoriano también alerta: La ermita está en un estado deplorable pues parte de sus muros y tejado se halla en escombros; urge el retejo y consolidación de las bóvedas y un muro de cierre para que dichas pinturas no desaparezcan con las inclemencias del invierno.

En el muro derecho del presbiterio se apreciaban cuatro series de pinturas alineadas, con inscripciones con los nombres de los santos que representaban: San Sebastián, San Nicolás, Santa Lucía y otros. Las figuras de los extremos aparecían vueltas la una hacia la otra como en "sacra conversación". Se pueden encuadrar estas pinturas dentro del gótico lineal. miniaturadeimagen|Basilisco, figura mitológica

El basilisco El lugar de Urrialdo cuenta con una curiosa leyenda recogida por Manuel Díaz de Arcaya en su monografía El Basilisco de Urrialdo, escrita en 1900. En la obra se alude a la presencia en una fuente de la localidad de un basilisco, un animal mitológico, capaz de matar con la sola mirada. Según cuenta, los campesinos lograron acabar con la bestia y colocaron su esqueleto en el altar mayor de la iglesia. Es posible que en el interior de la iglesia se conservase algún tipo de exvoto exótico, quizá un cocodrilo o un caimán disecado, como los que se conservan en algunos otros templos, y que sirviera de inspiración para la historia.

Referencias

Categoría:Ermitas de Álava Categoría:Arquitectura románica en el País Vasco